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« en: Junio 13, 2006, 01:27:38 » |
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Exhibicionismo, orgÃÂa. Carolina plantea ir a la piscina de la comunidad y allÃÂ su marido propone jugar todos juntos a verdad o te atreves.
Continuación del relato erótico " Adicto al sexo (V)" publicado en "El Rincón de Marqueze.net" el dÃa 24 de marzo de 2002.
Hola amigos, gracias por los mensajes recibidos, eso no sólo hace que disfrute contándoles las experiencias que hemos tenido con mi mujer, sino que adicionalmente, me da nuevos alicientes para lograr que tengamos nuevas experiencias.
Bueno, voy a tratar de terminar el largo relato de mi viaje a Melgar con unos amigos, pues quiero pasar a otros relatos.
Una vez yo salÃ, observé que Germán no sabÃa que hacer, yo me senté al borde de la piscina y les pregunté que qué les pasaba.... les dije que cómo podÃan creer que no me diera cuenta de lo que estaban haciendo, que ni que la casa fuera un palacio, que realmente me habÃa dado cuenta de todo, y que lo mejor era que lo disfrutaba muchÃsimo... les dije que mi esposa también disfrutaba mis andanzas... asà que le propiné un beso apasionado a Lilian que me lo devolvió con gusto. Mi esposa entonces tomó la iniciativa de nuevo con Germán y me dijo que por qué no hacÃamos un trenesito, en donde a ella se la culeaba Germán, mientras ella me la chupaba a mi y yo le chupaba la vagina a Lilian. Accedà de inmediato pues me pareció de lo más sexual. Germán que ya la tenÃa parada de nuevo, no dudo en poner a Carolina en cuatro patas y metersela hasta el fondo, yo me tumbé boca arriba y Carolina se abalanzó sobre mi verga y la entraba y la sacaba de la boca, mientras que Lilian se cuadró a horcajadas sobre mi cara para que mi lengua pudiera taladrarle esa chochita dulce.
Estábamos en ese frenesÃ, cuando aparecieron nuestros otros amigos ( Camilo y Juan Carlos) quienes no podÃan creer lo que estaba pasando.... les dije simplemente, porque no se unen a la fiesta... Camilo ya habÃa sacado su descomunal verga y se pajeaba, mientras que Juan Carlos se paró enfrente de la cara de Lilian y dejó que esta se la chupara. Germán se vino dentro de Carolina, lo que la empujó hacia delante haciendo que ella se metiera más mi verga en su boca, y por esas cosas de la vida, yo me vine en ese mismo momento dejándole a mi esposa toda mi carga de semen, lo que sé que a ella le encanta y que yo disfruto mucho.
En ese momento, Carolina sintió que Camilo entró a la función y también se la clavó en la chochita, en la misma posición, pero yo dije que querÃa clavarme a Lilian, asà que mientras ella siguió siendo bombeada por Camilo, Juan Carlos pasó a ocupar mi lugar y yo procedà a culearme a Lilian, quien tenÃa una chocha generosa, sus paredes vaginales me acogieron de inmediato y como me acababa de venir, pude hacerle el amor con fuerza, sabiendo que iba a aguantar mucho más en mi culeada.
Después Juan Carlos se culeó a Lilian y a Carolina... bueno, ya repuestos, ellos me preguntaban que si no me jodÃa que se culearan a mi esposa en mis narices.... la verdad me molestó un poco, pues me sentÃa extravagante, pero supe responder a todo y en mi condición de abogado, utilizo una lógica aristotélica que desbarata cualquier argumento, y esa misma lógica la utilice para defender que me gustaba que se culearan a mi esposa en mis narices.
Bueno... no ha terminado el dÃa. Hasta ese momento estábamos en la piscina privada de la casa, pero nos faltaba exhibirnos en la piscina comunal del condominio. Carolina que las piensa todas antes que ninguno, nos propuso que nos fuéramos a la otra piscina para dar de que hablar.
Llegamos a allá, Carolina iba vestida solamente con su tanguita y su brasier, unas sandalias y gafas oscuras. Por el tamaño de su tanga, se pueden imaginar la cara que hicieron muchos de los que estaban en la piscina, Lilian se cubrÃa la parte de abajo con un pareo.
Yo les propuse que nuevamente jugáramos a la verdad o se atreve. Bueno, los cuatro hombres hacÃamos de todo para que ellas perdieran y a ellas no les importaban nuestras evidentes trampas.
