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« en: Junio 11, 2006, 09:20:16 » |
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A las 9:00 de la mañana salÃÂa nuestro avión con destino a un centro de ski en los Andes. Se lo habÃÂa prometido a Wanda dado que hacÃÂa un año que nos habÃÂamos casado y no habÃÂamos salido ni siquiera de luna de miel por problemas laborales de ella. Wanda se desempeña como vendedora de equipamiento médico.
Amaba mucho a mi esposa y habÃa decidido otorgarle todo el placer que se me permitiera.Allà estaba ella esperando en la fila de embarque mientras yo tramitaba el vuelo. Se veÃa deslumbrante y entusiasmada. Se habÃa puesto un jean super ajustado que le habÃa regalado dÃas antes. Ella no era de vestirse provocativa. Solo utilizaba esa indumentaria cuando era regalo mÃo. Ella era mas formal. Lo concreto es que con metro 75 cm, su largo pelo castaño claro y sus potentes tetas duras ( tiene 24 años) apenas escondidas por su brazier y su chomba blanca la hacÃa visualmente atractiva.
Mientras mi trámite avanzaba pude ver como un hombre de unos 27 años se acercaba a ella y comenzaba a hablarle y ella contestaba con una carcajada.No entendà porqué sentà un cosquilFranco en mis huevos, pero no le dà importancia.Luego de un par de minutos de abordaje y mientras la sonrisa de mi esposa iba en aumento el hombre se retiró.Quien era? – le pregunté cuando regresé sin dejar de notar que sus pezones se encontraban duros. Yo conocÃa perfectamente las reacciones del cuerpo de mi mujer. Era signo de excitación, sin dudas. Mi cosquilFranco volvió a aparecer. Era alguien que me preguntó a donde me dirigÃa. Me dijo que iba al mismo lugar y que le encantarÃa eskiar conmigo... Le contesté que lamentablemente todavÃa no habÃa aprendido a hacerlo... No me digas más... Seguro que se ofreció a enseñarte... – le dije anticipándome Si... Me pareció simpático... – respondió
A las dos horas arribábamos a nuestro destino. Por suerte habÃa bastante nieve y el lugar estaba hermoso.Apenas llegamos a nuestra pequeña cabaña, Wanda se abalanzó sobre mi como si se tratara de una posesa.Hicimos el amor como nunca. Era la primera vez que hablaba mientras lo hacÃa. Gritaba, pedÃa más, anunciaba cuando se corrÃa. Era increÃble. Pensé que se trataba la emoción de estar de vacaciones pero luego llegué a otra conclusión.No vestimos, alquilamos un auto y salimos a recorrer los alrededores. Compramos la indumentaria adecuada para esquiar. A mi esposa le compré unos pantalones de esquà rojos super ajustados que le marcaba su redondo y parado culo Luego de almorzar alquilamos nuestros equipos de esquÃ. Como Wanda no sabÃa esquiar caminé hasta una cabaña donde un cartel decÃa "Instructores". Sin saber porqué me acerqué al que me pareció más musculoso y más bien parecido y le comenté que necesitaba instructor para mi esposa. Me preguntó cuando querÃa comenzar a lo que le respondà que inmediatamente y si me seguÃa le presentarÃa a mi esposa.Casualmente lo primero que vio de mi esposa fue su culo apetecible enmarcado en sus calzas rojas. Me dió la impresión de que al instructor se le hacÃa agua la boca.
Hola, soy Franco. Tu instructor de esquà – dijo acercando su cara para besar su mejilla Mi esposa abrió los ojos de sorpresa cuando lo vio bronceado, con sus labios blancos por la protección y su equipo impecable. Hola – contestó mi mujer con una sonrisa enorme. – Soy Wanda Eres muy hermosa – coqueteó el instructor Muchas gracias. – contestó como hipnotizada. Durante varios segundos solo se miraron. Mientras lo hacÃan se desplegó una vez más mi hormigueo en los huevos Bien los dejo – dije cortando la situación – Yo iré a esquiar a la montaña
Me fui acercando a los medios de elevación que me llevarÃan a la alta montaña donde estaban las pistas más difÃciles. Mi esposa y el instructor estaban en la pista escuela. Mientras subÃa por la aero silla pude ver como Franco habÃa comenzado con la instrucción y agazapado a los pies de mi esposa le ayudaba a colocarse las fijaciones. No se porqué me gustaba el encuentro entre ellos dos y sabÃa que a ella terminarÃa gustándole su instructor. Descubrà porque habÃa elegido el mejor, era para satisfacer a mi esposa.La aero silla me llevó hasta la cumbre por lo que descendÃa hasta el pie de la montaña podÃa verlos. La primera vez que bajé vi a mi esposa caÃda en la nieve y Franco su lado fuera de sus esquÃs y tomándola por la cintura la ayudaba a levantarla. Sentà una sensación de excitación al verlos. Las dos o tres bajadas siguientes los vi intentando moverse sobre la nieve y riendo a carcajadas. HabÃan pasado un par de horas cuando descendà otra vez y no los vi, por lo que decidà descender hasta los miradores al final de las pistas. Me quité mis tablas y caminé con ella por la zona donde los esquiadores tomaban algo o se asoleaban. Al rato los vi.
