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« en: Junio 08, 2006, 12:30:03 » |
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Los primeros dÃÂas en el nuevo barrio fueron extraños para Pilar, quién habÃÂa pasado toda su vida en un apartamento en pleno centro de la ciudad, rodeada de bocinazos, ruidos, música, humo de motores, las conversaciones de las personas que paseaban por allÃÂ. Tener ahora esa casita con jardÃÂn y un pequeño patio al fondo, en un lugar tan tranquilo, era como un sueño. Al fin que lo que al principio habÃÂa parecido tan malo, tener que vender el apartamento para pagarle a su hermano la mitad que le correspondÃÂa por herencia, habÃÂa resultado en su beneficio.
Pronto Pilar se habituó a su nuevo entorno, a correr en el parque por las mañanas, a pasar por el kiosco que quedaba como a cinco calles de su casa, pero que tenÃa todas las revistas que le gustaban...y especialmente porque estaba esa dependienta tan bonita, aunque algo parca que atendÃa el lugar en las tardecitas. Pilar es lesbiana. Lo descubrió apenas al salir de la adolescencia, cuando en lugar de mirar a los chicos....sus ojos se perdÃan detrás de los traseros de las chicas, o cuando tenÃa que hacer esfuerzos para poder apartar la mirada del escote de sus amigas cuando iban a bailar a alguna disco y se ponÃan ropa sensual. Desde aquellas épocas en que no comprendÃa que le sucedÃa, hasta ahora que acababa de cumplir 33 años, habÃa tenido tres parejas, alguna aventurilla, y habÃa confirmado que lo que le atraÃan eran las mujeres. Sin embargo aún no habÃa tenido una pareja fija, una con quién tuviera ganas de compartir la vida, en parte porque le tenÃa pánico al compromiso, en parte porque no se habÃa enamorado realmente hasta ese momento, asà que dejaba solo que las cosas sucedieran Pero Pilar tuvo que aceptar que le sucedÃa algo extraño con la chica del kiosco, cuando comenzó a buscar excusas ante si misma para ir a comprar cosas allÃ, a pesar de no ser el negocio mas cercano a su casa. Y no se explicaba qué le atraÃa, dado que la muchacha siempre vestÃa con camisas amplias, unas polleras bastante largas, usaba unos anteojos con montura dorada y el largo cabello castaño recogido la mas de las veces en una cola de caballo. Los ojos de la chica son intensamente verdes, sin embargo al pasar los dÃas, Pilar descubrió que se ponÃan en algunas ocasiones de un verde azulado profundo y en otras cambiaban a tener pintas de color marrón. Un dÃa, como al descuido, se lo comentó, para poder oÃr de ella algo mas que un "Hola....¿qué llevas?". - Hoy tienes los ojos de diferente color. Por primera vez vio sonreÃr a la chica del kiosco....y se dijo a sà misma que tenÃa una sonrisa preciosa. - Es de familia...mi padre también tenÃa los ojos asÃ, cambian con el estado del tiempo. - ¿Cómo es eso?. - Pues cuando tienen pintas marrones habrá lluvia...si están muy verdes hará buen tiempo, cuando se aclaran es que hay humedad y frÃo. - O sea que eres un servicio meteorológico ambulante comento Pilar, tratando de ser graciosa y lográndolo, porque la chica lanzó una carcajada. Al tirar la cabeza hacia atrás la blusa se le abrió un poco, dejando ver el nacimiento de los senos, y la mirada de Pilar se perdió allÃ, en esa suave curva. De inmediato apartó la mirada, porque ver ese poco de piel la puso nerviosa...se dijo que ya era demasiado tiempo sin hacer el amor, si ver una teta la ponÃa tan nerviosa. Tomo el cambio que ella le dio y se retiró del pequeño local. En los dÃas siguientes Pilar se dedicó a averiguar cosas sobre la chica del kiosco. Supo que se llamaba Adriana, rondaba los 30 años aunque nadie pudo decirle su edad con exactitud. El hombre que atendÃa el