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« en: Junio 08, 2006, 12:47:09 » |
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Mi nombre es Leda y tengo 20 años, voy a relatarles mi experiencia lésbica para que tengan idea de cómo soy: mido 1.65, cabello castaño oscuro, blanca y esbelta.
Todo empezó una tarde cuando se mudó mi vecina AlaÃn, hace dos meses, por curiosidad me asomé a la ventana de mi habitación para ver por qué habÃan unos camiones de la mudanza en la casa de al lado cuando en ese preciso instante vi salir a una mujer rubia y esbelta de un auto deportivo color vino, llevaba una falda beige que dejaba ver sus esbeltas y torneadas piernas y una blusa manga larga color rosa. Desde ese dÃa me atrajo la linda vecina y me propuse seducirla a como diera lugar, por dÃas me asomaba por la ventana y con el telescopio de mi hermano la veÃa desvertirse en su habitación porque da la casualidad que ella no cerraba las cortinas y asà me daba el privilegio de ver sus senos de alabastro y su depilada cosita, ver este espectáculo desde la ventana de mi habitación me ponÃa la chochita en carne viva y terminaba por masturbarme, hasta que en una oportunidad me tocó llevarle un pastel de moras que mi mamá habÃa hecho; recorrà los diez pasos que me separaban de ella y toqué el timbre, mi vecina apareció detrás de la puerta vestida con unos blue jeans que se le ceñÃa a las piernas y pude detallar su traserito paradito y llevaba una blusa escotada y ésta marcaba las rosas de sus pezones yo me aguantaba para no tirármele encima y poder seducirla su voz aflautada me sacó del detallismo que llevaba desde hacÃa cinco minutos.
-¿Qué tienes en esa mano?-dijo señalando la mano con el pastel de moras.
-Vine para entregarle un pastel que hizo mi mamá.-le dije titubeando.
Ella me invitó a pasar y fuimos a la cocina en donde ella sacó unos platos de postre y luego un cuchillo para picar con delicadeza el pastel, puso los trocitos en los dos platos y me invitó a pasar a la salita, luego me habló de que se llamaba AlaÃn, que se habÃa mudado por motivos personales y que no estaba casada y que su madre la querÃa casar pero que ella no querÃa, que ella tenÃa 26 años, etcétera, etcétera. Yo la detallaba completita y aguantaba mis ganas de poseerla completamente de sólo pensarlo mi cosita se puso en carne viva. Luego me dijo la razón de por qué no querÃa casarse:
-¿Sabes por qué? Porque soy lesbiana por eso.
Eso me dió motivos para dejar el plato en la mesita de la sala y acercarme a ella y besarla con fruición, ella se sorprendió por el beso apasionado que le dà pero no se inmutó, luego me desvistió y a medida que lo hacÃa me besaba cada parte de mi delicado cuerpo, yo gemÃa del placer hasta que ella empezó a besar mis muslos, sentà un cosquilleo y gemà de nuevo. Con delicadeza se desvistió y pude ver sus cálidos senos me tomó las manos y las llevó hacia sus pechos, me pidió que la masajeara en sus pechos mientras me besaba el vientre, caderas y muslos luego yo le hice lo mismo, la besé en los muslos, caderas, senos me detuve en ellos para poder chupar sus pezones cuando lo hice ella gimió y luego se levantó y me despojó de mi sostén y de mis bombachas yo hice lo mismo con sus bombachas ella se levantó a buscar algo cuando regresó traÃa en sus manos un consolador de esos de lo que se atan a la cintura, lo dejó en la mesa y comenzó a chuparme mi cosita lancé un gemido de placer y ella aumentaba la intensidad, cuando sentà que estaba a punto de acabar se detuvo tomó el consolador se lo ató a la cintura, me pidió que me acostara y me penetró con él lo metÃa y lo sacaba, al principio despacito luego aumentó el ritmo mientras me chupaba los pechos, me besaba completa aguardando mi orgasmo cuando lo alcancé sacó el consolador , se lo desató y me dijo:
-Ahora hazme acabar como lo hice contigo.
Yo empecé a chuparle su chochita ella se agarraba los senos y jugueteaba con ellos mientras gemÃa de placer luego aumenté el ritmo y cuando estuvo a punto de acabar me detuve, me até el consolador a la cintura, ella se levantó y me pidió que me sentara, me senté y cuando lo hice ella se sentó encima de mà dándome la espalda, empezó a moverse mientras yo le agarraba los pechos y jugaba con ellos, ella se tocaba de vez en cuando su clÃtoris y se movÃa más rápido luego llegó su orgasmo y se tumbó encima de mà jadeando y sudando, yo la besé con fruición para luego sentir su lengua saborear mi clÃtoris, esto me puso a millón y comencé a gemir ella aumentaba el ritmo hasta que yo acabara, pues, no tardé y tuve un orgasmo delicioso. AlaÃn se levantó y me dió de beber de mis fluÃdos luego ella se sentó para yo poder meter la cabeza entre sus piernas torneadas y poder chuparle el clÃtoris, empezó a gemir y a tocarse los pechos luego entre gemidos me decÃa que aumentara el ritmo y lo hice, ella movÃa gradualmente su pelvis y cuando estuvo a punto de acabar comenzó a reptarse por el mueble como intentando escaparse de algo yo la sujeté por los muslos, aumenté el ritmo mientras ella decÃa:
-SÃ, sà hazlo asÃ.
Luego llegó su orgasmo me dà cuenta porque aparte que me bañó la cara con sus fluÃdos ella levantó la pelvis aproveché de darle de probar sus fluÃdos para caer a su lado desnuda y bañada en sudor. Desde esa ocasión nos hemos visto un par de oportunidades y en nuestros encuentros hemos tenido sexo. En una noche estuvimos en un trÃo pero eso se los contaré en otra ocasión
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