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« en: Junio 09, 2006, 01:56:47 » |
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Autosatisfacción masculina. Sus experiencias masturbándose.
Hola me llamo Fermin, soy de Ecuador y tengo 20 años. Quisiera relatarles acerca de mis experiencias practicando algo que yo considero es mi pasatiempo favorito: masturbarme. Empecé a masturbarme hace años, porque habÃa escuchado acerca de ello y un dÃa pues me entró curiosidad y decidà hacerlo. Aquella primera vez lo hice en la soledad de mi cuarto, sobre mi cama. La verdad es que lo hacÃa un poco instintivamente pues nunca lo habÃa hecho y nadie me habÃa dicho como hacerlo. Es asà que empecé a bombear y estimular mi pene. A cada movimiento de mi mano sobre mi pene sentÃa como este se iba poniendo duro y asà mismo sentÃa una sensación extraña que me recorrÃa todo el cuerpo. De pronto sentà como que me orinaba, mi pequeño cuerpo se estremeció y ante mi asombro vi como de mi pene salÃan disparados algunos chorros de semen. La experiencia me gustó muchÃsimo pero a la vez no me esperaba que eso es lo que iba a pasar. Pasé semanas muy asustado por lo ocurrido, hasta que un amigo me dijo que lo que habÃa hecho era normal. Ufff que alivio sentÃ, ese dÃa recuerdo haber regresado del colegio y haberme tirado en la cama para dejarme llevarme por el placer de estimular mi pene y sentir como la vida se me escapaba entre las piernas. Los años pasaron, seguà creciendo y mis ganas y mi curiosidad por experimentar nuevas técnicas para masturbarme también. Ahora además de bombear mi verga con la mano, opté por estimular la cabeza de esta con los dedos ensalivados, imaginando que alguna puta me la mamaba. El placer era mayor una vez que empezaba a excitarme y las primeras gotas de liquidillo baboso y cristalino asomaban por el agujerillo de la cabeza de mi verga y se chorreaban dejando la cabeza muy húmeda. Este liquido lo recogÃa con mis dedos y luego lo esparcÃa por toda la cabeza, estimulándome. También encuentro muy placentero el probar mi liquido pre-seminal, casi siempre lo pruebo y cuando es bastante la cantidad me lo como. Otra técnica que empecé a usar era agarrar mi almohada como si de una mujer se tratara y menearme con mucha pasión frotando mi verga contra esta muchas veces hasta correrme. Después ya tenÃa una almohada especial para esos menesteres, ya que la almohada terminaba hecho un asco. A eso de los 17 años mi curiosidad y mi pasión por masturbarme iba en aumento. Aún cuando tenÃa novia y tenÃa relaciones, no me bastaba y necesitaba masturbarme. Siempre fui calentón desde pequeño. En búsqueda de mas placer y morbo es que empecé a experimentar la estimulación anal mientras me masturbaba.
Al principio solo me limitaba a lubricarme bien el dedo con saliva y pasarlo por la raja del culo, masajeándolo un poco. Eso me producÃa mucho placer, pero llegó un momento en que eso no bastó. Es asà que un dÃa me lubriqué muy bien mi dedo Ãndice y ejerciendo una ligera presión fui introduciéndomelo por el agujerillo del culo. Ummm, que exquisitez. SentÃa como mi dedo se introducÃa lentamente y el agujero de mi culo se relajaba para dar cabida a todo mi dedo. Estimulé mi interior con el dedo, inclusive llegué a estimularme la próstata y eso hacÃa que mi verga segregue mas liquido preseminal, palpite y se pusiera dura como un mástil.
En una ocasión en que me quedé solo en casa y estaba masturbándome, fue tal la calentura que quise experimentar nuevamente la estimulación del culo, pero esta vez necesitaba algo más. Es asà que lo único que tenÃa a mano era una vela un tanto gruesa, la lubriqué muy bien y procedà igual que como hacÃa con mi dedo. Me sorprendió ver como mi culo se relajaba y la vela iba entrando con suma facilidad a través de los músculos de mi agujero. Por si acaso no soy gay, jamás he fantaseado con hombres. Lo de la estimulación anal lo hago por simple morbo, en búsqueda de mas placer pero nada más. Cuando tuve más de la mitad de la vela en mi interior, la dejé allà y me ocupé de mi verga nuevamente. Para este entonces esta ya estaba sumamente mojada, por lo que empecé a movérmela con mucha energÃa. A cada bajada y subida y dado lo húmedo que estaba mi pene, se producÃa un sonido húmedo, un chasquido que me excitaba montón. Los huevos estaban sumamente colgados y dado que los tengo bastante grandes, ya imaginarán como saltaban al compás de cada jalada que le propinaba a mi verga. Por fin sentà como los huevos se elevaban, señal de que la gran explosión estaba cerca. Mi cuerpo se estremeció, deje escapar algunos gemidos y jadeos y mi verga disparó algunos chorros de tibio semen, que tuvieron como blanco mi pecho. Desde entonces esto es lo que hago casi todos los dÃas, mi pasión: masturbarme.
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