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« en: Junio 09, 2006, 01:10:50 » |
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Lentamente se fue introduciendo mi verga en su vagina , que me quemaba tras cada centÃÂmetro que ingresaba en ese orificio ardiente, luego de tenerla en su totalidad dentro empezó a cabalgarme como una loca mientras su marido se masturbaba parado al lado de la cama. Pero yo anhelaba a mi doctor
El pediatra del centro médico se casó hace un mes y en su reemplazo llego un colega suyo muy joven, recién salido del horno. Casi al instante que lo vi me llamó la atención porque además de ser tan joven, era muy guapo, unos 28 años , 1.80 , rubio , ojos verdes, y unos pectorales de pelÃcula, para que decirles su redondo y prieto culo. Desde el primer dÃa que llegó me asignaron para que le ayudara a ubicarse y se sintiera gusto. Ya pasada una semana tenÃamos mucha confianza, tanto que me comenta que hacÃa 2 años que era casado y que con su esposa tenÃa problemas en el aspecto sexual. Le insistà en que me dijera cual era su problema y si podÃa orientarlo, pero, el doctor (no voy a dar su nombre para evitar exponerlo), vaciló unos instantes antes de decirme que su problema era su verga, la cual tenÃa muy pequeña, por eso, siempre su esposa se quejaba que no le satisfacÃa. Le dije que el porte no tenÃa importancia que solamente debÃa saber prepararla antes de la penetración. Insistió que todas esas cosas ya las habÃa intentado pero, que al parecer su esposa era insaciable. Bueno desde ese dÃa nos veÃamos muy poco porque él ya estaba al tanto de su trabajo y no me necesitaba, solo nos saludábamos cuando nos topábamos en el centro médico. Hasta que en cierta ocasión en que yo estaba en el baño, justamente vaciando mi vejiga, cuando de pronto apareció mi doctor bello, el cual enseguida se bajó el cierre del pantalón y se colocó a mi lado a orinar: ¡¡¡¡Oye, Ramiro te pasaste¡¡¡ ¿por qué?
¡¡¡Tienes la verga muy grande!!! ¿y eso que? ¡¡¡Mira la mÃa!!!
Le miré , y efectivamente su verga era pequeña. Espera me dijo y enseguida fue y cerró la puerta de entrada al baño con llave. ¡¡¡¡Me gustarÃa vértela erecta, si no te molesta!!! Sentà un poco de vergüenza ante tal petición, pero, tengo que reconocer que aquel rubio me tenÃa loco por lo que accedà tras hacerme de rogar: ¡¡¡Necesito que me la toques!!! ¡¡¡Seguro, te masturbo!!! Acto seguido, tÃmidamente agarró mi verga y fue friccionando su mano contra mi barra de carne , que no demoró en levantarse, ante la atónita mirada del rubio: ¡¡¡Que grande, cuanto te mide!!!
Sobre excitado le dije que 21, mientras me acariciaba la cabeza que evidenciaba excitación , la cual él esparcÃa por todo el contorno de mi pene. ¡¡¡Quiero ver el tuyo!!!
Mira me dijo, y pude ver que no sobrepasaba los 12 centÃmetros y muy delgada. Sin pensarlo se la agarré y comencé a masturbarlo suavemente, al mismo compás que él lo hacÃa con el mÃo. Pasaron un par de minutos en que nos acariciábamos nuestros respectivos penes cuando un golpe nos hizo salir del trance: ¡¡¡Quien esta ahÃ, porque cerraste la puerta!!!
Rápidamente, como pudimos nos acomodamos las vergas en nuestros pantalones y mientras el rubio doctor se metÃa a una de las letrinas , yo abrà la puerta: ¡¡¡¡Ah, eras tú, que estabas haciendo!!! Disculpa , es que no me di cuenta que la habÃa cerrado. Era Miguel , el dentista que venÃa a orinar. Le esperé y juntos salimos del baño para que el rubio saliera después sin problema.
Al dÃa siguiente nos topamos un par de veces, pero, no decÃamos nada sino hasta la hora de colación, donde él me buscó y me invitó a almorzar, donde claro está acepté. Mientras comÃamos me dijo que le habÃa gustado mucho lo que habÃa sucedido el dÃa anterior, tanto que querÃa proponerme algo. Le dije que hablara, pero, siguió comiendo mientras me miraba indeciso por espacio de unos 5 minutos, hasta que rompió el silencio: ¡¡¡¡Mi mujer quiere conocerte!!! ¿Qué?
