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« en: Junio 13, 2006, 01:38:12 » |
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Todo empezó como una noche de Sábado perfectamente ordinaria y terminó como una noche perfectamente maravillosa, en la que quizá haya cambiado mi estilo sexual para siempre.
que vivo en casa con mis padres, frecuentemente cuido los bebés de los vecinos para ganar suficiente dinero para continuar mis estudios de penúltimo año en una universidad de la localidad. El nuestro es un vecindario promedio, de clase media y la gente es buena, aunque tengo que admitir que hasta esa noche nunca pensé que fuera excitante alguna de las personas con las que trabajaba. Yo sospecho que la curiosidad extrajo lo mejor de mà aquella noche, y terminé tratando a los Jameson un poco más de lo que hubiera esperado. Los Jameson son Dick y Connie, una linda pareja cerca de los treinta años. Yo cuidaba a su bebé de un año, Jason. El es un buen bebé, muy tranquilo y de buena conducta, y es por eso que me sorprendà tanto aquella noche cuando Dick, después de haberse ido sólo por unas pocas horas, regresó a la casa. Dijo que sólo querÃa ver como estaba Jason, pero yo podÃa percibir que algo pasaba.
Finalmente Dick admitió que él y su esposa, Connie, habÃan tenido una discusión en la fiesta en la que estaban y que la habÃa dejado allÃ. Me dijo que ella pasarÃa la noche con una amiga, y mientras tanto, me preguntó si podrÃa pagarme por quedarme unas horas y hacerme cargo del bebé. Me encanta rÃa, le respondÃ, y luego llamé a mis padres, les expliqué la situación, y me dieron permiso para hacer lo que fuese necesario.
Cuando volvÃ, Dick me habÃa servido un trago y el bebé estaba dormido. PodÃa sentir que él necesitaba alguien con quien hablar, asà que instintiva mente le ofrecà mi hombro para que se apoyara, nunca pensando ni por un minuto que todo aquello conducirÃa al sexo. Pero en poco tiempo, Dick se disculpó por charlar continuamente acerca de sus problemas y me preguntó acerca de mis amigos, acerca de que me gustaba del sexo opuesto. Una cosa llevó a la otra y pronto hubo un sentimiento de cercanÃa y nos vimos envueltos en un cálido abrazo.
No pasó mucho tiempo antes de que él dirijera mi mano hacia su crema llera, me incliné y saqué su pija. Arrodillada, cerré lentamente mis labios alrededor de su pija. HabrÃa dado todo por ver la expresión en su cara en ese momento, pero dada mi situación, tenÃa que tomar su latiente erección como mi única evidencia de cuanto apreciaba lo que le estaba haciendo. Cerré mis ojos para degustar su sabor y sentirla en mi boca, lentamente, acercando mi lengua a lo largo del borde de la circuncisión.
PodÃa oir su repentino jadeo de placer mientras mi boca se cerraba alrededor de su pija. Su mano me sujetó fuertemente, acercandome más, mientras su cadera embestÃa vigorosamente hacia atrás y adelante. De nuevo cerré los ojos, chupando afanosamente y con fuerza sus veinte centÃmetros de largo. PodÃa sentir la cabeza de su pene golpeando el fondo de mi garganta con cada poderosa embestida, y esto me excitaba mucho. La sensación de su dura y tensa pija en mi boca, despertó un hambre salvaje que casi no habÃa conocido antes, pero que no podÃa esperar para satisfacer.
Para ese entonces, él estaba cogiendo mi cara con cortos y fuertes golpes, pero a mà me encantaba y querÃa más. Lo recibÃa en cada embestida tanto como podÃa, pero yo la deseaba toda, imaginandome que lo que él estaba cogiendo era mi caliente y húmeda concha. Su gran pene se deslizaba dentro y fuera de mà mientras los ruidosos y húmedos sonidos ocupaban nuestros oÃdos. Dick respiraba fuerte y presionaba mi cara tanto que mi nariz estaba contra el hueso de su pelvis. Mi lengua recorrÃa toda su pija, sintiendo su pulsante vena presionar mi mejilla. Yo no podÃa siquiera tocarme el clÃtoris, estaba tan excitada por esta aventura prohibida!
