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« en: Junio 09, 2006, 11:33:37 » |
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Tengo 25 años y desde los 23 trabajo en la misma oficina.
Justo después del verano iba a haber un cambio de personal lo que no me hacía ninguna gracia ya que en mi sección tenía mis compañeros habituales y estaba muy contenta, solo esperaba que por lo menos no me separaran de mi querida amiga Yolanda pero bueno... no era algo que estuviera en mi mano y de momento no quería pensar en ello ya que tenía todo un verano por delante. Llegó el día del volver al trabajo y para mi sorpresa me habían mandado al edificio de al lado, cosa que no me gustó en absoluto, no conocía a nadie y no me apetecía hacerlo otra vez. Al llegar pude ver que había mayoría masculina y mi compañero mas cercano estaba buenísimo, se llamaba Julio y era un tío muy alto y fuerte con cara de chico malo. Sólo tuve ojos para él ese primer día, además me ayudó y me indicó en todo momento en el trabajo. Estaba contentísima con mi nuevo compañero que poco a poco fuimos conociéndonos más. Con el resto de los compañeros no tenía demasiada relación, y lo poco que los había tratado me parecieron buena gente. Yo solamente me limitaba a Julio que cada día teníamos mejor relación, nos contábamos nuestras cosas y hablábamos de sexo, cosa que nunca había hecho con ningún chico. Un día nuestra conversación iba de fantasías, él me contó que la suya era hacerlo con muchas mujeres a la vez pero que no era fácil encontrar a chicas para eso. Me contó todo lo que le gustaría hacer. Me quedé un poco sorprendida por todo lo que me decía pero sobre todo porque lo hacía sin ningún pudor. Me había puesto muy caliente solo de escuchar a ese tío pronunciando palabras obscenas y feas. Pero mi grave error (o mi gran acierto) fue decírselo, me dijo que a todas las zorritas les encantaba y seguidamente me invito a cenar esa misma noche a lo que yo acepte sin pensármelo 2 veces, tenia muchas ganas de que me follara un hombre como él. A las 10 quedamos para ir a un restaurante a las afueras de la ciudad así que a las 9 y media pasó a recogerme. Estaba encantada con la situación, Julio me gustaba de verdad y además me ponía mucho. Íbamos camino del restaurante y Julio comenzó otra vez a hablar de sexo, él sabía que me ponía muy cachonda por tanto no evitaba hacerlo, me quería tener así. Mientras teníamos esa conversación yo no pude evitar mirar constantemente su paquete abultado, llevaba unos pantalones blancos muy ajustados y los ojos se me iban solos. Julio se dio cuenta a lo que me dijo:"¿estas cachonda zorra? Me excitó mucho que me hablara así y le contesté que si, que lo estaba mucho. Me miró y metió su mano bajo mi falda acariciándome los muslos y diciendo que íbamos a pasar de ir al restaurante, que se le ocurría otra cosa mejor que hacer. Por tanto cogió el camino de su casa, llegamos, dejó el coche en el garaje y entramos a la casa. Me dijo que me sentara y que me pusiera cómoda que me iba a enterar, que las putas necesitábamos que nos dieran caña y eso era lo que yo iba a tener, me dio un poco de miedo su tono de voz pero me encantaba Julio y más ponerme totalmente en sus manos. Mientras, me senté en el sofá y me serví una cerveza Julio tardó haciendo una llamada telefónica, yo empezaba a impacientarme. A los pocos minutos llegó y se sentó a mi lado, comencé a besarle la boca y el cuello y a meter mis manos bajo su camisa, mientras lo hacia me dijo que parecía ser muy puta y que cuando llegaran sus amigos me darían mi merecido, paré en seco y le dije que no entendía nada a lo que me contestó: "CALLATE PUTA, VAS A HACER LO QUE ME SALGA DE LA POLLA, TE VOY A DAR TU MERECIDO O SINO HABERTELO PENSADO ANTES DE VENIR AQUÍ" no entendía nada estaba claro que Julio haría conmigo lo que tantas veces me había contado y la verdad es que me excitaba la idea pero no sabía lo que iba a pasar...."VAS A HACER LO QUE YO TE DIGA ASI QUE ARRODILLATE" lo hice sin rechistar, me ató de manos y se bajó los pantalones, pude ver su gran polla caída gorda y depilada, se me acercó y comenzó a restregarme todo su paquete por mi cara, intenté como pude meterla en mi boca, aun estaba blanda pero era muy grande y gorda. Comencé a chupar como loca y empecé a notar como se le ponía