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« en: Junio 13, 2006, 01:27:58 » |
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se lo metÃÂ primero a Betina, lentamente sintiendo como entraba, luego de bombear un rato, se lo metÃÂ a Palola, que fue donde me entretuve mas tiempo, sintiendo como gozaba
Siempre quise comentar con alguien lo que nos sucedió en casa con mi esposa (la que llamaré Betina, es una trigueña alta delgada de bonita figura, no exuberante, pero tiene un buen atractivo), pero no me atrevÃa, por razones obvias, hasta que un dÃa me metà a Internet y leà los relatos que ahà se reproducÃan, entonces eso me animó a publicar nuestra maravillosa experiencia.
Resulta que tenÃamos una criada, que iba a nuestra casa tres veces por semana, ya que ambos trabajamos saliendo muy temprano en las mañanas y llegando todos los dÃas muy tarde, casi de noche, los dÃas sábados se hacia acompañar por su hija, de entonces 16 años, para asà terminar temprano los quehaceres de la casa y retirarse a mediodÃa. Paola, asà se llama la hija, no es ningún monumento de mujer, como siempre presentan en los relatos. Es una morenita de estatura normal, con unos senos exquisitos, propios de la edad, de cara simpaticona más bien picaresca y siempre anda con la sonrisa a flor de labios, con un trato muy suave, lo que la hace ser más amorosa y tierna.
Fue asà que un dÃa sábado de verano me termino de duchar y salgo desnudo a la pieza, como es mi costumbre, y ahà estaba Paola, haciendo el aseo del dormitorio. En la ducha estaba con algunos pensamientos eróticos relacionados con una pelÃcula que habÃa visto por televisión en la noche, por lo que salà con mi pico, como le decimos en Chile, entre que querÃa estar erecto y no, tiene un tamaño de 19 centÃmetros, por lo que ofrecÃa una buena vista. Paola me saludó y quedó con la vista clavada en mi entrepierna, yo me corté y no tenÃa con que taparme, por lo que di medÃa vuelta y regresé al baño en busca de una toalla que resultó ser chica de esas de mano, para cubrirme e inmediatamente volvà al dormitorio con un morbo espectacular. Atiné a decir, hola Paola, como estás, disculpá la aparición. No se preocupe Don. Raúl, deberÃa haber avisado que estaba aquÃ. Mientras nos decÃamos esto, mi erección iba en aumento y se marcaba exageradamente en la toalla pequeña. Paola me miraba y se le dibujo nuevamente esa sonrisa pÃcara en su cara. Por favor alcánzame esos short que están en el vestidor, dije, sujetándome la toalla. Ella los tomó y me los pasó casi sin despegar la vista de mi bulto, que a pesar de mi morbo trataba de minimizarlo. Medio de lado y aun mostrando algún recato me desprendà de la toalla y me puse los short, y nuevamente me volvà hacÃa Paola, que siempre con su sonrisa seguÃa mirando el bulto que se formaba en el pantalón. Me puse una polera y pasé por su lado para salir del dormitorio, con el temor que mi esposa me viera asà de caliente, juro que sin querer, al pasar por su lado la toque con mi pico, aumentando mi morbo, ella solo hizo el ademán de hacerse a un lado para que yo pasara, pero no dijo nada.
Me fui a donde estaba mi esposa arreglando una ropa en otro dormitorio, vistiendo solamente con una camisa de dormir cortÃsima, sin nada por debajo, en una posición semi agachada se le veÃan ambos hoyos, vagina y ano, por lo que llegué y la tomé por la cintura haciéndole sentir mi pico, no la sorprendió ya que siempre actuamos igual, con la diferencia que yo me encontraba tan caliente por la situación que habÃa tenido hace unos segundos, que me corrà el short y se lo metà de un viaje, ella reclamó al principio pero luego se quedó gozando al sentir lo caliente que yo estaba que la hizo tener un orgasmo casi de inmediato, y a la vez yo también acabé botando gran cantidad de semen que le corrió por las piernas cuando se lo saqué, debiendo recurrir a un pañuelo para limpiarla. Betina me preguntó que qué me pasaba, a lo que respondà que nada que al verla en esa posición me habÃa calentado, diciendo en tono de broma nada nuevo en ti si vives caliente, respondÃ, es que ahora ha sido diferentemente rico, con un tono de complicidad.
