admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 08, 2006, 12:17:32 » |
|
Les cuento que tengo 24 años, y tuve una hermosa experiencia con una compañera de la facu (hizo desde ahàhasta ahora sea lesbiana) que fue reloca y maravillosa a la vez.
Fue hace unos años cuando recién empezaba la carrera. Me habÃa juntado con unos chicos y chicas para estudiar y dio la casualidad que una de las veces que tenÃamos que reunirnos en casa de una de las chicas los demás faltaron y estábamos Silvi, mi compañera y yo solamente. Yo tenÃa 18 años y Silvi unos 25 más o menos. Estaba casada y vivÃa en el centro, cerca de la facu. Después de estudiar toda la tarde, se habÃa hecho de noche y aún nos faltaba, por lo cual me propuso que nos recostáramos un rato para despejarnos y después seguir. Silvi es hermosa, rubia, con un look parecido al mÃo. Fuimos al dormitorio y nos recostamos en la cama las dos. Charlábamos de amor y de sexo y empezó a acariciarme el pelo con ternura y a decirme que yo era hermosa, que tenÃa un pelo hermoso y esas cosas. Yo la dejaba porque me gustaba y además no me parecÃa mal. De pronto se ubicó casi encima mÃo y me estampó un beso terrible en la boca, me comió la boca. Yo me quedé sin reaccionar, quietita, aunque estaba preocupada por si volvÃa su marido (después me dijo que de la oficina se iba a ver un partido de fútbol y que llegarÃa tarde). Siguió por el cuello y me acariciaba los pechos por encima de la remera. VolvÃa a mi boca y yo sentÃa su lengua casi en mi garganta. Yo estaba como en un nirvana. Era todo dulzura y suavidad, algo distinto para mi, no estoy acostumbrada a eso. Sin decir palabra me hizo incorporar y quitó la remera y me desabrochó el corpiño. Fue por mis pechos con una dulzura hermosa, me acariciaba y me los besaba y cada tanto pellizcaba mis pezones hasta que se endurecieron. Me preguntó si seguÃa y yo le dije que si, que me encantaba. Entonces se desvistió y me pidió que me quitara los jeans y yo sola me quité también la bombachita. Nos quedamos arrodilladas frente a frente encima de la cama. Ella me guiaba. Me besaba y me acariciaba y guiaba mis manos para que acariciaran sus pechos masajeándolos en redondo y cada tanto apretándolos tal como ella hacÃa con los mÃos. Después de un rato me hizo recostar boca arriba con las piernas abiertas y flexionadas en las rodillas. Hundió su cabeza entre mis piernas y mientras acariciaba suavemente la parte interior de mis muslos abrió los labios de mi conchita y pasó su lengua. Pasaba la lengua con sabidurÃa a lo largo de mi tajo desde el vello hasta mi culito y yo me mojé toda gimiendo como una loca. Enseguida encontró mi punto y ya tenÃa el clÃtoris súper inflamado y no paraba de gemir. Ahà me di cuenta que las mujeres sabemos mejor como satisfacernos. Era increÃble, tuve por lo menos dos orgasmos en ese ratito. Después cambiamos de posición pero ella se puso boca abajo y me pidió que le acariciara y besara desde el cuello y fuera bajando apoyando mis pechos y mi vientre sobre ella que querÃa sentirme y que terminara chupando su culo, cosa que hice con fruición. La escuchaba gemir y gritar y mientras la satisfacÃa a ella me tocaba a mi misma, estaba como loca. Al rato fue hasta la cómoda y sacó de un cajón dos consoladores enormes. Yo nunca habÃa usado uno asà que tuvo que enseñarme a usarlos. Nos volvimos a arrodillar en la cama enfrentadas y con las piernas abiertas y mientras nos besábamos nos penetrábamos una a la otra con el consolador. No sé cuantas veces acabé, no las conté pero fueron seguramente un montón. Fue una experiencia genial. Nos dormimos un rato y, después de darnos una ducha juntas en la que no paramos de besarnos y acariciarnos mientras nos enjabonábamos y enjuagábamos una a la otra y no parar de reÃrnos, seguimos estudiando un ratito más.
|