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« en: Junio 08, 2006, 12:49:29 » |
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Me pasó una de sus manos por detrás del cuello para ser ella quien controlara las embestidas de mi lengua dentro de su boca y los movimientos de mi cuerpo, esto me excitó aún más, en un giro de cuerpos me coloqué sobre ella y la besé con un desenfreno que no habÃÂa sentido jamás con ningún hombre
Hola, quiero iniciar mi relato contándoles un poco sobre mi, soy venezolana, tengo 23 años y soy bisexual. Soy asidua visitante de este sitio por que sencillamente me parece uno de los mejores de la red. En esta ocasión quisiera contarles mi primera experiencia con alguna chica de mà mismo sexo.
Todo empezó cuando decidà hacer realidad mi sueño de tener sexo con una mujer, antes que yo habÃa tenido algunas experiencias con hombres y aunque nada fuera de lo común pues se podrÃa decir que pude adquirir cierta experiencia, que me permitió conocer acerca de mis partes más sensibles y que pensé se debÃan repetir en todas las mujeres.
Conocà a quien hoy es mi pareja y con en una sala de chat, yo buscaba alguien con quien poder hablar y compartir mis fantasÃas y que a la larga se convirtiera alguien confiable con quien compartir la cama, pero nunca pensé en alguien con quien compartir mi vida. Esa persona llega a mi vida y sin conocernos fÃsicamente fuimos creando lazos de amistad y teniendo muchas afinidades, hasta ese momento el hecho de que ella viviera en otra ciudad a mà me parecÃa genial, pero luego los sentimientos se hicieron más profundos hasta llegar a convertirse en algo muy fuerte que he denominado amor. Ella una morena bastante alta, con unas piernas firmes y esbeltas, unas caderas bastante sensuales, no muy dotada de senos pero con unos labios carnosos que sé convertirÃan más adelante en mi perdición, no habÃa tenido experiencia sexual de ningún tipo, a sus 24 añitos no habÃa gozado de los placeres de la carne, y ese pequeño detalle solo vino a aumentar mi deseo, cabe acotar en este momento que yo soy una mujer del tipo bastante común, soy gordita, mido 1.63m, morena, de ojos y cabello negro, mi único atributo sobresaliente son mis senos bastante grandes y con unos pezones enormes, en fin debido a mis condiciones fÃsicas no aspiraba a levantarme a semejante monumento de mujer, pero como la suerte siempre favorece a los principiantes me tocó estrenar a esa Hembra.
En fin cuadramos para que ella viniera a pasar una semana en mi ciudad, claro previo acuerdo de que si ella se arrepentÃa de algo pues simplemente no harÃamos nada y se regresarÃa a mi ciudad, aunque las dos ardÃamos de deseo y de antemano sabÃamos que era inevitable un encuentro sexual entre nosotras. Al fin una tarde del mes de diciembre llegó a la terminal de autobuses de mi ciudad, con 2 horas de retraso, cabe destacar que yo estaba tan molesta por la espera que ese sentimiento reemplazó el nerviosismo que en horas de la mañana sé habÃa apoderado de mi, al bajarse del bus y verla en persona por primera vez (antes habÃamos compartido muchas fotos y hablado por webcam) me sentà invadida por un sentimiento muy cálido que me llenó y creo que ella sintió lo mismo por que se echó en mis brazos y nos fundimos en un apretado abrazo por varios segundo que para mi fueron la gloria, su cabello olÃa a primavera y su cuerpo tibio me llegó al alma. Una vez superada la primera impresión y llenas de emoción nos fuimos al hotel, dejamos sus maletas y nos fuimos a tomar un tardÃo almuerzo, durante la velada ella habló poco, estaba completamente intimidada ante mi presencia, traté de transmitirle confianza abordando temas y situaciones que habÃamos vivido por teléfono. y eso ayudó a que se relajara bastante, de más está decir que yo desde el primer momento estaba total y completamente excitada, mis pantys estaban muy mojadas y no veÃa la hora de echarle mano a mi presa, aunque disimulaba bastante bien pues no querÃa que se sintiera presionada.