Salà al patio ha hacer algunos arreglos de plantas, dándome vueltas en la cabeza las situaciones vividas y no podÃa sacarme la imagen de estar desnudo delante de Paola y que ella me mirara sin decir nada y sin siquiera tratar de salir de la pieza cuando solté la toalla y me puse el short, o cuando pasé por su lado y la rocé con el pico totalmente parado, en esos pensamientos estaba cuando sentà que llegaba Paola a mi lado y me dice, la señora Betina lo llama, que vaya de inmediato, lo primero que se me vino a la mente que Paola le habÃa contado algo y me preocupé de entrar a dar explicaciones o tener alguna discusión por mi falta de cuidado al andar siempre desnudo, etc., llegué al dormitorio y Betina estaba en la ducha, me acerco y me dice, fÃjate que entré al dormitorio y encontré a Paola mirándose al espejo y con una mano se tocaba los senos y con la otra el entrepiernas, al verme se puso roja y siguió haciendo el aseo, y cuando me desvestà para ducharme me fijé que habÃa quedado un poco abierta la puerta y ella me miraba con una tremenda sonrisa, lo que me ha producido cierta excitación que no habÃa sentido nunca, serÃa donde tu me hiciste gozar que venÃa aun excitada. Metà mi mano a la ducha y la empecé a masturbar, contándole lo que a mi me habÃa sucedido antes con Paola, al principio como que se quiso escandalizar, por la madre de la niña, pero en la medida que iba contándole la actitud de Paola y seguir masturbándola, se serenó y tuvo un orgasmo tremendo, tomándome el pico y se lo llevó a la boca tragándoselo entero, ávida de sexo, lo chupaba con frenesÃ, calentándome de tal manera que me saqué polera y short metiéndome a la ducha, donde continuó chapándolo por un rato mas luego la di vueltas y empecé a metérselo por la vagina y con un poco de jabón le metà un dedo luego dos, tres y hasta cuatro dedos en el ano, logrando un nuevo orgasmo con grititos, suspiros, quejidos que me llevaron a una acabada brutal. Nos salimos de la ducha abrazándonos y besándonos, ambos aún calientes, por lo que pensaba cada uno.
A todo esto eran las dos de la tarde, se fue la madre con la hija, no sin antes despedirse de nosotros, Paola me miró y me regaló una sonrisa exquisita, como que lo sucedido le habÃa gustado mucho, Betina de reojo vio como nos mirábamos y luego le regaló una sonrisa a ella, como diciendo, a ti también te vi desnuda.
Durante el dÃa no comentamos en ningún momento lo sucedido, dedicándonos a las tareas propias del dÃa sábado de la gente que trabaja toda la semana, ir al supermercado, arreglar cosas en la casa, prepararnos para ir a comer a casa de mis suegros, por el cumpleaños de una de mis cuñadas, que está bastante buena, a la cual le he tocado los senos en reiteradas ocasiones, por lo que me aprestaba que al saludarla nuevamente se los tocarÃa. Por la noche cuando regresamos, nos acostamos y empezamos a tener sexo y a conversar lo de la mañana, ambos lo tenÃamos en mente, lo que nos hizo alargar la relación y hacer una infinidad de posturas, que Betina me lo chupara, yo a ella en magnÃficos sesenta y nueve, miles de orgasmos de parte de ella y dos acabadas mÃas, una en su vagina y otra en el culo, concluyendo que a los dos nos habÃa gustado sobremanera exponernos desnudos delante Paola.
Quiero acotar que con Betina siempre hemos tenido una muy buena comunicación en todo tipo de temas, confesándome que una vez, una amiga primero y al tiempo después una prima habÃan tenido una pequeña relación sexual con ella, cosa que nunca la repitió, pero si que fueron muy de su agrado, dejándola con ese sabor de haber probado más, pero no fue. Yo la incitaba a que por que no lo hacÃa de nuevo, a lo que me respondÃa tal vez algún dÃa se dé la ocasión pero no termina de convencerme, hacerlo, quizás.
