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« en: Junio 08, 2006, 12:31:18 » |
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Se llama Fabiola, tiene 15 años y es la menor de mis hijos. Siempre fue la mas inocente de mis 5 hijos, vÃÂctima de la burla permanente de sus 4 hermanos mayores ( todos varones ) pero también la mas protegida, la mas mimada, la mas cuidada.
Cursaba su tercer año de secundario y nunca habÃa tenido novio, rodeada siempre por mi esposa, sus hermanos y por mi, tenia una apariencia callada, sumisa, introvertida. Sus amigas eran algo mas despiertas que ella pero se llevaban de maravilla, eran un grupo de 5 o 6 muy divertidas, estudiaban juntas y hacÃan deportes todas dos o tres veces por semana. VivÃamos en una casa espaciosa, en las afueras de la ciudad, con piscina y cancha de tenis, tenÃamos todas las comodidades y un pasar económico realmente holgado.
Mis hijos mayores estudiaban y los dos mas grandes ya habÃan comenzado a hacer las pasantÃas correspondientes en las empresas que luego les darÃan un trabajo fijo. La vida de mi familia estaba encaminada hacia tiempo, no tenÃamos grandes preocupaciones asi que nos dedicábamos a disfrutar de todos los placeres que podÃamos y de tanto en tanto, viajábamos.
No nos preocupaba demasiado el dejar con mi esposa a los chicos solos en la casa porque ya eran adultos y porque tenÃamos un grupo de empleados que se encargaban de ellos ante cualquier inconveniente.
El ama de llaves de la casa nos conocÃa desde hacia 35 años, la cocinera era su hija, el jardinero habÃa trabajado con mi padre y las mucamas eran relativamente nuevas en la casa pero no por eso ineficientes.
Quizás, de tanto en tanto, me inquietaba algo la mas joven de ellas, de origen filipino que habÃa llegado al paÃs hacia 6 años y tenia una curiosa forma de expresarse. Digo que me inquietaba porque su belleza era impresionante y mis hijos mayores a veces planeaban ciertas cosas (tÃpicas de hombres que aprecian a las mujeres hermosas ) que podÃan llegar a traernos algún que otro inconveniente pero en lÃneas generales, no pasaba de meras fantasÃas entre hermanos.
Kelina ( asà se llamaba esta hermosa asiatica ) era muy expeditiva, reservada y poco afecta a las bromas de mis hijos. Sabia conservar su lugar asà que no me preocupaba por lo que ella pudiera hacer y cada vez que el tema se tocaba con mi esposa, coincidÃamos en que mas allá de cualquier bromas, los chicos sabrÃan comportarse como caballeros y dejarÃan de lado todas sus extrañas ideas.
Fabiola habÃa aprendido alguna que otra palabra en filipino y parecÃa llevarse bien con aquella muchacha que la conocÃa desde los 9 años y apenas le llevaba 5.
Dada la cercanÃa de edades entre ellas, Kelina se encargaba casi exclusivamente del cuidado de Fabiola, de su ropa, de su cuarto y de tomarle sus mensajes cuando ella no estaba ( sabido era que sus hermanos, con tal de fastidiarla, a veces ni le avisaban si alguien habÃa preguntado por ella o se divertÃan escondiéndole sus pertenencias en el altillo de la casa ).
Kelina tenia dos dÃas libres a la semana y sabÃamos, por pequeños detalles que eran simples a la vista, que estaba saliendo con alguien pero nunca supimos mas porque, como dije antes, era muy callada y ubicada.
Fabiola no tenia novio aunque si la llamaban muchisimos chicos. Quizás este mal que lo diga pero mi pequeña era hermosa. Tenia una altura considerable, unos bellos ojos color miel, su cabello era largo, lacio y color chocolate, su piel blanquisima y su cuerpo de deportista perfecto.
Era el fiel reflejo de su madre cuando la conocÃ, casi una muñeca. Imposible no verla o verla y que pasara desapercibida. Era dulce, tierna, mimosa, toda una muñeca. Tenia a los chicos de su clase bobos tras ella pero siempre parecÃa tomarse su tiempo para todo, aun para las cuestiones adolescentes del corazón.
