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« en: Junio 13, 2006, 01:17:32 » |
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Despues de leer varias historias en su pagina, me atrevo a contar elguna de mis experiencias
Como me inicié en el sexo en grupo Hola, mi nombre es BARBARA, ahora tengo 34 años, soy casada y tengo dos niñas pequeñas, pero antes de casarme vivà plenamente mi sexualidad, después de leer tantos relatos en esta página, me estoy aventurando a escribir y recordar algunos de ellos para compartirlos con ustedes, espero les sean de su agrado.
Mi primer relato es de como inicié mi vida sexual en grupo.
En ese tiempo estaba en la universidad, tenÃa yo 19 años; por ir en una universidad bastante reconocida, tenÃa que estar en forma y vestir como todas las demás, siempre me ha gustado vestir muy sensual haciendo que los hombres voltéen a verme; Antes que nada les doy mi descripción mido 1.72m soy delgada pero con muy bonita forma, senos pequeños 34B, cintura muy marcada, gluteos bastante bonitos, piernas largas, ojos cafes, cabello lacio castaño claro largo 10 cm abajo de los hombros y de tez blanca.
Un viernes por la noche una amiga de la universidad Sandra me habló por teléfono diciéndome que habÃa una fiesta de la facultad de otra carrera y que pasarÃa por mi en 20 minutos.
Me di un duchazo rápido y me puse un vestido rojo, corto entallado, medias y liguero negro y zapatos altos.
La fiesta era en una casa muy grande, se veÃa que por eos dias nadie la habitaba, cuando llegamos estaba en pleno apogéo, saludé a varios amigos y conocidos. A lo lejos vi a un compañero de la universidad que siempre me habÃa gustado mucho, hasta aquel momento no habÃamos cruzado palabra alguna en la escuela, mis miradas picaras hacia él, hicieron que notara mi presencia animándolo a acercarse a mi para platicar.
Se presentó como Alberto, me dijo que me habÃa visto varias veces en la universidad pero que nunca se habÃa presentado la oportunidad de platicar conmigo; me ofreció algo de beber, asà que nos dirigimos a la barra y pedà una margarita.
Platicamos de muchas cosas mientras bailábamos y seguÃamos tomando, todos estaban muy animados, el entusiasmo se respiraba por todo el lugar; al ir transcurriendo la noche empezamos a tomar más confianza y como el volumen de la música era muy alto, fue un buen pretexto para que cada vez se acercara más a mi rostro para platicar, el alcohol poco a poco se fue apoderando de ambos, sin darnos cuenta, ya estábamos un poco pasaditos de copas.
Al estar bailando acercó su cuerpo más al mÃo me tomó por la cintura y sin darme cuenta me besó la boca, lo tomé por la cabeza acercándolo a mi para alargar lo más posible el beso, nuestras lenguas se mezclaron, y el intercambio de fluidos fue total.
Asà es que estuve con él toda la noche, los besos cada vez eran más intensos, y me halaba hacia él cada vez más fuerte, con lo que pude notar la erección que traÃa debajo del pantalón, pasó sus manos la para atrás acariciándome los glúteos haciendo que su pene se restregara sobre mi abdomen, estábamos súper excitados.
Nos fuimos a un lugar apartado de la demás gente, donde seguimos besandonos y acariciandonos, él me tocaba los senos y los gluteos por encima de la ropa mientras que yo le acariciaba el pene por encima del pantalón, me recargó contra la pared juntando con más fuerza su cuerpo al mio sintiendo su pene en mi vientre restregándomelo, cada vez se le ponÃa más duro, comenzó a besarme el cuello mientras que con una de sus manos bajo uno de los tirantes de mi vestido quedando uno de mis senos al descubierto, con la punta de su lengua lo recorrió todo hasta que llegó a mi pezón, haciendo cÃrculos en el, para después metérselo a la boca mi seno completo, el alcohol y la excitación hizo que me olvidara de la demás gente, mi pezón se ponÃa cada vez más durito, tomé su pene coda vez con más fuerza notando lo rico que ya lo tenÃa, lo detuve cuando estaba a punto de gritar de placer porque algunas personas se acercaban a nosotros.
Le dije que ya era tarde que si me podrÃa llevar a mi casa pensando continuar lo que estábamos haciendo en su auto, pero él tampoco llevaba, asà es le pidió a un amigo que nos llevara, busqué a Sandra para decirle que me irÃa con él, ella me dijo que no, que estaba demasiado bebida, pero como estaba muy excitada no me importó, le dije que no se preocupara.
