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« en: Junio 13, 2006, 01:15:02 » |
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Este relato que os narro ocurrió este año, el dÃÂa de las hogueras de San Juan, donde como es tÃÂpico nos fuimos a la playa a hacer una barbacoa.
Fuimos en los coches hasta la playa del Calé en Punta UmbrÃa, con nuestra barbacoa, comida, bebida en abundancia y una radio. En mi coche Ãbamos Lalo, su novia Miriam, Begoña, Susana y yo. En el coche de Paloma iban Pedro, su novia Leticia y Miguel. Y en el coche de José iban, Esther sus dos primas Anabel y Carmen y Macarena. Llegamos sobre las siete de la tarde, no habÃa mucha gente en la playa, asà que cogimos un buen sitio, en la primera duna, cerca del agua, tenÃamos bastante intimidad, pues cerca no habÃa nadie. Las mujeres se dedicaban a tomar el poco sol que aún quedaba, los chicos decidimos ir montando la barbacoa, cuando ya estuvo lista, empezamos a beber calimoche, a lo que las chicas no tardaron en acompañarnos. Cuando dieron las diez ya estábamos bastante empuntados, y decidimos encender la barbacoa, una vez la comida hecha, cenamos, y tras comer, empezamos la verdadera fiesta, sacamos las bebidas más fuertes, Ginebra, Whisky y Ron, a lo que acompañó música dance del cd de la radio. La fiesta se fue desmadrando, de tal forma que sobre las dos de la madrugada ya estábamos bien subidos de tono, descontrolábamos bailando, hasta que llegó el momento en que decidà ir a buscar algo de sexo con alguna chica, me acerqué a Esther, y me puse a bailar con ella, esta chica me atraÃa bastante, era guapa, morena, alta, delgada, con grandes pechos, y un buen culo. Inmediatamente, empecé a notar que mi pene se endurecÃa, más aun cuando ella se puso a bailar delante de mà rozándome con el culo mi pene, asà estuvo un rato, obviamente se dio cuenta de que mi pene estaba a tope, lo que dejó claro cuando se dio la vuelta sonriendo. Estaba yo concentrado en ir logrando ganarme a Esther, cuando Lalo nos llamó la atención porque estaba echando de menos a Pedro y Leticia, tras buscar un poco, vimos que en la orilla habÃa dos personas, las cuales no estaban lejos de nuestra posición, decidimos ir a investigar, y nos fuimos acercando poco a poco hasta que se divisó con total claridad como Pedro estaba detrás de Leticia, él con el bañador quitado, y ella sin la parte baja del bikini, Pedro estaba penetrándola a toda velocidad, eso fue la puntilla para rematar mi excitación, aunque también afectó al grupo. Leticia se dio cuenta de que estábamos allà se lo dijo a Pedro, pero nuestra presencia no hizo que parasen, sino al contrario, parecÃa que eso les motivaba a seguir, obviamente porque el alcohol les habÃa quitado parte de la conciencia y de la vergüenza. Pasado un momento, Leticia se dio la vuelta y se puso de rodillas, y comenzó a mamarle la polla a su novio, ella era guapa, algo delgada, alta, con pocas tetas, pelo castaño y rizado. Estas imágenes hicieron que Esther, la cual se encontraba a mi lado, se colocara detrás y seguidamente metiera su mano en el interior de mi bañador, empezó a acariciar mi pene, para posteriormente pasar a masturbarme lentamente mientras me daba besos en el cuello. Yo no quitaba ojo a la escena con que nos estaban deleitando Pedro y Leticia, aunque lo que Esther me hacia me encantaba, pasados unos momentos, metà la mano dentro de la braga del bikini de ella, y empecé a acariciar su raja pelada. Acaricié el húmedo clÃtoris de Esther, y ella se estremeció y soltó un gemido que atrajo a la gente, los cuales vieron como nos estábamos tocando. Esto hizo que inmediatamente la cosa se desmadrara, Begoña se acercó a Leticia y se arrodilló junto a ella y sumarse a la mamada a Pedro, las dos se peleaban por la verga del novio de Leticia. Begoña era normal de cara, delgada, estatura media, pocas tetas y pelo rubio. Un poco apartados, Lalo le habÃa subido la camiseta a su novia Miriam y bajado el sujetador, le comÃa exaltadamente esas enormes tetas. Miguel que se encontraba junto a Paloma, se empezó a enrollar con ella, acariciándoles los senos por encima de la camisa, Paloma era guapa de cara, con algún kilo demás, baja, pocas tetas y morena. En otro sitio, José comenzaba a acariciarles las nalgas a Macarena y Susana, les agarraba sus culos cada uno con una mano, las chicas se agarraban entre ellas, besándose. Macarena, no era muy bella, delgada, estatura media, grandes tetas y pelo castaño, Susana era guapa, gordita, alta, pocas tetas y morena. Yo me quedé con Esther, apartado del grupo más cercano, a unos metros, le habÃa quitado ya la parte superior del bikini, estaba mamando sus grandes tetas, en esas estábamos cuando aparecieron sus primas, Anabel y Carmen, las cuales le dijeron a su prima que querÃan participar, ella les contestó que no habÃa problema. Anabel y Carmen se parecÃan mucho, eran hermanas, pero solo se llevaban un año, Anabel tenÃa nuestra edad, eran guapas, morenas, estatura media, peso normal, con tetas tamaño medio. Con esto el reparto estaba hecho, aunque estábamos cerca en la playa, cada uno tenÃa su grupo. Mi amiga Esther se inclinó delante de mÃ, primero me mordisqueaba y besaba mi pene por encima del bañador, para más tarde bajármelo hasta los tobillos y comenzar con su lengua a lamer mis testÃculos, seguÃa subiendo su lengua hasta recorrer todo mi