admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 08, 2006, 01:28:45 » |
|
Tengo 19 años y llevo una relación desde hace un año y tres meses con un chico llamado Nicolás
Ambos éramos vÃrgenes, por lo que no nos atrevÃamos a decir nada. Una vez se me ocurrió preguntarle si me deseaba sexualmente y él respondió que sÃ, pero de una forma muy tÃmida, por lo que nunca más le hice comentario alguno. Nuestra relación siempre se basó en la ternura, cariño y cosas asÃ, aunque siempre mantuve en secreto todo el deseo que se ocultaba en mà por Nicolás, quien, además de ser muy amoroso conmigo, era muy guapo y tenÃa un cuerpo muy bien formado, por lo que yo siempre trataba de mantenerme en forma para ir de acuerdo a él. No lo querÃa perder por ningún motivo y además yo soy muy celosa.
Un dÃa fuimos al cine. Él lucÃa realmente bien, llevaba unos pantalones muy ajustados, lo que dejaba ver su trasero redondito y su bulto por delante, que le hacÃa lucir muy sexy. Me quedé esperando mientras él iba a comprar los boletos para poder entrar y me percaté de que habÃan dos chicas que se habÃan dado cuenta de lo bien que lucÃa mi novio aquel dÃa, por lo que me sentà muy orgullosa de saber que era mÃo. Me distraje un momento viendo unos afiches de la pelÃcula y me volteé por unos segundos. Cuando volvà a mirar a Nicolás, me dà cuenta de que esas chicas se habÃan puesto detrás de él en la fila para comprar los boletos. Me quedé quieta mirándolas y, de repente, una de ellas posó su mano en el trasero de mi novio dándole un pellizco, por lo que él se volteó y le sonrió. Me enojé tanto que me acerqué a la chica y le grité:
- ¿Qué te pasa? -y le dà tal empujón que cayó al suelo y la gente se me quedó mirando. Nicolás no sabÃa qué hacer y la ayudó a levantarse. Me quedé realmente sorprendida y me fui sola hasta mi casa. Iba en un taxi pero pude darme cuenta de que Nicolás me venÃa siguendo en su auto. Cuando llegué a mi casa y me propuse a entrar estaba tan nerviosa que no encontraba las llaves en mi bolso, lo que dió tiempo a que Nicolás llegara y me agarrara del brazo, volteándome hacia él y diciéndome: - No puedo creer que me hayas hecho esto. La vergüenza que me hiciste pasar. - ¿Vergüenza? Por lo menos no dejo que me toque quien sea ¿no? -respondÃ, enojada. Se quedó callado y entró conmigo a la casa. Ya dentro nos dimos cuenta de que no habÃa nadie, asà que yo me fuà a la cocina mientras él se quedó en la sala viendo televisión. Cuando regresé a la sala me senté junto a él, y me preguntó "¿Qué quieres ver?". No dije nada y ni siquiera le miré.
Puso una pelÃcula que habÃa quedado en la grabadora, era una pelÃcula romántica (eso era lo que parecÃa). Estábamos un tanto separados por lo que se fue acercando poco a poco. Yo seguÃa enojada aunque estar en la casa sola con él me excitaba muchÃsimo. Acercó sus labios a mi oreja y me dijo en voz baja "No sabes cuánto te amo". Me volteé para mirarle y le besé. Fue un beso realmente apasionado. Cuando terminamos de besarnos, miré la televisión y me di cuenta de que la pelÃcula era pornográfica y, mientras él me besaba el cuello, yo veÃa cómo se daban una mamada profesional en la pantalla. Intenté que Nicolás no se diera cuenta, pero fue casi imposible ya que estaba enfrente de nosotros. Se dió cuenta y, al parecer, se excitó mucho. Empezó a besarme y fue bajando poco a poco. Yo estaba muy excitada por lo que, cuando llegó a mi pecho, mi respiración se entrecortó, asà que yo también fui acariciando su espalda. Se levantó un momento y me dijo "Hagamos el amor, aquà mismo".