Le dije sorprendido. Enseguida me explicó que su mujer, como se sentÃa insatisfecha le habÃa propuesto integrar una persona más (TRIO), para tener sexo, pero, con una condición. Cual le dije, y nerviosamente me dijo, tener una verga grande. Me quedé callado un buen rato, cierto estaba que me gustaba él , pero de ahà a que compartiera la cama con su mujer era muy distinto, no puedo decir que no he tenido sexo con mujeres pero prefiero comerme un macho tan lindo como él. Pense un buen rato, le veré desnudo, tal vez pueda chuparle la verga y él a mi , le tocaré le culo, en fin tantas cosas pasaron por mi mente que finalmente le dije que aceptaba. El rubio doctor me dijo que prepararÃan todo para el fin de semana, lo que indicaba que eso serÃa en dos dÃas más. Cierto esta que esos dos dÃas estuve muy nervioso pensando en como seria ese encuentro.
Finalmente llego el gran dÃa, me duché y perfumé muy bien y me fui en mi automóvil hasta la parte alta de la ciudad. Estacioné y luego toqué el timbre, fue mi doctor quien contestó y enseguida me dijo que subiera hasta el 5° piso. Donde ambos me salieron a recibir. Su mujer , muy joven unos 25 años, bella, buen cuerpo , me saludó con un beso en la cara y me hizo pasar. Bebimos unos aperitivos y luego cenamos, a mi parecer un poco rápido, habÃa mucha impaciencia en ambiente. Nos sentamos en la sala y mientras bebÃamos un trago ella sin más ni más dijo: ¡¡¡¡vamos a la cama , que estoy muy excitada!!!
Ambos nos levantamos y mientras yo pasaba al baño ellos se fueron a la habitación. Me demoré unos minutos en aparecer y toqué a puerta, la que se abrió enseguida ya que no estaba cerrada. Encontré a mi rubio doctor tirado en la cama solo en calzoncillos: ¡¡¡¡QuÃtate la ropa, mi esposa ya viene!!!
Bastante nervioso, fui lentamente quitándome cada prenda, ante la atenta mirada de él, hasta que quedé también en calzoncillos: ¡¡¡¡Acuéstate a mi lado un rato!!!
Me senté en la cama y justo en ese instante apareció su mujer con una transparente camisa de dormir de encaje. Pasó por mi lado y me besó en la boca para posteriormente ponerse en medio de la cama: ¡¡¡¡Ven aquÃ, mijito!!!
Lentamente me acerqué a ella mientras su marido le quitaba la camisola. Ella me empezó a besar y casi al instante se nos unió su marido, el cual metÃa su lengua , entrelazándola con la mÃa. Al parecer el rubio querÃa más que satisfacer a su mujer, lo que me pareció muy bien. Continuamos trabajándola , yo le besaba los pezones , mientras que su marido le besaba la boca y el cuello hasta que se juntó conmigo en uno de los pezones y disimuladamente nos besamos antes la lujuria de su mujer. ¡¡¡Quiero chupártela!!! Dijo la mujer y con la ayuda de su hombre me quitaron el calzoncillo: ¡¡¡Esta si que es verga!!!
Y enseguida me empezó a besar el glande con gran avidez, haciendo que me retorciera del gusto, mientras su marido tras quitarse el calzoncillo se masturbaba mirando la escena que le brindaba su mujer. Ven le dijo ella , quiero chuparlas juntas. Este se acercó y puso su diminuta verga en la boca de ella, la que golosamente las lamÃa y se las pasaba por la cara lo que en cierto momento nos dio tiempo para darnos un furtivo beso con mi rubio doctor. El sonrÃo y me guiñó un ojo y continuamos acariciando a su mujer por espacio de unos 15 minutos hasta que ella excitada al máximo gritó: ¡¡¡¡¡Quiero que me la metas!!!!
El rubio se acostó en la cama de espaldas y la mujer se le montó e inició una cabalgada suave, mientras se tocaba su clÃtoris. Por mi parte me masturbaba a un lado de ellos. Pasaron un par de minutos y ella se levanta de la verga de su marido y me dice: ¡¡¡Quiero probar esta más gruesa !!!
Y me la agarró muy fuerte, provocándome un leve dolor. Hizo que me acostara en la misma posición de su marido. Lentamente se fue introduciendo mi verga en su vagina , que me quemaba tras cada centÃmetro que ingresaba en ese orificio ardiente. Luego de tenerla en su totalidad dentro empezó a cabalgarme como una loca mientras su marido se masturbaba parado al lado de la cama: ¡¡¡Ahhh, que rico mijito, dame tu leche!!! ¡¡¡¡Quiero que me quemes entera!!!! ¡¡¡ahhhh, no aguanto más , me vengo otra vez!!!
Sentà su calentura en mi verga lo que provocó que mi excitación llegara al lÃmite y grité: ¡¡¡¡Te voy a llenar de leche!!! ¡¡¡Puta, toma, quémate con ella!!! ¡¡¡¡Ahhh, que delicia!!! Acabé entre gritos y gemidos, tanto mÃos como de la pareja que me albergaba en su cama.