Cuando llegamos al auto vi que iban otros tres amigos más, dos adelante Carlos y Enrique, y uno atrás Jorge, me sentaron e medio de ellos, ya dentro del auto empezó el faje más subido de tono, ya estaba súper mojada no me importó que estuvieran los otros tres en el coche, sentà sus manos por todo mi cuerpo, el vestido casi lo sentÃa en el cuello pués me lo habÃa levantado para poder acariciarme la vagina por encima de mi tanga; de repente, empecé a sentir más de dos manos en mi cuerpo, los otros amigos también me estaban metiendo mano por todos lados, el alcohol y la excitación hicieron que no me quejara, al contrario, disfruté como me tocaban, Alberto bajo los tirantes de mi vestido y como no llevaba soutien mis senos quedaron libres para que me los besara haciendo que mis pezones se pusieran otra vez duros, las otras tres manos acariciaban mi vagina por encima de la tanga, las piernas y glúteos alternado para tocarme entre los tres.
Carlos que iba al volante preguntó que hacia donde nos dirigÃamos, sin pensarlo dije que a donde ellos quisieran, me dijeron que me llevarÃan a un motel, mi ganas de estar con Alberto hicieron que no me importara prejuicio alguno.
Me llevaron a un motel a la salida de la ciudad, cuando llegamos me acomodé un poco el vestido baje del auto subiendo a la habitación con Alberto, nos recostamos en la cama, allà comencé a acariciar su pene por encima del pantalón mientras él siguió tocándome los glúteos y piernas. Después, él se puso de pie y yo me senté el la orilla de la cama, le acaricié por encima de la ropa el pene pasando mi lengua por encima del pantalón, metà la mano por la cintura hasta que se lo alcancé con la mano, abrà su zipper, le saqué el pene, se lo acaricié con ambas manos, lo pasé por toda mi cara, me gusta sentilo rozando toda mi cara, se siente delicioso, me encanta el pene, lo llevé a mi boca despacio metà solo la cabecita a mi boca, cupandolo suavemente.
Lo chupé por unos segundos, sintiendolo caliente muy rico, pasé mi lengua por la rayita, me encanta el liquidito que sale, la metia cada vez más adentro de mi boca me tomó por el cabello e hizo que me la metiera toda en la boca, la sientà hasta el fondo de mi garganta sientiendo sus vellos en mi barbilla. Poco a poco sacaba y la succionaba toda al salir, sentÃa dentro de mi boca como poco a poco se ponÃa más grande y más caliente.
Estaba tan entreteniada en lo que hacÃa que jamás pensé que los otros también subirÃan, pero antes de que me diera cuenta ya estaban los tres en la habitación, el grado de alcohol que llevaba en la sangre me liberó de tabús dejando que me siguieran metiendo mano por todos lados.
Alberto y Jorge me quitaron el vestido por arriba quedando únicamente en tanga, liguero y medias, mientras ellos también se desvestÃan quedando completamente desnudos mostrando solamente sus cuatro penes erectos, mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo, me senté a la esquina de la cama rodeada por ellos de pie frente a mi, halé a Alberto hacia mi, empecé de nuevo a besar su pene, Carlos me acercó el pene a la cara, y sin pensarlo lo metà a mi boca, sacando el otro, Enrique y Jorge ni tardos ni perezosos se acercaron también, los tomé por la base alternandolos para chuparlos, tenÃa cuatro penes erectos fernte a mi rostro, dispuestos a lo que yo quiciera hacerles algo que ni en mis más profundas fantasÃas habÃa soñado.
MetÃa cada uno de esos penes a mi boca llegando a una excitación tal que mi vagina pedÃa a gritos ser penetrada, después de unos minutos de alternarles sexo oral a los cuatro, ya estaban a punto de correrse, por lo cual los detuve diciendoles que todavÃa no querÃa que terminaran. asà que, les dije que me besaran ellos; me acostaron de espaldas sobre la cama, Carlos se inclinó sobre mi pelvis, me abrió las piernas, sumergiendo su cara en mi vagina, hizo mi tanguita a un lado, separó con su lengua mis labios vaginales, jugando con mi clÃtoris, metiendo a fondo su lengua dentro de mi; Jorge y Enrique, mientras tanto, me besaban los senos haciendo que se pusieran muy rÃgidos haciendo que descargas de electricidad recorrieran todo mi cuerpo y que no me pudiera estar quieta sobre la cama.