Durante la semana se repitieron las noches de sexo, comentando el tema de Paola, hasta que el dÃa viernes me atrevà a proponerle a Betina hacer algo con Paola, como mostrarnos ambos desnudos en una forma de lo mas natural y ver la reacción de ella, en un principio no estuvo muy de acuerdo pero con la calentura me dijo que bueno, pero con mucho cuidado que no se fuera a notar que estaba preparado y a la chiquilla le pareciera mal y se lo contara a su madre. Para suerte nuestra, la madre de Paola habÃa amanecido con un resfrÃo muy fuerte que la obligó a quedarse en cama ese dÃa, y mandar sola a ella. Llegó mas temprano que de costumbre iniciando las labores de aseo con mucho sigilo para no molestar, al sentirla nosotros que estaba sola la llamamos al dormitorio y le preguntamos por su madre, comunicándonos que se encontraba enferma y que ella harÃa las cosas hasta terminar, luego de mucho tira y afloja pusimos en campaña nuestro plan. Betina se levantó a la cocina, por instancias mÃas, con un Baby Doll casi transparente, cortÃsimo, sin calzones, con el pretexto de ayudarle en algo, cualquier cosa, la idea era mostrarse e ir tanteando el terreno, volvió al dormitorio y me contó que Paola la miraba extasiada, más bien fascinada, como que se habÃa encontrado un tesoro, entonces se duchó se puso un buzo y salió de compras al supermercado, pero la idea era dejarnos solos y regresar sin que la sintiéramos. Yo calculé que se acercaba y me metà a la ducha, para salir cuando Paola estaba ya en la pieza, todo esto me provocó una erección fenomenal. Pasé al dormitorio dejando la puerta del baño mas abierta para que luego al regresar Betina se escondiera ahÃ, de donde se abarcaba todo el dormitorio. Al salir me encuentro con Paola de frente y me queda mirando con la vista clavada en mi pico, yo para tratar de disimular un poco me pongo de lado y le dije, otra vez me ves asÃ, no se preocupe me contesta, ya me estoy acostumbrando a verlo desnudo, y te desagrada le pregunto, no de ninguna manera, a mi también me gusta andar desnuda en mi casa, que rica debes verte desnudita dije. Ella rió mas pÃcara que antes, lo que me motivó a tocarme el pico y pasar a buscar el short, claro que ahora no fue sin querer si no que lo hice premeditadamente de rozarla con mi miembro, como ella no se movió, entonces la abracé por la espalda y me apreté a su cuerpo haciéndole sentir lo duro que lo tenÃa, se giró y me puso las manos en el pecho y me apartó diciendo que por que lo hacÃa, bueno me gustas y me excitó mucho el pensar que en tu casa andas desnuda, acto seguido la vuelvo a abrazar y me aprieto a ella de nuevo, si está vez no me rechazó y también se apretó a mi fundiéndonos en un abrazo, comencé a hacerle cariño en el pelo dándole besitos y a correr las manos por su espalda, ella levanta su cara y me ofrece su boca, la que beso con ansias metiéndole la lengua creo que hasta la garganta, nos besamos con gran pasión, me sentà en ese momento en los cielos. Miro por sobre su cabeza y veo a Betina que habÃa regresado y nos miraba desde el baño, nos miraba extasiada, con una mano en su conchita masturbándose y con cara de sorpresa, le hice señas que se quedara ahÃ, mientras yo empujaba a Paola a nuestra cama mientras le iba levantando su vestido y metiendo las manos por el elástico de su calzón, ella colgaba de mi cuello sin despegar su boca de la mÃa y recibir mi lengua que jugaba con la de ella, tocaron sus piernas en el borde de la cama y la fui depositando de tal manera que no viera a la puerta del baño, para dejarle libre el espectáculo a Betina. Me fui colocando encima de Paola sin dejar de besarla mientras la iba desvistiendo, quiso oponer resistencia en un principio, pero al meterle la mano por el calzón nuevamente y apresar su vagina, que chorreaba de jugos exquisitos, se aflojo y me dejó desvestirla por completo, fue difÃcil sacarle su vestido, sostén y calzón casi sin dejar de besarla, la sensación de estar desnudo abrazado a ella y que Betina nos mirara, me hizo perder cualquier conciencia de que hacia, seguà besando su cuello sus hombros sus senos duros, con unos pezones pequeñitos, rosados que semejaban casi una manchita, su estómago hasta llegar a su chorreante y ardiente chochito que comencé a lamer con placer hasta tomar con mis labios su húmedo clÃtoris que se contrajo al contacto de mi lengua, haciendo que Paola se retorciera y lanzara unos grititos de gusto alcanzando un orgasmo