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« en: Junio 08, 2006, 12:55:37 » |
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Esta es la hitoria de una amiga que se hace llamar la gatita mi nombre es Zero y les voy a contar como lo realto ella
MarÃÂa es una buena amiga que trabaja en un Hipermercado, la habÃÂan trasladado a Albacete, para hacer practicas y subirla de categorÃÂa, era el fin de semana de Domingo de Ramos, habÃÂamos quedado en pasar con ella el fin de semana en Albacete , luego volve r a casa y pasar la semana de permiso, que tenia en mi casa. Llegue el Sábado al mediodÃÂa y fui a buscarla al trabajo, comimos juntas y ella se incorporo de nuevo al trabajo, como ella mientras hacia las practicas vivÃÂa en un Hotel y yo no sabia donde era para matar el tiempo, mientras terminaba su jornada, me ded ique a pasear y ver tiendas por el centro de Albacete. Caminando por una céntrica calle me llamo la atención aquella tienda, era una tienda de ropa vaquera, habÃÂa de todo desde botas a cualquier cosa que tuviera que ver con la ropa vaquera, me llamo la atención aquella tienda tan maja, y quizás lo que mas me llamo la atención fue su dependienta, muy en la onda de la tienda, toda vestida de ropa vaquera, desde los pies hasta su cabeza de melena rubia y con un cuerpo precioso, una falda vaquera corta que lo hacia mas precioso todavÃÂa, en fin, una chica countr y, muy al estilo americano. Entre y me puse a ojear, me encantaba la ropa que habÃÂa y sobre todo las botas vaqueras, me probé unas botas preciosas, pero como casi siempre ocurre, aquellas botas costaba mucho que entraran y mi pie se quedo atascado en medio, ella se inclino delante de mi y empezó a tirar de las botas, mi mirada descubrió a través de su camisa abierta dos hermosos pechos de rosados pezones, ella consiguió que mis botas entraran y yo disfrute viendo aquellos hermosos pechos, me gustaron aquellas botas, ella me aconse jo otro modelo y volvió a repetirse la misma situación, por dentro pensaba en probarme todas las botas de la tienda y quise probarme otras, pero aquellas botas que tanto costo meterlas se resistÃÂan aun mas a salir, forcejeamos con ellas y verdaderamente era imposible que salieran, de pronto ella dijo "a ver, espera" se dio la vuelta se puso de espaldas a mi y metió mi pierna entre las suyas, al tiempo que tiraba de la bota. Tuve la mas grata y excitante visión ante mis ojos, aquella chica no llevaba b raguitas y delante de mis ojos podÃÂa comprobar medio culete suyo y aquella preciosa vulva gordezuela y rubia, ella tiraba con fuerza al tiempo que me decÃÂa que moviera el pie, de pronto sentàel calor de su sexo rozando mi pierna, mientras ella tiraba de mi bota , un placentero calor subÃÂa por mi vientre y recorrÃÂa mi cuerpo, mi mirada fija en su vulva, era preciosa, de pronto todo termino por desgracia para mi aquella bota salió al fin, entonces ella me dijo "ahora la otra" y volvàde nuevo a contemp lar aquella maravilla, que ya hacia latir mi sexo, y salió la segunda bota. Si antes pensaba que aquella chica era bonita, ahora se habÃÂa convertido en lo mas lindo y sensual que jamas habÃÂa conocido. Ella seguÃÂa atendiéndome como si nada hubiera ocurrido, yo de reojo la miraba y recorrÃÂa su cuerpo, de ves en cuando cerraba mis ojos y recordaba lo que hacia minutos habÃÂa devorado con la vista, ella seguÃÂa aconsejándome ropa que hiciera conjunto con aq uellas maravillosas botas, me decante por las faldas vaqueras, elegimos unas cuantas blusas que hicieran juego y pase al probador. Mi fantasÃÂa volaba e imaginaba que ella entrarÃÂa al probador cuando estuviera casi desnuda, pero