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« en: Junio 09, 2006, 01:39:47 » |
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Aquella era una tarde de agosto como otra cualquiera, aun me quedaban unas cuatro horas de trabajo, lo cual era realmente agobiante, pues todos mis amigos estarÃÂan en la piscina tranquilamente, y yo como un cabrón arreglando enchufes.
Nunca habÃa tenido problemas para ligar, con 24 años tenia novia hacia dos, eso sÃ, nunca habÃa renunciado a tener algún que otro lÃo. Uno de ellos, el más habitual, era mi prima Alicia, una veinte añera calentona que disfrutaba tirandose cada fin de semana a alguno, y por suerte la mayorÃa de veces era yo. Alicia tenÃa un buen cuerpo, no era ni mucho menos una chica espectacular, pero sabia explotar al máximo sus posibilidades. Tenia un bonito culo, de esos respingones que disfrutas tocando, además ella se encargaba de que todo el mundo se fijase en él pues siempre llevaba ropa muy ajustada que permitÃa deleitarse con los minúsculos tangas que lucia. Un buen par de pechos, no muy grandes, preciosos en su consistencia y coronados por unos grandes pezones morenos, poderosos, que ante cualquier estimulo se erguÃan desafiantes. En fin, era un cuerpo dotado para el sexo y una mente muy imaginativa a la hora de follar, es decir una mezcla irresistible, incluso para mà que era su primo. Hacia las 5 de la tarde me llego un mensaje al busca, la dirección me sonaba pero no me percate de donde era, hasta que llegue, era la casa donde más de una vez habÃa ido a follar con Alicia, la casa de mi tÃa Claudia, el corazón me dio un vuelco al pensar lo que pasarÃa si mi tÃa supiera lo que hago con su hija en su casa, no le di mayor importancia y sin mas llame al timbre, me respondió Claudia:
-Ah, eres tu, sube me tienes que arreglar la lámpara de mi habitación.
Solo pensaba en terminar y poder irme a casa a descansar. Cuando Claudia, mi tÃa, me abrió la puerta me quede de hielo:
-No te esperaba tan pronto, pasa, que calor hace verdad sobrino, aquà estarás mejor que en tu furgoneta, tengo el aire acondicionado al mÃnimo, ¿no lo notas?
Si que lo notaba, sobre todo por el calenton que me dio al verla casi en ropa interior. Nunca me habÃa fijado de esa forma en ella, era una mujer de 52 años que por la calle vestÃa como todas las mujeres de su edad, nunca hubiera imaginado que tenia ese cuerpazo. Tras la pequeña blusa, que llevaba a juego con un pantaloncito, pude observar como sus dos grandes pechos luchaban por salir de un sujetador blanco con encajes más propio de una puta de pelÃcula porno que de una mujer de su edad, lo del aire acondicionado era cierto, sino como explicar el tamaño de sus pezones, lo que es cierto es que se cuidaba, tenia una piel morena, como de rayos uva muy cuidada, unas preciosas piernas y unas caderas ensanchadas por el paso de los años y por las muchas cabalgadas que habrÃa tenido con mi tÃo Luis, supongo. Su pelo moreno hasta los hombros, cubrÃa su hermoso cuello. También me sorprendió que fuera tan cómoda y sin embargo llevaba los labios pintados de un color rojo fuerte, que reforzaban mas su aspecto de prostituta porno, pensé que tal vez iba a salir de casa.
Cuando me estaba indicando donde estaba la habitación que yo conocÃa mas que sobradamente, pues en varias ocasiones habÃa estado allà con Alicia, no podÃa quitar los ojos de su gran trasero, creo que debajo del pequeño pantalón no llevaba ropa interior, pues la costura de este se introducÃa entre sus dos nalgas, marcando perfectamente las preciosas redondeces de su culo, no podÃa negar que era la madre de Alicia pues las dos tenÃan el culo muy parecido, con la salvedad de que entre ambas habÃa mas de 30 años de diferencia. Siempre me habÃan gustado las mujeres maduras, pero no de tanta edad, supongo que el calor y la idea de que fuera la madre de mi rollo preferido me habÃa puesto caliente.
Después de unos minutos de charla estúpida sobre la familia y el trabajo, comencé a arreglar la dichosa lámpara, por supuesto con un empalme descomunal, creo que hasta mi tÃa se dio cuenta, aunque no dijo nada. Ella mientras tanto me observaba, yo subido en la escalera tenia una visión privilegiada de su escote y del fenomenal canal que formaba el sujetador al apretar de una forma tan exagerada sus dos pechos, el uno contra el otro. La estupenda vista lo único que me proporciono fue una incomoda erección que me impedÃa trabajar, pues mi tÃa no me quitaba ojo.