kiosco en las mañanas era su hermano mayor, que vivÃa en otro barrio muy alejado, ambos habÃan heredado el negocio de su padre. Oà que la madre de ambos se habÃa marchado de casa siendo ellos muy pequeños, debido al maltrato de su esposo. Después de eso el buen señor se habÃa dedicado a maltratar a sus hijos, por lo que los muchachos no lo habÃan pasado nada bien mientras crecÃan. HacÃa cinco años el hombre habÃa fallecido, y desde entonces ambos atendÃan el negocio. Supo también que Adriana habÃa tenido un novio, que él se habÃa marchado a USA poco antes que el padre de Adriana falleciera, prometiendo regresar....solo que la promesa se diluyó con el tiempo, y no solo no habÃa regresado, sino que ya ni siquiera escribÃa. Todo eso lo supo Pilar por Asuntas, una de esas viejitas de barrio que saben la vida de todo el mundo....y de la cual Pilar se dijo deberÃa cuidarse si en el futuro tenÃa alguna relación. Esa noche de sábado Pilar estaba aburrida en casa, asà que decidió salir hasta el centro a ver una pelÃcula. HabÃa oÃdo de "La otra cara del amor", cuya protagonista era lesbiana, y se dijo que serÃa un buen programa. Después de darse un largo baño, se inspeccionó frente al espejo...las piernas de Pilar eran su punto fuerte, largas, bien formadas, derechas....perfectas. El vientre se mantenÃa liso gracias al estricto control que ella ejercÃa sobre su dieta....seguÃa mirándose al espejo cuando pasó las manos tras su cabeza, y los pequeños senos salieron desafiantes...le gustaba su cuerpo. Se puso una falda negra corta, un swater blanco y tomó su cartera. Peinó su corto cabello negro, repasó sus labios con brillo, se pudo unas caravanas y salió. Tomó el coche, pero al pasar frente al kiosco, decidió que comprarÃa unos dulces...y de paso verÃa a la mujer que distraÃa sus pensamientos cuando menos lo esperaba. Adriana estaba bajando las cortinas del kiosco....Pilar se sorprendió al verla con unos jeans ajustados y una camisa ajustada al cuerpo...Adriana la vio detener el coche y dejó de bajar las cortinas. Mientras Pilar bajaba del auto le dijo: - Caramba Pilar....casi no llegas mujer. ¿Vas a llevar algo? - SÃ...querÃa algunos dulces, de los que siempre llevo. Pilar no querÃa verse muy babosa...pero realmente Adriana se veÃa espectacular en aquella ropa. Se le notaban los senos, y la redondez perfecta de su cola. Se sorprendió que Adriana supiera su nombre....pero luego se llamó tonta. Seguramente sabÃa su nombre del mismo modo en que ella habÃa logrado averiguar lo que sabÃa...preguntando. - ¿Tienes una cita? preguntó Adriana de pronto. Los ojos azules de Pilar se encontraron con los ojazos verdes de Adriana, que esperaban. - No, solo voy al cine....¿por qué no te vienes conmigo? preguntó de pronto. La experiencia le habÃa enseñado que tomar de sorpresa a una chica valÃa mas que mil palabras para convencerla. - Bien...solo déjame cerrar. respondió Adriana. Casi parecÃa estar esperando esa invitación, se dijo Pilar a sà misma. ¿Cómo podÃa Adriana saber que ella la invitarÃa?. No, no....seguramente se estaba dejando llevar por la atracción que esa mujer provocaba en ella. Adriana era un misterio que Pilar querÃa descifrar. Fueron a ver "La otra cara del amor", que trataba sobre la historia de una chica lesbiana y de dos muchachos que pretendÃan conquistar su atención. Vaya tema para la primera....¿cita?. Extrañamente Pilar se sentÃa asÃ, como en primera cita con Adriana. Al final de la pelÃcula Pilar la invitó a tomar un café. QuerÃa pasar tiempo con ella, ahora que tenÃa la oportunidad de acercarse y extraerla algo mas que un comentario sobre el tiempo, o sobre un libro (Adriana era una lectora voraz) o sobre música. - Te noto cambiada.
