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« en: Junio 09, 2006, 08:51:55 » |
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Eurelio era un amigo de mi padre, tendrÃÂa unos cuarenta y tantos años y yo unos dieciseis cuando me sorprendió en el baño de su casa pajeándome
Pero para que ustedes sepan como sucedió eso debo decir que él tenÃa dos hijos de mi edad con los cuales yo compartÃa muchos de mis juegos y salidas.
Era viudo hacÃa unos tres años. su esposa habÃa fallecido de cáncer de ovarios y él se habÃa dedicado a sus hijos, no le conocimos a ninguna nueva pareja...
Ese dÃa como tantos fui a su casa a buscar a sus hijos pero todavÃa no habÃan llegado.
Eurelio estaba solo y me hizo pasar al dormitorio de ellos para que hiciese tiempo mirando algunas revistas porque él estaba muy ocupado reparando una radio.
Empecé a buscar entre los libros de mis amigos y atrás de ellos encontré una revista porno con parejas hetero haciendo las mil una maravillas.
Con esa edad quien no se excita viendo esas imágenes, la verga se me puso a mil, por lo que decidà ir al baño para hacerme un paja y calmarme un poco la calentura que me habÃa dado la visión de esas fotos.
Estaba en lo mejor, con la mano apretando la cabeza y tirando del "cuerito" para darme más placer pero al estar tan entretenido con eso no me di cuenta de que abrÃan la puerta.
Era Eurelio que venÃa a orinar y se sorprendió mucho de verme allà haciendo eso, yo quedé rojo de vergüenza con la pija en la mano, empapada y totalmente baja.
El se quedó mirándome y yo a él.
-Omar!!! Asà no se hace la paja!!!
No atiné a decir nada, quedé duro como una piedra pero lo que antes estaba duro se encongió tanto que casi desapareció de mi cuerpo.
OÃmos la puerta de la calle, seguramente eras sus hijos que volvÃan.
-Después hablaremos de esto. Yo te voy a enseñar como se hace.
Después que me dijo eso, guardé mi pija, salà del baño y supongo que él se habrá puesto a orinar.
Me encontré con sus hijos y por supuesto no conté nada del mal momento que habÃa pasado al ser sorprendido por su padre en esa actitud tan vergonzosa.
Como la curiosidad es más fuerte que todo, a los pocos dÃas llamé a Eurelio y le preguté si era cierto que me iba a dar clases.
Por supuesto que era cierto, asà me lo dijo y me citó para que fuese a su casa al otro dÃa un rato antes de que llegasen sus hijos.
Me dio un sermón, diciéndome entre otras cosas que con mi mano podÃa darme todo el placer que quisiese y que tenÃa que llevar un ritmo perfecto de correrla sobre mi glande y hacia atrás de modo que cada zona de mi verga debÃa sentir el placer en toda su superficie.
Con toda esa charla previa mi pija comenzó poco a poco a crecer y crecer dentro de mi slip, hasta que me dolió de lo dura que se me puso.
Eurelio me salvó a tiempo diciéndome:
-Bueno, si vas tener tu primera lección, empezá sacando la pija y mostrame como la agarrás.
La liberé de su encierro, ya con algún rastro de lÃquido preseminal, y empecé a acariciarme los huevos, a darme un buen masaje en ellos porque los tenÃa muy apretados dentro de mi ropa y necesitaban un poco de soltura..
-Por lo que veo sos muy veloz, ya tenés toda la cabeza mojada!!
Me puse muy nervioso, no solamente por las indicaciones de Eurelio, sin porque tenÃa vergüenza de él, era amigo de mi padre, padre de mis amigos y... me atraÃa un poco pero no podÃa decÃrselo a pesar de que estaba de pija dura en su presencia y él mirándomela muy entusiasmado con lo que me iba a enseñar.
-No sólo la pija tenés que manipular, primer pellizcate los pezones y comenzá a gemir bajito como que te está gustando lo que te estás haciendo.
Mis manos dejaron momentáneamente la pija y se fueron a pellizcar la parte indicada por Eurelio.
A los pocos segundos de pellizcarme mis pezones comenzaron a ponerse duros y mi garganta empezó a gemir por el inusitado e inesperado placer que mi cuerpo estaba recibiendo a través de las terminales nerviosas de mis tetillas.
Empecé a gemir como una perra, imaginando un sinfÃn de cosas y de placeres hasta ese momento desconocidos para mi y que Eurelio con sus indicaciones habÃa abierto la puerta para poder penetrar a ese recóndito sitio de mi cerebro donde esos estÃmulos lo excitaban.
Mi culo comennzó a dilatarse porque luego de chuparme un dedo lo empevcé a meter por allà mientras Eurelio hacÃa lo mismo con su culo par que yo viese como se hacÃa esa delicada forma de llegar a los confines del placer.