-Quieres que te haga algo, ¿te sujeto algo?, ¿Te apetece una cervecita?.
Yo casi no podÃa ni hablar, mientras seguÃa a lo mÃo con el pensamiento distraÃdo, intentando que aquel empalme no fuera a mas, pise un escalón mal y me tambalee, mi tÃa instintivamente me agarro, para que no me cayera al suelo, pero al amarrarme no pudo evitar poner su mano encima de mi paquete, avergonzada dijo:
-Perdón, no era mi intención. ¿En que estarás pensando?, ¿Tengo algo que ver yo en eso?, lo siento nunca voy asà vestida pero hoy hace un calor que no es normal y por eso me puse algo más cómodo.
-No te preocupes, es culpa mÃa, dije yo. Termino en 5 minutos y no te molesto más.
-No seas crió, no me molesta, es mas incluso me agrada que mi sobrino preferido se ponga asà al ver a su tÃa, ¿crees que aparento 52 años?, siempre he intentado cuidarme y sé que tu vas a ser sincero conmigo, vamos no te avergüences de decirme lo que piensas, me gusta que me digan que estoy bonita, tu tÃo esta acostumbrado a verme y nunca me dice nada.
-Creo que no los aparentas, pero eres la hermana de mi madre, pienso que la conversación no es muy apropiada.
-CreÃa que eras mas adulto supongo que habrás visto a mujeres desnudas, no sé ¿qué te parecen mis pechos son bonitos?, ¿Mi trasero, piensas que esta bien, para mi edad?
-Nunca te habÃa visto asÃ, tengo que reconocer que tu cuerpo esta para cometer una locura, si no fuera tu sobrino...ya ves como estoy.
-Aunque sea tu tÃa también soy una mujer, y no me negaras que te gusto. He visto como me miras el escote, verdad que mis lolas son hermosas me gusta llevarlas asÃ, apretadas me hace sentirme más sexy, ¿no piensas que a tu tÃa aun se le puede hacer algún favor?, te has fijado que hoy no llevo bragas, seguro que piensas que tu tÃa es una vieja cachonda.
-No digas eso, es verdad me he fijado en tus pechos, son hermosos y no he podido evitar excitarme.
-Voy a hacer algo de lo cual espero no arrepentirme, pero si tú en algún momento crees que no lo deberÃamos hacer me lo dices y ya esta, haremos como que no ha pasado nada y nunca hablaremos de esto, por supuesto nadie se enterara.
Al decir esto coloco su mano sobre mi pene, que estaba totalmente erecto, yo no dije nada, ella empezó a mover la mano muy despacio, yo miraba su cara, tenia los ojos cerrados y la boca entreabierta, su cara era evidente, estaba muy cachonda y no iba a ser yo quien dijera que no. Sus movimientos eran cada vez más rápidos, entonces yo sin bajarme de la escalera baje la bragueta de mi mono y al intentar bajar mi calzón ella agarro mi mano, creà por un momento que se habÃa echado atrás.
-Deja a tu tÃa, sé bien lo que os gusta a los tÃos.
Yo me quede de una pieza, Claudia con un hábil movimiento saco mi polla del calzón y empezó a masajearla, arriba y abajo, creà que me iba a correr en ese momento, para evitarlo me senté en la escalera, además asà sus pechos quedarÃan a mi altura, mi tÃa seguÃa pajeandome, yo con su ayuda conseguà sacarle la blusa, ante mis ojos aparecieron sus cautivos pechos, eran hermosos, casi maternales, aprisionados en aquel sujetador de fulana barata. Metà una de mis manos dentro de aquella prisión de encaje y de un golpe hice que salieran propulsadas hacia arriba aquellas dos jugosas frutas, prohibidas para mà hasta entonces, que belleza, era una imagen increÃble, mi tÃa me estaba haciendo una paja mientras yo podÃa saborear sus estupendas lolas. Asà en esa posición mi tÃa se aproximo y me dio un profundo beso, a mà al principio me dio mucho corte, pero he de reconocer que pocas veces me habÃan besado asÃ, con mucha habilidad ella incrustaba su lengua hasta mi garganta y recorrÃa cada rincón de mÃ, después me dijo acercándose hasta mi oreja, -¿qué creÃas que solo lo sabia hacer mi hija?-, yo no dije nada era evidente que sabia lo de Alicia, es mas creo que lo de la lámpara era una simple disculpa para llevarme a su casa, de todas formas la escena no era el momento de hacerse reproches, yo pensaba disfrutar de ella y ella pensaba lo mismo.