Mi esposa se habÃa sacado su campera, por lo que se encontraba solo con una remera blanca mas bien corta que dejaba bien expuesto su culo. Franco que estaba también en remera se encontraba parado unto a ella bien cerca, conversando y con una de sus manos apoyada en la cintura de mi esposa. Me gustó el gesto y me reflotó las sensaciones que venÃa sintiendo. Cuando llegué a ellos noté como los pezones de Wanda se encontraban duros y nÃtidos bajo la tela de su sostén y su remera y apuntaban hacia arriba como queriendo dispararse.Luego fuimos a la cabaña a almorzar. Pero antes de hacerlo se desnudo sensualmente y mirándome lujuriosamente me dijo:Hazme el amor, por favor – no tuve tiempo a contestarle. Ella me tiró literalmente a la cama y me desnudó. Yo ya estaba totalmente a mil. Wanda se subió arriba mÃo y con un hábil maniobra me montó. – Cogeme. Clavame tu pija – gritó mientras saltaba sobre mi verga.Pude notar que estaba tremendamente húmeda como si hiciera rato que estuviera caliente. Para mi era sorprendente que ella actuara de esa forma. Nuestra vida sexual era, debo confesarlo, poco creativa en cuanto a las posiciones y juegos. Casi siempre iniciaba yo todas nuestras sesiones. De sexo oral, poco. En ese año de casado solo unas pocas veces, contadas con los dedos de una mano. HabÃa llegado a la conclusión de que no le gustaba hacerme una buena mamada, por lo que no insistÃa mucho.Pero ese dÃa estaba desencajada. No solo saltaba sobre mi sino que al mismo tiempo movÃa su cadera de adelante hacia atrás.
Tuvo un primer orgasmo tremendo. Lo gritó mientras su cuerpo se convulsionaba. Pero no se detuvo siguió. Me encantaba que se comportara asÃ. Lo que fuera que le ocasionara eso habÃa que incentivarlo. Que es lo que te hizo estar caliente? – le pregunté mientras mordÃa sus pezones MMMM No se .... Ahhh. Me gusta – respondió mordiéndose los labios Será que te calentó Franco? No se... Pero quiero que me cojas.... Necesito que me des placer... – me rogó como si la vida se le fuera en un orgasmo. – Acabooo. SIIII sIIII – gritó mientras se desplomaba sobre mi – Te amo Leonel - agregó mientras me besabaYo sin esperar un instante la di vuelta de manera que quedara boca arriba. Me subà sobre ella y la penetré. Yo no habÃa acabado todavÃa, podrÃa haber descargado en su interior con solo proponérmelo pero me detuve. Comencé a cogerla despacio, muy despacio.Contestame lo que te pregunté – le dije Si me gusta Franco? – preguntó luego cual hizo una pausa como si pensara que contestarme. – Si Me gusta.... Es muy atractivo... Es muy fuerte.... – confesó mientras tomaba mis nalgas y me apretaba contra ella y acomodaba sus piernas buscando una mayor penetración No se tiró ningún lance? - continué mi interrogatorio mientras mordÃa su oreja derecha Si... Lo hizo.... Clavámela más adentro.... Asà Que te dijo? – yo no sabÃa como podÃa aguantar sin eyacular dentro de ella Me dijo que le gustaba mucho... Y me preguntó si en algún momento querÃa tomar algo en su departamento... Y tu que contestaste? – continué esta vez aumentando el ritmo de mis penetraciones Que no, por su puesto Pero te hubiera gustado.... No se..... Voy a acabar otra vez... SIIII. Ahhhh.... – contestó. Este NO SE se disparó en mi interior eliminando mi resistencia. Acabé como un animal. Mi semen salió con tal fuerza que hasta sentà un pequeño dolor – Te pusiste celoso? – preguntó recuperando el aliento No Todo lo contrario....Y me quedé sobre ella tratando que mis pulmones recuperaran su ritmo habitual. No se hablo más del tema. Luego de decirme que me amaba mucho se puso de pie y se dirigió a la cocina para preparar la comida.