Yo no pude emitir palabra, sólo seguà acariciándolo. Se apartó un poco de mà y comenzó a desabrocharme la blusa, mientras yo iba sacándole su camisa. Terminó de sacársela él mismo y desabrochó mi sostén. Yo me puse sobre él haciendo que chupara mis senos, los mordÃa suavemente mientras yo gemÃa y me movÃa sobre él, sintiendo cómo el bulto aquel ya habÃa crecido. Mientras él me chupaba yo fuà desabrochando su pantalón, metà mi mano dentro y sentà que estaba muy caliente, lo agarré con mis manos y él empezó a gemir. Cuando, al fin, logré quitárselo, pude ver aquel pene grande y muy erecto. Ahà estaba, desnudo completamente. Me quedé parada, con el pecho desnudo, y se sentó debajo de mÃ, metiendo sus manos en mi falda, acariando mi trasero. Bajó mi falda junto con mis bragas de una sóla vez, quedando yo desnuda totalmente. Se levantó un poco y se dió cuenta de lo mojada que yo estaba, sacó su lengua y la pasó por mis virginales labios, lo que hizo que yo lanzara un gemido muy fuerte. Me sentó en el sofá con las piernas abiertas, metió su lengua en mi conchita haciéndome gritar de placer.
Asà lo hizo durante unos minutos, parecÃa un profesional. Cada vez con más fuerza, metÃa y sacaba su lengua de mÃ. Se paró frente a mà y su pene quedaba en dirección a mi boca. No pude resistir la tentación de mamarlo y lo acaricié en la puntita, mientras él me decÃa "Más, asÃ, asÃ, mmm,". Quise que gritara como yo. Metà su pene completo en mi boca y gritó. Empecé a mamárselo más a prisa y sentà que ya se venÃa en mi boca, por lo que hice que se sentara en el sofá. Asà lo tuve, desnudo y con el pene erecto completamente. Me tomó de las manos y me sentó sobre él. Al principio tuve un poco de miedo porque, según lo que me habÃan contado mis amigas, dolÃa bastante, pero no hice caso de eso. Me senté sobre él y fui notando un gran dolor cuando me penetraba poco a poco. Su pene era muy grande y me hizo daño, pero era el dolor más rico de todo el mundo, y me excité mucho más al ver cómo cerraba los ojos mientras me sentaba sobre él. Me dijo "esto duele un poco".
Cuando ya estaba casi todo dentro de mÃ, me tomó de las nalgas y me dió un empujón hasta la raÃz, por lo que gritamos los dos llenos de placer. Nos quedamos asà un momento mientras me acostumbraba a tener ese tronco dentro de mÃ. De repente, me agarró de las caderas y me levantó. Empecé a moverme tambien, primero lento pero luego fue más rápido, más fuerte, por lo que tuve un violento orgasmo. Sentà que me desgarraba pero yo seguÃa saltando, cabalgando. Gritaba desesperadamente y él también. Ya casi no podÃa resistir, asà que él me cargó y me puso debajo. Me embistió como una bestia y me vine una vez más. Era realmente delicioso lo que estaba sintiendo. Yo ya no podÃa más, ya nos venÃamos juntos, pero antes de eso cambió de posición por tercera vez, poniéndose por detrás de mÃ. Pensé que iba a penetrar mi concha por detrás pero, de pronto, sentà cómo aquel tronco me penetraba por el ano. Mis gritos eran desgarradores pero después de unos empujones me sentà en la gloria.
Él seguÃa empujando más fuerte y gritaba conmigo. Ya no pudimos aguantar más. Me puso nuevamente debajo de él y me embistió desesperadamente. Fue muy rápido. Eso me dolió ya que fue un poco violento, pero se vino conmigo y sentà cómo su leche me llenó toda, cayendo un rastro en la alfombra. CaÃmos rendidos. Me acosté sobre su pecho, me besó, me repitió que me amaba y, después de unos minutos de descanso, nos vestimos antes de que llegaran mis padres. Después de nuestra primera vez, lo hacemos mucho más seguido, nos escapamos de las clases para hacerlo, y cada vez es mejor que la anterior.
|