Las manos de Dick sujetaban mi cabello, pero yo mantenÃa su pene en lo profundo de mi boca, esperando ansiosamente que brotaran los chorros calientes de leche que podÃa sentir que se formaban en sus testÃculos, Luego sentà las calientes, húmedas y viscosas descargas. Mamé fuerte mientras estrujaba sus pelotas hinchadas con semen y trataba de extraer las últimas y preciadas gotas y degustar su delicioso sabor.
Para mi entera sorpresa, después de esto comencé a acabar. De todos los tipos a los que se las habÃa chupado, ninguno me habÃa dado nunca antes un orgasmo, al menos no sin comerme como yo lo habÃa estimulado a él recién. Mi vagina se contrajo una y otra vez, enviando olas de placer a través de todo mi cuerpo. Saqué mi mano de la concha y la sostuve en la pija de Dick como si me aferrase a la vida misma, respirando jadeante a través de mis fosas nasales mientras las últimas gotas de leche llenaban mi garganta y me las tragaba.
Para entonces ya me habÃa calmado lo suficiente como para dejar que la pija de Dick se librara de mi asidero, pero aún me aguardaba otra sorpresa. PodÃa sentir mi respiración, habÃa chupado lo último de su leche y habÃa abier to los ojos. Parada en la entrada estaba Connie, la esposa de Dick! Dick la vió al mismo tiempo que yo y su cuerpo se tensó mientras yo saltaba hacia atrás, lista para cualquier cosa.
Connie no dijo una palabra mientras se acercaba hacia nosotros. Yo ya estaba parada, alisando mi pollera y buscando un lugar donde esconderme, cuando Connie puso sus manos en mis hombros y me miró profundamente a los ojos. " Esto no puede ser lo que yo imaginé que era, verdad?, tuve mi primer pensamiento mientras sus manos tocaban mis hombros. Una parte de mà pensaba que seguramente la mujer me iba a estrangular en ese instante, mientras que la otra parte sen tÃa un extraño hormigueo en la espalda.
Por un momento me tensé, luego me relajé, mientras las manos de Connie me tocaban y presionaban las tetas. Me encontré besandola, lenta y profundamen te, su lengua indagaba la profundidad de mi boca, produciendo calor en nuestros cuerpos, hasta la pasión total. Ambas presionabamos fuertemente a la otra, uniendo las vaginas mientras nuestras lenguas se entrelazaban desvergonzadamen te justo enfrente de su esposo. PodÃa sentir las manos de ella desabotonando mi blusa mientras nos besabamos y sus manos pronto tenÃan un fuerte asidero en mis tetitas. Ella estaba pellizcandome cada pezón con su pulgar y su dedo Ãndice mientras nos apoyabamos mutuamente. El foco de lujuria en mi concha crecÃa insoportablemente.
De alguna u otra manera, los tres nos las arreglamos para ir en dirrec ción al dormitorio. Ahora Dick era parte del asunto, ayudando a quitarme la po llera mientras tomaba parte en quitar el sostén de su esposa, asà que pude to car todas sus suaves tetas. Los pechos de Connie son mucho más grandes que los mÃos, y yo, inconscientemente, siempre se los habÃa envidiado. Pero ahora no podÃa esperar para envolver mis labios en sus pezones y chuparlos como su pequeño hijo.
Con los tres desnudos sobre la cama, al fin Connie abrió sus piernas satisfaciendo mi apuro por colocarme encima de ella. Mi mirada se dirigÃa, como si fuera un imán, a su suave y ardiente concha, entonces estiré vacilantemente mi mano para tocarla. Dick estaba detrás mÃo, sus manos me aferraban las tetas mientras se apoyaba sobre mi hombro.
"Besala, bebé. Comeme la concha." le escuché susurrar a Connie, y yo me dirigà irresistiblemente a ella. Dick se ubicó a mi lado y puso su mano detrás de mi cabeza, empujándome dulcemente al clÃtoris de Connie. Inmediatamente ella me recompensó con un suspiro de placer mientras alzaba sus caderas y sacaba del camino las manos de Dick, asà podrÃa enterrar mi cara en su maravillosa concha. Llevé mi lengua a través de sus labios vaginales, arriba y abajo, y le intro duje la lengua bien profundo cuando me afirmé en una dura y rosada "V".