Ambos nos pusimos de pie para quedarnos desnudos en unos segundos, mi polla, a punto de reventar, rozo ligeramente su chochito arreglado, lo tenia casi rapadito, tan solo tenia una estrecha franja de vello en el medio, sobre su húmeda abertura, sé que estaba húmeda porque la luz de la ventana hacia que el interior de sus piernas brillara, pues un autentico rió de flujos corrÃa por sus torneados muslos. Deslice una de mis manos hacia su conejito, al tocarlo note un indescriptible chapoteo, estaba inundada, con la otra mano amarre uno de sus estupendos cachetes del culo, ella soltó un pequeño suspiro cuando mis dedos rozaron la comisura de su pringosa rajita, note como su espalda se arqueaba como invitándome a que introdujera por completo mis dedos, aun no era el momento, retire mis dedos y se los acerque a la boca, ella los chupo como que fueran un helado y estuviera en el medio del desierto. Abrà totalmente sus piernas con mis manos y apoye su pierna derecha sobre el cuarto escalón de la escalera, de esta manera su conejito quedo a mi entera disposición. Bese sus pezones, que ya estaban duros como mÃsiles, saboree sus ricos botones que culminaban aquellas hermosas tetas, poco a poco me deslice hacia su vientre y por fin llegue a su conchita, de un solo lametón recorrà toda su raja, mi boca se lleno de sus fluidos, estaba tan cachondo que los succioné pasando mi lengua por sus muslos, su conejo y el diminuto espacio que separa la vagina de la entrada del ano. Claudia se retorcÃa de gusto, mientras que con una mano me tiraba del pelo, para hundir aun más mi cara en su conejo, con la otra mano comenzó a frotar insistentemente su clÃtoris. Mi lengua seguÃa recorriendo incansablemente su vagina y de vez en cuando hacia una pequeña excursión en su clÃtoris, que ya estaba erecto como que fuera una pequeña polla deseando follar, entonces ella me dio un tirón de pelo e hizo que me pusiera de pie y sin mediar palabra, se agacho hacia mi rabo y de un solo envite se lo metió por completo en la boca, nunca habÃa visto chupar de una forma tan salvaje, amarre su cabeza he intente regular el ritmo de sus envestidas, podÃa tocar su campanilla con la punta de mi polla, pues se la introducÃa entera sin dificultad. Era tal el ritmo de la mamada que un tremendo latigazo en mi columna vertebral me aviso que el orgasmo era inminente, avise a Claudia pero ella siguió chupando y con la polla metida en la boca balbuceo unas palabras que a mà me parecieron de aprobación, un gran chorro de leche salió de mis testÃculos y se deslizo hasta la garganta de Claudia, incluso unas gotas de semen se escaparon por un lateral de su boca.
-Cariño estas delicioso, hacia mucho que no probaba un trago asà de leche, te das cuenta de lo que sabe hacer la putita de tu tÃa Claudia, y no pienses que esto ha acabado, pienso disfrutarte como nunca nadie lo ha hecho, dijo Claudia.
Cuando mi polla empezaba a ponerse flácida de nuevo una de sus manos comenzó a pajearme, sus labios recorrÃan todo mi pecho, poniendo especial interés en mis pezones. Cuando me beso aun pude notar el sabor de mi semen en su boca, esto izo que mi excitación fuera en aumento, yo por mi parte acariciaba su culo con esmero y dedicación, mi polla estaba otra vez como una roca lista para una nueva travesÃa por aquel experimentado cuerpo, que quien sabe la cantidad de batallas que podrÃa contar.
Gire a Claudia de forma que yo quedaba detrás de ella y acariciaba sus lolas sin problema, eran bastante más grandes que las de su hija Alicia, por unos instantes disfrute de sus tetas. Bese su nuca, ella giro la cabeza para besarme en los labios sacando su lengua igual que una serpiente, después bese su preciosa y morena espalda, ella para facilitar la postura abrió las piernas y asà mi polla quedaba atrapada entre sus dos fenomenales y blancas nalgas. Con la punta de mi polla podÃa notar su conejito húmedo que desprendÃa un gran calor. Amarre su cabeza e hice que se doblara hacia delante, todo su trasero quedo a la vista para mÃ, su perfecto agujerito del ano era un premio que yo estaba dispuesto a disfrutar. Ella se apoyo en el borde de la cama y con una de sus manos seguÃa trabajando su clÃtoris, lo que yo tenia pensado no creo que coincidiera con sus deseos, pues cuando moje uno de mis dedos y lo acerque a la entrada de su ano note un movimiento de rechazo por parte de Claudia, aun asà a los pocos segundos pude meter la punta de mi dedo en su culo, sentà como todo su cuerpo daba un brinco como de sorpresa, su esfÃnter estaba realmente rÃgido, prueba de que aquel agujero, para mi sorpresa aun era virgen:
-No estarás pensando lo que creo, nunca me lo han hecho por el culo no sé si estaré preparada.