Comimos desnudos por primera vez en nuestra vida de casados.En la tarde yo volvà a esquiar en alta montaña mientras ella seguÃa con su curso. Esperé con ansias a que sea de noche para ver si su nuevo contacto con Franco la calentaba como al medio dÃaEn una de mis tantos descensos pude ver que mi esposa se habÃa caÃdo y Franco ayudaba a levantarse, luego de lo cual daba unas palmadas en su culo para eliminar la nieve que allà se habÃa pegado. Tuve un principio de erección al ver que Franco tomaba contacto con el duro trasero de Wanda. Comenzaba a cruzar por mi cabeza cosas extrañas. No entendÃa como me excitaba ver a mi mujer coquetear con otro. Siempre quise brindarle placer y en ese sentido no habÃa lÃmites.
Cuando volvimos esa noche a nuestra cabaña y mientras conducÃa el automóvil le pregunté si nuestro amigo habÃa hecho nuevos avancesMe dijo que descansáramos una hora y que tomáramos algo caliente, él invitaba. Yo acepté. Pero él me dijo que fuéramos a su departamento asà podÃamos quitarnos las botas de esquÃ... Y que le respondiste? Le dije que no ya que mi marido podÃa buscarnos y no encontrarnos. Me respondió que no me preocupara que él estarÃa esquiando hasta que caiga la tarde, pero le dije que no y no insistió Dime la verdad... TenÃas ganas de ir? No veo porqué no... – me dijo ella Pues te quiere coger No. Que te hace pensar eso? PodrÃa tomar algo en algún comercio y no en su casa. Si te invita allÃ....Por algo esNo hablamos más del tema cuando llegamos a la cabaña y como si lo hubiéramos convenido nos echamos un poderoso polvo.Realmente me tenÃa muy caliente todo esto y estaba seguro que a ella también la calentaba asà que volvà a la carga en el momento de la cenaAsà que no crees que Franco te quiere voltear invitándote a su casa? No. Solo querÃa estar más cómodo.. Si Ya sé querÃa sacarse las botas.... Luego la campera y asÃ.... Se cuidarme. Pero él te gusta – afirmé Si. Claro. Está muy bien y es muy seductor.... Y que te hace pensar que te podrÃas cuidar de él Lo tengo muy claro, el único hombre para mà eres tu... te amo tremendamente... Si ya lo se. Pero te lo cogerÃas.... HarÃas el amor con él. Si. En otras circunstancias supongo que sà Y te calienta con solo pensarlo. No. No es verdad – respondió mi esposa No mientas...desde que lo conociste esta hecha una caldera. Te calienta poderosamente... Si debo reconocer que me excita la situación- Amor, sabes que te amo y que para mà es muy importante tu placer... Si ya los sé, pero eso que tiene que ver... – dijo ella sin llegar a comprender hacia donde me dirigÃa Respóndeme sinceramente una cosa... Te gustarÃa hacer el amor con él? Si claro, como que no.... Pero tu eres mi esposo y mi único hombre Yo te autorizo a que le hagas el amor – le dije totalmente excitado. Como es eso? – dijo en una carcajada – Mi propio marido me autoriza a que me coja a mi instructor de esquÃ? Yo se que ya te lo has imaginado, por eso estás tan caliente... Pues, me gustarÃa darte el placer de poder hacerlo con él... Solo con una condición.... Cual? Que yo esté presente – dije seguro de que a ella le gustarÃa la idea A ver.... a ver... espera un poco ... Repasemos esto. – dijo con los ojos bien abiertos en señal de sorpresa – mi esposo me autoriza a un año de casarnos, a que tenga sexo con otro hombre en su presencia?. Es correcto Pero porque haces esto? Porque te amo... se que te gustarÃa echarte un buen polvo con Franco. Se que desde que se tiró los lances, deseas entregarle tu sexo, pero no puedes porque estás casada conmigo. Pues te pido que te lo cojas, es por ti... por tu placer Y a ti que te toca en esto. Sabes que tu placer es en definitiva el mÃo – le dije sinceramente Estas muy loco.... Pero también te amo – me contestó sentándose en mi falda.Nos besamos durante varios minutos sin detenernos. La conversación nos habÃa puesto en marcha otra vez.
Hicimos el amor con una pasión tremenda. En mi cerebro y seguro que en el ella también estaba la imagen de Franco desnudo y penetrándola. Cuando nos alcanzó el último orgasmo nos quedamos dormidos y abrazados.
