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Autor Tema: Paola, sensual e infiel  (Leído 388 veces)
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« en: Junio 08, 2006, 10:27:49 »

"Mi segundo encuentro con Paola, una infiel dulce y sensual
(por Polosua)

Después de nuestro primer encuentro sexual en su apartamento, Paola y yo dejamos de vernos un tiempo. En ella, al parecer, existía algo de recato y en las ocasiones en que nos vimos al salir del edificio de apartamentos, esquivaba encontrarse conmigo. Yo la entendía, especialmente porque era necesario mantener toda la discreción posible.



Pero a mediados de año, la Universidad de Buenos Aires donde Paola estudiaba había organizado unas fiestas, a las que asistían alumnos y docentes. Eran tres días de jolgorio y rumba, en donde la comunidad universitaria se mezclaba sin distinciones de ninguna clase. Yo asistí a la Universidad, en plana fiesta, porque requería adelantar unos trámites profesionales, lo hice en horas de la tarde, casi cerca de las 6, en el momento en el cual la fiesta se hallaba en su mayor apogeo, los estudiantes se divertían bailando y era mucho el licor que se consumía. Cuando salía de las oficinas, camino a mi vehículo, alguien, en medio de toda la multitud, me tomó del brazo, pudo ser cualquiera de las personas que se encontraban en el lugar que se había escogido para el baile y al comienzo, como lo que quería era retirarme del lugar, pensé hacer caso omiso de quien llamaba mi atención y salir presuroso. Sin embargo, volví mi mirada para saber quien era y me di cuenta que se trataba de Paola, quien participaba de las fiestas de la Universidad como estudiante que era de una de sus facultades. Me devolví y la salude con un beso en la mejilla y su respuesta no pudo ser más atractiva, pues sus labios húmedos se posaron cerca de mi boca a tiempo que apretaba mi mano. Nadie se daba cuenta de nada porque al menos eran 2.000 personas las que se encontraban en ese lugar. Me dijo que porque no la había buscado durante la fiesta y le respondí que yo no había asistido y le informé los motivos de mi presencia.

El tono de la voz de Paola era como de reclamo y en ese momento, precisamente cuando la iluminación del lugar descendió porque empezaba una tanda de musuca romántica, me tomó de la mano y me pidió que bailáramos. Ya dije que mi intención no era el de quedarme en la fiesta, pero no podía despreciar a la dulce Paola que sensualmente me invitaba a que saliera con ella a la pista y así lo hice. El lugar y sus condiciones se prestaban para todo, incluso había parejas que bailaban apretadísimo y se besaban apasionadamente, nadie se daba cuenta de nada.

Empezamos a bailar, muy apretados, con Paola yo ya no tenia secretos, pues desde que hicimos el amor en su apartamento, nuestra intimidad había dejado de ser inadvertida para los dos. La tome de la cintura, la apreté contra mi cuerpo mientras mi bulto se ajustaba a sus piernas, no demore absolutamente nada en lograr una tremenda erección, porque Paola me excitaba, solo verla hacia que mi verga reaccionara. Aunque su vestido era normal, con mi mano toque la parte de atrás de su brasier y acaricié su espalda, ella me respondió rozando su cara contra la mía, haciéndome sentir el calor de sus labios en mi mejilla, mientras yo cada vez más apretaba mi verga hacia ella, ella la sentía y apretaba mas y más mi mano.

Terminó la tanda de baile y le dije a Paola que me debía retirar del lugar, cuando ella me dijo que estaba sola, que había ido con unos compañeros pero que también quería irse, que si yo la podía llevar hasta su apartamento. Desde luego que acepte, torpe habría sido al no hacerlo. Yo sabia que con Paola iba a terminar en la cama y ya estaba suficientemente excitado.

Ya en el carro, fui directo con Paola y le pregunté si tenia prisa por llegar a su apartamento. Me dijo que no, que ella había pensado permanecer en la fiesta hasta horas de la madrugada, que sus niños estaban en casa de su hermana y que si regresaba a su apartamento tendría que pasar sola el resto de la noche, pues su esposo se hallaba en uno de sus acostumbrados viajes de negocios. Dada nuestra confianza, le propuse que fuéramos a uno de los moteles de las afueras de la ciudad y ella complacida aceptó. Sin embargo, recordando precisamente nuestro anterior encuentro, le sugerí, o le pedí, que se cambiara de ropa, pues eso había sido algo de lo que yo había disfrutado en esa oportunidad. Paola aceptó y me dijo que mientras se cambiaba, que la esperara en mi carro en sitio cercano a su apartamento, para no despertar sospechas y así lo hice.