En una de las penitencias yo le dije a Carolina que le pidiera a un señor ya de años, que le pusiera en el culo un stiker que habÃa salido en un paquete de papas fritas, lo más cerca de la lÃnea de su culo... ella ni corta ni perezosa, ante la vista atónita tanto de la esposa del señor, como de él mismo, ella se fue acercando y le preguntó si podÃa pegarle en la colita ese stiker, le explicó que era una penitencia... el señor tomó el stiker muy nervioso, y se lo pegó... ella dijo, pero hágale un poco de fuerza para que no se despegue.
Bueno, me falta comentar quienes estaban en la piscina... estaba la pareja entrada en años de la que acabo de hablar. HabÃa dos parejas jóvenes, un grupo de muchachos y muchachas, que miraban a Carolina y a Lilian como si fueran unas verdaderas putas, las mujeres por rabia y los hombres por deseo. Estaban en otra esquina los jóvenes que espiaron a Carolina mientras se la culeaba Miguelito... Dos mujeres jóvenes, de esas que se las dan de muy decentes y que a pesar de su juventud y de tener buen cuerpo lo cubren con unos vestidos de baño pavorosos, que miraban a Carolina y a Lilian como queriéndoles lanzar rayos y centellas, tres hombres que podÃan estar entre los treinta y cinco a cuarenta años, después llegó un matrimonio que no dejó de admirar a Carolina.
Cuando Carolina se devolvió entre nuestras risas y sus propias risas, lo hizo por el lado más lejano de la piscina, de manera que pudiera exhibirse más. La señora del señor que le pegó el stiker, dijo en voz alta que era el colmo de esa mujer con ese vestidito de baño, que estaba mas bien desnuda, que se iba a quejar en la administración.... ese fue su grave error, pues provocó mucho más a Carolina, para quien un desafÃo es su mejor droga para atreverse a hacer cosas prohibidas.
Pues volvió a perder, pero nos dijo que ella misma querÃa ponerse la penitencia.... le dijimos que depende de cual fuera se la aceptábamos.... nos dijo que se besarÃa con cada uno de los muchachos que estaban en la parte lejana de la piscina.... sin decir nada.... a mi se me paró la verga de solamente pensar que pudiera hacerlo, creo que a los demás les pasó lo mismo. De inmediato se la aceptamos. Ella de un clavado se metió en la piscina y con una natación perfecta, llegó hasta donde estaban los muchachos y tomo a uno del cuello, y sin decir nada, le plantó un beso en la boca dejando entreabierta su boca, para que la lengua de él pudiera entrar a su boca, después hizo lo mismo con cada uno de los tres, dejando que la tocaran por donde quisieran.... las demás personas de la piscina se daban cruces por el escándalo. Los muchachos la retuvieron un rato más y se veÃan que le acariciaron todo el cuerpo.... ella se zafó de ellos y se devolvió nadando, se salió de la piscina dejando su tanguita desacomodada, lo que hacÃa que su chochita rasurada su pudiera apreciar, lo mismo que sus tetas.
Se sentó y seguimos jugando... ella nos dijo, quiero perder siempre... quiero hacer algo loco.... Camilo fue el que lanzó la primera propuesta... Por qué no organizas una orgÃa? .... Germán le dijo: Y por qué no los escandalizas a todos y te quitas la ropa para broncearte? .... Camilo continuó: Listo.... te quitas la ropa, los excitas y luego hacemos una orgÃa... te imaginas? Lilian intervino diciendo: Y yo que hago mientras... Yo le dije, tu mientras te pierdes conmigo en uno de los vestieres y lo hacemos, ruidosamente, que todo el mundo se de cuenta que lo estamos haciendo, casi en público.
Carolina en un primer momento nos dijo que preferÃa que no hiciéramos nada, pues le daba miedo que se formara un escándalo y todo esto llegara a oÃdos de su hermano. Yo la tranquilicé diciéndole: Pujes bien, si se dan cuenta de nuestro estilo de matrimonio, que importa, es nuestro problema, ellos ni nos dan plata ni nosotros les damos a ellos, lo mas grave que puede pasar es que no nos vuelvan a prestar la casa.