-¿Cambiada?. - SÃ...te sienta muy bien esa ropa....deberÃas vestir siempre asÃ. - Ah....es eso...es que los fines de semana visto asÃ. - ¿Y por qué no en la semana?. - Ya sabes....estoy sola en las noches en el kiosco....los muchachos suelen ponerse pesados. Si luzco como mojigata....no molestan tanto. Ni siquiera consideran el hecho de conquistarme. Ambas rieron, porque eso era cierto. Pilar estiró la mano para tomar el azucarero al mismo tiempo que Adriana, y las manos de ambas se tocaron. Pilar miró a Adriana, sorprendida...mas sorprendida porque ella parecÃa no tener intención de retirar su mano. Después de mucho tiempo Pilar sintió aquel escalofrÃo recorriendo su espalda, tÃpico de cuando una mujer le atraÃa mas que especialmente. - ¿Te gustó la pelÃcula?. - SÃ, estuvo bien. - ¿Qué opinas de las lesbianas? preguntó Pilar de pronto. Si Adriana tenÃa fobia a las chicas homosexuales preferÃa saberlo ya, antes de seguir alimentando el fueguito que comenzaba a arder en su pecho. - Tuve una amiga lesbiana en la secundaria. Mejor amiga que cualquiera de las otras. Siempre me ayudó en todo, y entendÃa que no pudiera ir a casi ningún lugar porque mi papá lo prohibÃa...las otras muchachas se reÃan mucho de mà por eso. No tuve una adolescencia fácil...pero mientras Sonia estuvo cerca, se hacÃa todo mas llevadero. - ¿Y que pasó con ella?. - Papá no me dejo verla más cuando alguien le comentó que "probablemente era una muchacha rara". Luego su familia se mudó a otra ciudad, y no he sabido mucho mas de ella. Una pena. Fue la mejor persona que he conocido. - ¿Y no te daba curiosidad?. Digo...el hecho de que fuera lesbiana. - No. Yo opino que cada quién puede hacer lo que quiera con su vida, mientras no joda a los demás. Vivo y dejo vivir. - Caramba.....no te imaginaba asÃ, con una mente tan abierta. - Ja ja ja....por como me criaron no deberÃa ser asÃ. Creo que fue por fobia....cuanto mas obtusa quiso hacerme mi padre, mas mi mente se abrÃa. Aún me quedan muchas cosas por superar, pero de ningún modo quiero ser como él era, como quiso que yo fuera. Pilar asintió quedamente...pero ya sabÃa lo que mas le interesaba...que Adriana no consideraba al lesbianismo como algo repudiable. En la siguiente semana fue mas seguido al kiosco, hasta que Adriana le comentó que le gustaba mucho Catherine Denueve. Pilar le preguntó si habÃa visto "El Ansia", protagonizada por la Denueve con la Sarandon...una historia de vampiros y lesbianismo, pero obvio decirle ese detalle a Adriana. - Comencé a verla en una ocasión, con Sonia...pero mi padre me hizo quitarla, aún no sé porque. Luego no me atrevà mas a pedirla en el video. Que tonta soy ¿verdad?. - Yo tengo el video...si quisieras verlo en casa esta noche, puedes venir luego de cerrar el kiosco. Era una invitación loca, Pilar lo sabÃa. Sin embargo Adriana la miró a los ojos y le dijo. - Bueno...estaré como a las 21 hrs en tu casa...¿llevo pizza?. - Claro....esta bien respondió Pilar, nerviosa como una adolescente. Prácticamente corrió hasta su casa para pasar aspiradora, lavar, perfumar, poner luces bajas, bañarse, ponerse una falda negra y una camisa de seda blanca. A las 21 hrs en punto sonó el timbre. Era Adriana. Por primera vez Pilar la vió con una falda y se dijo que tenÃa unas hermosas, hermosas piernas. Llevaba un sweater azul ajustado, que debaja ver sus senos grandes y firmes. Pusieron la pizza sobre la mesa, Pilar trajo vasos y la cerveza frÃa desde la cocina, prepararon la mesa, Pilar puso la pelÃcula, y se sentaron juntas en el sofá...muy juntas. - Que elegante es la Deneuve murmuró Adriana. Pilar asintió..sin despegar la mirada de las piernas de Adriana. Se estiró para tomar su vaso de cerveza y las piernas de ambas se rozaron, - Cierto, una mujer muy elegante. - A Luis le gustaba mucho Catherine Deneuve. Siempre me decÃa que era algo asà como su amor platónico. - ¿Quién es Luis?. - El que fue mi novio...un pobre tipo, tan reprimido por su mamá como yo por mi padre. Solo que él terminó antes su sufrimiento....se largó a USA, y ya ni sé de él. - Yo le odiarÃa por irse dejándome sola. - Sabes...no lo odio. Creo que ya no soportaba más. Y quizás el amor no era tan fuerte. Si debo confesarlo....no lo extrañe demasiado. Creo que estaba con él por costumbre, para poder escaparme cada tanto de casa. Eramos una