-¿Quién es el crÃo ahora?, lo intentare y si no te gusta o te hace daño, no lo haremos, pero tienes un culo precioso, nunca he visto nada tan apetitoso.
-Esta bien, supongo que si alguien lo tiene que hacer me gustarÃa que fueras tu, vamos follate por el culo a la zorrita de tu tÃa, seguro que con la putita de mi hija no lo pasas tan bien como con tu tIIta la cachonda- dijo Claudia con el rostro sudoroso y totalmente desencajado por la excitación- a que estas esperando maldito niñato, que pensarÃa tu mama si te viera follandote a su hermanita pequeña.
Estas palabras y otra serie de barbaridades que salÃan por la boca de Claudia, aumentaron de tal forma mi excitación que cogiendo del pelo a Claudia la tumbe sobre la cama y abrà aun más si se podÃa sus piernas. Su culo se mostró en todo su esplendor, coloque mi polla sobre el agujero de su culo y empuje, pero la polla era demasiado grande para aquel agujerito, asà que empape bien uno de mis dedos con un poco de crema hidratante que habÃa sobre la mesita de noche y se lo introduje en el culo para ir poco a poco dilatando su ano, pareció gustarle asà que me dispuse a meter otro dedo mas eran dos, al poco entraban sin problemas, su agujerito se iba haciendo mas grande y Claudia parecÃa muy cachonda, los movimientos de su cuerpo intentaban facilitarme la operación y al tiempo seguÃa soltando obscenidades. Cuando su culito estuvo preparado coloque de nuevo mi polla en el agujero, también me aplique un poquito de crema, esta vez conseguà meter la punta de mi rabo.
-Joder, me vas a romper el culo, no me puedo abrir mas de piernas, será mejor que lo dejemos no creo que este preparada para meterme algo asà en el culo, venga déjalo me hace mucho daño, farfullo Claudia, pero antes de que se pudiera levantar con un rápido movimiento de mi pelvis y agarrando a mi tÃa fuertemente por las caderas conseguà colocar todo aquel trozo de carne caliente dentro de su cueva, el grito que soltó creo que llamo la atención de mas de un vecino, Claudia gritaba y decÃa barbaridades, con sus manos intentaba separarme de ella empujándome hacia atrás, creo que incluso soltó alguna lagrima, pero a los pocos segundos el dolor se trasformo en placer porque sus grandes nalgas blancas se movÃan hacia delante y hacia atrás buscando que mi verga llegara mas profunda aun. Era increÃble como las paredes de aquel oscuro agujero apretaban mi polla, pero tras una docena de embestidas mi rabo entraba y salÃa con total libertad, yo veÃa mi polla lubricada por la crema entrar y salir, estuvimos asà durante unos minutos, mientras yo seguÃa percutiendo sobre su culo podÃa observar el vaivén de sus enormes pechos, que debido a la postura en la que estábamos se arrastraban sobre la cama en un ir y venir maravilloso, todo esto provoco que Claudia tuviera un enorme orgasmo, que recorrió sus muslos, con una de mis manos masturbaba a Claudia que seguÃa gritando de una forma exagerada, por lo que puse la otra mano sobre su boca para evitar que alguien nos oyera. Mi tÃa que estaba a cien me chupaba los dedos y no dejaba de gemir de gusto. Cuando yo note que mi segunda eyaculacion estaba al llegar pare, di la vuelta a Claudia y me tumbe sobre ella, ahora si pude notar sus enormes tetas en mi pecho, sus pezones estaban tan tiesos que pude sentirlos rozando sobre los mÃos, a mà esto me encanto y a Claudia por su cara de golfa supongo que también.
-Te aseguro que nunca habÃa gozado asà en mi vida, jamás creà que un rabo asà pudiera... creo que no voy a poder sentarme en una semana, he disfrutado como una autentica zorra, con la cachonda de mi hija haces lo mismo se la metes toda en el culo y te la follas asÃ.