La comencé a menear para intimar con ella mientras las manos de Connie asÃan mi cabello y me mantenÃan firmemente en el lugar. Mi trasero estaba en lo alto mientras doblaba mi cuello y mis hombros para introducir mi lengua a más profundidad. Cualquier cosa para darle placer a ella, en lo que era, mi primera vez con otra mujer. Los gemidos y los gritos de placer de Connie eran entusiastas, diciendome lo bien que se lo hacÃa cada vez que yo tocaba su clÃtoris. La única vez que sus manos soltaron mi cabello fue para abrir más sus rosados y deliciosos labios vaginales.
Dick habÃa engordado de nuevo su dura y firme pija sólo de observar toda la acción. El regresó a mi lado, arrodilandose del mismo modo en que yo me arrodillé detrás de los dulces muslos de su esposa, y comenzó a jugar con mi concha, saboreando su sudor y a veces abriendola hacia abajo con sus manos. Al mismo tiempo, podÃa sentir que él tomaba su pija llena de sangre en sus manos y probaba mi concha y mi culo.
El solamente me clavarÃa la puntita en mi concha y llevarÃa bastante jugo del amor hacia mi ano. Entonces, recién ahà me probarÃa, clavando contra el rugoso y estrecho agujero con insistente fuerza. Finalmente, yo ya no podÃa esperar la próxima vez que él me pondrÃa su pene en la concha, levanté mi cabeza y presioné hacia atrás hasta que llegue a él, tan fuerte que su grosor se incrustó hasta el fondo.
Connie gritaba, "Oh, dios, no te detengas! No pares de comer mi concha!" y se esforzaba desesperadamente por volver a poner mi cabeza abajo. Pero ella no tenÃa que preocuparse. Yo no tenÃa ninguna intención de parar de comerla. Dick empezó a cascar mi vagina y a sujetar un montón de carne de mis caderas mientras se la enderezaba de nuevo y me embestÃa con una intensidad cruel y sin compasión.
Connie estaba fuera de sà debido a la tensión y a la expectativa del climax que aumentaba dentro nuestro. Ella estaba retorciendose por toda la cama tan enloquecida que yo no sabÃa si podÃa manejarla todavÃa lo suficiente como para encontrar su dulce concha y comersela un poco más. Pero cuando la encon tré, su estremecedor climax parecÃa desatar el mÃo y me corrà por los bordes de a chorros. Mi concha se amoldaba convulsivamente alrededor de la pija de su esposo, que arremetÃa contra mà y entonces sentà que dentro de mà brotaba algo con mucho Ãmpetu, rociando mi interior con semen.
Connie gemÃa estupidamente, agitando los brazos mientras acababa, y su esposo vaciaba su carga en mÃ. Por mi parte, todos mis músculos y mis articula ciones habian practicado mientras el golpeteo de Dick se habÃa repetido unas diez veces. Los tres acabamos casi al mismo tiempo, un retorcijo mental, una explosión estrepitosa de huesos, que nos dejó fatigados y exhaustos. Dick lentamente se deslizó fuera de mi concha y nos envolvimos en un montón de brazos y piernas deseosos, sobre la colcha.