excusa el uno para el otro. - ¿TenÃas sexo con él? preguntó Pilar de pronto. Se estaba poniendo celosa al oirla hablar del tal Luis. Adriana pegó un respingo y giró el cuerpo para verla a los ojos. - Creà que ya en el barrio te habÃan ido con el cuento de que soy virgen. - Pues... - Vamos Pilar...estoy segura que algo te han contado sobre mÃ. Sé como es la gente, siempre tienen algo que decir. - Me contaron algo de tu novio y de como era tu papá, nada mas. - Bueno...entonces...ya tienes idea. Nunca tuve sexo con Luis. Hubo oportunidad, en varias ocasiones estuvimos casi a punto de hacerlo...pero yo no quise, no sentÃa "eso" que se supone hay que sentir. Después ya no salà con nadie, papá estuvo enfermo un tiempo, después que murió me dedique a estudiar y al kiosco. - ¿O sea que nunca....nadie te tocó?. Adriana miraba la pantalla, donde la Denueve se insinuaba con la Sarandon. Miró directo a los ojos de Pilar y respondió en voz muy baja. - Sonia me tocaba...es decir, nos tocábamos cuando estábamos a solas. La idea excitó a Pilar...la idea de que Adriana ya hubiera sentido deseo por otra mujer, la hacÃa sentir como mas aliviada. Deslizó su mano sobre la pierna de Adriana, quién la dejó hacer. - ¿Y te gustaba?. - Mucho....pero tampoco llegamos a mucha cosa. Mi padre la echó de casa un dÃa que nos sorprendió abrazadas....imaginate, si nos hubiera visto tocándonos los senos como a veces hacÃamos creo que nos mata. Pilar no soportó más. Estiró las manos y comenzó a tocar los senos de Adriana sobre el sweater...acariciar los senos era una de las experiencias mas sensuales que Pilar conociera...pronto los pezones de Adriana se pusieron duros. Adriana acercó su cara a la de Pilar, quién entreabrió los labios, pidiendo un beso. Adriana no se hizo esperar y enredó su lengua con la de Pilar, besándola de una forma tierna, dulce y apasionada. Pilar ya se sentÃa caliente, asà que adelantó el cuerpo para pegarlo al de Adriana, quién pasó sus brazos detrás del cuello de su amiga para poder profundizar el beso, los senos de una contra los de la otra. Las manos de Pilar recorrÃan los costados del cuerpo de Adriana, bajando hasta la curva de la cola, desenfrenadas, queriendo abarcar todas las curvas de ese cuerpo que venÃa despertando deseo desde hacÃa ya un tiempo. Mientras tanto Adriana desabotonó la camisa de Pilar, dejando al descubierto los senos con los pezones ya erectos desde hacia mucho rato. La boca de Adriana atrapó los pezones de Pilar, cambiándose de uno al otro, mientras sentÃa que su sexo ardÃa y que se estaba mojando completamente....asà era como se suponÃa que debÃa sentirse una mujer excitada, pensó, mientras seguÃa trabajando en los senos de Pilar. QuerÃa dejar caer todas las barreras esa noche, conocer el placer, el placer que sabÃa solo en brazos de otra mujer podÃa sentir. El placer que habÃa anticipado con los tÃmidos toqueteos que habÃa tenido con Sonia hacÃa ya tantos años, y que luego no habÃa vuelto a experimentar. Con su veteranÃa en las lides del amor Pilar la apartó un poco, para quitarle el sweater y calmar un poco su propia calentura....querÃa que esa primer vez fuera especial para su amiga. Era la primera vez que estaba con una total novata en cuestiones sexuales y no querÃa desilusionarla. Adriana cubrÃa sus grandes senos con un brasier negro de encaje, cosa que volvió a Pilar completamente loca de deseo. Cubrió de besos la hendidura entre los senos, para luego liberarlos y dejarlos al aire. Los pezones de Adriana eran grandes y de un color morado oscuro. Atrapó uno entre sus labios y les dio un ligero apretón entre sus dientes, como si fuera a comerlos. Adriana reaccionó tomando la cabeza de Pilar y hundiéndola entre sus senos....pidiendo que los comiera. Pilar los chupó, mordisqueo y recorrió con la lengua, en una lentitud sensual y excitante. - Estoy muy excitada Pilar.... - Ya sé - respondió Pilar. Desabotonó la falda de Adriana, y separándose de ella, la hizo bajar por sus piernas hasta quitársela. Luego le quitó las bragas negras, dejando al aire unos húmedos labios rosados, y un clÃtoris que ya estaba hinchado...y aún no habÃa sido tocado. Pilar hizo que Adriana se sentara mas al borde del sofá, y luego, semi recostándose sobre ella, puso una de sus manos sobre el sexo de Adriana, comenzando a masajear toda la entrada al lugar del placer con su mano, para luego dedicar especial atención al clÃtoris hinchado de su amiga, que lanzó un profundo suspiro de placer al sentir aquellos dedos masturbandola con tanta habilidad y ternura....Pilar parecÃa conocer cada una de sus zonas eróticas y placenteras, logrando que gran cantidad de lÃquidos salieran de la vagina de Adriana, asà que cuando le metió dos dedos dentro de la vagina estaba tan lubricada que penetraron con facilidad en la estrecha cavidad. - ¿Te molestan?. - No...no....sigue....