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« en: Junio 09, 2006, 01:44:52 » |
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TenÃÂa un ańo de estar visitando la empresa que provee los productos que vendo en mi negocio, cuando tuve la oportunidad de conocer en persona a la dueńa y gerente de dicha empresa.
Me habÃan hablado de ella como una mujer recatada y conservadora, especialmente por la edad: 50 ańos. Obviamente una mujer madura, no ha cualquiera le atrae, empezando conmigo. Conseguà una entrevista de negocios en su oficina a las ocho de la mańana del dÃa lunes.
Estaba 15 minutos antes de la cita esperando en el lobby, cuando la vi entrar, me dejó frÃo. A pesar de su edad es una mujer bien cuidada y conservada, de pelo rubio ondulado bien cuidado que le llegaba a los hombros, su piel bien tersa y aún con un buen color de un fino bronceado, llevaba un vestido negro muy corto, pero muy corto, que dejaba ver sus, aún lindas piernas,escote provocativo dejaba ver unos senos grandes, redondos y deliciosos.
Era todo lo contrario de lo que me habÃan informado. Me invitó a entrar a su oficina con una sonrisa voluptuosa y sensual. Cuando entramos ella cerró la puerta y se sentó frente de mà para hablar de negocios dialogamostreinta minutos, cerramos el negocio y me ofreció un trago, a lo cual yo nerviosamente acepté, ella sutilmente me dejó ver su tanga negra muy chiquita entre sus piernas, donde pude ver parte de su cońo rosado y palpitante. Para entonces ya tenÃa mi pene duro y casi para reventar mis pantalones.
Ella con la intención del caso se pone de pie delante de mÃ, levanta su pequeńo vestido y me pone su cońo cerca de mi boca, sin esperar más con suavidad con mis manos hago a un lado su deliciosa tanga de en medio de sus piernas y le empiezo a mamar con gran desesperación ese cońo tan rico: Ella abre bien sus piernas y le introduzco mi lengua profundamente, succionando y empujando sus labios del cońo y su clÃtoris, fué un momento tan apasionado que ella comienza a gemir de placer y a pedirme que no parara,
estuvimos quince minutos de esa manera, cuando me acuesta en el sofá se quita completamente su ropa dejándome ver ese cuerpo maravilloso, me baja el pantalony mis calzones y empieza una mamada con fuerza y vigor, donde ella también manifestaba su lujuria, su deseo, nos acostamos totalmente, ella dándome una mamada impresionantae y yo también introduje mi lengua en su cońo dándole una mamada sabrosa y larga, ella me pedÃa que no parara, y me pidió que también le mamara el rico culo que me mostraba, y por supuesto que lo hice.
Ella me deciá que tenÃa tiempo de no hechar un buen y gran polvazo. Se puso a gatas y me dijo que se la introdujera por su culo. Ella tenia bien mojado su cońo con sus propios lÃquidos estaba muy caliente, yo, con mis dos manos le abrà con suavidad su culito y poco a poco le introduje mi pene en esa caverna oscura y caliente, con forme iba entrando ella se movia suavemente y gemÃa más y más, se la introduje toda a lo más profundo y empecé a moverme con fuerza y pasión, ella gemÃa, brincaba, a veces hasta chillaba del placer que le provocaba mi pene en sus entrańas, cuando comienza literalmente a gritar de placer y sus músculos a contraerse como resultado de un gran y sabroso orgasmo, el sentirla ella venirse hace que yo derrame mi leche dentro su culo, el placer para ambos fue mayor, hasta que quedamos totalmente exhaustos y sudosos producto del fuego del momento. Cuando salà de esa oficina todos ahà se que uedaron viendo curiosamente, ya que los gritos y gemidos de aquella deliciosa mujer madura habÃa traspasado la puerta. Dos dÃas después la secretaria me llama con la inteción de que la invite a cenar. Es algo que en otro ocasión quizá se los cuente.
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