nada de aquello ocurrió, me probé una falda a juego con una blusa y salàdel probador, para pedirle su opinión, se acerco me dijo que me estaba muy bien y añ adió que quizás estarÃÂa mejor un poco mas corta la falda, y se agacho para doblar y coger con alfileres la falda, cada vez que sentÃÂa sus manos rozar mis muslos, subÃÂa una oleada de placer a través de mi cuerpo, cuando termino me dijo "asàmejor", al t iempo que me giraba para que me viera por detrás, en el espejo. Insinuante quise hacerle ver que me gustaba, pero que mas me gustarÃÂa si yo tuviera su cuerpo, a lo que ella " pero si estas muy bien y te sienta muy bien, estas preciosa", querÃÂa insinuarme a ella y le dije " ya me gustarÃÂa tener tus pechos, y llenar la blusa como tu la llenas" me contesto "no creas, los tengo un poco caÃÂdos, es que me los sujeto" mas insinuante le observe " no llevas sujetador" sonrÃÂo y me dijo si que llevo al tiempo que se giraba hacia mi y desabrochaba su blusa mostrando su pechos ante mi, que estaban elevados por dos medios sujetadores pegados a su piel que realzaban sus pechos, me hubiera lanzado a besarlos y lamerlos, pero ella se mostraba muy natural y no me daba pie a dar un paso hacia delante, abrocho su blusa y me di jo "has visto como habÃÂa truco" Estaba entre indecisa y excitada, mi vulva latÃÂa entre mis piernas y subÃÂa un calor placentero por mi vientre, deseaba mostrarle mis pechos y le dije al tiempo que me quitaba la blusa y mi sujetador, dejando mis pechos desnudos ante ella "yo también pue do levantarlos como tu con eso, que llevas "miro mis pechos y entre risas se marcho diciendo "claro que si mujer, que talla usas", le dije mi talla y volvió con una caja de aquellas cosas y me dijo "haber levanta el pecho que te los ponga" y poniend o su mano debajo mi pecho los alzo, ajustando aquello por debajo de mi pecho, al sentir su mano note, que mis piernas temblaban y deseaba con todo mi ser besarla, pero ella seguÃÂa en su postura frÃÂa y distante como si nada especial ocurriera, coloco aque llas cosas y levanto mi pecho, me dijo que me pusiera la blusa y comprobara, efectivamente mis pechos parecÃÂan otros, ella se marcho al mostrador y me dejo sola en el probador, se acerco de nuevo a mi y me pregunto te lo envuelvo, yo por entonces estaba vistiéndome y me disponÃÂa a poner me el sujetador, ella me dijo no déjatelo asày asàlo hice. Como si nada hubiera ocurrido, me saco la cuenta, le pague y aunque deseaba decirle lo que sentÃÂa , solo le pude decir gracias y salàde la tienda, maldiciéndome por lo tonta que era y sintiendo mi vulva inflamada , ardiendo y deseosa de ser satisfecha. Cuanto mas recordaba todo lo que me habÃÂa ocurrido, mas excitada me ponÃÂa y mas deseos tenia de satisfacerme, como no tenia donde ir, cogàun taxi y me marche al Hipermercado, entre en los aseos, me encerré, y como poseÃÂda por la excitación de lo que me habÃÂa ocurrido me masturbe, hasta sentir un profundo y placentero orgasmo, satisfecha pero encendida me desnude y me puse toda la ropa que habÃÂa comprado, pero sin ponerme las braguitas, estaba deseosa de verme en un espejo, encendida de pasión y deseand o tener sexo, era como una gata en celo. Aquella noche MarÃÂa no me conocÃÂa y me preguntaba estañada que me pasaba, nunca me habÃÂa conocido asày por cierto cenando se dio cuenta que iba sin braguitas, primero me reprocho y luego admitió que le gustaba verme asÃÂ. Aquella noche devore a MarÃÂa en la habitación del hotel y desde entonces cuando me quiero sentir especial o quiero seducir a una amante nueva, me pongo mi traje de gata vaquera
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