admin
Administrator
Hero Member
    
Mensajes: 1180
|
 |
« en: Junio 09, 2006, 01:18:28 » |
|
(Capitulo VII: Paseando al perro, segunda parte)
Mi jefe me felicito al final y tras una serie de preguntas de los presentes se dio por terminada la reunión. Al terminar el director me dijo que le acompañara a su despacho, cosa que hice.
Me cedió el paso y tras decir a la secretaria que me miraba con cara de envidia, que no le molestara nadie, cerro la puerta tras nosotros.
Me indico un como tresillo para sentarme:
"Póngase cómoda Ana...quiere beber algo?"
"No gracias" contesté mientras me sentaba displicente y observaba como la mirada de mi jefe iba de mis piernas a mis pechos y viceversa.
"Vera Ana" comenzó, "en esta empresa estamos muy contentas con su trabajo.
"En menos de un mes ha logrado Ud. El mismo numero de cuentas que el resto de ejecutivos juntos, y la verdad es que estamos sorprendidos. No me negara que esto puede provocar algunas envidias dentro del departamento, por lo cual, manteniéndola su sueldo evolutivo, y sus comisiones en función de las ventas que se hagan desde este momento, quiero proponerla jefe de ejecutivos y subdirectora de zona, en estrecha colaboración conmigo y con don Manuel Valiente, que será su inmediato superior después de mi...que me contesta?"
Me quede alucinada pues no sabia a donde querÃa llegar, pero el reto, metida en mis otras historias me gustaba. Seguro que ya no podrÃa llevarme tantos clientes a la cama, pero podrÃa ser interesante ascender..."tengo que pensarlo", le conteste.
"Por supuesto...por supuesto...", me respondió sentándose junto a mi en el sofá, por lo cual mi escotada, y ahora por la postura, ahuecada blusa le permitÃa una "bonita" panorámica de mi pecho derecho.
"Quiero que sepa que han llegado hasta mi rumores de que su trabajo no sigue unas lÃneas tan ortodoxas como las que ha expuesto hoy en la reunión, pero mientras no impliquen a la empresa directamente y tengan ese nivel de contratación, no me importa saber sus tácticas de venta."
Que cabrón, pensaba yo para mi, no quiere saber si me acuesto o no con los clientes, pero quiere que lo siga haciendo.
"En su nuevo cargo tendrá Ud. Acceso a personajes muy importantes e influyentes, por ello le advierto de la discreción, y tacto que deberá mantener en sus relaciones...", dudo un momento mientras miraba con mas interés mis pechos,"...profesionales, y por tanto pensar en su propia imagen y la de la empresa."
"Ya lo creo don José", conteste, "no se preocupe que si acepto seré consciente de ello."
"Quiere Ud. Decirme algo o hacerme alguna pregunta", me respondió.
"No don José", le conteste.
"Bien, pues entonces voy a pasar a explicarle un delicado asunto", y mientras me decÃa esto se revolvió inquieto en el sillón.
ya esta!, pensé yo, quiere acostarse conmigo...
"Ud. dirá don José", le alenté.
"Hay una importante empresa de cosméticos, cuya cuenta seria de gran nombre y reputación para esta empresa.", y me miro detenidamente, "y hemos pensado que quizá< debido a sus brillantes logros, deberÃamos dejársela a Ud. Con el fin de captarnos dicha cuenta"., volvió a hacer una pausa, mientras yo me preguntaba donde estaba el truco, "pero sucede que hemos comprobado que todas sus nuevas cuentas de un mes a esta parte, son de empresas dirigidas por hombres...
"Y bien..." le interrumpÃ.
"Que esta cuenta que quiero que nos consiga es de una empresa dirigida por una mujer...me entiende?", y me miro de forma picara.
acabáramos!...esa era la trampa, si no podÃa sacar esa cuenta, por no poder usar mis encantos, seguro que caerÃa en desgracia y adiós subdirecciòn...pero este tipo no me conoce a mi cuando me pongo persuasiva sean hombres o mujeres..."bueno don José, eso no ser< ningún problema...Ud. mÃreme"...
El pobre se puso colorado...
"que ve?", le inquirà inclinándome hacia el...seguro que ahora veÃa mis dos pechos y quizá< hasta el tanga a través del escote de mi blusa...insistÃ, "que ve!"...
Respiro confundido..."...pues no se a que se refiere..."
"pues que soy una mujer moderna, que usa cosméticos y vive al dia, por tanto se muy bien como abordar a esa señora...Ud. No se preocupe, déjelo de mi cuenta, y pronto la contaremos entre nuestros clientes...algo mas?..."
Ante esta ultima pregunta dio un respingo...y advertà que su pudiera me pedirÃa a gritos que me desnudara allà mismo, pero se controlo..."...bueno, pues...nada mas, Ana, que tenga suerte y cuando se decida por la otra proposición que le he hecho, me da Ud. Una respuesta..."
"...que proposición, don José..?", le dije maliciosamente mientras me ponÃa en pie, inclinándome ante el, con lo cual esta vez seguro que a través de mi escote vio hasta la punta de mis zapatos...
"...mujer como es Ud.,... la de la subdirecciòn, evidentemente..."
