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« en: Junio 09, 2006, 01:19:45 » |
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Capitulo III: Nuevas perspectivas laborales)
la mañana siguiente cuando me desperté, Pedro me habÃa preparado el desayuno y el baño e incluso me habÃa elegido la ropa para ir a trabajar. Al ir a vestirme vi que no habÃa ropa interior, por lo que le pregunte el porque, me contesto que mis pechos merecÃan estar libres y que si me encontraba incómoda en el trabajo, por cierto luego hablaré de el, que al dÃa siguiente me elegirÃa un sujetador, y que respecto a las bragas, con los picores era mejor no llevarlas durante unos dÃas.
El caso es que me convenció, asà que allà estaba yo con mi falda hueso, mi blusa amarilla de seda y mi chaqueta color crema...¡y sin ropa interior! A punto de ir a trabajar en mi primer dÃa de mujer compartida.
Mientras iba en el coche, me dijo Pedro que mi marido habÃa llamado el domingo por la tarde desde Amsterdam y que no me despertaron pues el dijo que no lo hicieran, pero que volverÃa a llamar por la tarde ese dÃa.
Prometà hablar de mi trabajo: pues bien soy ejecutiva de cuentas de una empresa publicitaria por lo cual me paso el dÃa de reuniones y visitando clientes.
Esto viene al caso porque cuando llegue a la agencia, note como algo extraño en los compañeros del trabajo: los veÃa como mas hombres, mas machos y mas apetecibles, y algo les debÃa yo irradiar, pues algunos que eran amables conmigo pero nada mas, notaba que me desnudaban con la mirada...¡ y la verdad es que poco tenÃan que quitarme de ropa aquel dÃa!.
La mañana paso entre miradas mas o menos lascivas y alguna que otra insinuación, sobre lo guapa que estaba y el conjunto que llevaba, puesto que debido al calor hube de quitarme la chaqueta en el trabajo, con lo cual mis pechos bailaron según les vino en gana para deleite de mis compañeros, a alguno de los cuales sorprendà asomándose a mi escote mientras veÃamos unas pruebas de un anuncio y yo me inclinaba sobre la mesa de dibujo.
Lo que me mal traÃa era el picor de mi coño, y buscaba cualquier momento para darme una rascadita disimulada.
Mi primer dÃa de mujer fatal en el trabajo me gusto y al final de la mañana tenÃa una cita con un importante directivo de una empresa que querÃa encargarnos una campaña para televisión.
Le recibà en mi despacho y le ofrecà algo de beber.
Desde el principio note que no perdÃa ojo a mis pechos y sobre todo a mis piernas."¡si supieras que no llevo bragas!", pensaba yo para mis adentros.
Hablamos de temas de trabajo y ya a punto de despedirnos se me quedo mirando y me dijo:"¿sabes que hoy estas muy atractiva?, si quieres te invito a comer", yo sonreà y le dije que no que tenÃa otros planes, pero según me volvÃa hacia mi mesa para coger unos papeles, me fije como se perdÃan sus ojos hacia mi culo, que con la fina tela de mi falda y sin bragas se mostraba sin duda apetecible.
Me volvà de pronto y le sorprendà aceptando su invitación.
Llame a Pedro para decirle que no viniera a buscarme que tenÃa trabajo y después me llevarÃan a casa, que avisara a Javier.
Me recordó que debÃa estar en forma pues me esperaba una tarde noche de orgÃa, a lo cual, estando en mi despacho josé Carlos, el susodicho ejecutivo, me resulto doblemente excitante, por lo cual le dije que no se preocupara, "quedaréis ampliamente satisfechos", fueron mis ultimas palabras ante una extraña mirada de josé Carlos, mientras colgaba el teléfono.
"Cuando quieras nos vamos", le dije ofreciéndole el brazo,
Sonrió y tomándome del mismo salimos de mi despacho, ante la sorpresa de los presentes, puesto que nadie habÃa logrado hacer el negocio con josé Carlos, pero como bien sabéis... "pueden mas dos tetas, y en este caso ademas de un culo, que cien carretas".