Ninguno de nosotros habÃamos tenido la oportunidad de pensar sobre la noche anterior, pero Connie que vivo en casa con mis padres, frecuentemente cuido los bebés de los vecinos para ganar suficiente dinero para continuar mis estudios de penúltimo año en una universidad de la localidad. El nuestro es un vecindario promedio, de clase media y la gente es buena, aunque tengo que admitir que hasta esa noche nunca pensé que fuera excitante alguna de las personas con las que trabajaba. Yo sospecho que la curiosidad extrajo lo mejor de màaquella noche, y terminé tratando a los Jameson un poco más de lo que hubiera esperado. Los Jameson son Dick y Kathy, una linda pareja cerca de los treinta años. Yo cuidaba a su bebé de un año, Jason. El es un buen bebé, muy tranquilo y de buena conducta, y es por eso que me sorprendàtanto aquella noche cuando Dick, después de haberse ido sólo por unas pocas horas, regresó a la casa. Dijo que sólo querÃÂa ver como estaba Jason, pero yo podÃÂa percibir que algo pasaba. Finalmente Dick admitió que él y su esposa, Kathy, habÃÂan tenido una discusión en la fiesta en la que estaban y que la habÃÂa dejado allÃÂ. Me dijo que ella pasarÃÂa la noche con una amiga, y mientras tanto, me preguntó si podrÃÂa pagarme por quedarme unas horas y hacerme cargo del bebé. Me encanta rÃÂa, le respondÃÂ, y luego llamé a mis padres, les expliqué la situación, y me dieron permiso para hacer lo que fuese necesario. Cuando volvÃÂ, Dick me habÃÂa servido un trago y el bebé estaba dormido. PodÃÂa sentir que él necesitaba alguien con quien hablar, asàque instintiva mente le ofrecàmi hombro para que se apoyara, nunca pensando ni por un minuto que todo aquello conducirÃÂa al sexo. Pero en poco tiempo, Dick se disculpó por charlar continuamente acerca de sus problemas y me preguntó acerca de mis amigos, acerca de que me gustaba del sexo opuesto. Una cosa llevó a la otra y pronto hubo un sentimiento de cercanÃÂa y nos vimos envueltos en un cálido abrazo. No pasó mucho tiempo antes de que él dirijera mi mano hacia su crema llera, me incliné y saqué su pija. Arrodillada, cerré lentamente mis labios alrededor de su pija. HabrÃÂa dado todo por ver la expresión en su cara en ese momento, pero dada mi situación, tenÃÂa que tomar su latiente erección como mi única evidencia de cuanto apreciaba lo que le estaba haciendo. Cerré mis ojos para degustar su sabor y sentirla en mi boca, lentamente, acercando mi lengua a lo largo del borde de la circuncisión. PodÃÂa oir su repentino jadeo de placer mientras mi boca se cerraba alrededor de su pija. Su mano me sujetó fuertemente, acercandome más, mientras su cadera embestÃÂa vigorosamente hacia atrás y adelante. De nuevo cerré los ojos, chupando afanosamente y con fuerza sus veinte centÃÂmetros de largo. PodÃÂa sentir la cabeza de su pene golpeando el fondo de mi garganta con cada poderosa embestida, y esto me excitaba mucho. La sensación de su dura y tensa pija en mi boca, despertó un hambre salvaje que casi no habÃÂa conocido antes, pero que no podÃÂa esperar para satisfacer. Para ese entonces, él estaba cogiendo mi cara con cortos y fuertes golpes, pero a màme encantaba y querÃÂa más. Lo recibÃÂa en cada embestida tanto como podÃÂa, pero yo la deseaba toda, imaginandome que lo que él estaba cogiendo era mi caliente y húmeda concha. Su gran pene se deslizaba dentro y fuera de màmientras los ruidosos y húmedos sonidos ocupaban nuestros oÃÂdos. Dick respiraba fuerte y presionaba mi cara tanto que mi nariz estaba contra el hueso de su pelvis. Mi lengua recorrÃÂa toda su pija, sintiendo su pulsante vena presionar mi mejilla. Yo no podÃÂa siquiera tocarme el clÃÂtoris, estaba tan excitada por esta aventura prohibida! Las manos de Dick sujetaban mi cabello, pero yo mantenÃÂa su pene en lo profundo de mi boca, esperando ansiosamente que brotaran los chorros calientes de leche que podÃÂa sentir que se formaban en sus testÃÂculos, Luego sentàlas calientes, húmedas y viscosas descargas. Mamé fuerte mientras estrujaba sus pelotas hinchadas con semen y trataba de extraer las últimas y preciadas gotas y degustar su delicioso sabor. Para mi entera sorpresa, después de esto