Bueno, ella aceptó.... se recostó al borde de la piscina, se quitó el sostén del bikini, dejando al aire y a la vista de todos sus formidables tetas, nadie podÃa creer lo que veÃa.... prácticamente estaba desnuda, todo el mundo murmuraba y se veÃa que las mujeres estaban muy a disgusto, mientras los hombres disfrutaban del topless de mi querida esposa. Yo me fui con Lilian, besándola con una pasión inmensa, era obvio que Ãbamos a culear. Nos metimos en uno de los vestieres de hombres, habÃan dos hombres jóvenes que estaban cambiándose para ponerse los vestidos de baño, al verla no hicieron nada para taparse, a pesar de que estaban desnudos, por el contrario, dejaron sus vergas al aire, para que Lilian las pudiera contemplar... yo les dije que si querÃan podÃa compartir con ellos ese bocado.... Lilian sonrió como solo las zorras saben hacerlo, con lujuria. Ellos dijeron que volverÃan luego, que sus novias estaban esperándoles y no demorarÃan en llamarlos... yo les dije: Bueno, ustedes se lo pierden.... Casi al mismo tiempo oimos que una de las novias de uno de los muchachos le decÃa desde afuera: Felipe, apúrate para que veas esto, hay una vieja desnuda en la piscina y todos los tipos están manoseándola por todos lados... que vieja tan puta.... de solamente oÃr esto se me paro la verga y sin decir nada más, le quite la tanguita a Lilian y se la metà en la chocha, que seguÃa lubricada, deliciosamente húmeda después de la culeada de la mañana. La tenÃa en contra de un mesón de cemento, al frente habÃa un espejo y ella, podÃa ver que gozaba de mis embestidas, yo mientras tanto gozaba viendo como mi verga salÃa de su chocha, todo esto enmarcado en su arma más poderosa: Su culo.
Bueno, una vez nos vinimos ambos, salimos, le dije que a propósito no se limpiara, que querÃa ver como los hombres la observaban, dejando las muestras de que recién se la habÃan culeado y que si no le importaba, me encantarÃa espiarla mientras lo hacÃa con algún desconocido, me dijo que le encantarÃa.
Al llegar a la piscina, pude ver como Juan Carlos, Camilo y Germán le aplicaban bronceador por todo el cuerpo, y ella se retorcÃa sexualmente. Todo el mundo estaba escandalizado... la tanguita, que era lo único que cubrÃa su cuerpo, estaba desacomodada, lo que daba indicios de que le habÃan metido la mano en chocha, a la vista de todo el mundo. Al verme me sonrió y me dijo, no quieres ayudarlos, o prefieres echarle bronceador a Lilian? Yo dije que les echarÃa bronceador a las dos. Asà lo hice.
Los tres muchachos que habÃa espiado a Carolina se nos acercaron, un poco con timidez y nos dijeron que si podÃan unirse a nuestra diversión. Yo les dije que claro. Carolina se levantó, dejó de lado su tanguita, y asà desnuda, nos dijo a todos en voz alta, vamos a la casa, que allá podemos culear como queramos y nadie nos va a juzgar. Camino como cinco metros y se puso la tanga, sin brasier salió del área de la piscina, y unos metros más allá se puso el brasier. Nunca pensé que mi esposa fuera tan osada.
Bueno, lo demás se lo pueden imaginar. Se culearon a Carolina en todas las formas posibles, lo mismo que a Lilian, no las dejamos descansar ni un solo instante, a veces, mientras ellas estaban ensartadas en alguna verga, los hombres que nos quedamos por fuera nos dedicábamos a hablar de cosas como las carreras de Juan Pablo Montoya, para volver, al poco tiempo, a recargarlas de semen.
En un momento en que Carolina estaba viniéndose entre gritos y gemidos, llegó el administrador del condominio, un hombre bastante agrio que detuvo la fiesta, dijo que estábamos provocando un escándalo público en todo el condominio, lo cual era cierto, y nos pidió que abandonáramos el lugar. Carolina se enfadó, y asà desnuda y con el cuerpo cubierto de sudor y semen le dijo que ella era prácticamente propietaria.... nos ordenó a todos que nos metiéramos en la casa, y le dijo al hombre que el domingo, temprano, nos irÃamos, pero que por lo pronto, las viejas mojigatas se podÃan ir para la mierda.
Adentro, a puerta cerrada, seguimos en nuestra loca fiesta de amor y sexo. Al otro dÃa cumplimos.
Nunca supimos si le avisaron a mi cuñado, pero estoy seguro que no, pues ya nos hubiera dicho algo. Mis compañeros de oficina siguen visitando de vez en cuando nuestra casa, y siempre Carolina termina entrelazada entre los brazos de algunos de ellos. Ya no me importa, ellos han sabido guardar el secreto en la oficina y la verdad es que me gusta mucho. Carolina como siempre, sigue dando de que hablar.
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