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« en: Junio 11, 2006, 01:47:40 » |
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Como vivo solo a pesar de mis treinta y cinco años es que a veces se me da por aceptar alguna invitación innovativa que me permita experimentar nuevas sensaciones.
Una compañera de la oficina me invitó un par de veces a reuniones de amigos donde si se da el grupo afÃn se juega a sacar las llaves. El juego consiste en que se ponen dos llaves por cuarto de la casa en una bolsa y luego se van sacando y cada uno se dirige al cuarto que le tocó y una vez adentro te enteras con quien compartirás la cama, ya sea mujer u hombre, y uno debe aceptar lo que toca, dado que una llave es rosa y la otra celeste, por lo tanto si te toco rosa actuaras de mujer, y si te toco celeste te tocara actuar de hombre, seas del sexo que seas. El Juego es súper copado, y aunque unas veces le dije que no podÃa ir, al final acepté, dado que mi compañera esta refuerte, y en mi interior pensaba que me la cogerÃa a ella.- Asà que nos fuimos el fin de semana a una quinta en Pilar, pero todo pasó normal, no habÃa mucha onda me dijo, asà que jugamos entre todos y al final me fui a acostar con ella, y la pasamos bárbaro, no dejamos chiche por hacer. El jueves siguiente paso a verme y me comprometió para el fin de semana siguiente, y rápido acepte. La pase a buscar y nos fuimos a una isla del Tigre de una amiga, como a nadie le deberÃa importar con quien luego te tocara compartir la cama, es que no hay problema con quien vas, asà que pueden ir parejas gay, lésbicas, o como sea. HabÃa alcohol para emborrachar a un batallón, y ya casi al caer la noche empezó a circular algo de droga, asà que mi compañera me dijo que esta noche habrÃa acción.A eso de la una de la mañana nos juntamos todos en el salón, ya algunos aparecieron en ropa interior, y como el clima subió bien antes de sacar las llaves ya estábamos todos desnudos y a la espera. Cuando saqué mi llave estaba re-excitado y aunque un poco tambaleante encontré el cuarto; yo era el primero en llegar y tenia una llave rosa, al final vi. llegar a una hermosa morocha con una tetas divinas con su llave celeste en la mano. Al verla le pregunté que querÃa hacer, y al acariciarme el pene duro me sugirió cambiar las llaves, asà que quedó todo bien. Ella me dio un poco mas de droga asà que me la monte de una y la cabalgue un rato hasta que caà rendido sobre ella, que ya estaba llena de leche. No me acuerdo mas de nada, hasta que desperté boca abajo, con las piernas fuera de la cama, el ano me ardÃa bastante, y al tocarme vi que estaba lleno de semen en el ano, no habÃa que ser muy inteligente para saber que me acababan de penetrar a gusto, me habÃa violado y desvirgado, y por mas que lo lamentara ya tenia el culo partido en dos. Estuve rengueando un par de dÃas, dado que me dolÃa demasiado, el ano aun me vibraba, aunque un cosquilleo se apoderaba de el. El miércoles mientras que estaba en el restauran solo comiendo se me acerco un urso, y me pidió sentarse a mi mesa y yo accedÃ, cuando se sentó me resulto cara conocida, y cuando volvió a hablar supe de que se trataba. El me dijo que habÃa notado mientras sacábamos las llaves como me deleitaba observándole su pene, y ahà recordé que si, me habÃa llamado la atención esa tremenda pija ahà semidura. Cuando me habÃa levantado con mi llave rosa en la mano el observó detenidamente mi colita paradita y redondeada, y deseó que le tocara la otra llave de mi cuarto para poder penetrarme, pero no le tocó. Cuando termino de cojerse a un flaquito, se habÃa quedado con todas las ganas encima de una buena