dura, él me embestía metiéndomela hasta la garganta una y otra vez para dentro y para fuera a la vez que me gritaba: "TOMA" "TOMA" "TRAGA POLLA SO PUTA" no tenia mas remedio que comer polla como loca. Nunca había visto un miembro de esa magnitud y menos acompañado de unos testículos como aquellos, eran muy gordos.... Julio me había cogido del pelo y me atraía a la vez que me embestía, cada vez iba mas rápido y cada vez gritaba más para insultarme. De repente, llamaron a la puerta, Julio paró y dijo que debían de ser sus amigos, me cogió del pelo y me levantó, me dio una bofetada "NO HAS HECHO QUE ME CORRA, Y AHORA TE VOY A DAR TU CASTIGO" volvió a abofetearme la cara y se fue a abrir la puerta, al momento entraron dos tíos también compañeros de trabajo, uno de los tíos era obeso con la cabeza rapada casi al máximo, nunca había hablado con él y el otro tío con pelo largo y pinta de intelectual que me sonaba de saludarlo en el ascensor y a la hora del almuerzo, se dirigió a mi diciéndome que le habían dicho que era una putita y que había traído su cámara para grabarlo y enseñarle a todo el mundo lo que era yo realmente. Todo eso me excitaba aún más aunque por otra parte tenía un poco de miedo porque no sabía que me iban a hacer. Julio se me acercó y me cogió del brazo dándome una bofetada y empujándome hacia el gordo, (el otro chico ya había empezado a grabar), éste comenzó a tocarme por encima de la ropa y me empujó a Julio que hizo lo mismo que el gordo, me abofeteó y volvió a pasarme, así estuvieron un rato como si de una pelota me tratase... entre los dos me arrancaron la camisa y liberaron mis tetas del sujetador sobándolas, chupándolas y manoseándolas. Seguidamente, levantaron mi falda y me arrancaron las bragas, aun tenía las manos atadas así que sin ningún problema Julio me sentó encima suya metiéndome la polla en el culo sin piedad y abriéndome las piernas para que me grabaran el chochito y el gordo disfrutara de él que no dudó en meter sus asquerosos dedos como un bestia mientras Julio me petaba el culo "NUNCA HABIA VISTO UN COÑO TAN MOJADO COMO EL DE ESTA CERDA" decía el gordo mientras los metía y los sacaba... Yo, aun no sabía lo que me esperaba... Julio se levantó, me cogió de los pelos y me puso encima de una mesa dejándome el culo en pompa y a merced de lo que quisieran hacerme "TE VOY A DAR TU MERECIDO GUARRA" pegándome cachetes en mi culito gordo, "TOMA CERDA TE LO VOY A PONER BIEN CALENTITO" cada vez me daba más fuerte y comenzaba a incrementarse el dolor... Cogió su cinturón y empezó a azotarme "TE VOY A AZOTAR HASTA QUE ME CANSE, A LAS CERDAS COMO TU HAY QUE TRATARLAS ASI" yo gritaba de dolor pero eso parecía que lo estimulaba más y por tanto los trallazos en el culo eran cada vez mas seguidos y más fuertes entre los insultos de los tres y los ánimos para que siguiera azotándome. El gordo se me acercó y me dijo que era una puta guarra y que me callara o él me haría callar de un pollazo en la boca. Me cogió de la cabeza y me la metió hasta el fondo obligándome a chupársela mientras recibía en mi culito los azotes que me había ganado según ellos por puta. De repente Julio paró de azotarme y seguidamente sentí como me hincaba su pollón en mi coñito, follándome como a una perra, cada vez lo hacían como más ganas y a lo bestia hasta que sentí como me llenaba todo mi coño de leche y luego mi boca. Julio se tiró al sofá a descansar y el gordo aun siguió abofeteándome e insultándome. El otro chico lo había grabado todo y se la había estado machacando, "ahora me toca el turno a mi" "te voy a reventar el coño y el culo a pollazos" me dijo y mientras Julio y el gordo me sujetaron el empezó a follarme, metiéndomela una y otra vez alternativamente por el culo y el coño hasta que finalmente se corrió en mis tetas... Al día siguiente en el trabajo, a la hora del descanso pusieron la cinta y todos pudieron ver lo que había pasado esa noche en casa de Julio... Ahora todos me tratan como a una puta, a veces me cogen en el servicio y me obligan a hacer cosas, pero lo más grave de todo es que me gusta, y yo me pregunto si realmente soy una puta. Para las Navidades han planeado una escapada con todos los tíos de la oficina y yo seré la que ponga el coño, estoy como loca por que llegue.
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