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« en: Junio 13, 2006, 01:22:13 » |
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Era una calurosa noche de verano, habÃÂa acudido a la tÃÂpica cena del trabajo para despedir el año. Yo no estaba muy animada ya que mi novio y yo habÃÂamos discutido el dÃÂa de antes, pero a modo de venganza decidàir igualmente a la cena. Me puse muy sexy, en parte para fastidiarle (ya que sé que no le gusta que vaya muy provocativa si no está él) y en parte para "lucirme" delante de mis compañeros. A él le gustaba salir con sus amigas y yo estaba un poco molesta por ello.
Tras cenar y haber bebido una considerable cantidad de vino y licor, fuimos a bailar a una discoteca. Casi al final de la noche yo creÃa no poder mas, habÃa bebido demasiado y estaba completamente borracha. Asà que decidà pedirle a los compañeros que quedaban que nos fuéramos ya. Sólo quedábamos cuatro, tres chicos y yo. Entre ellos Juan, sin duda de entre todos mis compañeros el que más me ponÃa. HabÃamos estado casi toda la noche juntos, bailando muy pegados y yo estaba bastante excitada. Pese a todo jamás pensaba que aquello pasase de allÃ, o al menos eso creÃa yo.
Fuà al lavabo para arreglarme antes de irnos, pero cuando entré, los tres entraron conmigo al baño y se encerraron conmigo en uno de los lavabos. En ese momento no habÃa nadie en el baño, asà que nadie sé dió cuenta de nada. Yo me asusté mucho e intenté salir de allÃ, pero no me dejaron. Ellos estaban tan borrachos como yo y no escuchaban nada de lo que yo les decÃa.
Comenzaron a tocarme y a desabrocharme la blusa, me comenzaron a besar los tres por todo el cuerpo y a bajarme la minifalda. Aquella situación, tantas veces soñada, se estaba haciendo realidad. Pero una cosa es una fantasÃa y otra la realidad. Asà que de nuevo intenté escaparme de aquello, pero cuanto más me resistÃa mas se excitaban ellos. Finalmente y tras dejarme casi desnuda, se desnudaron ellos.
Juan, el más caliente de todos me pidió que se la chupara... aquello me sobrepasó. Ya no sé si por miedo o por lo excitante de la situación deje de luchar y decidà disfrutar de la situación... "además", pensé, "es la venganza perfecta para mi novio, ¿No te gusta tontear con tus amiguitas?. ¡Pues toma!. Comencé a chupar aquel enorme miembro, disfrutando como nunca y mientras acariciaba las tiesas pollas de los demás. Pronto, otro de ellos se acercó a mà y me sentó en la taza del lavabo. Los tres se acercaron y comenzaron a masturbarse delante de mÃ. Mientras hacÃan yo me dedicaba a chupársela un rato a cada uno.
Aquello no duró mucho, ya que estaban muy calientes. Cuando estaban a punto de acabar acercaron sus pollas a mi cara y ante mi enorme placer se corrieron dos de ellos a la vez en mi cara. Mientras Juan aguantó un poco mas y me pidió que abriera la boca y se la chupara hasta el final. Yo siempre me habÃa negado a hacerle eso a mi novio, pero aquella situación era increÃble. Con mi cara repleta de semen se la terminé y él se corrió en mi boca.
Cuando yo creÃa que ya no podÃa estar mas excitada, me levantaron de nuevo y Juan, empotrándome fuertemente contra la pared comenzó a follarme. Yo estaba disfrutando una barbaridad, pero le pedà que no se corriera dentro. Ni caso, en poco rato pude notar como toda su leche se vertÃa dentro de mi cuerpo. Aquello me enfadó mucho, pero no pude hacer nada, ya que los otros dos me cogieron y continuaron pasándoselo en grande.
Uno de ellos se colocó detrás de mà y comenzó a metérmela por el culo. Al principio el dolor fue muy intenso, pero casi no tuve tiempo de darme cuenta, porque el otro se colocó delante y comenzó a follarme también. Follada por dos hombres a la vez... no me lo podÃa creer. Ya no sabÃa ni donde estaba, sólo hacÃa que disfrutar e incluso empecé a pedirles mas, "mas fuerte, mas fuerte". Me volvà loca, tuve la corrida más bestial de toda mi vida. Ellos acabaron a la vez, vertiendo aun más leche dentro de mÃ. Cuando acabaron yo me quedé completamente exhausta, de pie contra la pared. Las piernas me temblaban y de mis orificios corporales goteaba el semen de aquellos hombres.
Poco a poco nos vestimos, a mà me dolÃa todo, pero el placer que habÃa sentido compensaba las molestias. Tras aquello nos fuimos, a mi se me fué pasando la borrachera poco a poco y me fuà dando cuenta de lo que habÃa hecho. Era una mezcla de vergüenza y satisfacción, me hacÃa sentir plenamente mujer saber que habÃa sido capaz de aquello. Por supuesto mi novio y yo arreglamos las cosas y jamás le dije nada de aquello. Supongo que es uno de esos secretos que toda mujer guarda para si misma, ¿Verdad?.
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