admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 08, 2006, 12:29:49 » |
|
Macarena detuvo el auto en la estación de servicio para cargar nafta, cansada y aburrida de un largo dÃÂa de problemas por resolver en la oficina. Encendio un cigarrilo mientras esperaba su turno. Se sorprendio al ver que era una chica quién venÃÂa a atenderla....es decir, ya habÃÂa visto chicas trabajando en estaciones de servicio, pero no en esa que era a la que solÃÂa acudir siempre, dado que era la única que estaba abierta mas allá de las 20 hrs, que era su hora habitual de regeso a casa.
- ¿SÃ?. - Lleno por favor. DistraÃda la siguió con la mirada mientras la chica puso a cargar el tanque, luego tomó el pequeño lampazo para limpiar el vidrio de su auto. Por unos segundos sus miradas se cruzaron y se percató que tenÃa unos hermosos ojos verdes. Sintio curiosidad por saber como serÃa su cabello, ya que lo llevaba dentro de la gorra gris que formaba parte del uniforme de la estación. Rapidamente la chica limpio su parabrisas, llenó el tanque y le dIIjo el importe. La vio alejarse a buscar el cambio, y notó que aún con ese pantalón masculino y de feo color gris sucio, la cola de la muchacha era firme y redondita. Se llamó a sà misma vieja verde cuando salÃo de la estación y siguió hasta su apartamento, deseando llegar para acostarse. Esos dÃas no habÃa parado un minuto, con la presentación de la campaña para la lÃnea de electrdomésticos GAFA...era fascinante trabajar en publicidad, pero agotador también . Durante ese mes siguió viendo a la chica de la estación...solo que no de forma tan distraÃda como el primer dÃa. Comenzó a fijarse en ella, se adivinaba una linda figura debajo de la camisa roja y el pantalón gris que formaban parte del uniforme de la estación...y se le formaban dos hoyuelos pÃcaros cuando sonreÃa por algo. DebÃa tener unos 25 años calculaba Macarena...y una voz muy linda. Llevaba mucho tiempo sin fijarse en una mujer, tan atareada estaba con el trabajo...que habÃa relegado el costado amoroso de su vida. Esa nochecita, mientras Rosana, asà se llamaba la muchacha (habÃa oÃdo a unos de sus compañeros cuando le llamaba), limpiaba su parabrisas se dijo que de verdad le gustaba. Como si leyera su pensamiento Rosana se quedó unos segundos mas de lo necesario limpiando su parabrisas...viéndola...Macarena podÃa jurar que estaba solo viéndola. Mas se sorprendió cuando Rosana le guiñó un ojo....casi pegó un respingo. Notó que una sonrisa traviesa aleteaba en el rostro de Rosana y se dijo que se veÃa mas linda que nunca. Se puso nerviosa y tomó un billete de denominación demasiado alta para pagar la nafta. Rosana le devolvió el cambio en un rollito y se alejó a atender otro auto. Macarena guardó el dinero sin fijarse mucho más. Cuando llegó a casa no pudo con su obsesión de guardar los billetes ordenados y por denominación en su billetera...y encontró el papel blanco con el número de teléfono anotado. Lo miró, incrédula...vaya carota estaba resultando esa Rosana...o ella a sus treinta y cinco años habÃa perdido el tren sobre como ligar con una chica. Tomó el teléfono y discó el número. Reconoció de inmediato la voz de Rosana. - Hola - Hola...sé que sonará extraño....pero soy la dueña del Corsa azul.... - Ajá. Se envaróun poco...Rosana no mostraba señal de esperar la llamada...quizás se habÃa equivocado al poner el papel en su cambio...se alivio un poco al notar la leve risita al otro lado del tubo, y la Macarena conquistadora surgió. Puso su mejor voz seductora y susurrante para decir: - ¿Quisieras salir a tomar un copa?. Es sábado en la noche...y mañana no trabajas. - De acuerdo...¿pasas por mÃ?. No cabÃa dudas que esta Rosana era una carota de cuidado...pero a Macarena le gustó que fuera asÃ. Era lo opuesto a lo que ella solÃa ser en su vida, precavida, cuidadosa y meticulosa...le gustó. - Bien...dejame anotar la dirección. Tardó una hora en arreglarse...hacÃa mucho que no tenÃa una...