glande, llenando mi pene de su saliva, después comenzó a introducirse la polla dentro de su boca. Al lado, las dos hermanas se quedaron desnudas por completo, mutuamente se habÃan quitado las ropas. Anabel se tumbó sobre la arena, y su hermana empezó a jugar con sus dedos con la rajita de Anabel, a la que esto le gustaba bastante. Más tarde, Carmen empezó a pasar su lengua por el coñito afeitado de Anabel, esta no tardó mucho en retorcerse de placer, le decÃa a su hermana que era mejor que en casa, por lo que se intuÃa fácilmente que solÃan hacerlo en su casa. Las dos hermanas se daban el lote mientras que Esther seguÃa mamándomela felizmente para ambos. Pasado un tiempo, Anabel le dijo a Esther que estaba muy excitada, que la dejara que yo me la follara, Esther aceptó, Anabel se dio la vuelta y se puso a cuatro patas, ofreciéndome su coñito, me quité el resto de la ropa, y me fui hacia ella, introduciendo fácilmente mi miembro en su chorreante vagina, mientras que Esther, se colocaba tumbada boca arriba delante de Anabel ofreciéndole su coño, la cual al instante comenzó a lamerlo, recreándose en su clÃtoris mientras aguantaba mis embestidas. Más tarde, Carmen se puso de rodillas sobre la cara de Esther, dejando su coñito a la altura de su boca, la cual no tardó en empezar a lamer, estábamos disfrutando en esos momentos los cuatro. A pesar de tener encima bastante alcohol, mi pene respondÃa bastante bien, manteniéndose erecto, aunque eso sÃ, me iba a resultar difÃcil llegar a la corrida. Anabel llegó la primera al orgasmo, la siguió Esther, y un poco más tarde se corrió Carmen, yo continuaba dándole a Anabel, mientras las tres chicas estaban tiradas en la arena. Tras un rato asÃ, Carmen sugirió que nos bañásemos, y todos aceptamos, ya por esos entonces no se veÃa a nadie, ni a Pedro, Begoña y Leticia, ni a Lalo y Miriam, ni a Miguel y Paloma, ni a José, Macarena y Susana, aunque era obvio que en alguna duna estaba cada grupo. Nos bañamos, en el agua, los toqueteos, ya más entremezclados, subÃan la excitación general, después nos secamos, y corrimos hacÃa las tiendas, colocamos las toallas y sacos de dormir abiertos en el suelo cerca del fuego para estar más cómodos, y nos tumbamos entre besos, abrazos y toqueteos. Inmediatamente, Esther se tumbó boca arriba delante de mÃ, se abrió de piernas deseosa de que la lamiera entera su rasurado coñito, eso hice, le chupé sus labios, su raja, su vagina, su clÃtoris, hasta que cuando llevaba varios minutos comiéndole su coño, levanté un poco la mirada y observé como Carmen y Anabel a mi lado se besaban mientras que con las manos se manoseaban. Me incorporé si dejar de masajear el clÃtoris de mi novia y busqué con la mirada a Carmen, mientras con mi mano izquierda jugaba con la rajita de Esther, con la mano derecha, después de ponerme saliva, acariciaba el coño con un triangulo de pelos en el monte de venus y el culo de Carmen. Tras seguir con las caricias durante un rato, Esther llegó a un nuevo orgasmo. A continuación me fui a por Carmen, la puse boca arriba, agarré mi pene y se lo introduje por la vagina, esta al sentirlo dentro, puso cara de lujuria total, mirándome con los ojos entre abiertos, mordisqueándose los labios, dándome la aprobación a lo que estaba haciendo. Anabel al ver la situación, optó por colocarse como si de un sesenta y nueve se tratase, Carmen le comÃa su raja, y su hermana le lamÃa la suya mientras la estaba penetrando. Seguidamente, pasé a alternar las penetraciones en el coño de Carmen con las de la boca de Anabel, era maravilloso, Anabel saboreaba el coño de su hermana en mi polla, Carmen no tardó en correrse, a mà aun me faltaba un poco, el efecto alcohol iba desapareciendo. Seguidamente me separé de sus primas y me fui a por Esther, me tumbé en el suelo y le dije que me follara, ella sin pensarlo se montó sobre mÃ, y empezó a cabalgar dejando sus senos rebotar, era una gran montadora, yo a la vez con mis manos le abrÃa los glúteos y con mis dedos le acariciaba su ano, fui mojándome los dedos para ir introduciéndoselos poco a poco, Esther continuó un poco más y después paró, se escupió en la mano, y se la refregó por su culo, luego agarró mi verga, y se la puso en la entrada de su ano, poco a poco fue introduciéndosela, hasta que se perdió mi polla en su culo, empezó a cabalgar lentamente, con gran cara de dolor, eso hizo que no aguantara más, y estuviera a punto de correrme. Me separé de Esther y me puse de pié, Esther y sus dos primas se pusieron de rodillas frente a mà con las bocas abiertas y sacando las lenguas deseosas de que descargase todo lo que habÃa en mi interior, hasta que solté un chorro inmenso, cayó en la cara y pelo de Esther, el segundo, más pequeño, se lo llevó Anabel, y los restos los esparcà por la cara de Carmen. Luego las tres se lanzaron a limpiarme mi polla, peleándose entre ellas, cuando la dejaron inmaculada, entre ellas se besaban, saboreando mi semen que cada una tenÃa. Quedamos tirados desnudos en los sacos, descansando de la acción. Poco a poco fue llegando la gente, con caras sonrientes, se notaba que sus fiestas también habÃan estado bien, todos nos observábamos con miradas cómplices, hasta que una vez que el grupo estuvo completo, nos fuimos acostando, esperando el nuevo dÃa, para poder pasar un buen dÃa de playa.
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