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« en: Junio 08, 2006, 01:27:57 » |
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SofÃÂa siempre se caracterizo por ser sumisa y estudiosa en el colegio,
trataba con mucho respeto a sus compańeros y profesores y ninguno de ellos dudaba que en el futuro se convertirÃa en una gran profesional. Era una joven bastante tÃmida y tenia poco trato con los demás. Acostumbraba a ir al colegio vestida de manera sobria y un poco formal sin dejar mostrar su fina belleza. Era una joven delgada y alta de pelo castańo, piernas delgadas y que acostumbraba a vestir una gran campera que no traslucÃa sus cualidades fÃsicas. SofÃa termino el secundario y por mas que fue siempre la abanderada oficial del colegio y muy reconocida por alumnos y profesores ella se sentÃa en deuda consigo misma. Estaba a punto de empezar la facultad tenia 18 ańos y aun era virgen, esto la atormentaba. TenÃa mucha curiosidad por hacer el amor pero no sabia como desinhibirse o a quien elegir como pareja. Se propuso soltarse un poco y comenzar a usar ropa más osada que resalte sus cualidades femeninas. Al comenzar sus estudios universitarios se encontró en el comedor universitario con 2 de sus compańeros del colegio que al verla con sus nuevas ropas se quedaron obnubilados y sorprendidos por la belleza de la joven que, se habÃa forzado consecuentemente durante todo el colegio en ocultar. Aquel cuerpo con el pelo más largo, y exhibiendo una pequeńa pollera de jean era el receptor de todas las miradas masculinas del complejo educativo. SofÃa lo noto y sonrió para si misma alegrándose que aunque sea esos dos jóvenes sabrÃan lo hermosa que era ella. Diego y German se quedaron pasmados por SofÃa y empezaron a planear miles de planes y estratagemas para conquistar a la joven. Finalmente en un recreo se acercaron los dos y empezaron a hablarle, SofÃa se sintió muy valorada por sus miradas libidinosas y se sonrió. Con aquel encuentro, surgió la idea de los jóvenes invitarla a su casa con la excusa de estudiar. Aquella tarde SofÃa llego más sugerente que nunca, y resaltaba todos sus atractivos femeninos. Su prominente escote daba vida propia a su gran busto firme y carnoso, y a su vez favorecÃa a una diminuta cinturita. Su pollera escocesa casi de colegiala era roja y muy corta con lo que la mente de los jóvenes se pervirtió totalmente y no dejaron de pensar en otra cosa que no sea ese cuerpo esbelto y sexual.
Luego de un rato de estudio se sentaron los tres en el sofá a ver televisión, Diego no resistÃa mas, no podÃa seguir contemplado pasivamente aquel cuerpo y esas piernas, prefirió retirarse a su cuarto, con cualquier excusa. SofÃa y German se quedaron allà y German totalmente impulsivo comenzó a tacar las piernas de SofÃa, ella lo mira extrańada y sin decirle nada lo miro fijo y haciendo un ademán de hostilidad le sugirió a German que dejase de tocarla. German no dejo de hacerlo, y persistente subió, aun más, su mano hasta tocar de costado su entrepierna. SofÃa lo miro fijo y le dijo: żQue haces nene?, German hizo como si no la escuchase y siguió con su movimiento. El reto de SofÃa, habÃa sido con son de hosquedad pero se notaba que dentro de ella habÃa un impulso de excitación que le pedÃa a gritos que siguiera. German siguió y SofÃa cerro los ojos mientras él introducÃa su mano completamente por su entre pierna y comenzaba a sentir el calor del sexo de ella y como se humedecÃa con el frotamiento de su mano. SofÃa, casi fuera de si no atino a decir nada, necesitaba de esos mimos, tras mucho tiempo de abstinencia la habÃan convertido en un ser suplicando amor. Muchas noches en su cama frÃa se habÃa tocado mientras imaginaba esa situación y ahora, que estaba sucediendo, no podÃa rechazarla.
Al volver Diego y ver el espectáculo que se estaba perdiendo se acerco a SofÃa y empezó a bajarle su escote y besar desaforadamente sus pechos grandes y redondos. SofÃa no podÃa creer que tal excitación fuese real, estaba fuera de si, German levanto las piernas de SofÃa y le saco suavemente su diminuta bombacha blanca, se arrodillo y comenzó a beber de sus jugos Ãntimos saboreando cada milÃmetro de su sexo; era increÃble, estaba poco desarrollado sexualmente y era totalmente sensible al contacto con su lengua, esto se traslucÃa por los constantes gemidos de placer de SofÃa. Diego siguió chupando sus tetas y manoseándoselas, hasta que saco su pantalón y su pene erecto lo acerco a la cara de SofÃa, esta solo atino a llevárselo a su boca y saborearlo hasta lo más profundo de su ser, era un pene grande y suave con el que habÃa sońado muchas veces, lo tenia para ella y no lo dejarÃa fácilmente. Estuvieron varios minutos disfrutando la posición, hasta que German, puso en 4 patas a SofÃa y la penetro por su vagina, mientras ella gritaba del dolor y placer, sin dejar de chupar el miembro de Diego.
A los pocos minutos German acabo, pero SofÃa seguÃa insatisfecha asà que Diego se acerco a su vagina y la penetro profundamente, Germen se volvió a excitar al ver la escena y comenzó a chupar los melones de SofÃa que para este momento no pensaba en otra cosa que en quedarse garchando a estos pibes toda la vida. German se siguió excitando y decidió penetrarla por atrás, eran uno de arriba y otro por abajo moviéndose fuertemente con osadÃa, pero parecÃan no lastimar a SofÃa que seguÃa gritando del placer, Al momento de acabar Diego acerco su pene a la cara de SofÃa y mientras ella lo chupaba acabo, embadurnándole la cara de su semen mientras ella lo chupaba y absorbÃa todo, su lengua se refregó el liquido siguió moviéndose brutalmente para conservar el ritmo sexual con German. ParecÃa que SofÃa no acabarÃa jamás, querÃa más y justamente esto fue lo que decidió a Diego a improvisar algún artilugio que supliera sus penes ya bajos. Acerco una zanahoria que SofÃa miro con excitación y al introducirla en su vagina la rugosidad excito aun más a SofÃa sin parar de gritar. German estaba por acabar y volvió a vaciar el contenido de su sexo en la boca de SofÃa mientras ella se reÃa y lo disfrutaba, sin dejar de tragar cada una de las gotas que emanaba su pene erecto.
Fueron 2 dÃas sin parar de tener sexo, salvo para dormir pero después de un par de horas SofÃa se despertaba y empezaba a chupar desaforadamente el pene de alguno de ellos o el de los dos juntos. El delirio de la joven era difÃcil de seguir su frenesà no tenia fin y, después de tantas horas de placer los jóvenes ya exhaustos, la obligaron a irse de la casa. Al otro dÃa en la facultad SofÃa no apareció y nunca mas volvieron a tener noticias de ella. Últimamente ha surgido con bastante fuerza un rumor de que la han visto en las calles de la ciudad, en la oscuridad de la noche, a una joven tocándose desenfrenadamente y violando a cualquier hombre que se le aparezca enfrente.
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