¿cita?. ¿Era eso una cita?. Bueno, podÃa decirse que sÃ...eligió una falda negra a media pierna, un sweater verde - azulado ajustado que se pegaba sobre sus senos, destacándolos, cepilló cuidadosamente su cabello rojizo y puso un poco de rimel para profundizar la mirada de sus ojos negros. Dio una vuelta frente al espejo antes de salir y se dijo que se veÃa bien. Cuando detuvo el Corsa frente a la dirección que Rosana habÃa indicado vio que era una Escuela de Teatro...vaya, mas sorpresas...con razón Rosana era tan desenvuelta. Y se veÃa hermosa con esa falda azul cortÃsima, la blusa blanca ajustada y los zapatos negros de tacón...y al fin vió su cabello, largo y color miel, cayendo lacio en marcando su rostro, que sin el gorro gris se veÃa esplendido. Con soltura Rosana se sentó a su lado y sonriendo de oreja a oreja le dijo: - Pensé que no llamarÃas. - ¿Por qué?. - No sé...era muy loco darte el número asÃ...espero no haberme equivocado. - Depende...de lo que busques - respondió Macarena con una seriedad que estaba lejos de sentir, ya que el desparpajo total de Rosana le estaban causando mucha gracia. Le causó aún mas gracia ver el azoro en el rostro de Rosana...y el color rojo subiendo a sus mejillas. No creÃa que aún hubiera mujeres capaces de sonrojarse. - Ups....¿será que me equivoqué?. - Pues no sé....- respondió Macarena, jugando a la desentendida. Detuvo el auto frente al restaurante donde pensaba invitar a Rosana y se volvió. Se quedaron viendo fijo a los ojos....Rosana aún sonrojada, o más aún...Macarena con una increÃble serenidad. Sostuvo la mirada por unos segundos - Creo que tú piensas que a mà me gustan las chicas.... Rosana asintió ligeramente. SentÃa el corazón en la garganta, pues era la primera vez que habÃa intentado algo tan frontal para atraer la atención de una mujer...habÃa puesto el papel con su número telefónico dentro del cambio porque estaba harta de esperar a que Macarena le dijese algo...y preferÃa recibir un «no gracias, te has equivocado» por respuesta que verla todas las semanas y no intentarlo. Ahora querÃa que la tierra la tragase si es que habÃa malinterpretado las miradas de Macarena y era que no le gustaban las chicas. - Pues sabes qué...te has equivocado, no me gustan.... Rosana sintió que se le venÃa el mundo abajo...no siempre era asà de atrevida y carota como se habÃa comportado con Macarena...generalmente siempre esperaba a que la otra persona diera el primer paso...pero no quiso esperar con Macarena. Bajó la cabeza, sintiendo que se le ponÃan rojas hasta las orejas. Macarena estiró la mano y le obligó a levantar la barbilla con suavidad, mientras acercaba su rostro. - Me encantan las mujeres en general...y vos en particular me tenes fascinada desde el primer dÃa en que te vÃ. - Qué mala sos....casi me matas de un susto....- respondió Rosana, acariciando la nariz de Macarena con la punta de los dedos. Se rieron, mirándose a los ojos, descubriéndose nuevamente en otro plan...atrayendose. Macarena se puso un poco nerviosa y dijo: - Vamos a cenar... - Bien. Durante la cena conversaron de miles de cosas. Macarena supo que Rosana trabajaba en la estación de servicio para solventar sus estudios de teatro, que ya habÃa intervenido en algunas obras y que esperaba poder convertirse en una actriz aceptable algún dÃa. Rosana supo el porque Macarena siempre lucÃa tan seria, debido a las mil y una cosas que llevaba en su cabeza. Sin embargo Rosana adivinaba un costado sensual en esa mujer tan seria...y querÃa descubrirlo. - ¿Y siempre has sido tan loca para tratar de atraer la atención de alguien?. - No...a decir verdad...siempre esperaba a que se acercaran a mÃ...por pánico al rechazo. - ¿Y que pasó conmigo?. - Pues...me atraÃas demasiado para esperar....y solo te veÃa si ibas a la estación...asà que lo pensé bien y me dije que me arrepenterÃa toda la vida si no lo intentaba. - Hmmm...espero no desilusionarte. - No lo creo. Terminaron la cena y el mozo vino a ofrecerles café. Macarena hizo un gesto negativo y le dijo en voz baja a Rosana: - El café mejor lo tomamos en casa. No solÃa llevar a una persona que apenas conocÃa a su casa...sin embargo, esa noche querÃa hacer cosas locas, y sobre todo...querÃa llevarse a esa mujer a su casa. HacÃa mucho tiempo que no tocaba a nadie, ni que alguien la mirara con la expresión arrobada con que Rosana la miraba. Rosana asintió y el corazón le dio un salto en el pecho. Pagó la cuenta que trajo el mozo. Quince minutos después estaban entrando en el apartamento de Macarena, que tenÃa un estilo despojado, no por falta de dinero para amueblar sino por falta de tiempo para ir a elegir las cosas. En el living solo habÃa un sofá de tres cuerpos, una mecedora y una mesa