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« en: Junio 08, 2006, 01:25:59 » |
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Desvirgada poco a poco, paso a paso
Este relato sucedió hace pocos meses en Huelva, un sábado que salà de juerga por mi ciudad conocà a una chica, se llamaba Ana, era joven, veinte años, morena, guapa, alta, delgada, de piel un poco oscura, tetas duras y grandes, un culo redondito, o sea que estaba bastante bien, ella era modelo. Cuando fueron las cuatro de la madrugada, ella se fue, no sin antes darme el número de teléfono suyo para que la llamase. Al dÃa siguiente, contacté con ella, y quedamos para ir al cine, asà estuvimos unas dÃas, hasta que uno me dijo que ella era virgen aun, que le daba mucha vergüenza, y que por eso me lo contaba por si la querÃa dejar, yo le dije que eso no era nada malo, y que alguna vez serÃa la primera, de esta forma tuvimos nuestra primera relación sexual, en la que Ana me dijo que lo máximo que habÃa echo era una pajilla a un amigo con la mano. Al domingo siguiente, salimos de nuevo a ver una pelÃcula al cine La Dehesa, dentro hubo algunos besos, acompañados de toqueteos por mi parte de sus pechos. Al salir ya era de noche, inmediatamente me di cuenta de que ella estaba un poco contenta ese dÃa, su cara la delataba, nos fuimos al parque de Zafra que está próximo y nos sentamos en un banco retirado de las pocas personas que aun habÃa en él. Allà estuvimos hablando, estuvimos un rato, hasta que comenzamos a besarnos, Ana estaba muy lanzada, parecÃa deseosa de lograr avanzar en su experiencia sexual, pronto empezó a besarme el cuello, luego deslizó su mano hasta mi pantalón agarrándome mi pene. Segundos después me bajó la cremallera, a continuación en botón del pantalón, y luego me descendió un poco el slip, lo siguiente fue tomar en su mano mi pene, lo miró con asombro, como algo novedoso, ya que habÃa visto una verga solo en su vida antes. Pasada la sorpresa inicial, empezó a acariciarlo con la mano, para minutos después comenzar a pajearme lentamente, yo la observaba mientras me masturbaba, miraba sus dos grandes tetas, hasta que no pude aguantarme más, miré alrededor del parque, estaba casi desierto, y entonces le abrà la blusa, pude ver su sujetador azul, el cual le levanté a los pocos segundos, pude ver ante mà sus dos pechos sobresaliendo entre la abertura de la camisa, no tardé mucho en acariciárselos, y después en chupárselos. Acariciaba sus tetas mientras que ella me pajeaba, gemÃa de excitación con el sobeo de los pechos. Minutos después, bajé mi mano hacia su pantalón, le desabroché este y metà mi mano por dentro de sus braguitas azules hasta llegar a su coño, se depilaba, tenÃa escasos pelos, acaricié un poco su rajita y ella empezó a gemir más fuerte, después le metà un dedo en su coñito y comencé a masturbarla, ella estaba ya a punto de correrse, cosa que hizo poco tiempo después, noté sus jugos en mi mano. Seguidamente le dije que me masturbase, que si querÃa que me hiciera una mamada, pero ella dijo que no con la cabeza mientras sonreÃa, a la vez que empezó a acelerar con la mano, hasta que minutos después me corrÃ, cayendo mi semen sobre su mano. Nos limpiamos con unos pañuelos y nos dirigimos hasta su casa, donde la dejé, y después me fui a la mÃa. El sábado siguiente, nos encontrábamos en una fiesta con unos amigos en casa de uno de ellos, estuvimos bebiendo y todo eso, en un momento de la noche, Ana me dijo que tenÃa una deuda pendiente conmigo, darme una mamada, me quedé sorprendido por su comentario, a continuación me dijo que después de la fiesta lo intentarÃa. Cuando la fiesta terminó a altas horas de la noche, la acompañé a su casa en coche, aunque a mitad de camino me desvié y nos paramos en un descampado. Inmediatamente me preguntó por lo qué querÃa hacer, le respondà que me debÃa algo, y ella con cara de preocupación me advirtió de que no sabÃa hacerlo, yo le dije que yo la guiaba. Segundos después, me bajó el pantalón, me quitó mi ropa interior, se agachó desde su asiento del copiloto y procedió a mamarme mi polla, tomaba mi verga, la ponÃa en su lengua, entraba y salÃa de su boca, la mordÃa dulcemente con sus dientes, la chupaba. Minutos después, me dijo que si me gustaba como iba, le respondà que sÃ, pero que empezara un poco más rápido, ella continuó al mismo ritmo, le volvà a decir que un poco más rápido, y Ana seguÃa igual, hasta que al rato me dijo que no sabÃa. La calmé, y le comenté que la iba a guiar yo ahora, ella me respondió que de acuerdo, asà que ella continuó mamando lentamente mi polla, hasta que la agarré por la parte trasera de la cabeza y le introduje todo mi miembro hasta la garganta, le cogió de improvisto, y se quedó casi sin aire, saqué mi polla, y se la volvà a