Finalmente llegó la calma y ella se fue al baño para ducharse, mientras nos quedamos con mi rubio en pelotas en la cama, admirando el uno al otro, como analizándolos , lo que provocó que mi verga se levantara nuevamente y él sin pensarlo se tiró sobre ella y lamió mi glande que contenÃa restos de semen y del interior de su mujer. Los que con gran gula aspiró con su boca , para proceder luego a tragarse lo que más pudo de mi tranca y suavemente me la chupó ante mi gran emoción de ver realizado mi sueño. Continuó por un buen rato mamando hasta que escuchamos que su mujer ya volvÃa. Nos metimos en la cama para que su mujer no se diera cuenta de nuestras erecciones. Llegó donde estábamos y dijo: ¡¡¡¡Quiero dormir, váyanse los dos!!! Ambos la miramos con signo de pregunta: ¡¡¡¡Duerman en el sofá, quiero descansar!!! Como pudimos tapamos lo que nos quedaba de erección y nos pusimos solamente los calzoncillos y salimos de la habitación.
Nos fuimos a la sala y mi doctor fue por unos tragos y nos sentamos en su cómodo y gran sofá. Enseguida él me empezó a tocar mi verga por encima de mis calzoncillos, mientras yo rápidamente me tomaba mi trago. Cuando lo terminé él ya estaba chupándomela intentando quitarme de una vez los calzoncillos, le ayudé y le quité los suyos y le propuse hacer un 69. Él se puso encima de mi y metió su dulce verga en mi boca y a la vez que se tragaba la mÃa. Estuvimos un buen rato saboreando ambos falos hasta que él se levanta y me dice: ¡¡¡¡Quiero que me la metas!!! Mi corazón latÃa a mil , mi sueño de culearmelo estaba por cumplirse: ¡¡¡¡hazlo despacio, es mi primera vez!!!
Le dije que se arrodillara en el sofá y le metà mi lengua en su prieto orificio , que reaccionó enseguida como sobresaltado. Luego intenté meter un dedo , lo que me reclamó con un gemido: ¡¡¡¡Hazlo suave, que quiero sentir rico!!!
Me mojé aún más mi dedo, hasta que su culo fue cediendo ante suspiros y gemidos por parte de él. Finalmente logré meterle tres dedos y ya gemÃa como un loco: ¡¡¡¡Ya no aguanto, mételo todo!!!
Le acomodé mi verga en la entrada y le introduje suavemente la cabeza, haciendo que se quejara; me detuve unos segundos y luego continué: ¡¡¡Mételo que ya estoy muy caliente!!! ¡¡¡Quiero sentirlo adentro, aunque duela!!! Fui suavemente empujando mi pene en ese orificio rosado hasta que mis testÃculos chocaron con sus nalgas. Provocando que él gimiera de dolor y de gusto: ¡¡¡Me duele , pero se siente rico!!!
Enseguida le tomé de las caderas y le empecé a culear con gran gusto mientras él se masturbaba y me devolvÃa las embestidas que le propinaba yo. Después de un rato le saqué mi verga de su culo y me reclamó, pero le dije que querÃa verle la cara, por lo que me acosté en el sofá y le dije que se sentara en mi falo. Enseguida fue tragándose mi carnoso tronco pudiendo ver sus cara como se transformaba a medida que se la enterraba. Luego me cabalgó suavemente mientras se masturbaba hasta que le quité sus mano y le masturbé al compás de su clavada. Finalmente mi excitación me sobrepaso y le dije que querÃa acabar: ¡¡¡¡Me voy, te llenaré ese culo de leche!!! ¡¡¡¡Dámela , que quiero quedármela!!!
Ambos acabamos entre gemidos entrecortados , podÃa sentir mi semen refugiarse en su esfÃnter, el cual se comprimÃa ante la acabada de su dueño, que me mojó mi pecho y abdomen con su leche caliente. Se levantó suavemente de mi verga y puso la suya en mi boca para que terminara de limpiársela, ante tanto gozo que me dio que más podÃa hacer. Con gran gusto se la lamÃ, incluso se la mamé por un rato, no logrando que se levantara nuevamente, no asà la mÃa que se puso como un tronco nuevamente. El rubio doctor se percato de aquello y me quitó su pene de mi boca y me la mamó hasta que me hizo acabar nuevamente, saboreando, según él por primera vez un semen. Nos quedamos un rato tirados en el sofá y luego le dije que debÃa irme , y mientras me duchaba él fue por mi ropa a su habitación. Me vestà y tras darnos un beso de despedida me fui rumbo a mi casa. Me costó quedarme dormido a pesar de la experiencia, el hecho de haber estado con él me perturbo un buen rato hasta que el cansancio me derrotó y me quedé dormido.
Luego de ese dÃa tuvimos tres encuentros con el doctor y su esposa y terminábamos como siempre en el sofá culeando; solamente una sola vez tuve el honor de ser penetrado por él, aunque pequeño igual me hizo gozar. Estuvo un mes solamente ya que el pediatra volvió de su luna de miel y se tuvo que ir. Aunque seguimos en contacto telefónico no hemos vuelto a tener encuentros.
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