comencé a acabar. De todos los tipos a los que se las habÃÂa chupado, ninguno me habÃÂa dado nunca antes un orgasmo, al menos no sin comerme como yo lo habÃÂa estimulado a él recién. Mi vagina se contrajo una y otra vez, enviando olas de placer a través de todo mi cuerpo. Saqué mi mano de la concha y la sostuve en la pija de Dick como si me aferrase a la vida misma, respirando jadeante a través de mis fosas nasales mientras las últimas gotas de leche llenaban mi garganta y me las tragaba. Para entonces ya me habÃÂa calmado lo suficiente como para dejar que la pija de Dick se librara de mi asidero, pero aún me aguardaba otra sorpresa. PodÃÂa sentir mi respiración, habÃÂa chupado lo último de su leche y habÃÂa abier to los ojos. Parada en la entrada estaba Kathy, la esposa de Dick! Dick la vió al mismo tiempo que yo y su cuerpo se tensó mientras yo saltaba hacia atrás, lista para cualquier cosa. Kathy no dijo una palabra mientras se acercaba hacia nosotros. Yo ya estaba parada, alisando mi pollera y buscando un lugar donde esconderme, cuando Kathy puso sus manos en mis hombros y me miró profundamente a los ojos. " Esto no puede ser lo que yo imaginé que era, verdad?, tuve mi primer pensamiento mientras sus manos tocaban mis hombros. Una parte de màpensaba que seguramente la mujer me iba a estrangular en ese instante, mientras que la otra parte sen tÃÂa un extraño hormigueo en la espalda. Por un momento me tensé, luego me relajé, mientras las manos de Kathy me tocaban y presionaban las tetas. Me encontré besandola, lenta y profundamen te, su lengua indagaba la profundidad de mi boca, produciendo calor en nuestros cuerpos, hasta la pasión total. Ambas presionabamos fuertemente a la otra, uniendo las vaginas mientras nuestras lenguas se entrelazaban desvergonzadamen te justo enfrente de su esposo. PodÃÂa sentir las manos de ella desabotonando mi blusa mientras nos besabamos y sus manos pronto tenÃÂan un fuerte asidero en mis tetitas. Ella estaba pellizcandome cada pezón con su pulgar y su dedo ÃÂndice mientras nos apoyabamos mutuamente. El foco de lujuria en mi concha crecÃÂa insoportablemente. De alguna u otra manera, los tres nos las arreglamos para ir en dirrec ción al dormitorio. Ahora Dick era parte del asunto, ayudando a quitarme la po llera mientras tomaba parte en quitar el sostén de su esposa, asàque pude to car todas sus suaves tetas. Los pechos de Kathy son mucho más grandes que los mÃÂos, y yo, inconscientemente, siempre se los habÃÂa envidiado. Pero ahora no podÃÂa esperar para envolver mis labios en sus pezones y chuparlos como su pequeño hijo. Con los tres desnudos sobre la cama, al fin Kathy abrió sus piernas satisfaciendo mi apuro por colocarme encima de ella. Mi mirada se dirigÃÂa, como si fuera un imán, a su suave y ardiente concha, entonces estiré vacilantemente mi mano para tocarla. Dick estaba detrás mÃÂo, sus manos me aferraban las tetas mientras se apoyaba sobre mi hombro. "Besala, bebé. Comeme la concha." le escuché susurrar a Kathy, y yo me dirigàirresistiblemente a ella. Dick se ubicó a mi lado y puso su mano detrás de mi cabeza, empujándome dulcemente al clÃÂtoris de Kathy. Inmediatamente ella me recompensó con un suspiro de placer mientras alzaba sus caderas y sacaba del camino las manos de Dick, asàpodrÃÂa enterrar mi cara en su maravillosa concha. Llevé mi lengua a través de sus labios vaginales, arriba y abajo, y le intro duje la lengua bien profundo cuando me afirmé en una dura y rosada "V". La comencé a menear para intimar con ella mientras las manos de Kathy asÃÂan mi cabello y me mantenÃÂan firmemente en el lugar. Mi trasero estaba en lo alto mientras doblaba mi cuello y mis hombros para introducir mi lengua a más profundidad. Cualquier cosa para darle placer a ella, en lo que era, mi primera vez con otra mujer. Los gemidos y los gritos de placer de Kathy eran entusiastas, diciendome lo bien que se lo hacÃÂa cada vez que yo tocaba su clÃÂtoris. La única vez que sus manos soltaron mi cabello fue para abrir más sus rosados y deliciosos labios vaginales. Dick habÃÂa engordado de nuevo su dura y firme pija sólo de observar toda la acción. El regresó a mi