Paola no tardó mucho. Regreso al carro y mmmmm, que rica estaba, ella sabia mis gustos y por ello se había vestido como lo hizo. Se había peinado con su cabello suelto, a la espalda, una blusa blanca, semitransparente, mini falda, rosada esta vez, muy alta, al subirse al carro subió tanto que casi nada falto para poderle mirar sus pantys. Claro, la discreción obligaba a que mientras iba del apartamento al carro, cubriera su vestido con un abrigo que no tardo en quitarse ya en el interior. Al subir al carro, me dio un beso, esta vez directamente en la boca, sacó su lengua húmeda y deliciosa y yo le respondí de la misma manera mientras con mi mano tocaba y acariciaba sus deliciosas piernas, llegando a tocar la seda de su panty, Paola abrió las piernas y me permitió hacerlo. Ella y yo estábamos muy excitados, queríamos estar ya en una habitación, solos, para gozar y disfrutar.

Llegamos al motel, teníamos tiempo, ella y yo, pedimos una suite, muy elegante, cama ancha, espejos en las paredes, música ambiental, champaña, todo para una deliciosa estadía sexual. Todo estaba a pedir de boca. Paola se lanzó sobre la cama, y me ofreció sus brazos, me incitaba a que cayera sobre ella, tenia ganas, muchas ganas, así me lo dijo. Pero para mi todo no podía ser tan aprisa a pesar de los deseos que Paola tenía, le dije que esperara mientras me desnudaba, quede completamente desnudo y ella, que conocía mis gustos, solamente se quitó su blusa, quedó solamente con el brasier y su minifalda, medias de seda. Repito, que delicia era Paola en esos momentos. Yo la iba a gozar, eso quería ella, eso deseaba yo con todas las ganas.

Empecé a besarla, en su cuello, en su boca, le daba besos cortos, con lengua, ella me respondía mientras cruzaba sus deliciosas piernas y me invitaba a que las acariciara, así lo hice, las tocaba y las sobaba, ella las abría, dejaba que mi mano tocara su panty y saben algo, ya estaba húmeda, estaba deseosa de que yo la penetrara. Mientras la besaba, mis manos dejaron sus piernas y agarraron esos deliciosos senos, y Paola gemía, estaba muy excitada, metió su mano entre mi sliper y tomó mi verga con toda su mano y mientras yo le chupaba los senos, empezó a masturbarme, subiendo y bajando su mano delicadamente, pero ya sabia que si eso continuaba, terminaría echándole el semen en la mano y no era eso lo que yo y ella queríamos. “Papi, rico, eres delicioso, que ganas tenia de volver a estar contigo, que ganas tengo de que me hagas el amor, como esa vez, te acuerdas papi ?”. Calle su voz con un nuevo beso, mientras termine de quitar su brasier para dirigir mi boca a sus senos y chuparlos y lamerlos como a ella tanto le gustaba. “Mi amor, eres rico, nunca había gozado tanto en el sexo, quiero ser tuya otra vez, ven” me decía mientras se acostaba y subiendo su minifalda se me ofrecía para que la penetrara. “Ven no me hagas esperar mas, no seas malo, ven amorcito" . Me coloque encima de ella y Paola gemía, estaba muy excitada, se tocaba las piernas, las abría, y me repetía “Mi amor, papi, delicioso, quiero que me comas, otra vez, papi, hazlo” yo empecé a lamer sus piernas, a excitarla más y más, a dejarla a punto, pero Paola no aguantaba más, tomó con sus manos mi verga y la coloco a la entrada de su cuño, “empuja papi, empuja, quiero sentirla toda, papito rico, cómeme, ya cómeme, empujalaaaa”. Así lo hice, la penetre mientras con mis manos agarraba sus senos y empuje, muy duro, casi golpeándola, “Así papito, así, delicioso, ricooooooo, que rico, mas, mas, empuja mas, que delicia” y mientras la bombeaba, ella se estremeció al recibir un delicioso chorro de semen. Que delicia, otra vez hice gozar a Paola y su esposo, viajando …..
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