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« en: Junio 09, 2006, 08:53:09 » |
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Su mano acaricia su caida polla. 9 pajas parece ser que son el lÃÂmite diario de Pipo, el pajero indomable
Pero esta vez desea batir su propio record.
Su imaginación está confusa y en su mente impera el deseo de empalmarse de nuevo para una nueva paja. Tras un rato de confusión el deseo de autosuperación le hace empalmarse de nuevo.
Ahora ya es todo pan comido.
Con el crecimiento de su polla las ideas se aclaran y en su cabeza ya se forma la imágen de su chica preferida, Marina.
Mientras se coge la polla ya piensa en su larga y rubia cabellera que le llega hasta el final de la espalda, donde se forma un precioso y redondito culo. Imagina que ese culo se mueve sugerente mientras ella anda hacia casa, se imagina a si mismo siguiendola, observándola en su camino hacia casa como hace todos los dias.
Comienzan las vibraciones.
Marina llega a su casa y se dispone a abrir, cuando él la coge de las caderas y le da un salvaje beso en los labios, que ella en principio rechaza. Su resistencia disminuye hasta que su estado es de cooperación total. Hay un leve frotamiento entre la polla y el culo de Marina que le pone a tono, ella comienza a jadear un poco y él se pone muy cachondo, le baja los pantalones y entonces se da cuenta de que no usa bragas.
El ritmo aumenta un poco.
Marina tambien despoja a Pipo de sus pantalones, le quita los calzones y su polla respira al fin, liberada de toda opresión. Ahora se encuentran ya en su cama, Pipo está debajo de Marina y esta lo cavalga salvajemente hincándose su polla hasta las entrañas. El rostro de Marina refleja fielmente el placer que la polla de Pipo le produce, sus gemidos y gestos provocan en Pipo un enorme placer.
Ahora el ritmo ya es frenético.
Marina sigue saltando encima de Pipo, este grita de placer y dolor, una mezcla que le excita más de lo que Marina ya lo hace por si sola, Pipo nota que ya va a eyacular y entonces Marina se retira de encima de él y se mete su polla en la boca. Ésta ( la polla ), tras un intenso minuto de lametazos por parte de la hábil lengua de Marina, se convulsiona y arroja un par de chorros de semen que impactan con gran furia en la cara de Marina. Ésta los relame con cara de salida y una insinuante y pÃcara sonrisa...
Pipo abre los ojos. Las imágenes se desvanecen por completo y Pipo regresa a la realidad. En lugar de Marina
y su sonrisa maliciosa se encuentra su escritorio. Tras unos segundos de confusión ( sÃndrome post-pajero ), observa los lefotazos que resbalan por el monitor de su ordenador, producto de la décima paja del dia.
Ahora habrá que hacer una pequeña limpieza, pero es algo a lo que ya está acostumbrado Pipo, el pajero indomable.
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