cogida, y al pasar por mi cuarto lo vio abierto y a mi solo ahà arriba de la cama culo para arriba, y no tardó ni un segundo en entrar y cerrar la puerta, y poniéndose crema en su pene se lo fue masturbando hasta dejárselo duro como un garrote mientras que me dilataba el ano con sus tremendos dedos. Me la metió casi toda, porque mi ano no se dilataba del todo, dado que el estaba apurado por metérmela antes de que yo despertara, y al estar tan ajustado se súper excito y acabo con ganas dentro de mi ano recién reventadito, y salió súper conforme. Me dijo que nadie sabia lo de la penetración, que el habÃa cerrado la puerta, que me quedara tranquilo que no se lo dirÃa a nadie, aunque querÃa una sola cosa, y yo como un incrédulo pelotudo pregunte que.Ahà me confesó que le habÃa encantado penetrarme, que tenia una cola estupenda, que solo querÃa que lo acompañara a su departamento una noche de estas que querÃa volver a acariciármela despacio, y que si se daba y yo querÃa que lo despidiera penetrándome nuevamente, y que nunca mas me verÃa. No hizo falta que me dijera que si no accedÃa todo el mundo se enterarÃa en mi oficina que me habÃa penetrado, y un escalofrÃo corrió por mi cuerpo. Se levantó y se fue. Cuando me quedé solo pensé que yo en una forma interior siempre supe que podrÃa pasarme, dado que al tomar la llave rosa me podÃa haber tocado a el mismo y yo sumisamente debÃa dejar que me penetrara, y dejarme relajar por completo para poder gozarlo; y que cambiaba que el me hubiese violado, nada; porque si le tocaba la llave justa igual lo hubiese hecho. El viernes me estaba esperando a la salida de la oficina y me invitó a tomar unas copas en un bar cercano, y accedÃ. Camine a su lado y vi. que su cuerpo de oso siberiano era imponente, con razón tenia tremenda pija, y me sorprendà pensando en el como en un reproductor de lujo. Tomamos un par de coñac y me pregunto si querÃa acompañarlo, asà que simplemente acepté, ya sabiendo en que terminarÃa todo esto. Caminamos hasta el estacionamiento y el tomó su coche y salimos para su casa. En el camino me dijo que a pesar de haber tenido muchas chicas en la cama, mi cola le habÃa fascinado, y por eso su calentura en acariciármela suavemente, y porque no me dijo, si puedo quiero volver a penetrarte lentamente, sentir como te va entrando, poder apreciar cuando al final acabo dentro tuyo, y deleitarme viendo como mi semen fluye por tu cuerpo y te rebalsa. Yo sin querer también me iba excitando, y sus palabras me motivaban, hasta mentirÃa si no dijera que hasta deseaba que asà fuera, mi ano latÃa a ritmo acelerado, como pidiéndome a gritos que lo dejara entrar nuevamente. Llegamos a su casa y entró el coche, tomó dos cervezas de la heladera y subimos hasta su cuarto. El me fue quitando toda la ropa y luego me dijo que me quedara ahà paradito de espaldas mientras el se desvestÃa, yo accedÃ, casi dirÃa que hasta me estaba fascinando a mi también todos sus juegos y que querÃa que continuaran. Me acarició con ambas manos mi cola, y abriéndome los cachetes metió su lengua acariciándome el ano, y vibré como nunca deseando que me cogiera de una vez. Con una mano me pajeo un poco, como para subir mi excitación, aunque no hacia falta; y yo no aguanté el deseo de estirar mi mano y tomarle con fuerzas esa tremenda pija dura. No hacia falta que yo lo masturbara, estaba recaliente, dura como un garrote, era tremenda, hasta temblé de solo pensar que en un minuto la tendrÃa toda dentro mÃo, y yo encima conforme, sumiso. Me tiró el pecho sobre la esquina de la cama, mientras que mi rodillas se apoyaban en el suelo, abrió mis piernas y se arrodilló atrás mÃo, me