De pronto sentà como Carlos levantó mis piernas tomandolas por las zapatillas acercó su pene a la entrada de mi vagina, sintiendo como poco a poco me empezó a penetrar, Alberto me acercó su pene a la boca, lo tomé por los testÃculos lamiendoselos para despues metermelo a la boca, en ese momento tenÃa dos penes dentro de mi, sentà riquÃsimo mi cuerpo empezó a temblar y mi primer orgasmo invadió mi ser, todos querÃan poseerme, se fueron turnando los cuatro en las dos posiciones para que a todos se las chupara o me lo metieran, el olor a sudor y sexo de los cinco hizo un ambiente delicioso en la habitación, el sonido de mi vagina mojada siendo penetrada era muy cachondo, la diferencia de tamaños de los cuatro penes hacÃa que notara al cambio de miembro, cada uno de ellos fue terminando uno a uno dentro de mi vagina.
Habiendo terminado bañada en sudor me dirigà a la ducha de la habitación, sintiendo como me escurrÃa el semen de los cuatro en mi entrepierna. Cuando estaba en la sala de baño escuche que dos de ellos irÃan por más de tomar y cigarrillos, mientras estaba en la regadera pensé en lo bien que me habÃa sentido siendo poseida por todos, me comencé a excitar de nuevo pero cuando salà de la sala de baño los otros dos estaban casi dormidos, asà es que me recosté a dormir yo también.
Cuando regresaron, yo estaba semidormida boca abajo en la cama, sentà como uno de ellos levantó las sábanas dejándome al descubierto poniéndose mi piel chinita, era Carlos, con sus manos me acariciaba los glúteos, poco a poco los separaba sintiendo como su lengua cálida las recorrÃa tratando de meterla en mi ano; se volvió a desvestir y siguió dándome lengua hasta que pudo penetrarme con ella, luego lo hizo con un dedo dejándome lista para lo que tenÃa en mente, se montó atrás de mi, aprisionó mis piernas juntas con las suyas, me separó los glúteos con las manos e introdujo lentamente su pene por mi ano, relajé mi esfinter lo suficiente para aceptar sus dimenciones, pero solté un grito de placer y dolor cuando la tuve hasta adentro, el cual hizo que los otros nos vieran y oyeran mis gemidos volviéndose a prender, me bombeó lentamente introduciéndolo cada vez hasta el fondo, yo estaba con la cara metida en la almohada mordiendola, por lo cual no podÃa ver lo que los otro planeaban, asà que, despues de dejarmelo ir por un rato, sin sacármela dimos un giro de 180 grados sobre la cama quedando debajo de mi y yo viendo al techo, apoyé mis pies sobre la cama abriendo mis piernas, levanté un poco mi cadera, para permitir que siguiera entrando y saliendo de mi ano, en esta posición deje mi vagina lista para que Alberto se hincara frente a nosotros poniendo su pene en la entrada de mi vagina penetrandome segundos después, al instante me dolió mucho pero a la vez sentà riquÃsimo. Jorge y Enrique no se querÃan quedar sin nada de acción, asi que, acercaron sus penes a mi boca para que se los chupara. Me penetraban durÃsimo, hubo un momento que querÃa parar, pero ya los habÃa dejado llegar demasiado lejos, asà es que siguieron penetrándome con furia, tenÃa tres penes dentro de mi algo que jamás imagine, estaba en el cielo, llegue a mi segundo orgasmo, este fue más fuerte que el primero.
Cambiaron posiciones pero ahora me pusieron boca abajo, Enrique se pasó abajo de mi, Jorge detrás de mi, Alberto y Carlos se pasaron para el frente para que les besara el pene, en ese cambio duramos poco puesto que ya estaban muy excitados el primero en correrse fue Jorge, que estaba en mi ano, sentà como descargas de semen me llenaban el culo, luego Enrique soltó chorros de semen que inundaban mi vagina, Alberto me pidió eyacular en mi boca, le respondà que lo hiciera que lo estaba esperando, segundos después sentà su espeso nectar golpeando el fondo de mi garganta, se la chupe hasta que la última gota de semen le habÃa salido, Carlos me miraba con ojos de lujuria, asà que, ahora me metà el suyo para que también se corriera en mi boca, soltando chorros calientes de semen por toda mi boca, dejandolo completamente seco.
Yo seguÃa prendidÃsima, asà que, le volvà a tomar el pene Alberto para llevarmelo a la boca y chuparlo hasta que se lo erecté de nuevo, lo acosté en la orilla de la cama con sus piernas colgando, me subà arriba de él cabalgandolo por un rato, el pobre estaba que no podÃa, pero pudo eyacular, entonces como los otros tres ya se iban prendiendo, acosté a Enrique, que ya la tenÃa parada cabalgandolo de igual manera, y asà a los otros dos, Jorge ya no se pudo correr, pero de cualquier manera en una noche tuve más pene y semen dentro de mi del que se puede imaginar.
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