Hace unos dÃas apenas 72 horas, hubiera sido incapaz de salir del trabajo del brazo de un cliente y orgullosa de mis atributos femeninos, como lo hacia en ese momento.
Fuimos a un caro restaurante y durante toda la comida no paro de hablarme de lo guapa que estaba, que no se habÃa dado cuenta hasta ese dÃa de mi atractivo, que debÃa estar ciego, etc.
Cuando llegamos al postre tras una comida que le iba a costar un riñón, me lanzo el ataque:
"Ana",me dijo,"veras, resulta que tu eres toda una hembra, ya se que estas casada y no quiero que esto que te voy a decir pueda romper nuestras amistad o nuestra relación laboral que pese a todo creo que va a ser duradera", carraspeo "yo quisiera decirte lo hermosisima que estas, lo atractiva, y me gustarÃa conocerte mas profundamente, sin que te lo tomes a mal," hizo una pausa y me miro intensamente a los ojos.
Yo trate de mantenerle la mirada mientras continuaba hablando:
"Quisiera charlar contigo de tus gustos, de tus hobbys, que nos conociéramos mas a fondo, si quieres puedes decir que no, que no pasara absolutamente nada y todo seguirá como antes", se detuvo,"¿quieres venir a mi casa a tomar una copa?"
Le mire como sorprendida y al tiempo recatada, pero desde la segunda palabra sabia que me querÃa llevar a la cama, lógicamente la formula era la invitación a su casa a tomar la copa "nada mas", en fin que se estaba poniendo cachondo y ya no eran los millones del contrato, sino que simplemente a mi me apetecÃa probar otra mas, pues miguel me habÃa montado dos meses de orgÃa controlada y yo querÃa hacer algún ejercicio fuera del curso, para al final sacar nota.
"Bueno...", hice como que dudaba,"..pero solo una copa nada mas, eh", y me hice la cortita.
Se le iluminaron los ojos como satisfecho de haberme llevado al huerto, pero aunque yo sabia que iba a terminar en su cama y con su polla dentro, el no lo sabia, o al menos no estaba seguro de ello, asà que se lo iba a poner un poquito difÃcil.
Salimos del restaurante y el aparca coches nos habÃa traÃdo su Bmw a la puerta.
Me abrió solicito la puerta, mientras sus ojos se recreaban en mi escote, y después subió por el otro lado, yo me senté como distraÃda por lo cual la falda se me subió lo suficiente como para que el intuyera, pero no viera nada, salvo mis apretados y hermosos muslos.
En el trayecto hacia su apartamento hablamos de temas banales como el calor, o como estaba el mercado de la publicidad, o los gastos de una campaña importante, mezclamos temas, pero sus manos se morÃan por tocarme y sus ojos trataban de adivinar que habÃa bajo aquella falda.
Llegamos a su casa y ventajosamente se accedÃa a su apartamento desde el garaje, por lo cual no habÃa control, asà que pensé la cantidad de chavalas que josé Carlos se habrÃa cepillado en su casa.
En el estrecho ascensor trato de no acercarse mucho a mi, pero yo empecé el juego rozandole el brazo con mis pechos, e inclinándome con el pretexto de no se que, de forma que pudiera verlos a través de mi escote, lo cual le puso mucho mas cachondo.
Rápidamente hice un gesto de cerrarme la blusa, y el se sonrojo como un crÃo pillado en falta.
Salimos del ascensor y el paso delante para abrirme la puerta de su casa.
Un pequeño y coqueto apartamento, con un salón, un dormitorio, una cocina y un cuarto de baño.
Era confortable.
Me miro y me dijo que, que querÃa tomar. Se quedo sorprendido cuando le dije que un zumo de algo.
"Eh",me dijo,"ese no era el trato, yo te he invitado a tomar una copa".