pasó crema por el ano y me fue jugando sus dedos, mientras su pene corrÃa por la zanja rozándome. Cuando al final se apoyo en mi ano, creà que estallarÃa de placer, y lentamente me la fue jugueteando hasta metérmela bien adentro, la respiración se me entrecortaba, me ahogue, pero querÃa que siguiera, que no terminara, acabe con ganas, sentÃa como esa pija dura me apretaba las entrañas, jadeaba, pero querÃa que siguiera. La cabeza me daba vueltas, y los ojos se me iluminaron, ahà comprendà que acababa de llenarme el ano de semen fresco, y recién ahà me permità caer agotado, aunque el seguà cabalgándome un rato largo, y yo me dediqué a acompañarlo y moverle la colita y a apretarle mi ano sobre su pene. El me incentivaba a que siguiera, a que siguiera, y yo accedÃa sumisamente, y ya no era por el, era por mi, yo querÃa hacerlo con todas mis ganas, jamás pensé en disfrutar tanto de que un oso como este me cogiera hasta rabiar. Cuando al final me la sacó y se tendió en la cama, jadeando, todo transpirado balbuceo algo asà de que me quedara toda la noche en la cama con el, asà que fui hasta su lado y tomándole con fuerza su pija semidura toda chorreada de leche, le dije que si me aseguraba que me darÃa toda la noche pija a discreción con sumo placer me quedaba bien desnudo a su lado; y un solo sIIIIIIIIIIII se escuchó en la pieza y riéndonos a carcajadas nos quedamos tendidos uno al lado del otro., y creo que hasta dormà placidamente, sintiéndome protegido. No hace ni falta decir que me quede todo el fin de semana desnudo en su cama, y que hasta perdà la cuenta las veces que me penetró, al final hasta me penetró sobre el bar y ya sin cremita, asà que cada nueva cogida la revivÃa como la primera, al natural, sintiendo como iba entrando, ya prestando atención a como me entraba su semen, como se hinchaba su pija para dejarlo salir. No se si llegué hasta el sábado a la tarde sin permitirme mamársela un poco, lo que si se es que el lunes al vestirnos para ir al trabajo solo me desayuné con su semen, me le prendà a su pija con ganas hasta sacarle la ultima gota y el se quedó con los ojitos cruzados de placer, hasta me halagó diciéndome que jamás una mina se la habÃa chupeteado de esa forma, que jamás se la habÃan ordeñado asÃ, y que definitivamente tenia la mejor cola que se habÃa cogido, y que la movÃa que era un placer. No se si aguantamos hasta el martes sin estar juntos, pero ya era como una droga, cuando no sentÃa su pija dura dentro mÃo o en mi boca, era como una parte de mi se me hubiese perdido, lo necesitaba, y el lo disfrutaba. Asà que sin darme cuenta como jugando, el un dÃa me regalo un slipito súper cola les y me lo puse, otro dÃa me trajo un corpiño y me lo puse, al final como esas prendas iban quedando en su casa, ni bien entrábamos corrÃa a la pieza a cambiarme y ponérmelas, hasta que mi ajuar de mujer estuvo completo y el travestirme en su casa paso a ser lo habitual y ambos lo disfrutábamos tremendamente, yo ya era su putita asumida. Era tanto la habitualidad de travestirme que hasta salÃamos en su coche a dar una vuelta y yo iba a su lado como su mujer, con minifaldas, tacones, pelucas, una linda hembrita apetecible como el decÃa. Mas de una vez, me hacia bajar del auto a comprar algo asà vestidita, y se deleitaba viéndome los slipitos bien metidos en la cola, debajo de las mini falditas que usaba, mientras caminaba bajo las miradas libidinosas de los hombres. Sin darme siquiera cuenta mi forma de actuar se fue cambiando, y hasta mis senos fueron tomando formas de tanto masajearlos, y algo de hormonas que el me daba, aunque yo hacia que no me daba cuentas. Mis cabellos