Y después, cuando ya no podÃa más, mi mano comenzó a subir y bajar por mi pija, ya casi morada, con ganas de escupir toda la leche rica que atesoraba dentro.
Con la otra mano hice un cÃrculo con mis dedos y me pajeé en la cabeza de la verga, muy suavecito...
Hasta que terminé por tener la esperada eyaculación e inundé todo alrededor mÃo con mi lechecita caliente, deseando que alguien me enculase furiosamente, que me rompiera el culito, que acabase dentro mÃo para hacerme disfrutar.
Al poco rato vi que la mano de Eurelio sacudÃa muy fuertemente su pija y con unas convulsiones muy fuertes acompañadas por unos gemidos de placer, expulsó una gran cantidad de leche.
Cuando todo pasó y recobramos la normalidad me dijo:
-VenÃ, vamos a lavarnos las manos y las pijas ya que empieza a derretirse la leche y si no la sacamos inmediatamente vamos a quedar todos pegoteados.
Realmente estaba fascinado con la paja que me habÃa enseñado a practicar Eurelio, pero necesitaba algo más...
La próxima vez que fui, Eurelio me dijo:
-Ya que viniste te voy a enseñar a hacer el tirabuzón.
Poné la pija entre las palmas de las manos y deslizalas en direcciones opuestas como retorciendo, pero hacelo con suavidadd porque te va a doler.
Fui muy torpe al querer hacer eso y no pude hacerlo por lo que Eurelio trajo un poco de aceite, me la untó con él y con sus manos una a cada lado de mi verga empezó a hacerme lo que me habÃa explicado.
Realmente cada vez que retorcÃa mi verga me daban unas tremendas ganas de expulsar toda mi leche, pero Eurelio se daba cuenta de la tensión que estaba soportando mi pija y por esa razón disminuÃa el torneado afloj! ando la tensión y la excitación.
Un momento después su verga estaba totalmente fuera de sus pantalones chorreando precum en gran cantidad, Eurelio tomó mis manos y me dijo:
-Estoy muy excitado y tengo ganas de acabar...hacémelo y demostrame que aprendiste a hacer el tirabuzón.
Tomó mis manos y las guió a su verga, la cual no necesitó de ningun lubricante, como habÃa necesitado la mÃa porque estaba totalmente empapada y pegajosa por sus fluÃdos naturales.
Como mis manos no daban el ritmo de la paja tirabuzón que él requerÃa para llegar al grado máximo de excitación, apoyó sus manos sobre las mÃas y las fue guiando hasta que empezó a jadear y de su verga asomó una generosa cantidad de lÃquido blanquecÃno que me pegó en la frente porque yo me encontraba agachado entre sus piernas.
Cuando Eurelio se recobró del momento de placer que habÃa disfrutado me vio la frente y exclamó:
-Lo siento! No me di cuenta. Esperá que te limpio.
Mi relación con Eurelio cada dÃa se ponÃa más caliente pero se limitaba solamente a eso: pajas de todas clases.
Otro dÃa que fui a su casa me enseñó a hacerme una paja "Exprimidor de limón" pero con la variante que yo sostenÃa mi pija por el tronco y él con su mano ahuecada me retorcÃa la cabeza al mismo tiempo que con su otra mano se sostenà el tronco de su verga y yo tÃmidamente trataba de enroscar el glande con mis dedos.
Solamente pajas y más pajas me enseñó a hacer Eurelio en los dos o tres meses que disfrutamos pajeándonos mutuamente pero cuando intenté algo más... explotó y todo terminó entre nosotros.
Ahora con los años y la experiencia sospecho que Eurelio era un gay no asumido o no salido del armario como les dicen ahora, porque pajearnos mutuamente no lo encontraba mal pero una relación más completa entre dos hombres (en este caso un hombre y un adolescente) lo puso descontrolado.
Sucedió que con la Paja exprimidor de limón nos excitamos mucho pero ninguno de los dos podÃa tener una eyaculación por lo tanto intenté chupársela y cuando tuve el glande dentro de mi boca me dio un manotón sacándome la boca de su verga.
Luego me insultó terriblemente tratándome de degenerado y un sinfÃn de cosas más.
Para mi descargo le dije que los dos hacÃamos cosas de maricas porque nos tocábamos las pijas y algo más para buscar el orgasmo que nos hiciese gozar plenamente.
No aceptó ningún alegato, solamente dijo que él me estaba enseñando a pajearme sin inteciones de tener una relación homosexual conmigo.
Se las dio de macho conmigo y tal vez fuese cierto porque al poco tiempo se casó, jamás los vi con un hombre ni oi ningún comentario sobre él y algún tipo.
Lo seguà viendo porque era amigo de mi papá y yo de sus hijos, pero nunca más estuvimos a solas y si lo estábamos él trataba de alejarse o de buscar la forma de eludirme.
Ahora Eurelio
es abuelo y poco se de él...
OMAR
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