de centro amplia. En las paredes algunos posters de pelÃculas antiguas, y un equipo de audio en el piso. Rosana recorrió la habitación curiosa, mientras Macarena fue a la cocina a preparar el café, no sin antes encender dos de los inciensos que siempre tenÃa distribuidos estrategicamente en el apartamento. - ¿Puedo poner música? - preguntó Rosana desde la sala. - Claro. Rosana encendió el equipo y escogió uno de los discos de Macarena del estante, una selección de baladas en inglés. La música y el incienso se le antojaron muy sensuales a Macarena cuando regresó con la bandeja con los dos cafés. Se sentaron en el sofá...exageradamente cerca la una de la otra. - ¿Azúcar?. - SÃ...dos cucharadas - respondio Rosana. Macarena puso el azúcar en la taza y se la iba a alcanzar a Rosana, cuando esta hizo un movimiento imprevisto con la mano, que resultó en que el café se derramara sobre su blusa blanca. Se quedaron ambas mudas, y Macarena reaccionó diciendo: - Quitate ya la blusa, que la meto con algo de agua para que no se manche. - Pero... - Yo te presto algo para ponerte, no te preocupes. Rosana se quitó la blusa, que Macarena llevó al baño y puso en la pileta de pie con algo de jabón quitamanchas. Cuando regresó al living tuvo que reconocer que Rosana se veÃa preciosa con su soutien blanco de encaje, la falda subida hasta casi el lÃmite con la ingle y el cabello cayendo a ambos lados de su cabeza...se quedó de pie, mirándola...sintiendo unos locos deseos de besarla. Rosana levantó la vista y adivinó sus intenciones en la mirada. Se puso de pie y caminó hacia ella lentamente, exhibiendose, para sentir esa mirada ardiente sobre su piel. - ¿Te gusto?. - ¿Tú qué crees?. - ¿Siempre respondes a una pregunta con otra?. - Depende....de la pregunta... - A ver que respondes a esto - dijo Rosana, pasando los brazos detrás del cuerpo de Macarena, atrapandola, pasandole el calor de su cuerpo. Macarena entreabrio los labios para suspirar, pero no pudo, porque Rosana comenzó a besarla suave y candenciosamente, encendiendo fuego dentro de ella. Y no podÃa hacer nada porque Rosana tenÃa sus brazos atrapados...asà que se dejó besar, jugando con la lengua de Rosana, sintiendose casi mareada por el gusto de tenerla. - ¿Te gusto?...- murmuró Rosana al oÃdo de Macarena, antes de recorrer todo el lobulo con su lengua y llenarle el cuello con ligeros besitos. - Me estás volviendo loca.... - Eso es lo que pretendo...volverte loca...desde que te vi por primera vez me preguntaba como serÃa estar contigo...si serÃas tan seria y concentrada para todas las cosas - murmuraba Rosana a su oÃdo, alternando el comentario con besos a lo largo del cuello. Soltó un poco los brazo y Macarena atrapó a Rosana por la cintura, apretandola contra su cuerpo. SentÃa los pezones duros de la muchacha contra sus propios senos, que también apuntaban desafiantes hacia el frente aún cubiertos por el sweater. - ¿Y si te defraudo?. - Demuestrame que me defraudas...o que no lo haces....- respondió Rosana, con la boca rozando los labios de Macarena antes de besarla nuevamente de ese modo que puso a Macarena fuera de control. Desabrochó el soutien de la muchacha para tirarlo a un lado, luego desprendió la pollera que cayó al suelo, quedando Rosana solo con la bombacha blanca y los zapatos de tacón...se veÃa algo cómica, pero hermosÃsima...los pequeños senos se erguÃan con los pezones duros, las piernas eran delgadas y larguÃsimas, la cintura estrecha y las caderas amplias...le gustaba mucho ese cuerpo. Macarena hundio la cara en los senos de Rosana, para olerla, recorrió con su lengua los pezones erectos, provocando que aún se pusieran mas erectos. Rosana se puso aún mas excitada que Macarena con este simple gesto, le encantó sentir la cara de ella entre sus senos....querÃa que esa mujer la poseyera cuanto antes. - Te deseo... - También yo...vamos - dijo Macarena, urgida por sentir por completo la piel de Rosana junto a la suya. La tomó de la mano y se la llevó al dormitorio. Ahà la sentó en la cama y le quito los zapatos, comenzando a besar desde la punta de los dedos de los pies hacia arriba, pasando por los muslos, hasta la cara interna de los mismos, muy cerca del sexo, sintiendo el calor que se desprendÃa de esa zona...y el particular olor a mujer excitada de Rosana. Rosana jugueteaba con el cabello de Macarena