Desde ya que descarto que era virgen. El tema del sexo en mi casa siempre se habÃa hablado en forma muy abierta y tanto mi esposa como yo habÃamos sido confidentes de cada uno de nuestros hijos cuando habÃan tenido su iniciación sexual.
SabÃamos que, en cuanto Fabiola tuviera alguna oportunidad de iniciarse en el sexo, también seriamos los primeros en saberlo.
Con Isabel ( mi esposa ) tenÃamos planeado irnos a España unas semanas asà que armamos todo y salimos hacia allà a fines de Marzo. En la casa quedo todo el plantel de empleados y mis 5 hijos, felices de verse librados de nosotros unos dÃas.
Estabamos al tanto de las fiestas que se organizaban en casa aun estando nosotros ausentes por lo tanto nada de lo que sucedÃa en nuestra ausencia nos tomaba por sorpresa.
Al regresar de nuestro viaje intercambiamos cuentos de lo que vivimos y escuchamos las historias de los chicos mientras nosotros no estabamos.
Todo parecÃa normal excepto por una cierta inquietud desmedida en el animo de Fabiola.
Nunca la habÃamos visto asÃ, pero a diferencia de dÃas anteriores, entraba y salÃa de la casa permanentemente, se cambiaba de ropa dos o tres veces por dÃa y hablaba por teléfono mucho mas que de costumbre.
Siendo Kelina la persona mas allegada a ella, mi esposa un dÃa la llamo a la habitación para preguntarle si habÃa existido alguna novedad en la vida de Fabiola mientras no estabamos.
- Kelina, podrÃas decirnos si notaste algún cambio en Fabiola ultimamente ¿
- No Señora, ninguno – respondió mirando hacia el suelo, como siempre.
- No vino nadie extraño a buscarla o a traerla de algún lado ¿?
- No Señora, nadie desconocido.
- Bueno Kelina, podés retirarte, muchas gracias.
Aun habiendo hablado con la muchacha, a mi esposa y a mi nos quedaban muchas dudas sobre lo que pudiera haberle sucedido a Fabiola. Dado el hermetismo en el que las dos parecÃan hacerse sumido, solo nos restaba esperar a que pasara el tiempo y se desarrollaran los acontecimientos, si es que habÃa algo que debÃa suceder.
A los tres dÃas de este interrogatorio y pasando por el cuarto de Fabiola, alcanzo a escuchar un fragmento de conversación que ella parecÃa tener con alguna amiga.
- " Si, es asà como te digo … a veces no se donde meterme pero la cosa cada vez es mas evidente. No, creo que nadie sabe nada, al menos eso espero. Bueno, si hay novedades te llamo. Un beso ".
Esa fue una parte de la conversación de Fabiola con alguien que desconozco pero que me dio la pauta de que a mi nena le sucedÃa algo. Al verla cada vez mas inquieta, cada vez mas arreglada, cada vez mas "mujer" no dudamos con mi esposa en creer que habÃa algún muchacho en su vida pero mantenido en el mas absoluto secreto.
La mirábamos permanentemente y, mas allá de cualquier cambio de look que pudiera haberse hecho, se le notaba un brillo extrañisimo en la mirada, hasta dirÃa que estaba teniendo rasgos mucho mas sensuales que de costumbre, hablaba mas pausado, su voz sonaba mas aterciopelada ( hasta cuando hablaba por teléfono ) y la imagen que me devolvÃa cada vez que la miraba era la de una joven y deseable mujer.
Llegada la ultima semana de Mayo, habÃamos decidido con la familia irnos al campo durante tres dÃas, en parte para descansar y en parte para arreglar asuntos laborales allÃ. La idea era que nos fueramos todos pero Fabiola nos sorprendió avisándonos que no irÃa, argumentando que tenia que rendir varios exámenes de materias en las que no estaba demasiado bien con sus calificaciones.