lado, arrodilandose del mismo modo en que yo me arrodillé detrás de los dulces muslos de su esposa, y comenzó a jugar con mi concha, saboreando su sudor y a veces abriendola hacia abajo con sus manos. Al mismo tiempo, podÃÂa sentir que él tomaba su pija llena de sangre en sus manos y probaba mi concha y mi culo. El solamente me clavarÃÂa la puntita en mi concha y llevarÃÂa bastante jugo del amor hacia mi ano. Entonces, recién ahàme probarÃÂa, clavando contra el rugoso y estrecho agujero con insistente fuerza. Finalmente, yo ya no podÃÂa esperar la próxima vez que él me pondrÃÂa su pene en la concha, levanté mi cabeza y presioné hacia atrás hasta que llegue a él, tan fuerte que su grosor se incrustó hasta el fondo. Kathy gritaba, "Oh, dios, no te detengas! No pares de comer mi concha!" y se esforzaba desesperadamente por volver a poner mi cabeza abajo. Pero ella no tenÃÂa que preocuparse. Yo no tenÃÂa ninguna intención de parar de comerla. Dick empezó a cascar mi vagina y a sujetar un montón de carne de mis caderas mientras se la enderezaba de nuevo y me embestÃÂa con una intensidad cruel y sin compasión. Kathy estaba fuera de sàdebido a la tensión y a la expectativa del climax que aumentaba dentro nuestro. Ella estaba retorciendose por toda la cama tan enloquecida que yo no sabÃÂa si podÃÂa manejarla todavÃÂa lo suficiente como para encontrar su dulce concha y comersela un poco más. Pero cuando la encon tré, su estremecedor climax parecÃÂa desatar el mÃÂo y me corràpor los bordes de a chorros. Mi concha se amoldaba convulsivamente alrededor de la pija de su esposo, que arremetÃÂa contra mày entonces sentàque dentro de màbrotaba algo con mucho ÃÂmpetu, rociando mi interior con semen. Kathy gemÃÂa estupidamente, agitando los brazos mientras acababa, y su esposo vaciaba su carga en mÃÂ. Por mi parte, todos mis músculos y mis articula ciones habian practicado mientras el golpeteo de Dick se habÃÂa repetido unas diez veces. Los tres acabamos casi al mismo tiempo, un retorcijo mental, una explosión estrepitosa de huesos, que nos dejó fatigados y exhaustos. Dick lentamente se deslizó fuera de mi concha y nos envolvimos en un montón de brazos y piernas deseosos, sobre la colcha. Ninguno de nosotros habÃÂamos tenido la oportunidad de pensar sobre la noche anterior, pero Kathy luego me explicó que ella habÃÂa estado disfrutando actos lésbicos con algunas de sus amigas durante algún tiempo y que habÃÂa estado poniendo a un extraño en su matrimonio. Ahora que nosotros habÃÂamos establecido un trÃÂo, y que ella me podÃÂa compartir con Dick, se sentÃÂa mucho más feliz y más segura con respecto a su matrimonio. Probablemente, como habrán adivinado, los tres continuamos viendonos bastante en las semanas y meses subsiguientes. Desde aquella vez, siempre que cuidé bebés, me he dedicado afanosamente a la actividad en trÃÂos. Curiosamente, me sentirÃÂa culpable teniendo sexo única mente con un miembro de la pareja matrimonial. En estos dÃÂas, con frecuencia presto servicios para cuidar bebés a parejas que ni siquiera salen!.Simplemente nosostros nos 'quedamos en casa' con las vaginas, los brazos y los genitales de cada uno. Con estas magnificas sesiones, quien desea ir al cine? luego me explicó que ella habÃa estado disfrutando actos lésbicos con algunas de sus amigas durante algún tiempo y que habÃa estado poniendo a un extraño en su matrimonio. Ahora que nosotros habÃamos establecido un trÃo, y que ella me podÃa compartir con Dick, se sentÃa mucho más feliz y más segura con respecto a su matrimonio. Probablemente, como habrán adivinado, los tres continuamos viendonos bastante en las semanas y meses subsiguientes.
Desde aquella vez, siempre que cuidé bebés, me he dedicado afanosamente a la actividad en trÃos. Curiosamente, me sentirÃa culpable teniendo sexo única mente con un miembro de la pareja matrimonial. En estos dÃas, con frecuencia presto servicios para cuidar bebés a parejas que ni siquiera salen!.Simplemente nosostros nos 'quedamos en casa' con las vaginas, los brazos y los genitales de cada uno. Con estas magnificas sesiones, quien desea ir al cine?
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