Yo con el pretexto de que estaba cansada aún con el humor un tanto malo por la espera en el terminal de pasajeros, le pedà que nos fuéramos al hotel a descansar y que dejáramos las salidas y los paseos para la noche, luego de ambas nos ducháramos y descansáramos y asà lo hicimos, vale decir que la habitación del hotel tenÃa un baño bastante amplio, con bañera, tenÃamos una pequeña nevera y solo una cama matrimonial asà que luego de que ambas nos duchamos nos recostamos en la cama, en ese momento ella se volvió a poner tensa y como distante, se situó en el extremo opuesto de la cama y lo más alejada posible de mi, yo no muy acostumbrada a manejar ese tipo de situaciones estaba a punto de perder la paciencia y explotar en un ataque de impotencia, pero decidà calmarme y comencé otra vez el trabajo psicológico, le pedà permiso para acercarme a lo cual accedió tÃmidamente y tomando su mano solamente comencé a acariciarle sus dedos al tiempo que le iban conversando cosas triviales, luego le pedà que me abrazara que querÃa sentirla muy cerca de mÃ, y le propuse que durmiéramos un ratito asà abrazaditas, ella aceptó y me abrazó al tiempo que recostaba la mitad de su cuerpo sobre el mÃo, yo en ese punto estaba que me morÃa de la excitación, tenÃa mis pezones duros y mi sexo estaba tan húmedo y palpitante que casi iba a acabar sin siquiera tocarme, demás esta decir que eso de dormir era una trampa mÃa para acelerar las cosas por que ya el deseo me tenÃa loca. En ese momento la miré y estaba con sus ojitos cerrados y aferrada a mi como si de ello dependiera su vida, ahà vi mi oportunidad de dar un paso hacia delante, y lo hice, empecé a besar sus ojos cerrados, sus mejillas, su nariz, eran besos tiernos, solo rozaba levemente su cara con mi piel y ella se dejaba, la besaba cerca de la boca, en la frente, en el cuello, en la barbilla hasta que no pude más y quise comerme sus labios, le pedà permiso para besarla y muy inocentemente me respondió que nunca antes la habÃan besado, que le robara el beso y no faltó más nada que decir me lancé sobre sus labios ella al principio estaba tensa y no usaba su lengua, a lo cual yo respondà colocando una de mis manos detrás de su cuello para dirigir su cabeza, hasta este punto ella habÃa estado prácticamente encima de mÃ, el contacto de mis manos un tanto frÃas con su cuello, hizo que se estremeciera, y abriera un poco su boca momento en el cual mi lengua invadió toda su boca, ella sintió que estaba llegando muy lejos y se detuvo y me dijo no me metas la lengua, acto seguido yo bajé una de mis manos hasta sus senos y le susurré en el oÃdo, abandónate a mi, no se si fueron las palabras o el contacto de mis manos con sus senos lo que la hizo ceder, pero sentà como fue relajando su cuerpo poco a poco, comencé a besar con más calma, controlando mi respiración al tiempo que trataba de incitarla a una lucha lengua a lengua y cuando justo lograba que reaccionara la sacaba y me iba a morder sus labios o recorrerlos con mi lengua, esto la fue excitando, y terminó de colocarse totalmente sobre mi, me retuvo la mano que acariciaba y masajeada sus senos y me pasó una de sus manos por detrás del cuello para ser ella quien controlara las embestidas de mi lengua dentro de su boca y los movimientos de mi cuerpo, esto me excitó aún más, en un giro de cuerpos me coloqué sobre ella y la besé con un desenfreno que no habÃa sentido jamás con ningún hombre, la besaba y magreaba sus senos por encima de la ropa, hasta este punto ambas estábamos completamente vestidas, sentà que su ropa me estorbaba y metà mi mano dentro de su sostén para acariciar sus senos, sus pezones estaban en completo estado de erección, empecé a succionar su lengua con mi boca, subÃa y bajaba a lo largo de ella como si se tratara de un helado o un pene, ella comenzó a dar pequeños gemidos de placer que se ahogaban en cada una de mis acometidas sobre su lengua, comencé a bajar mi mano y la situé sobre su rajita por encima de su ropa, que sentà bastante húmeda y ante mi asombro ella me guÃa la mano para que hiciera presión y me dice en el oÃdo sigue besándome que me estoy corriendo, yo me quedé perpleja, no lo podÃa creer, ella ya se habÃa corrido con casi ningún esfuerza de mi parte.