Sabiendo que se quedaba mas que custodiada por todo el personal de la casa, no pusimos objeción para ello asà que partimos con mi esposa, mis hijos y dos de sus novias a pasar tres dÃas en el campo familiar.
Al dÃa siguiente de amanecer en el campo, nos dimos cuenta de que nos tomarÃa mas de tres dÃas solucionar los temas económicos que en parte nos habÃan hecho viajar asà que optamos por quedarnos casi toda la semana, con la condición de que el sábado por la noche yo me hiciera una escapada hasta nuestra casa, supervisara todo y volviera, de ser posible, con Fabiola.
Asà las cosas, el sábado alrededor de las 4 de la tarde subà al coche y partà rumbo a la Capital. Después de casi 4 horas de viaje llegue a la casa y ya de entrada note que algo raro sucedÃa. No veÃa movimiento en el jardÃn, las luces de entrada de la casa no estaban encendidas, no se veÃa la luz del garage ni la de las dependencias de servicio en funcionamiento y tampoco movimiento alguno en la cocina.
El único haz de luz que se vislumbraba desde afuera era el del cuarto de Fabiola, cosa que me intranquilizo aun mas porque no podÃa creer que en la casa se hubiera quedado ella sola, sabiendo que no era su costumbre y menos ahora, que las cosas estaban tan raras.
Después de dejar el coche en la cochera, abrà la puerta de servicio y caminé sigilosamente por la cocina hacia el comedor. No habÃa rastros de la cocinera ni del ama de llaves, las dependencias de servicio estaban vacÃas, ni siquiera Kelina rondaba por allà (no era su dÃa libre, asà que tendrÃa que estar al menos en su cuarto ).
Cuando comencé a subir las escaleras hacia las habitaciones principales, el corazón comenzó a latirme a un ritmo desenfrenado porque escuchaba dos voces muy suaves saliendo del cuarto de Fabiola. Algo me decÃa que allà estaba sucediendo algo extraño porque no parecÃa ser una conversación entre amigas, ni tampoco me daba la pauta de que Fabiola estuviera con un amigo.
Decidà permanecer quieto al lado de la habitación de mi hijo mayor, que estaba a la izquierda de la de Fabiola, para tratar de escuchar algo mas, algo que me ayudara a comprender lo que estaba pasando.
A medida que comencé a escuchar, mis oÃdos no daban crédito, seguramente me estaba confundiendo, no podÃa ser la voz de mi hija la que gimiera de esa forma, esos gemidos de gozo no podÃan ser de ella, máxime si tenia en cuenta que la otra voz que escuchaba también era femenina y estaba hablándole en un tono tan intimo, tan arrullador, tan suave, tan excitante.
En segundos me debatà entre el estupor y una creciente excitación que trataba de controlar por todos los medios. Fabiola estaba en su cuarto, con otra mujer ( cuya voz no alcanzaba a reconocer hasta ese momento ), gozando, pidiendo cosas, demostrando un placer que solo se vive a través del sexo.
No podÃa ser, estaba confundido, seguramente no era real. Trate de controlar mi respiración agitada y escuche claramente :
- Es verdad que esta es tu primera vez ¿? - Si, es cierto ¡ ( la voz de mi hija sonó clara, firme y ansiosa ) - Nunca has estado ni siquiera con un hombre ¿?? - No, Kelina, te juro que nunca ¡! - Seguro que querés seguir adelante ¿? - Si, por favor Kelina, no me dejes ahora ¡!!!!!!!
No podÃa ser cierto ¡!!! Fabiola y Kelina ¡!! Las dos juntas ¡!! Como habÃa sido posible ¿? Como no me di cuenta antes ¿? Como no reconocà en aquella filipina bellÃsima una actitud extraña, Ãntimamente provocadora con Fabiola ¿??
Me daba la sensación de que era demasiado tarde pero en lugar de interrumpir lo que vendrÃa (como hubiera hecho cualquier padre que se preciara de tal), el morbo hizo que solo avanzara un poco mas y me colocara casi frente a la puerta del cuarto de mi pequeña, amparado en la oscuridad de la casa y del pasillo de la planta alta.
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