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« en: Junio 13, 2006, 01:22:54 » |
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Hola mi nombre es Yesenia y quisiera contarles un relato de algo que me paso en mi vida y que no he podido olvidar, ni pienso hacerlo ya que al recordarlo me excito y vuelvo a hacerlo otra vez. Antes que nada les diré que tengo 24 años, soy alta, morena, delgada, cabello corto, tengo unos senos grandes, redondos y un trasero muy rico, bueno eso me dicen en la calle.
Pasando a otras cosas yo me encontraba en una fiesta familiar en casa de mi tÃo Javier, esa tarde-noche llevaba una blusa de tirantes con un escote grande a través del cual se podÃan ver la mayor parte de mis senos, además tenÃa puesta una falda corta y unos tacones altos. En dicha fiesta se encontraban la mayor parte de mis familiares (tÃos, primos, etc.) yo noté que varios de ellos me miraban de una manera lujuriosa, al principio me molestaba pero después me empezó a gustar y a excitar, por lo que quise seguirles el juego y disimuladamente les abrÃa las piernas para que vieran mi ropa interior, o también me inclinaba un poco para que se vieran mis senos, miraba como hacÃan comentarios entre ellos señalándome con sus manos.
Asà estuve un rato calentándolos hasta que llegó la hora de marcharme, como no llevaba automóvil pregunté quien me podÃa llevar a mi casa, en ese momento ya eran cerca de las 10:00 p.m, inmediatamente mi tÃo Javier que tiene como unos 52 años, mi primo Sergio de unos 36 años y mi primo Pedro de 21 años se levantaron para llevarme a mi casa, ellos estaban un poco pasados de copas pero no me importó, nos fuimos los 4 en la camioneta de mi tÃo el cual manejaba, por supuesto que mis primos me subieron en medio de ellos. Durante el camino sentà como mi tÃo Javier acariciaba mis piernas cada vez que querÃa yo no sabÃa que hacer querÃa decirle que no lo hiciera pero me gustaba.
Al llegar a la casa se bajaron los tres y se metieron junto conmigo a la casa, ya dentro sacaron una cerveza y me la dieron, como no estoy impuesta a beber alcohol se empezó a subir por lo que decidà bañarme, les dije que cuando se terminaran sus cervezas se fueran, me metà a bañar y comencé a masturbarme pensando en ellos tres, al salir de ducharme completamente desnuda cual fue mi sorpresa al verlos todavÃa dentro de mi casa. Mi primo Pedro se acercó y me sentó en la cama y Javier dijo:
- Que rica te ves desnuda sobrina.
Y se empezaron a bajar los pantalones, se pararon frente a mà y mostrándome sus vergas que por cierto estaban muy paradas y duras me dijeron:
- Ahora nos vas a satisfacer después de que nos calentastes en la fiesta puta.
Sergio me tomó de la cabeza y me introdujo su verga en la boca, al principio me resistà pero después empezó a gustarme y me deje llevar por mi calentura, comencé a mamárselas, me metÃa una verga y a veces hasta dos mientras masturbaba la otra. Miraba como estaban gozando los tres y mi tÃo Javier decÃa que rica zorrita nos encontramos, esas palabras me excitaban mucho más. Pedro me levantó y me acostó de espaldas en la cama abrió mis piernas y me mamó mi cuca mientras tanto Javier y Sergio chupaban mis tetas como unos perros. Me besaron y acariciaron como quisieron pero me encantaba lo que hacÃan, fue cuando les dije;
- Quiero que me metan sus vergas
Sergio se recostó en la cama, me subà y lo cabalgué mientras él me acariciaba los senos, Javier se acercó y me inclinó sobre Sergio quedando mis nalgas a su disposición, empezó a sobarme el culo y luego me tÃo su dedo para abrÃrmelo, yo le pedà su verga y él me complació metiéndomela muy despacio, al principio me dolió pero después estaba encantada de tener dos vergas dentro de mÃ, era demasiado rico sentir a mi primo y a mi tÃo ellos no paraban de decirme vulgaridades como que rico culo tienes perrita y Sergio decÃa que sabrosa está mi prima la zorrita.
Se acercó Pedro me introdujo su pene en mi boca y empecé chupársela, entonces sentà la delicia de estar clavada por tres vergones. Después de un tiempo mi boca se lleno de leche de Pedro, enseguida Javier terminó también y saco su verga de mi culo y me chorreo su semen en mis nalgas, por último Sergio acabó dentro de mi cuca inundándola toda. Nos quedamos acostados los cuatro y ellos no paraban de decir:
- Que rica primita tenemos, además es bien puta como nos gusta.
Luego se vistieron y se marcharon muy contentos. Por mi parte puedo decirles que me encantó ser poseÃda por tres hombres y cada vez que les antoja vienen para que les dé placer y mucho sexo.
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