meter, esta vez aguantó mejor, asà varias veces, hasta que en una de ella, la metà más de la cuenta y le empezaron a dar arcadas, tenÃa los ojos desencajados cada vez que metÃa mi miembro, aunque se le veÃa que estaba disfrutando. Momentos después, noté que iba a correrme, le quité la polla de la boca ya que era su primera vez, e inmediatamente ella me preguntó por lo que hacia, le dije que me iba a ir, ella respondió que por qué la sacaba, otra vez le dije que me iba a correr, Ana replicó que para eso estaba su boca. Segundos después, agarró mi verga entre sus manos, la apretó y se la metió nuevamente en la boca, la mamó enérgicamente esta vez, hasta que derramé mi leche dentro, se la tragó toda, a continuación me limpió la polla con la lengua, y momentos después la dejé en su casa. Al dÃa siguiente, me fui a comer a su casa, pues estaba sola, almorzamos, y después le dije de ir a dormir la siesta, Ana respondió que sÃ, nos fuimos al cuarto y nada más llegar comencé a desnudarla, hasta que quedó sin ropa, nunca antes la habÃa visto completamente desnuda, era espectacular, se tumbó en la cama y empecé a besarla, a abrazarla, besaba sus pezones, los lamÃa, hasta que llegué a su coñito, solo tenÃa un triangulo encima de su clÃtoris, estaba mojada, su corazón latÃa aceleradamente, acaricié sus ingles, y después le abrà con mis dedos sus labios, luego comencé a lamerle la raja, ella no tardó mucho en empezar a gemir, momentos después le iba a meter un dedo en su vagina cuando tuvo su primer orgasmo en mi boca, saboreé este durante un rato, y después la volvà a besar en la boca, intentando calmarla. Minutos más tarde, me pidió por favor que le metiera mi polla, que la hiciera mujer, que no la torturase más, sin más demora, ella se puso debajo, yo arriba, la postura más clásica y universal, cara a cara, agarré mi verga y se la introduje poco a poco, era muy placentero penetrar el coñito virgen, mi miembro haciéndose camino entre su himen, desvirgando su vagina, ella gritando de placer, la sentÃa haciéndose mujer bajo mi cuerpo, minutos después llegué al tope, permanecà quieto un tiempo, para que se acostumbrara, hasta que pasado un rato empecé a bombearla muy lentamente, ella agarraba mis glúteos, me lo masajeaba, yo le frotaba su clÃtoris con mi dedo, sentÃa mi polla aprisionada entre su cerrada vagina, con cierta dificultad en la penetración, asà estuvimos un rato. Pasado un tiempo, la libré de mi cuerpo, ella permaneció boca arriba, le levanté una de sus piernas, la sostenÃa arrodillado a las puerta de su coño, hasta que lentamente la volvà a penetrar, tomé el control de la penetración, con diferentes ritmos, la postura me permitÃa variar el sentido de la penetración y la apertura de sus piernas, su rostro reflejaba ansiedad, excitación, placer, lujuria, hasta que ella nuevamente llegó al orgasmo, noté su entrada de la vagina palpitar, apresando mi polla, yo estaba cerca de correrme también, pero paré para después continuar, mantuve un tiempo mi verga dentro de ella, hasta que se el pasó el subidón del orgasmo. Pasados unos minutos, mi nivel de excitación habÃa bajado bastante, el de Ana subÃa por momentos, nos besamos nuevamente, para después recostarme sobre la almohada, estaba sentado con las piernas flexionadas y un poco abiertas, la llamé a ella, y la senté encima de mÃ, después con la ayuda de mi mano acomodé mi polla en la entrada de su vagina, y se le clavó entera, ella dio un suspiro, a continuación le dije que era su turno, que tenÃa que follarme, y Ana empezó a cabalgar torpemente, pero gustosamente a la vez, yo acariciaba su clÃtoris al tiempo que la sostenÃa de la cintura un poco para guiarla, asà permanecimos unos minutos. Transcurrido un tiempo, cambiamos otra vez de postura, la coloqué a cuatro patas, y yo me puse detrás, le introduje mi verga en su enrojecido y húmedo coño y empecé a follármela, le tocaba su clÃtoris, incluso varias veces pasé un dedo por su ano, Ana con una mano tomó mis testÃculos. Estaba siendo espectacular, mi pene quedaba atrapado entre sus glúteos, la penetraba velozmente, ella me gritaba que se la metiera más duramente, yo la taladraba a todo trapo, ella gemÃa sonoramente, hasta que me dijo que se iba a venir, aceleré más, dándole más fuerte, de repente sentà un nuevo orgasmo de ella, salÃa fluido de su vagina, bañó mi pene, al sentir eso, no tardé mucho en correrme, inundé su vagina de mi semen, hasta que se desbordó cayendo por sus piernas. Nos quedamos abrazados, nos besamos, durante un tiempo, hasta que pasado un rato me dijo que debÃa de haber empezado antes a tener sexo, que tenÃa que recuperar el tiempo perdido. A continuación nos metimos en la ducha, y durante todo el dÃa estuvimos liados.
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