Ella inocentemente me pregunta si yo también habÃa acabado y yo no pude decirle la verdad y le respondà que si, pero que querÃa más, me dijo que estaba exhausta y que deseaba ducharse y cambiarse de ropa interior nuevamente, yo le respondà que no que se quedara asà que ahora mismo yo solucionaba su problema y acto seguido comencé a besar su cuello, su espalda, sus orejas en ese momento ella comenzó a acariciar mi espalda suavemente, lo cual me hizo sentir una oleada de placer que llegó hasta lo más profundo del coño, empecé a desvestirla, primero la franelilla que llevaba puesta y luego su sostén al tiempo que me detenÃa en cada uno de sus senos para mamarlos, morderlos, pellizcarlos y frotarlo, ella respondÃa con gemidos muy bajitos y con cambios en su respiración, luego con mi lengua recorrà todo el lÃmite entre su pantalón y su cintura, una y otra vez, estaba tratando de auto controlarme, sentÃa que en cualquier momento perderÃa la cabeza, asà que lentamente comencé a frotar mi cara sobre su monte de Venus, sobre su piernas, y su ingle por sobre la ropa, lentamente, ella arqueaba su espalda y con sus manos dirigÃa mis movimientos, le solté la correa, luego el botón y finalmente el cierre, ella trató de ayudar con sus manos a bajarle el pantalón a lo cual respondà sujetándoselas fuerte y colocándolas sobre su cabeza, esto la excitó más aún, yo volvà a mi tarea, le arranqué los pantalones de un tirón y luego fui a la conquista de su tanga color negro, era de encaje y por detrás constaba solamente de un hilito que sé perdÃa en su exquisito culo, de su sexo emanaba un olor a hembra bastante fuerte y embriagador, su tanga estaba completamente mojado, comencé a acariciar su rajita por encima de la ropa, luego empecé a pasar mi lengua por la parte interna de sus muslos, mientras masajeada en cÃrculos su rajita por sobre la ropa, su cuerpo convulsionaba de placer, tenia sus ojos muy abiertos y su mirada era una suplicante bienvenida, comencé a bajar su tanga con mis dientes, primero de un lado, luego del otro, ella comenzó a respirar más agitadamente de lo normal, cuando terminé de sacar toda la tanga su sexo expuesto a mis ojos se veÃa totalmente abierto, era exactamente igual a una flor, de un rosado oscuro sus labios mayores, bastante prominentes y que sobresalÃan, los menores eran de un rosado brillante, comencé a besarle su rajita poco a poco y de repente empiezo a sentir que se convulsionaba, la muy gozona habÃa acabado nuevamente, yo me reà satisfecha de tener semejante poder sobre ella y en vez de detergen comencé a lamer todos los jugos que salÃan de su sexo y esto le provocó aún más placer, me decÃa sigue anda sigue, yo que estaba a reventar le dije ya verás como me como tu coño, y hundà mi lengua dentro de su sexo, al sentir que mi lengua rozó levemente su clÃtoris sus caderas empezaron en un loco vaivén, se movÃa y frotaba todo su coño contra mi cara, mientras mi lengua trataba de alcanzar su botoncito rojo, luego le tocó el turno a mis manos, abrà su coño con una mano y con la otra masajeada en cÃrculos la zona cercana a su clÃtoris ella seguÃa moviéndose, le pedà permiso para invadir su cuerpo con mis dedos y me dijo que le daba miedo que podÃa doler, a lo que le respondà si duele te los saco cosa que por ningún motivo tenÃa pensado hacer, como ya habÃa acabado 2 veces estaba bastante lubricada asà que probé introducir mi dedo medio, ella se quejó y yo sin hacerle caso lo metà completo, ella arqueó la espalda y dejó escapar un profundo uffff que era una mezcla de dolor y placer, dejé mi dedo quieto mientras ella se acostumbraba al cado de unos minutos comencé a moverlo dibujando cÃrculos en su interior y sin sacarlo, ella comenzó a mover sus caderas, signo inequÃvoco de que estaba gozando, empecé un mete y saca bastante lento, luego se fue acentuando, intenté meter mi dedo Ãndice, eso si costo más, ella se quejaba y me decÃa duele bebé no lo hagas, yo no desistÃa en la idea, finalmente entró forzadamente, ella se quejaba y yo para calmarla puse a mi lengua a trabajar en su clÃtoris, se tranquilizó, empezaron los suaves quejido, me dije a mi misma asà que esto es lo que ella quiere y levantando sus piernas encima de su cuerpo hasta lograr que su rodillas tocaran su cara logré hacerme de su culo, separé sus nalgas un poco y le di un beso negro, recorrà todo el huequito de su culo con mi lengua e intentaba meterla dentro, ella dio un respingo y empezó a mover las caderas, te gusta le pregunté, a lo que respondió me estas matando de placer, no paré de penetrar su culo con mi lengua mientras le volvà a meter los 2 dedos en la rajita de un solo golpe, dio un leve chillido, yo empecé el mete y saca de mis dedos mientras mi lengua seguÃa en su sagrada misión, finalmente con mi otra mano empecé a manosearla en medio de las nalgas, ella no opuso resistencia mi dedo medio comenzó a presionar su esfÃnter pero no cedÃa, aumenté el ritmo del mete y saca de mis dedos en su rajita a la vez que aumentaba la presión sobre su esfÃnter por fin cedió y mi dedo entró poco a poco succionado por la presión que haciendo su culo sobre él, en realidad su culo querÃa tragarse mi dedo, yo sentÃa como lo halaba hacia adentro además de la estrechés de su ano, sus gemidos aumentaron, eran verdaderos jadeos de placer y en el momento en que comencé a mover mi dedo en cÃrculo se vino en un orgasmo grandÃsimo, mis dedos sentÃan como su ano su vagina se contraÃan y dilataban rápidamente y luego un mar de sus jugos bañaron mis manos. Me dirigà a su cara y nos dimos un largo beso, me dijo estoy exhausta vamos a ducharnos.
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