crecieron, conjuntamente con mis uñas, y hasta iba a trabajar dejándome ya los slip debajo de mi traje. Aprendà a cocinarle y a hacerle muchas de las tareas del hogar, para asà evitar que viniera alguien a realizarlas y se metiera en nuestra privacidad. Mas me cogÃa, mas pija querÃa, yo creo que la mayor parte del tiempo que estábamos juntos lo tenia con la pija dura dentro mÃo, y ambos lo disfrutábamos, aunque estuviera cocinando el me amuraba contra la mesada, o bajo la ducha, o mientras veÃamos televisión en el living, su pene conocÃa ya de memoria el recorrido, y entraba y salÃa a discreción. Nos pasamos mas de un año de lujo, en todo ese tiempo jamás se me cruzó por la cabeza salir con una mujer, y menos salir con otro hombre, yo era su mujer, y el era mi hombre. Mi desesperación fue tremenda esa noche después de penetrarme, cuando me dijo que lo trasladaban a la oficina de México y que no me podÃa llevar, me sentà sola, abandonada, usada, yo por el me habÃa travestido, yo por el me habÃa hecho mujer, el me habÃa cambiado el cuerpo, mis senos ya tenÃan forma femenina, mi cola de tanto ejercicio era la de una modelo, mi cintura de tanto usar los cinturones súper apretados conteniendo todo el dÃa la respiración tenÃan cinco talles menos, mi voz ya no era varonil, mis uñas y mi pelo estaban súper cuidadas, la mayorÃa de mi ropa era femenina, hasta mis zapatos de tacones a los que me habÃa acostumbrado. Ya nadie en mi oficina dudaba que fuera travestÃ, mas cuando el me llamaba o me pasaba a buscar, en voz baja todos decÃan ahà llego su esposo, y yo en mi interior estaba orgullosa de que asà fuera, aunque aun fuera de traje masculino a trabajar.-Pensé que podrÃa sobreponerme, pero no es asÃ, aun todo mi cuerpo lo extraña, aunque trato de buscar no encuentro nada que me consuele, mi ano ha perdido la flexibilidad que tenia, por esa falta continua de lubricación y movimiento. Necesito desesperadamente un hombre que me haga sentir nuevamente mujer aunque sea por una noche. Mi boca y mi ano son mis mejores cartas de presentación, deseo mamarme una pija hasta el hartazgo, y que luego me monten una y otra vez hasta hacerme rogar que no sigan mas, hasta pedir basta. Necesito volver a sentir como el semen corre por mi cuerpo, por mi ano, por mi garganta, deseo saciarme nuevamente de ese elixir masculino, sentir el olor a macho montándome. Que hermosa sensación es sentirse penetrada, protegida, comprendida, sentir las caricias de un hombre por todo mi cuerpo, deleitarme mientras me acarician mis tetitas, sentir su pene entrando y adueñándose de mi cuerpo frágil, hasta hacerme olvidar que aun tengo algo de masculinidad; volver a mamársela en el coche mientras para en un semáforo. Quiero volver a sentir vibrar mi cuerpo mientras me levanta en una esquina, como a una putita conforme, aunque aun vaya con mi lencerÃa femenina debajo de mi ropa de calle. Por favor si sos asÃ, escribidme, sino abstenerse, no quiero cibersexo, quiero del sexo real, quiero a ese porteño, a ese bonaerense que me vuelva a ser sentir hembra por una noche en la cama. No tengo donde ir, pero accedo a acompañar a mi hombre a donde me lleve, oficina, hotel, departamento. . . No me opondrÃa en tener que atender a dos buenos machitos juntos, estoy tan alzada que creo que los podré mantener a ambos bien activos, máxime con la experiencia que me dio el urso, porque tenia esa pija hermosa que me consolaba, hasta dejarme sin respiración, por eso creo que los atenderé bien a los dos si fuera necesario. Yo era José Maria, pero desde que me dieron vuelta el ano quede Maria José
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