-Claro que si, tu hija es una verdadera experta, le encanta tener algo metido en el culo, aun te falta mucho para hacerlo como lo hace Alicia, es una verdadera guarra
-Esta bien túmbate sobre la cama ahora le toca a tu tÃa hacer que disfrutes, nunca te has follado un conejito como el mÃo, fÃjate bien, sé que Alicia no lo tiene tan arregladito, la he visto duchándose.
Con mi picha apuntando hacia el cielo, Claudia se tumbo sobre mÃ, se puso en cuclillas y asà colocando mi polla en su húmedo coño, hizo un par de amagos metiendose solo la cabeza de la polla para acomodarse, después dejo caer todo su peso sobre mÃ, creà que me iba a romper el pene, jamás se la he metido tan profundamente a una mujer, tras un par de subidas y bajadas mis testÃculos estaban empapados por la mezcla de nuestros eróticos lÃquidos, yo intentaba ayudar acompasando mi movimiento al suyo, realmente era una zorra cachonda, ninguna de las chicas de mi edad que conocÃa, ni su hija, me habÃan follado de esa manera, que forma de moverse.
-Venga que te parece, la zorrita de mi hija te folla asÃ, ahhhhhhhh...cabron no te corras aun, quiero disfrutar de ti, sIIIIII...vamos metemela toda, tiene mi hija un coñito asà de caliente cuando vuelva a casa la voy a castigar sin salir un mes, tú eres solo para mi cabron, ¿quién lo hace mejor?, vamos dÃmelo, la guarra de tu tÃa o la putita de mi hija Alicia, vamos follame marica...
Era imposible seguir el ritmo, Claudia estaba como loca, cambie de posición para alargar mas el polvo, asà que la tumbe sobre mÃ. Con las dos manos la cogà por la cintura para ralentizar el ritmo, comencé a darle pequeños azotes en las nalgas, esto puso más cachonda aun a Claudia, que a cada uno de mis azotes soltaba un pequeño grito, como pidiéndome más. Yo aumentaba progresivamente la fuerza de mis azotes en su trasero y ella me embestÃa con mas fuerza a cada golpe.
-SIIII, asÃ, asÃ, asÃ, no pares, me encanta, mas fuerte, mas fuerte, sigue, sigue, me voy a correr, maaaaassss, fóllame, fóllame, no pares, si, si, sIIII...
Claudia me clavaba las uñas en la espalda y de repente note como se apretaba a mÃ, habÃa tenido otro orgasmo, lo sentà porque los músculos de su vagina se contrajeron, apretando mi polla dentro de Claudia, unos segundos después ella se levanto y su boca busco mi polla, que en aquellos momentos estaba a punto de estallar, se la metió la en la boca y me la siguió mamando hasta que yo la separe con mi mano, entonces otra gran corrida salió de mi tiesa verga, esta vez acabo parte en su boca y otra sobre su cara, os aseguro que era una imagen pornográfica, Claudia intentando tragarse todo el semen, con el maquillaje corrido, los labios desdibujados, sus enormes tetas cubiertas de leche. Seguimos un rato tumbados sin decir nada, exhaustos, abrazados, besándonos, disfrutando de nuestras lenguas, acariciándonos, hasta que Claudia se atrevió a hablar:
-Ves lo que soy capaz de hacer, ahora dime, ¿aparento 52 años?, ja, ja, ja...te das cuenta de lo que es follar, hace unas semanas volvà a casa y os vi a Alicia y a ti follando, estuve detrás de la puerta masturbándome y en mas de una ocasión a punto de unirme a la fiesta, he de reconocer que la visión de mi hija follando fue terriblemente morbosa para mi, siempre que me quedo sola me pongo su ropa interior y me masturbo pensando en sus hermosos senos y su precioso conejito, pero creo que lo de hoy es bastante locura como para ir mas allá.
Estuvimos hablando otra media hora, desnudos los dos, besándonos y sobandonos, especulamos con la posibilidad de hacer un trÃo Alicia, ella y yo, y nos pusimos muy cachondos otra vez los dos con esa idea, pero a las nueve me marche por miedo a que Alicia llegara a casa.
Ahora la pregunta era la contraria, ¿qué pensarÃa Alicia si supiera que me follo a su madre?, lo cierto es que de esto hace unos 2 meses y desde entonces todas las semanas voy un par de veces a esa casa, unas veces con la hija y la mayorÃa con la madre, nuestra degeneración a llegado a tal nivel que en un par de ocasiones nos hemos grabado follando, para verlo después y varias veces hemos grabado a Alicia también, Claudia dice que le gusta masturbarse viendo a su hija follar conmigo, aunque cada vez es mas celosa y posesiva.
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