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« en: Junio 08, 2006, 01:24:00 » |
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Era domingo y era un dÃÂa esplendoroso. No hacia demasiado calor. La joven pareja caminaba por el bosque tomados de la mano.
Oye, MAruca... ¿Té atrevis ahora?
¡Ya te dije que no, hasta que seamos mario y mujer!.
¡Pero si falta tan poco... hasta el curita nos dio su bendición!.
¡Por eso mesmo es mejor que aguantemos!.
¡Es que yo estoy que corto las guinchas poh!.
¡Té aguantai, no ma, igualito que yo!.
¡Lo que pasa es que vo no me queris na!.
¡ Claro que te quiero, poh, pero el amol no se demuestra asÃ, poh!.
¿Y que importa que empecemos unos dÃas antes?. ¡Total nos casamos el Sábado que viene!.
¿Y que te cuesta esperar 6 dÃas que pasan volando?.
¡Es que sueño con voh, dÃa y noche, poh!.
¡Yo también
Cleto se puso delante de su joven y atractiva novia, con los ojos brillantes de deseos, le tomó la cara con sus dos monos:
¿También soñai conmigo?.
Claro, poh, si somos novios...!.
¿Y soñai que estamos acostaitos los dos?.
Algunas veces...
¿Y hacimos guatita?.
¡Ya, déjate de preguntar leseras, Alfo!.
Se sentaron bajo un frondoso árbol. Cleto pasó un brazo por sobre los hombros de ella.
Yo toas estas noches ey soñao que hacÃamos guatita...
¡Parece que eso es lo único que té interesa a voh!.
¿Por qué soi tan malÃta conmigo, MAruca? - Se inclinó sobre ella le besó una mejilla, con la mano libre le tomó un seno.
¡Ya vai a empezar ya...!.
¡Es que algo tenis que dejarme hacer, poh!.
¡Pero sà té poni muy propasao, nos vamos!.
Cleto empezó a correrle manos y a besarla. Ella respondÃa a las caricias, pero cuando él le metió una mano entre las piernas, ella quiso rechazarlo pero la beso en la boca y se acabo la resistencia. Por primera vez logro descubrirle un seno después de contemplárselo con infinito placer empezó a chupárselo, mientras ella se retorcÃa y gemÃa de deseos. Un momento después estaban tendidos en el mullido pasto y Cleto hacia desesperados esfuerzos por quitarle los gruesos y apretados calzones. Hasta que ella decidió ayudarle. Cleto, casi triunfante dejo al descubierto su gruesa y muy tiesa verga, se montó sobre ella y trató de penetrarla. ¡Pero le fue imposible!. En sus vanos intentos, Cleto acabo dos veces, pero ella solo sintió un dolor cada vez más intenso. Llorosa le suplicó que se fueran. Y asà lo hicieron.
Ambos se sentÃan muy preocupados por lo que les habÃa pasado. Marta lloró toda la noche y Cleto, sencillamente no pudo dormir.
Sabia que todo podÃa ser por la nerviosidad y... ¿Pero que nerviosidad, si ella sin decirlo habÃa aceptado, no tenÃan por qué preocuparse de nadie, porque ya todos sabÃan que se iban a casar el Sábado siguiente?.
Salió de su cama mas temprano que de costumbre y empezó a vestirse.
¿Qué cresta me pasó?. Ella hizo lo que pudo y yo no se lo pude meter. No se puede decir que me falta experiencia... ¡Pero... !. ¿Qué putas me pasó?.
Salió al patio a lavarse y ahà decidió que tenÃan que intentarlo de nuevo esa misma tarde se lo informó a Marta que se sintió más tranquila porque habla llegado a pensar que Cleto la abandonarÃa.
Al terminar su trabajo, fue en busca de Marta y salieron de la mano como todos los dÃas, se metieron por una solitaria calle y entraron por la parte trasera de la casa de Cleto, los recibió su hermoso perro que ni siquiera ladró, el joven vivÃa solo hacia más de dos años. Su madre, al morir la habÃa dejado la pequeña casa.
Llegaron al dormitorio y ambos se desnudaron y se fueron a la cama, pero les sucedió lo mismo que el dÃa anterior, con el agravante de que Marta aún estaba adolorida del dÃa anterior. La muchacha no pudo evitar de Ponerse a llorar a gritos, mientras Cleto le juraba y re juraba que jamas la abandonarÃa.
¿Pero qué vamos hacer, Alfo?.
¡Vamos a Ir a ver al médico!.
¿Estaà loco? ¡Yo me morirÃa de vergüenza si él quiere verme pilucha!.
Todos los médicos le ven en pelotas a uno... ¡Tenemos que ir no má!.
¡Pero voh sabi como es de copuchento este doctor!.
Es que no vamos ver na al de aquà ¡Vamos a la ciudad y aprovechamos de comprar algunas cosas que nos faltan!.
¿Y cuándo vamos?.
¡Mañana mesmo, poh ya nos queda muy poco tiempo!.
Al dÃa siguiente partieron de madrugada hacia la cuidad y a las once de la mañana los recibió el médico que los escucho con gran paciencia.
Tendré que examinarlos a ambos, primero Ud... mi amigo.
Cleto pasó al interior de la consulta. El médico le hizo un examen intenso hasta le tomó la presión y al final le dijo que hiciera que se le parara la varga. Cleto rojo de vergüenza comenzó a masturbarse. El médico, inmutable contempló durante unos cuantos segundos la descomunal verga y dijo:
Espere afuera y dÃgale a su novia que entre.
¿Qué te dijo?, preguntó ella asustada.
