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« en: Junio 13, 2006, 01:39:41 » |
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Todo comenzo un dÃÂa que lleve a casa una pelÃÂcula XXX, mi esposa un poco dudosa acepto ver junto a mi esa pelicula, en ella mostraba las aventuras de una mujer casada y celosa, cierto dÃÂa su esposo un poco cansado de sus celos decidió llevarla un lugar en el cual el sexo, era un requisito indispensable para compartir con los demás asistentes asi fue como el, exitado y mojado por las osadas mujeres asistentes, se mando un polvazo con una diosa imposible, ella sin poder creer lo que estaba presenciando, atino sólo a asumir todo lo que estaba pasando en ese local, y más aún, lo que su esposo estaba haciendo frente a sus ojos
Asà entonces, fue naciendo en mi esposa la inquietud de experimentar la fantasÃa más fascinante que un hombre pudiera desear, estar con dos mujeres a la vez, ella me manifestaba en la cama su calentura con respecto al tema diciendome las cosas más insolitas, "me gustarÃa que te la chuparan, me gustaria verte montado, metiendosela humm que rico...dale, dale papito, dale a una puta esa lechecita" de verdad me tenia tan caliente pero ella no se decidÃa a dar el paso, hacer realidad todo lo que en la cama decÃa, un dÃa y movido por la calentura que ella misma habÃa cultivado, tome la iniciativa y decidà buscar una ocasión para llevar a cabo mi plan, el cual consistÃa en buscar a una "amiguita" que aceptara el juego, después de llegar a un concenso con mi esposa, ella asintió por fin, a buscar a alguién...la busqueda resultó algo aparatosa y yo estaba desesperado, mi esposa habÃa dado el sÃ, y ella también estaba más caliente que nunca, esta fantasÃa habÃa mejorado nuestro sexo de una manera desenfrenada, asi fueron pasando los dÃas, cuando nos lanzaron un privado en el chat, nos hicimos muy amigos de una mujer de la misma edad de mi esposa, con ella conversabamos de nuestras ideas sobre el sexo y ella no nos era indiferente al tema, pues, tenÃa pensamientos parecidos. Llegó el dÃa que concertamos cita, y los tres sabiamos que esa cita tendrÃa todos los efectos esperados al menos por nosotros quedamos de acuerdo en juntarnos en cierto lugar, con las descripciones pertinentes tratandose de una reunión a ciegas y fuimos a la aventura, mi esposa, nerviosa, y yo...bueno nervioso-caliente. Ja! extraño por decir lo menos fue nuestra sorpresa que al llegar aquel sitio, no habÃa una si no ¡¡DOS mujeres esperandonos!! mi esposa me hizo una pregunta ¿te la puedes con tres? y yo bueno, ni tonto ni perezoso acepte de muy buena gana lo que se me venÃa encima, alucinaba en el trayecto al motel con esas tres evas y yo ahi como todo adan solito, dejando que hicieran con mi pene lo que quisieran, llegamos al motel, yo estaba ya excitado, mojado un poco, mi esposa a esas alturas sólo deseaba desnudarse y las otras dos mujeres ya venÃa jugando en el auto, jugando con sus lenguas, tocandose, sobando sus tetas, y todo eso yo viendo a traves del retrovisor. En el motel ya ellas nos tomamos unos tragos y con la botella vacÃa decidimos jugar a las prendas, en realidad no hubo necesidad, pues mi esposa le pidió una penitencia a una de las mujeres: Que te penetre mi esposo, ufff nos tiramos a la cama y yo la penetre con fuerzas, esa putita gemia como perrita mientras yo la culiaba como loco tomando su culo y haciendolo hacia mi, en eso estaba cuando veo a mi esposa jugando con la otra chica, lo que estaba viendo no lo podÃa creer, ellas se chupaban las tetas con una maestrÃa, la chica, como toda una experta (como entre ellas solo saben hacerlo) abria los labios de la vagina de mi esposa y le metia la lengua con suavidad y luego con fuerza, el clitoris se lo chupaba y besaba y mi esposa perdida, gemia con placer, yo excitado hasta las masas, mas duro le daba a la perrita que tenia bajo mi cuerpo, esta a su vez se contorsionaba entera y gritaba, a esas altura ese dormitorio era un caos de sexo, los sudores y olores se mezclaban, nos cambiabamos todos con todos, le daba a una y despues a la otra, y seguido a la otra, en un momento, quede con las dos mujeres, ambas chupandome el pene, besandose entre ellas y mi pene en medio de sus bocas, y mi esposa mirandonos, la escena le excitaba pues se masturbaba mientras observaba, allà la llame para que participara con las dos chicas y se uniera a lamerme las bolas, tres mujeres lamiendome el pene como locas, todas peleando por pasar la lengua por la cabecita, la calentura estaba a mil y mis esfuerzos por no derramar leche en sus cara eran insuperables, hasta que no dimos mas, vi que mi esposa estaba a punto de acabar, la tome por su culito y le di duro, ella gritaba como loca yo en su culo, y las otras dos mujeres una en cada teta de mi esposa, chupandosela y tirando sus pezones, esa escena hizo que yo también acabara en el culo de mi esposa, las otras dos; decidierón hacer lo mismo y acabaron frotandose las vaginas y gimiendo del placer. Después de un descanso mi mujer fue al baño, y una de las dos chicas me dijo "ahora tienes que darme leche a mi" y de eso me encargue, me monte sobre ella, nos contorneabamos sus grititos me excitaban a mil, la otra chica miraba nuestro acto y se masturbaba, todo fue rápido ella acabo, y yo le di la leche que ella querÃa......y todo gracias a una pelicula.
Desde ahÃ, no hemos parado de tener fanstasÃas y hacerlas realidad, esta es una de varias, más adelante seguiremos contandoles mas y a todo esto mi última fantasÃa es ser "patas negras" (culiar con una mujer casada), la de mi esposa, que me coma a una de nuestras clientes.
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