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« en: Junio 13, 2006, 01:30:22 » |
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Recuerdo que ese dÃÂa lejano de octubre en que Gloria me dijo que se casarÃÂa con él, mi sorpresa fue explosiva.
Ya conocÃa bastante a mi amiga y no podÃa imaginar esa pareja, aunque no más fuera con el santo objetivo de formar una familia . El hombre era bien parecido , pero me resultaba imposible imaginarle actitudes tiernas , alguna disposición interna para el romance, algún brillo raro en sus ojos que insinuara una pasión y por supuesto ni la menor indicación , que despertara en una mujer , un apetito , aunque fuese pequeño en el ámbito de lo erótico. Pero se casó con él y se marcharon a USA.
Con estos antecedentes , no fue para mi novedoso que quince años después , la radiante Gloria , apareciera por mi casa hablando pestes de su marido y dando todo lujo de detalles sobre las infidelidades con que ella habÃa llenado sus aburridos años norteamericanos , a los que yo correspondà con algunos relatos de mis aventuras , quitándoles por supuesto todo lo escabroso , porque ella sabe muy bien que yo soy una mujer decente.
Como por la ausencia tenÃan pocos amigos , nuestras reuniones en torno a una buena mesa , generalmente en mi casa , se hicieron habituales y seguÃan siempre el mismo modelo . Buena comida , abundantes tragos y luego una repetida conversación con Gloria a la que Fernando , su esposo, asistÃa en silencio primero y profundamente dormido después , hasta el momento en que Gloria lo despertaba para marcharse.
Fue también una noche de octubre , que absolutamente segura de la inconsciencia de Fernando en su mullido sillón , yo le daba a Gloria detalles de mi encuentro con Antonio , haciendo especial referencia a las marcas que su pasión me habÃa dejado en las tetas. HabÃa permitido que ella lo comprobara directamente mostrándole mis pechos desnudos , cuando vi que Fernando tenÃa los ojos abiertos .Esto no me sorprendió porque yo sabÃa que algunos hombres duermen con los ojos abiertos, pero lo que me llenó de asombro a mà y sobre todo a Gloria , fue la notable protuberancia que Fernando mostraba , indicadora innegable de una erección desesperada.
Las dos mujeres hicimos un rápido análisis del fenómeno para concluir que , o bien el hombre nos habÃa visto y escuchado , o bien estaba bajo los efectos de un hermoso y erótico sueño .
Gloria , ha sido siempre mujer de acciones directas, de manera que se dió de inmediato a la tarea de abrir con cuidado el pantalón de Fernando para dejar en evidencia lo que contenÃa , porque según ella , tal protuberancia para nada correspondÃa a la realidad anatómica de su esposo.
Cuando el monstruo fue liberado , todos los conceptos negativos que yo tenÃa acerca del marido de mi amiga cambiaron violentamente. Lo que tenÃa ante mis ojos era lo más maravilloso que habÃa visto en mi propia casa.. El miembro de Fernando tenÃa esa cualidad que me desespera , me atrae y me transporta . Era grueso, definitivamente grueso. Mi aparato detector de objetos eróticos , dio tres latidos de alerta y puso en funcionamiento todo el sistema de lubricación interna.
La actitud de Gloria, en cambio , era mas bien de preocupación , con un poco de rabia sostenida. SabÃa muy bien que no era ese instrumento el que ella conocÃa y accionaba las pocas veces que Fernando parecÃa responder a sus reiterados estÃmulos eróticos , la mayorÃa de las veces sin resultados eficaces , de manera que llegó a la conclusión que el fenómeno se debÃa a la observación directa de mis tetas y decidimos repetir la experiencia .
Durante la cena del viernes siguiente estábamos ansiosas por saber que sucederÃa, de manera que rápidamente pasamos a la sala , provistas de los tragos correspondientes y a propósito iniciamos una conversación estúpida para facilitar el sueño de Fernando , de modo que a los pocos minutos los rÃtmicos ronquidos del hombre invadieron la sala.
Comencé yo entonces a mostrar a Gloria lo delicado de la ropa Ãntima que me habÃa comprado ese dÃa para lo cual me despojé del resto , caminando por la pieza como por una pasarela.