- respondió Adriana, empujando su cuerpo hacia el de Pilar para poder sentirlos mas adentro. Mientras tanto sus manos habÃan atrapado los pechos de Pilar y los masajeaban con fuerza. Pilar daba empujoncitos con su propio cuerpo sobre su mano, para penetrar a Adriana con mas facilidad, los dedos entraban y salÃan rápidamente de la vagina húmeda y super lubricada, Adriana daba suspiros y gemidos, comenzando a tener fuertes espasmos que anunciaban el orgasmo. Este llegó en forma violenta, atrapando varias veces los dedos de Pilar, quién los dejó dentro haciéndolos vibrar para aumentar la sensación placentera de Adriana, que daba grititos y suspiros de placer. Cuando al fin se quedó quieta los retiró suavemente. La besó en la boca, y no se sorprendió al sentir la mano de Adriana sobre su sexo, tocándola sobre las bombachas masajeando de modo inexperto pero que la pusieron a mil. - Quiero que también tú sientas placer....dime como hacerlo. - Vamos a frotarnos - dijo Pilar, excitadÃsima con la sola idea. - Dime que hacer. Pilar se quitó ella misma la falda y las bombachas, hizo que Adriana se recostara en el sofá, y se recostó ella misma en el lado opuesto. Luego entrelazó sus piernas con las de ella, hasta que los sexos de ambas quedaron en contacto. Adriana se estremeció al sentir el sexo húmedo y super caliente de Pilar contra el suyo. Comenzaron a moverse lenta y candenciosamente, perdiendo la noción del espacio, para luego acelerar la frotación....teniendo Adriana un nuevo orgasmo que duró varios minutos, y Pilar el primero de esa noche, poniéndolas al borde del delire....Adriana seguÃa moviéndose como loca, presionando su clÃtoris hinchado contra el de Pilar y de pronto otro intenso orgasmo les llegó a ambas, dejándolas agotadas y sudorosas. Descansaron un poco sobre el sofá, aun con los sexos palpitantes muy cercanos. Adriana se escapó del enlace al que las piernas de Pilar la tenÃan, acercándose a la boca de ella para darle un beso largo, profundo. Pilar le pasó el brazo tras la nuca, enredando su lengua con la de Adriana. Cuando se separaron Adriana bajó por el cuello de Pilar, besando y lamiendo suavemente, de un modo tan sensual que Pilar empezó a calentarse de nuevo. Adriana siguió bajando por el vientre, hasta encontrarse muy cerca del sexo de Pilar...que ya estaba otra vez hinchado y expectante. Lo miró...y sintió deseos de chuparlo, cosa que hasta hacÃa poco pensaba y le daba asco...pero ahora solo querÃa proporcionarle placer a Pilar, hacerle sentir las mismas cosas que ella habÃa sentido, en ese su primer y fabuloso intercambio sexual. Con la punta de su lengua tocó el clÃtoris de su amiga, sintiendo como esta se estremecÃa...lo que le hizo perder la noción de contención. Comenzó a chupar el clÃtoris caliente de Pilar, metiendo luego la lengua dentro, entreabriendo los labios vaginales para saborear esos jugos, que se le antojaban dulces, con un sabor extraño a su paladar pero no desagrable...y el olor...el olor que emanaba de Pilar, a sexo, a mujer caliente, le pusieron como loca. - Para por favor - pedÃa Pilar, que estaba agotada de los orgasmos anteriores, pero Adriana no podÃa parar...seguÃa jugando con su lengua allÃ, sin piedad dedicada a estimular el botón del amor....hasta que un nuevo orgasmo sacudió las entrañas de Pilar, haciendo que sus piernas se agitaran. Adriana subió entonces lamiendo por el vientre de Pilar, hasta su cuello, donde colocó la cabeza quedando acostada sobre el otro cuerpo desnudo y sudoroso, tanto o mas que el suyo propio. En el ambiente habÃa una mezcla de aromas: el perfume del sahumerio que Pilar encendÃa en las noches, olor a sexo, a sus propios jugos, a sudor....pero sobre todo, un aroma a mujer satisfecha flotaba en el aire.
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