que la dejó un poco lacia, motivándome a continuar con el tratamiento, la di vueltas y languetié su ano que hizo escapar nuevos quejidos de placer me encaramé besando su espalda hasta quedar arrodillado con mi pico entre sus nalgas, a las que le echaba bastante saliva para que resbalara a todo lo largo de su raja, Betina miraba masturbándose, y por lo que me contó después, tuvo varios orgasmos viendo ese espectáculo. Le hice señas que se acercará pero no quiso, tomé a Paola y la di vueltas quedando yo encima nos fundimos en un beso eterno mientras hurgaba con mi mano en su chorito, que me admiró lo mojado que estaba, sus lÃquidos ya corrÃan por sus piernas hasta mojar la cama, tomé mi pico y se lo puse en la entrada de la vagina empujando poco a poco, sin dejar de besarnos al momento que le entró la cabeza del pico, Paola se encogió y me enterró las uñas en la espalda, fui el primer hombre en entrar en ese cofre húmedo, caliente, lleno de pasión y placer, al momento de ser desflorada tuvo un orgasmo con grititos y quejidos entre dolor y placer, más esto último que lo primero. Seguà presionando hasta tenérselo entero metido, sentà su pelvis en la mÃa, quise empujar mas pero no podÃa, aún con nuestras lenguas enlazadas, me separé un poco y le miré la cara, que era de placidez, goce y dolor pues le corrÃa una lágrima por la mejilla, me tomó y me dio un beso en la frente, diciéndome gracias, lo amo Don. Raúl. Yo hacia tremendos esfuerzos para no acabar y seguir gozando de ese cuerpo joven, ardiente a tal punto que me olvidé un momento de Betina, que se habÃa sacado el buzo quedando desnuda, casi desmayada en la puerta del baño con tantos orgasmos que habÃa tenido, miraba embelesada lo que sucedÃa en su cama. Le pedà con la vista, mas bien le rogué y supliqué, que se acercará, lentamente como por inercia comenzó a moverse en dirección a nosotros, mientras yo tomaba la cabeza de Paola para que no mirara y no sintiera que Betina se acercaba, llegó por detrás de ella mirando de cerca como yo besaba a la chiquilla que se retorcÃa con el pico metido entero y chorreaba de jugos.
Sin dejar de besar a Paola, levanté una mano y le tomé una a Betina, acercándola a nosotros, tiritaba de calentura y de temor, la hice hincarse en la cama, le tomé la cabeza , solté la boca de Paola y besé la boca de Betina, y ahà Paola se dio cuenta que mi esposa estaba al lado nuestro, se asustó, quiso arrancar, pero la sujeté y le dije, cálmate no hay problema, por favor no temas, nada pasará, se serenó un poco pero quedó entre sorprendida y dubitativa, solo se terminó de calmar cuando Betina le hizo cariño en la cara y le dijo, calma nada va a pasar sigan gozando y se sentó al lado nuestro contemplando como se lo tenÃa metido a Paola. Me fui saliendo de encima y besándole todo el cuerpo bajé hasta el chorito, mirándolo un poco hinchado, rojo y mojado de una manera increÃble, tome una mano de Betina y se la puse en un pecho de Paola, ambas se sorprendieron, pero como yo seguÃa aprisionando el pecho de Paola con la mano de Betina, se fueron dando las dos a lo que yo querÃa hacer, las puse una acostada al lado de la otra, para poder pasar de una raja a otra, cual de los dos estaba más mojado, a tal punto que mi cara estaba empapada de jugos vaginales. Tan absorto estaba en mi juego que de repente miro hacia arriba y veo que Betina le esta besando los pechos a Paola, y esta le tocaba los senos a Betina, me quedé observando un momento y luego me puse de tal manera que Betina me lo empezara a chupar, tomando la cabeza de Paola la llevé a que también lo chupara y con la mano lo sacaba de la boca de una y lo metÃa en la boca de la otra, casi a punto de acabar me salà de esa posición y me centré en besar la concha de Betina arrastrando a Paola hacia abajo para que viera lo que yo hacÃa, hasta que poco a poco fui ubicando su boca en el entrepiernas de Betina, me quedé sorprendido con la facilidad que Paola al yo empujar su cabeza hacia la vagina, esta la empezara a succionar con una rapidez, su falta de experiencia se suplÃa por sus calentura, la dejé asà un rato pues sentà como Betina se venÃa con terribles quejidos y estertores, demostrando que habÃa tenido un gran orgasmo, entonces le tome la cara a Paola y le empecé a enseñar como se hacia, como debÃa tomar el clÃtoris con la lengua y masajearlo con los labios, lengua y dientes. Alumna avanzada salió la chiquilla ya que Betina tuvo otro tremendo orgasmo.
