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« en: Junio 08, 2006, 01:31:34 » |
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Ayer por fin conseguÃÂ acceder al mundo del sexo, al mundo solo reservado a los hombres y a algunos mocosos con suerte, en definitiva al mundo de los vivos.
Llevaba muchos años tras esta meta y no fue nada fácil conseguirlo. No encontraba a nadie que quisiera hacerlo conmigo. Llegue a poner anuncios en varios periódicos: " Se ofrece chico para hacerlo. Buena apariencia y limpio. Totalmente gratuito ". Ingenuamente pensaba que no iba a dar abasto. Pero me equivoque.
Otro de mis intentos fue repartir tarjetas con frase y emblemas graciosos, come la de " la virginidad es una enfermedad, ayúdame a convatirla ". Inexplicablemente tampoco funcionó.
Un buen dÃa una chica con grandes hombros aceptó mi invitación No lo podÃa creer, pero era cierto, iba a hacerlo por fin. Fuimos a su casa, yo empecé a humedecerme. Entramos en su habitación, estaba llena de tÃos cachas en fotos (era una guarra, ya no habÃa duda, después de tantos esfuerzos iba a mojar). Mientras me desnudaba quedándome solo con los calzoncillos y unos calcetines negros, algo en ella me hizo estar alerta, Tenia mucho bello por todo el cuerpo y un extraño bulto entre sus patas. Mis sospechas se confirmaron cuando se quito sus minúsculas braguitas. Salà corriendo dejando tras de mà la ropa y el orgullo. Este no mejoro demasiado al verme prácticamente desnudo en la calle, pero cualquier cosa era mejor que seguir en aquella habitación con aquel gay.
Después de aquella experiencia deje a un lado mi afán por el sexo y me encerré en casa durante casi 3 meses, sin más distracción que la masturbación.
Durante mi largo encierro reflexione sobre como y cuanto me habÃa rebajado en pos de la perdida de tan preciado tesoro que es la virginidad. Entonces lo vi claro, que mas da rebajarse un poco mas. Cogà un periódico y busque entre los anuncios a una prostituta barata y la llamé. Llegó a las 10.00 de la noche. Era bastante fea y un poco retrasada, pero en aquel momento poco importaba. Nos desnudamos y empezamos a hacerlo. No fue tan bien como yo hubiese deseado, pero que más da ¿quién necesita el frenillo?. La muy guarra me cobro un plus por ayudarme a perderlo, no era tan tonta después de todo.
A pesar de todo mereció la pena. Por fin lo he conseguido, ya puedo mirar a mis amigos a la cara. He dejado de ser un bicho raro y solo me ha costado 7000 pts, mi frenillo y mi autoestima. La verdad es que podrÃa haber sido peor, podrÃa haber sido una menor
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