admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 08, 2006, 01:13:20 » |
|
Era una tarde de invierno, cuando al no tener nada mejor que hacer, me fui a Gigante Tlahuac a distraerme un poco pues en realidad nada tenÃÂa que comprar.
Después de un rato de recorrer el súper, me dieron ganas de ir al baño, entré de manera normal y me dirigà a los migitorios, ahà habÃa un muchacho como de 22 años, que también estaba orinando, por lo que de momento no le di ninguna importancia, hasta que sentà que se me quedaba viendo, entonces le regresé la mirada y él bajó sus ojos hacia su pene, fue cuando me percaté que se lo estaba sobando y confieso que me le quedé viendo como lo hacÃa, él al ver mi actitud se lo siguió jalando, me puse un poco nervioso al darme cuenta de que solo por verlo se me comenzó a parar y yo también me comencé a dar un masaje, ninguno de los dos decÃamos nada, solo tenÃamos nuestras vergas medio paradas. Sin embargo, lo que tenÃa ese amigo en sus manos era algo fuera de lo común, al menos para mi, se trataba de un pene de dimensiones, extraordinarias pues era muy grande, aunque no la tenÃa bien parada, era gruesa y yo calculo que medÃa unos 22 centÃmetros, aunque ustedes amigos lectores no lo crean, y era muy sorprendente ver lo grande que tenÃa la cabeza de su pene, no se que me pasó, pero me puse muy nervioso con mi pene normal en mi mano y viendo ese pene descomunal de mi compañero de al lado, les confieso que me dieron ganas de agarrarlo para ver si era de verdad y sentir en mis manos algo asÃ, algo que jamás habÃa yo visto.
Entonces, temiendo que otra cosa pasara me guardé mi verga entre mi pantalón, me Lavé las manos y salà de ahÃ, mientras el muchacho se quedó en el baño. Al salir del baño aún seguÃa muy nervioso por lo que acababa de ver asà que di una vuelta más al súper y me dirigà al área de cajas, fue entonces cuando me percaté que él también ya estaba en las cajas y se me quedaba viendo. Al fin me toco pagar, un refresco que compré, y cuando volteé a verlo, el muchacho ya habÃa desaparecido, entonces me dirigà a mi auto para retirarme y al salir del estacionamiento me di cuenta de que ahà estaba nuevamente ese muchacho en la parada del camión, en un impulso absurdo y sin pensarlo me orillé abrà la ventana de la puerta del copiloto y le dije que si querÃa un aventón, el sonrió, me dijo que sà y subió a mi auto, le pregunte que a donde iba y dijo que a unas cuantas cuadras, me comentó que se encontraba en Gigante haciendo unas compras navideñas, en el camino, que era muy corto, le dije que le invitaba un refresco en mi oficina que estaba por ahà y él estuvo de acuerdo.
Cuando llegamos, abrà la puerta, lo invité a pasar y le servà un vaso de refresco, nos sentamos en la sala y nos pusimos a platicar de tonterÃas, entonces yo un poco nervioso le dije que la tenÃa muy grande y en mi nerviosismo le inventé que tenÃa un amigo que estarÃa muy complacido de conocerlo, mientras sentÃa como se me estaba parando, me preguntó si se la querÃa ver y se la comenzó a agarrar por encima del pantalón, se le notaba un gran bulto, yo no apartaba la vista de su pantalón, se bajó el cierre, se hizo a un lado el calzón y se la sacó y comenzó a masajearla, era en verdad algo muy grande y eso que aún no la tenÃa bien parada, yo me agarraba mi verga también, pero sinceramente la mÃa era mucho más pequeña, Estaba yo tan caliente que de momento se la agarré y pude sentir aquel enorme pedazo de carne en mis manos, era algo increÃble, mis manos subÃan y bajaban una y otra vez por aquella vergota que alcanzaba unas dimensiones que no les puedo relatar pues no lo creerÃan. Sin soltarla, me fui bajando mi pantalón y mi calzón hasta quedar desnudo de la cintura para abajo mientras no dejaba de agarrársela ni un segundo, me dijo ¿Me la quieres mamar?, y yo de inmediato le dije que no, que asà estaba bien, asà sentados como estábamos, él me comenzó a tomar de las nalgas y yo sentÃa muy calientito agarrándole la verga y sintiendo como me metÃa sus manos entre las nalgas, se sentÃa muy raro, me acerqué más a él para que pudiera meter mejor sus manos entre las nalgas, al hacer eso, de momento me encontré con esa enorme verga frente a mi cara, no se como, pero pegué mis labios sin abrir la boca y se sentÃa muy caliente, para entonces el muchacho ya tenÃa un dedo cerca de mi culo que trataba de entrar sin conseguirlo, jamás nadie me habÃa hecho algo asÃ, se llevó su dedo a la boca y después de ensalivarlo volvió a mis nalgas, entonces ya me lo pudo meter, se sentÃa muy rico, mientras yo no soltaba su verga, él me comenzó a meter y sacar el dedo, no supe como, pero me comencé a meter esa enorme verga en mi boca, era increÃble, solo me cabÃa la enorme cabeza y un cachito más, por más que lo intenté, no me pude meter más, mientras él ya llevaba dos dedos dentro de mi culo y yo se la mamaba sin soltarla.