"Bueno",respondÃ,"pues ponme un poco de coñac".
Se fue al mueble bar y me trajo mi coñac mientras el se ponÃa el sempiterno whisky que parece hecho para estos casos.
Se sentó junto a mi en el sillón y empezó a hablarme de sus gustos de sus hobbys.
En un momento determinado cruce distraÃda las piernas y sin duda el debió ver mi sonrosada y pelada rajita, pues dio un pequeño respingo y se quedo fijo en mi entrepierna.
"...y sexualmente que te gusta", me pregunto de pronto.
Yo le mire fijamente y le dije sonriendo con cierta complicidad, mientras balanceaba mis entreabiertas piernas, y trataba de poner una voz sugerente:
"Por supuesto mi marido", le conteste.
"Me imagino",dijo,"pero de no ser tu marido quien te gustarÃa que te jodiera"
"Bueno...",empecé yo, descruzando las piernas de forma que el pudiera ver mi coño sonrosado, ya algo húmedo, y totalmente rasurado,"...pues hay muchos, todo el mundo tiene sus fantasÃas sexuales alguna vez, y a ti...¿con quien te gustarÃa follar en este momento?"
Me miro indeciso, y algo inquieto, como temiendo que al decirme lo que iba a decirme yo saliera de estampida de allÃ, asà que lo dijo como un susurro:
"Por supuesto...¡contigo!"
"¿como has dicho?", pregunte yo como si no le hubiera oÃdo.
"Si, follar contigo", volvió a decir un poco mas alto.
Yo le mire sonriendo, y comencé a desabrocharme la blusa, aunque ya pocos botones me quedaban por abrir.
Se quedo como petrificado, entonces sin acabar de desabrocharme, empecé a aflojarle el nudo de la corbata.
Me miro como anonadado, y nerviosamente se fue quitando la chaqueta, mientras yo me quitaba del todo la blusa y me ponÃa de pie ante el.
Me miro de abajo arriba exclamando "¡caray, vaya pechos Anita!", y se levanto empezando a magrearmelos.
Aproveche para ir quitándole la chaqueta y le desabroche el cinturón del pantalón, entonces el me desabrocho la falda y se quedo perplejo.
"¿no llevas bragas?...y ademas tienes el coño afeitado!", me dijo mientras metÃa una de sus manos entre mis piernas,"que sensación mas ideal, nunca he follado con una tÃa con el chocho pelado", exclamo como un niño que encuentra un juguete nuevo.
Fue entonces cuando me di cuenta que se le habÃan caÃdo los pantalones y que de sus calzoncillos, trataba de liberarse un aparato que no era nada del otro jueves, pero me podÃa dar un poco de placer.
Me agache y ante su sorpresa comencé a mamarsela de forma salvaje.
Se dejo caer sobre el sillón mientras gemÃa y me sujetaba la cabeza entre sus piernas.
"AaasIII, mas, chupamela mas, aassIII", gemÃa.
Estuvimos durante un rato en esa posición hasta que yo note una dureza suficiente, momento en el que me separe.
"¿que haces?",me dijo,"¡sigue!"
"No tÃo, yo he venido aquà a que me folles, no a mamartela"
Se quedo alucinado, mientras yo me levantaba y me dirigÃa al dormitorio.
Se levanto como un rayo y me pillo a mitad de camino empujándome boca abajo al suelo, y sentándose a caballo sobre mi culo, mientras sujetaba mis brazos contra el suelo.
"¿asà que quieres guerra?...¡pues vas a tenerla!", sentà como metÃa sus manos bajo mis pechos y me hacia rodar sobre el de forma que quede encima de el pero de espaldas, entonces me semIIncorporò, y abriéndome las piernas me endoso su corta pero dura estaca entre las nalgas, haciendome sentar sobre ella.
¡por que siempre empiezan por el culo!, pensaba yo mientras josé me iba metiendo y sacando su polla con una energÃa de desesperado.