mientras esta se aplicaba a su tarea de recorrer su cuerpo con besos...ahora estaba en el vientre, subiendo hasta los senos, que atrapó con su boca, mamandolos con una suavidad que parecÃa impropia para alguien tan seria. Rosana tomó la parte de abajo del sweater y dio un suave tirón que dio pauta a Macarena de sus intenciones...se incorporó un poco para que Macarena librase su cuerpo de la prisión del sweater y de inmediato el soutien negro voló detrás, quedando los senos de Macarena justo a la altura de la boca de Rosana, que los atrapó para chuparlos como desesperada. Pocas veces se habÃa sentido tan excitada estando en la cama con alguien...mientras chupaba los senos de Macarena, teniendo los ojos cerrados porque no querÃa sentir otra cosa que el olor del cuerpo de su amante, sus manos desprendieron la pollera..no querÃa nada entre ellas. Macarena decidió ayudarla, y rápidamente se quitó la pollera y la bombacha, quedando tan desnuda como Rosana. Rosana boca arriba, disfrutando del espectaculo del cuerpo de Macarena, recorriendola con sus manos desde los senos bajando por el vientre y jugueteando con los escasos vellos del Monte de Venus, sintiendo en sus piernas el calor que emanaba de la vagina de Macarena, que también se estaba recreando viéndola. Macarena bajó el cuerpo y se fundieron en un beso apasionado, una guerra de lenguas, mientras las manos de ambas se afanaban en el cuerpo de la otra, reconociendo cada rincón, sin dejar ni un solo centÃmetro de piel sin tocar. - No aguanto más - murmuró Rosana, que se movÃa debajo de Macarena, haciendo que esta se volviera loca. Macarena no se hizo esperar, rápidamente bajó para colocar su cabeza entre las piernas de Rosana y atrapar el clÃtoris hinchado de la muchacha con su boca, chupandolo, y trabajando con la lengua dentro de la vagina mojada, emborrachandose con la mezcla de aromas que emanaba del cuerpo joven de Rosana, ahora totalmente a su merced...elevó la mirada y la cara que Rosana tenÃa la volvió loca...apuró el trabajo de lengua y chupado, hasta que el orgasmo le llegó a Rosana en forma violenta, quitándole el aliento. Se quedó con la cabeza echada hacia atrás y los ojos cerrados, mientras sentÃa como Macarena subÃa lamiendo su vientre hasta llegar a su cuello, con el cuerpo pegado al suyo, moviendose....invitandola a seguir con el juego amoroso. - ¿Te cansaste? - preguntó Macarena...Rosana continuo con los ojos cerrados, pero deslizó la mano entre su cuerpo y el de Macarena para juguetear con sus dedos sobre el clÃtoris hinchado de su compañera sexual, que dio un suspiro al sentir ese jugueteo incitante...comenzó a presionar con su cuerpo sobre la mano de Rosana, que por la forma en que la estaba masturbando se notaba que no era novata en estas lides. Ritmicamente Rosana movÃa sus dedos arriba y hacia abajo sobre el clÃtoris de Macarena, presionando y soltando para volver a presionar mientras restregaba...Macarena empezó a suspirar ruidosamente, sintiendo que su vagina se incendiaba...apretando el cuerpo contra el de Rosana para sentirla trabajando allá abajo... - Ya..no seas cruel - murmuró entre suspiros, justo antes que Rosana metiera tres dedos de un golpe dentro de la vagina mas que lubricada por la abundante cantidad de espesos lÃquidos que desprendÃa. Macarena pego un gritito por el placer que le provoco ser penetrada de ese modo, y comenzó a balancearse sobre los dedos que tenÃa firmemente metidos dentro, y que Rosana parecÃa querer introducir aún mas porque los iba empujando hacia dentro a un ritmo que ponÃan totalmente caliente a Macarena...que no tardó mucho en tener un orgasmo que le hizo sentir como las paredes de su vagina se movÃan como posesas. Se dejó caer sobre el cuerpo de Rosana, agotada totalmente...dejó que la muchacha retirara su mano, porque no querÃa moverse, sino disfrutar del descansar sobre ese cuerpo que tanto la habÃa hecho gozar. Durante unos largos minutos ninguna de las dos habló, hasta que Rosana dijo. - No estoy para nada defraudada.... - ¿De verdad que no?. - ¿Otra vez me respondes con una pregunta?. - Es que si estas defraudada....puedo hacerte cambiar de opinión - respondió Macarena, comenzando a besar el cuello de Rosana...aún tenÃa toda la noche para lograr que Rosana no se arrepintiera de haber dado el primer paso para propiciar ese encuentro....
|