Fue cuando me dijo ¿Quieres que te la meta?, estaba tan caliente que me incorporé para sentarme encima de él, de frente, tomé su verga con mi mano y la apunté hacia la entrada de mis nalgas lentamente y traté de Ãrmela metiendo, pero era muy difÃcil estaba muy, pero muy grande la cabeza, y ahà estuve intentando lentamente hasta que de momento logré que me entrara esa gran cabeza entre las nalgas y sentà muy feo, asà que me detuve sin sacarla y cerré los ojos para tranquilizarme, sentÃa algo raro, algo vivo me estaba entrando en mi culo virgen, no les puedo decir que me gustaba, pero tampoco que me disgustara, abrà los ojos y vi la cara de satisfacción de ese muchacho, entonces me dio mucha pena, como era posible que ese carbón desconocido me estuviera cogiendo, pero él no decÃa nada, solo me veÃa. Para que no me viera la cara me paré y me puse de espaldas y nuevamente me volvà a sentar apuntando la cabeza hacia mis nalgas y me fui sentando poco a poco, esta vez la cabeza entró mas fácil y se fue deslizando lentamente, milÃmetro a milÃmetro, me asomé entre mis piernas y vi que solo habÃa entrado una pequeña parte, él me agarró de la cintura y trató de sentarme más, pero yo lo detuve y le dije que solo hasta ahà si querÃa, o bien, me paraba, él dijo que estaba bien y comenzó a moverse hacia arriba y hacia abajo lentamente, hasta que yo también sin darme cuenta, me fui subiendo y bajando con esa enorme verga entre las nalgas, sentÃa muy raro, algo que no se puede describir con palabras, sobre todo porque yo jamás habÃa pensado siquiera tener una verga dentro del culo y menos de ese tamaño, asà seguà para arriba y para abajo hasta que sentà que ya llevaba como la mitad adentro, asà estuvimos como 20 minutos hasta que me animé, cerré los ojos, respiré profundamente y me senté por completo en su verga, me entró entera, no me podÃa ni mover, hubo que pasar un buen rato para nuevamente comenzar a subir y bajar, me la sacaba hasta la mitad y me la enterraba por completo una y otra vez, mientras mi acompañante se sujetaba de la cintura, ninguno de los dos decÃa nada, ni malas palabras, nadie decÃa nada. Después de un buen rato me paré sacándomela por completo, era increÃble ver esa enorme verga y lo más increÃble era que yo mismo me la habÃa metido toda en el culo. Me hinqué encima del sillón ofreciéndole al muchacho una vista espectacular de mi culo dilatado que pedÃa más verga, el muchacho se paró, me tomó de las nalgas, me las abrió con las dos manos y apuntó nuevamente su verga hacia mi culo, lentamente me fue metiendo la cabeza, luego un cuarto de verga, luego la mitad y se comenzó a mover ganando terreno entre mis nalgas, hasta que sentà que sus piernas chocaban con las mÃas, señal de que ya me habÃa metido toda de nuevo, bajé la cabeza para ver entre las piernas cuanta verga me habÃa metido y solo logré ver un par de enormes huevos, pero la verga no se veÃa ni tantito, tosa la tenÃa bien adentro, el comenzó a meter y sacar su enorme verga sin soltarme la cintura, me sacaba la mitad y me hundÃa toda por completo una y otra vez, yo sentÃa algo espantoso de ver y sentir aquel espectáculo, le agarré los enormes huevos que tenÃa, era maravilloso sentirlos, en ese momento me corrà sin siquiera agarrar mi verga, mojando con mis mocos todo el sillón y me sentà muy cansado, pero el muchacho no me soltó y comenzó con más y más fuerza a meter y sacar su enorme verga dentro de mis nalgas, muchas, pero muchas veces, hasta que de momento, se apretó muy fuerte hacia mi dándome toda adentro mientras yo comencé a sentir que algo muy caliente me estaba llenando el culo, era una sensación muy rara, pero muy placentera, el muchacho se siguió moviendo lentamente unos dos minutos mas, luego me la sacó, nos tiramos en la sala y vi que aún tenÃa semirrecta su verga y se veÃa muy cansado. A los dos minutos me dieron unas enormes ganas de ir al baño y fue ahà cuando pude ver cuanta leche me habÃa echado en el culo, hasta se me escurrÃa entre las nalgas llegándome a los huevos y un hilito de mocos me corrÃa entre las piernas.
Después nos vestimos sin decir nada, intercambiamos tarjetas de presentación y quedamos de hablarnos. Un año después le hablé por teléfono a su trabajo y me dijeron que ya no estaba ahÃ, y creo que fue lo mejor.
|