"evidentemente", respondà yo sonriendo.
"Bien señorita...", me dijo levantándose también, "...espero pronto tenerla directamente bajo mis ordenes...", se paro al darse cuenta del sentido doble de la frase,"...profesionales...", añadió rápidamente, estrechándome la mano mientras su vista se perdÃa en mi escote.
"...estaré encantada de poderle satisfacer plenamente...", le respondà burlonamente.
Se dio cuenta y se revolvió incómodo..."que tenga un buen dia", me despidió sin mas quizá< para no verse pillado en el divertido juego de palabras al que le estaba llevando...
"Yo siempre lo tengo...", apostille y salà del despacho.
decidà tomarme el dia libre, hasta las siete en que debÃa cumplir mis obligaciones de "perrita guardiana".
Estuve de compras y luego me fui a un restaurante de la plaza mayor.
El dia era espléndido y decidà hacerme pasar por turista.
Tras chapurrearle en un fingido castellano al joven camarero que querÃa comer algo tÃpico, me trajo una ración de jamón, una botella de vino y una tortilla de patatas.
Mientras me servÃa sonreÃa y pensando que no le entendÃa, se asomaba a mi escote mascullando burradas. "vaya par de tetas!...pero hija como puedes andar por hay sin que alguien te tumbe...!, o seguro que ya te han tumbado unos cuantos...!
"Gustoso te arreglaba yo el cuerpo...y habrá que verla entera en pelotas...para que luego digan...si es que estas tÃas se merecen que las follen constantemente...mira por donde voy a tener que ir a pelármela al servicio...con lo a gusto que se la meterÃa ahora mismo hasta los cojones!..."
Tras pagar divertida y escuchar algunas burradas mas a lo largo de la comida, decidà pasar por mi piso de Madrid, para recoger el correo, y ver como estaba todo.
Al llegar me encontré a unos albañiles que estaban trabajando en otro piso, al lado del mÃo.
subà con ellos en el ascensor y el olor de sudor y tabaco de aquellos hombres, que diré de paso que no cumplÃan ya los cuarenta, me excito muchisimo, pero no podÃa insinuarme, pues bastante tendrÃa con mi turno de guardias y mi ronda canina.
Llegue y me quite el vestido, tumbándome sobre un sillón aun cubierto de s
Vi un sobre dirigido a mi marido sin mas señas ni remite, escrito a mano, sin duda por una mujer, pero no estaba para celos asà que no lo abrà y lo puse en una bandeja con muchos mas para cuando regresara dentro de unos dÃas mi marido.
De pronto sonó el timbre de la puerta.
"quien será ?", pensé, mientras me ponÃa una toalla por encima de mi desnudo cuerpo.
Mire por la mirilla y vi a los dos albañiles con los que habÃa subido en el ascensor, me quede sorprendida.
abrà expectante.
"Buenas tardes, que desean?", pregunte mientras observaba sus caras de sorpresa.
"Vera señorita, es que estamos aquà al lado trabajando y se nos ha caÃdo una herramienta en su terraza..."se quedaron dudando un momento, "podemos pasar a buscarla?".
Les mire divertida, "por supuesto!", y les franquee el paso, mientras sujetaba mi toalla de forma que pudieran verse parte de mis morenas carnes.
cerré la puerta y les vi titubear en el hall.
"Esperen yo paso delante y les enseño… " he hice una maliciosa pausa…" …el camino", les dije mientras pasaba delante de ellos con lo cual la toalla que me cubrÃa por delante apenas lo hacia por detrás y asà aquellos hombres podÃan disfrutar de una buena vista de mi desnudo culito.
Me volvà de pronto y les sorprendà absortos en mis redondeces, "en que terraza ha caÃdo?"
Se vieron sorprendidos..."pues no se", dijo uno de ellos, "cuantas terrazas tiene?", pregunto el otro ambos sin mirar mas arriba de mi cuello.
"Veamos", respondà yo divertida, "empezaremos por el dormitorio", dije mientras ellos me seguÃan.
Entramos en el, y aun sobre la cama mi vestido y mi ropa interior, de la que no perdieron detalle.
Se asomaron a la terraza.
"No aquà no esta", dijo uno de ellos.
después fuimos al salón y allà estaba lo que buscaban, aunque sin duda lo que ellos buscaban era verme desnuda.
"Bien... es todo lo que querÃan?", les pregunte en tono pÃcaro.
"Si...si..., muchas gracias señorita y perdone las molestias"
Nos dirigimos hacia la puerta yo delante de ellos, y tras abrirles y ya apunto de cerrar, deje caer la toalla, con lo cual durante unos segundos pudieron verme desnuda antes de darles con la puerta en las narices.
Mire por la mirilla y les vi discutir:
"!seguro que querÃa marcha...!, decÃa el mas joven de los dos, de unos cuarenta y pico.
"Tu siempre estas salido..., y si nos metemos en un lÃo?", le contestaba el otro.
"Bueno al menos tuvo el detalle de quitarse la toalla...y como esta de buena!...y que culito...", respondió el primero.
Se perdieron por el pasillo, y yo decidà tumbarme un rato.
Y me quede dormida...
|