Me hizo correrme dos o tres veces en esa posición y el llego de forma delirante dejándome una carga de cálido fluido explorando mi recto, mientras me decÃa que estaba satisfecho de encularme, pues ese habÃa sido su objetivo desde que me conoció en la agencia y que se habÃa apostado con un directivo de su empresa, que me acabarÃa llevando a la cama.
¡pobre infeliz!, pensé yo, si supiera que la que le habÃa seducido habÃa sido yo...
Me dijo que tenÃa el culo mas apetecible del mundo y que pasaba de follarme por delante, pues lo que a el le enloquecÃa era mi culo.
Cuando termino, se derrumbo sobre mi y me beso en el cuello, yo tras unos momentos me levante y me fui al baño donde tras ducharme me vestÃ.
Al salir el estaba sentado en el sillón con el whisky famoso.
"Ha sido fantástico", me dijo.
"No ha estado mal", conteste yo sentándome frente a el en el sillón con las piernas entre abiertas.
"¿como que no ha estado mal?", me contesto un poco molesto.
"Bueno..., la verdad es que ha estado bien, pero me falta catarte por el coño...",hizo ademán de levantarse y sujetarme,"...pero hoy no tengo tiempo, tengo dos mas en la cola esta tarde, mañana nos veremos", y levantándome salà del apartamento, viendo de reojo como se quedaba totalmente planchado.
Baje a la calle y me metà en una cafeterÃa desde donde llame a Pedro para que fuera a buscarme.
Me dijo que estaban muy enfadados conmigo y que cuando llegara a casa me iba a enterar pues tenÃa visita y miguel habÃa llamado dos veces.
Me intrigo lo de la visita, y le dije a Pedro que me adelantara algo, pero no quiso hacerlo y me dijo que en 20 minutos estaba allÃ.
Estaba tan ensimismada con mi café pensando en aquella visita, que no me percate que al cruzar las piernas, un chaval de unos 20 años se estaba poniendo ciego a ver mis muslos y mis nalgas, me gusto la sensación de sentirme semidesnuda frente a aquel chaval en una mesa de un bar, le guiñe un ojo y me gire, descruzando las piernas, de forma que por un momento vio mi coño pelado al aire.
Al pobre muchacho se le abrieron los ojos como platos, momento que aproveche para volver a cruzar las piernas ahora con mas recato y bajarme un poco la falda.
El chaval se quedo un poco cortado, y yo pensé que después de tanto tiempo un tÃo de veintitantos no me vendrÃa tampoco mal, hice ademán de levantarme e ir hacia donde el chaval estaba, pero en ese momento oà que me llamaban.
Fue una lastima, pero aun quedaban muchos dÃas de aquellos dos intensos meses.
Pedro llego antes de lo previsto, y la verdad es que no parecÃa muy contento.
"¿donde estabas?", me pregunto,"hemos llamado a tu agencia y nos dijeron que habÃas salido con un ejecutivo a comer",hizo una pausa y añadió,"...habÃas salido o...te habÃas salido?", me miro mientras me levantaba de la mesa, e insistió, "¿solo...a comer?..."
"¡a ti que te importa!", le dije muy enfadada mientras salÃa de la cafeterÃa.
"No si a mi me da igual, yo te voy a dar por culo y a follar cuando quiera, pero tu marido llamo varias veces, y sobre todo el que esta cabreado es "don Jaime", me dijo.
"¿quien?", pregunte yo.
"Ya lo veras", me dijo mientras nos ponÃamos en marcha.
No me hablo durante todo el recorrido lo cual me dejo perpleja.
Aquello empezaba a ser raro, no sabia quien era el tal "don Jaime", y ademas me molestaba que Pedro se enfadara conmigo y que mi marido, que me habÃa metido en esto, también se mosqueara."¿y Javier?", le pregunte.
"Dice que cuando llegaras hablarÃais".
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