Yo ya no daba más, les dije, ahora le toca a las dos recibirme a mÃ, entonces las puse a las dos como perrito, poniéndome yo por detrás de ellas, se lo metà primero a Betina, lentamente sintiendo como entraba, luego de bombear un rato, se lo metà a Paola, que fue donde me entretuve mas tiempo, sintiendo como gozaba esa niña, Betina caliente ya fuera de si, le empezó a buscar el clÃtoris y se lo manoseaba casi con crueldad, yo le dije, bésaselo, sin decir nada se colocó por debajo y se lo empezó a chupar, de tanto en tanto me sacaba el pico lo chupaba y lo volvÃa a meter, grité, ven que te lo quiero meter, voy a acabar, me abalancé encima de Betina y se lo metà de un viaje sintiendo como me salÃa el chorro de semen inundando ese chocho que estaba ansioso de pico.
Quedamos extenuados los tres, fundidos en un abrazo, mezcla de cariño, amor calentura, lo encerraba todo, después de un momento, Betina le dice a Paola, ven que te voy a enseñar como se chupa, y se lanzaron las dos a chupármelo hasta lograr que se pusiera erecto nuevamente, entre medio se besaban ellas en la boca, se tocaban los senos y yo las hice tocarse las entrepiernas a cada una diciéndole, yo les voy a enseñar a gozar, puse a Betina encima de Paola y que quedaran tocándose pelvis con pelvis, las fui ubicando hasta que se pudieron refregar los clÃtoris mutuamente, lanzando gritos de placer y ambas llegaron rápidamente a un orgasmo. Yo sentÃa la necesidad de acabar de nuevo por lo que tomé a Paola y traté de metérselo por el ano, pero luego de varios intentos desistà porque era muy estrecha, asà que cambié y se lo metà por la vagina y empecé a mete y saca mientras Betina besaba a Paola y a mi y se masturbaba, cuando ya sentà que acababa me lo saqué la di vueltas y se lo metà en la boca para acabar ahÃ, Betina le decÃa, trágatelo, trágatelo que es rico, Paola como buena alumna se tragó casi todo el semen, diciendo que estaba rico. Luego de un rato nos metimos los tres a la ducha donde seguimos haciendo cosas.
Pues bien ese dÃa no se hizo aseo, almorzamos una pizza solicitada por fono, fue un dÃa sábado distinto, maravilloso. Dieron las cuatro de la tarde y Paola se retiró a su casa con besos mÃos y de Betina. En la noche nuevamente tuvimos sexo con mi esposa pero fue diferente ambos nos habÃamos sacado un gusto distinto, como pareja nos unimos más que nunca, relación que aun mantenemos. Con la madre de Paola llegamos a un acuerdo y ella manda a su hija sola sábado por medio, dÃa que no se hace aseo, no se ordena, no se plancha, solo se hace sexo, sexo y sexo.
Han pasado tres años, Paola ha conocido un muchacho con el cual quiere casarse, nosotros la adoramos, pero no nos oponemos a su idea, si seremos los padrinos de la boda, le hicimos una maravillosa despedida de soltera, yéndonos los tres a un hotel a Viña del Mar durante un fin de semana, en que nos dimos con todo, yo logré metérsela por el ano, se lo rompà pero quedó feliz por que a pesar del dolor gozó de maravillas, con Betina tuvieron sexo, perdón se amaron, fue una despedida triste, a pesar de que quedamos de vernos en alguna oportunidad, ojalá se cumpla, felicidades Paola
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