¡Na todavÃa, quiere que entrÃs voh!.. ¡No té asustÃ, parece que el gallo sabe harto!... ¡Entra no ma, yo te voy a esperar aquÃ!.
Marta entró y el médico la hizo desnudarse en seguida. La examinó concienzudamente, luego la hizo abrir las piernas y le examinó la entrada a la virgen vagina.
¡Veo que lo han intentado todo!.
¡Sà doctor!. ¿Qué nos pasa?.
Creo que el problema es tuyo, nena, pero se puede solucionar.
¿Y estaré bien de aquà al Sábado?.
Estarás perfecta, muchacha... Cúbrete con esa sábana que voy hablar con tu novio.
Ella se cubrió y el médico fue a hablar con Cleto.
Todo se puede arreglar muchacho, tengo que hacerle una pequeñÃsima operación, pero debes darle por lo menos dos dÃas sin tocarla para nada.
¿Y cuánto demorará esa operación doctor?.
Tiene que quedarse aquà hasta mañana y a medio dÃa se puede ir sin problema, te lo aseguro.
¿Y ella sufrirá mucho?.
No sé dará ni cuenta... En cuanto costo de la incisión queda dentro de la consulta... ¡Ahora pasa a conversar un momento con ella!
Cleto, feliz entro a hablar con Marta que se veÃa asustada.
¡No tienes de que preocuparte, mi amor, el doctor dice que no te vas a dar ni cuenta de lo que te va a hacer!.
¿Y cuánto tiempo voy a estar en cama?.
Sólo esta noche, mijita, mañana a medio dÃa nos vamos y pal Sábado va a estar a punto1.
Marta se quedo mucho más tranquila y cuando volvió él medico le sonrió.
Bien, muchacha comenzaremos inmediatamente.
¿De veras que no va a doler na doctor?.
Absolutamente nada, muchacha, por el contrario te va a gustar.
La tendió en la camilla tal como lo hacÃa con las parturientas, puso la sábana sobre las rodillas de la joven, se sentó ante ella le coloco un poco de vaselina y empezó a acariciarle el clÃtoris.
¿Qué esta haciendo, doctor?.
Estoy estimulando tu deseo sexual, niña, asà no sentirás ningún dolor...
¡Pero es queeee...
No te preocupes todo es por tu bien...
Cuando se dio cuenta de que la muchacha no podÃa más de caliente, se sacó pene y comenzó melerselo con suavidad. La muchacha lanzó un gemido.
¿Sientes algún dolor?.
¡Sà pero no mucho!.
¿Entonces puedo seguir?.
¡SÃ, doctorcito, siga no más!.
El doctor siguió hasta que acabo, a ella le habÃa pasado lo mismo. La limpió a ella y se limpio él. Se acerco a la cabecera de la camilla.
¿Cómo te siente?.
¡Muy re bien, doctor! ¿Y eso era todo?.
¡No todavÃa faltan tres o cuatro toques clÃnicos mas!.
¿Iguales que el primero?.
Más o menos ¡Ahora vÃstete que vamos a comer algo y seguiremos después de almuerzo!.
Asà lo hicieron y el médico ya no se preocupo de disimular lo que estaba haciendo... Y el tercer "toque clÃnico" lo hicieron en la cama del medico. Marta gozaba como enana.
¿Y con el Cleto va ser igual?.
¡Mira, con él va a ser un poco más doloroso, porque él tiene un miembro fuera de lo común, pero cuando te acostumbres a el, lo andarás siguiendo a toda hora.
Al dÃa siguiente, Cleto llego a buscar a su novia que acababa de recibir él ultimo "toque clÃnico" y se sentÃa de maravilla. Cuando llegaron al pueblo, ella le dijo:
- Cleto... ¿Qué te párese si probamos como quede con el tratamiento?.
- ¿Estas loca?. El doctor dijo que no debÃa tocarte hasta el Sábado.
Marta no insistió más y ambos se enfrascaron en los preparativos para el casamiento. Los padres de Marta tiraron la casa por la ventana y cuando por fin los novios se retiraron, lógicamente se fueran a la casa de el. Una vez solos se desvistieron inmediatamente y se fueron a la cama.
¡Lo que más me encargó, es que tenÃai que hacerlo despacito!.
¡A mà me dijo que hiciera lo mismo!.
Toma, él! Doctor me dijo que té pusierai esto en tu cosa.
Dijo ella pasándole una caja con vaselina. Cleto lo hizo siguiendo las indicaciones que le estaba dando ella. Una vez listos. Cleto
comenzó a metérselo y Marta recurrió a todo su valor para no gritar de dolor, pero el logro metérselo y acabo, pero el intenso dolor que ella sentÃa no le permitió acabar a ella.
¿Cómo te sientes MAruca?.
¡Muy adolorida!.
¿Note sientes con valor para la otra?.
¡No por favor esperemos hasta mañana!.
¡Pero mi amor, si ya entro una vez!. ¿Por qué no va a volver a entrar?.
¡Es que siento mucho dolor!. Esperemos hasta mañana...
¡Bueno mi amor!.
¿No estas enojadito?.
¡No mÃjita el doctor dijo que tenÃamos que ir haciéndolo de a poco!.
A la mañana siguiente, volvió a metérselo pero ella no lo aguanto más que unos segundos y él tuvo que sacárselo.
¡Perdóname, mi amor, probaremos en la noche otra vez!.
¡No, mijita, no quiero que sufra mas... Mañana se va donde él medico y se queda con él hasta que este bien!.
¡Bueno, mi amor!.
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