Las dos presenciamos entonces , arrobadas, como se iniciaba la reacción de Fernando . Gloria entusiasmada liberó su miembro para poder observar el fenómeno con detención. Yo continuaba mi presentación ahora estimulada por el grosor de ese cilindro que me cautivaba . Nos llamaba poderosamente la atención si , que Fernando no habÃa abierto los ojos en ningún momento y por lo tanto no me habÃa visto , sin embargo su miembro parecÃa crecer y engrosar en cada momento , como si estuviese disfrutando realmente del espectáculo.
Yo estaba ardiendo y me habÃa desnudado completa , realizando una especie de danza ritual frente a ese falo extraordinario. Gloria habÃa sufrido un impacto parecido y a los pocos momentos las dos bailábamos desnudas como en una especie de homenaje . Fernando no se movÃa y estirado en el sillón parecÃa tener en su centro un imán poderoso del cual no podÃamos separar la vista . En un momento , Gloria sin poder reprimirse avanzó hacia su marido y separando las piernas , se inmoló sobre ese fenomenal trozo de carne , que desapareció en su profundidades en medio de una serie de gritos orgásmicos que a mi me llevaron casi al paroxismo , pero que no lograron sacar a Fernando de su estado casi cataléptico.
Cuando Gloria al parecer saciada y feliz abandonó el trono en el que se habÃa clavado hasta sus orÃgenes , generosamente, como corresponde a una buena amiga, me ofreció que ocupara su lugar , cosa que yo esperaba con ansiedad e incontrolable deseo. Me aproximé pues y cuando lo tuve a mi alcance no resistà la tentación de tocarlo. Era todo lo que habÃa ansiado , esa densidad, esa consistencia pesada, esa presencia definitiva entre mis manos. No estaba rÃgido e insultante como una lanza juvenil . No. Era un tronco maduro lleno de sabidurÃa e historia , sereno y consciente de su poder Lo tomé con ambas manos para acunarlo en mi palma , para acariciarlo con ternura , para decirle con presiones suaves que con su sola presencia táctil me tenÃa en su poder, para darle a entender que no me interesaba el hombre dormido sino el miembro despierto . Lo acerqué lo que más pude a mis ojos y puedo asegurar que ese miembro maravilloso me miraba con su pequeño ojo oscuro en el centro de su cabeza . Algo me querÃa decir .Acaricié esa cabeza gigantesca con mi lengua humedecida , lo bañe entero con mi saliva hasta que reluciera , me recorrà el rostro con él. Estaba quemándome en el centro mismo de la hoguera y en ese momento decidà que no me clavarÃa con él , como me lo pedÃa Gloria , que no lo llevarÃa a mi ardiente y palpitante vagina porque él merecÃa un homenaje más sublime que brindarle mi historiado conducto .
Entonces abrà la boca para recibirlo y lentamente fue llenando todo mi espacio, mi lengua fue relegada hacia un costado porque él me ocupaba entera , lo sentÃa palpitar contra mi paladar, las mandÃbulas me dolÃan por el esfuerzo de mantener la boca tan dilatada para poder contenerlo . Traté de formar con mi cavidad bucal una especie de tubo ancho y generoso y cuando lo hube logrado comencé a subir y bajar como si toda yo me hubiese transformado en una vagina pensante . SentÃa su grosor invadiéndome , abriéndome , forzándome en el lÃmite de mi capacidad bucal . Eso era lo que yo querÃa desde que se lo descubrà y me agitaba entera .
SentÃa la pelvis de Gloria apegada a mis nalgas restregándose , mojándome , porque mi espectáculo la habÃa reactivado . Yo estaba completa y tenÃa en mi mano aún unos diez centÃmetros de su miembro ardiendo , cuando lo sentà agitarse.
Cerré todos los intersticios porque no querÃa perderme nada de su lÃquido regalo , sentà la primera descarga caliente y la dejé escurrir por mi esófago , quemándome con esa corriente espesa , tragando ahora todos sus sueños .Las siguientes descargas fueron el paroxismo porque lo sentÃa latir junto conmigo . y cuando la última gota me anunció su descanso un estremecimiento me recorrió el cuerpo y lo acuné entre mis labios con ternura al tiempo que la experta lengua de Gloria ,desde rato recorriendo mis rincones , recibÃa mi fenomenal orgasmo .
Por primera vez levanté la vista en los últimos diez minutos para ver el ojo derecho de Fernando completamente abierto .
El , no se habÃa movido . Ese fenómeno era algo que yo...de alguna manera tendrÃa que investigar .
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