Al dÃa siguiente nos levantamos como si nada hubiera ocurrido y nos fuimos a esquiar. Yo sabÃa que lo que le habÃa dicho en el dÃa anterior habÃa modificado su visión de las cosas y que la pondrÃa más caliente.Como anduvo hoy? – le pregunté mientras conducÃa hacia la cabaña Muy bien...Ya estoy manejándome con soltura en la pista Si. Te vi.. Cuando quieras puedes venir a esquiar conmigo a la montaña No se si estoy preparada Que nuevo embate te hizo? Me preguntó cuando podÃamos estar un rato fuera de las pistas y esta más calmados Le volviste a decir que no ... – supuse yo Le dije que no sabÃa, que le contestarÃa Bien! es un avance – dije – Que hay con lo que hablamos ayer Realmente me permites que me lo coja a Franco? O solo se trata de una broma? Claro que te lo permito, pero solo si tu tienes ganas de cogértelo Claro que me encantarÃa si tu me permites...dios mÃo... – contestó ella luego de lo cual hizo una pausa - Pero no se si me animarÃa... Además no se si el quiera... El quiere pasarte por su registro de mujeres no hay duda.... Por otra parte puedes traerlo aquÃ, si te arrepientes puedes negarte a todo... No se... No me animo realmente... es verdad lo que me dices? Claro... tengo este plan – respondÃ
El plan consistÃa en que yo la llevarÃa a esquiar a la hora que ella habÃa quedado con Franco. Cuando él le pidiera contestación ella contestarÃa que esa tarde estarÃa sola hasta la hora de la cena, ya que yo habÃa ido ha hacer un trámite a la a un pueblo cercano y que además no tenÃa nadie que la lleve. Yo por mi parte estarÃa escondido en el lavadero junto a la cocina que tenÃa una ventana de madera por la cual podÃa ver todo lo que pasaba e incluso utilizar la video cámara conectada al televisor y de esa forma podÃa grabar. Utilizar el potente zoom era otra ventaja. Si ella cambiaba de opinión me llamaba e irÃa a buscarla o si lo hacÃa durante los acontecimientos podÃa negarse.Como se dio cuenta que la cosa iba en serio, me besó , me dijo que me amaba y que lo pensarÃa.
Mientras preparaba la comida dediqué mi tiempo para ver si podÃa verse desde el interior de la sala e incluso si yo tenÃa buena visión.La cabaña era un loft donde la cama se encontraba en una esquina, en la otra un yacusi y uno juego de sillones se encontraban en la otra, cerca de la ventana que mencioné a un metro y entre los sillones y mi puesto de observación, una alfombra, En la esquina restante por supuesto la cocina el baño y el lavadero. Yo conecté la video cámara al televisor que habÃa previamente puesto en el lavadero, sin sonido. PodÃa mirar a través de la ventana o podÃa más cómodo utilizar la cámara y obtener planos de lo que ocurrÃa moviendo su dirección o utilizando el zoom. EstarÃa sentado frente a la ventana y a mi izquierda el televisor en modo de monitorEstás seguro que quieres continuar con esto? – preguntó Tu quieres tener sexo con Franco? Creo que si.... Bien... si no te animas ya sabes cuales son los planes. Te amo – cerré la conversación y la dejé con sus esquÃes al borde de la pista escuelaMientras conducÃa hacia la cabaña para preparar todo y esconder al auto, sentÃa una sensación de excitación y celos al mismo tiempo. Pero intentaba bloquear esta última emoción ya que sabÃa que yo habÃa sido el motivador de lo que podrÃa ocurrir esa tarde. Por otra parte sabÃa que me gustarÃa en sumo grado presenciar el placer de mi esposa y permitirle que tenga nuevas experiencias que yo no le habÃa dado por ser poco creativoUna vez que tuve todo listo, me dediqué a esperar. Al comenzar a caer la tarde pude ver desde una ventana que una 4x4 se acercaba a nuestra cabaña, supuse que trataba de mi esposa y Franco por lo que ocupé mi lugar. Tuve que salir rápidamente de mi escondite para buscar algo que tapara la luz roja que indica que se está grabando en la cámara. Abrieron la puerta e ingresaron. Mi esposa dejó sus botas en la alfombra frente a mi mientras Franco se sentaba pesadamente en el sillón más cercano a mi. Ella miró hacia mi. Pude ver como sus hermosos ojos verdes brillaban de excitación. Me sonrió de forma cómplice
Quieres tomar café? – preguntó ellaSi – contestó Franco – pero ven un segundo... Tienes nieve en tus pantalones Ella se acercó a él tratando de ver donde tenÃa la nieve. El se inclinó en el sillón hacia adelante para palmear su culo. Pero luego de quitar la nieve siguió acariciando sus nalgas muy despacio sin que ella hiciera nada metiendo entre ellas su mano. Pero al cabo de unos segundos ella se separó de Franco para buscar el café- Ponte cómodo – le dijo Wanda. El abrió su campera y la dejó a un costado quedando solo con una remera ajustada. Luego se quitó los zapatos.Cuando mi esposa volvió con los cafés, Franco la esperaba de pié sobre la alfombra junto a las botas y la miraba con deseo. Sobre todo cuando se agachó a dejar la fuente con la bebida en la pequeña mesa, lo que hizo que se marcara su culo extraordinariamente. No estas demasiado abrigada? – le preguntó Franco mientras se le acercaba. Si... Creo que si – respondió. Pero él no le dio tiempo a nada. Con un movimiento rápido se paró a su lado tomando el broche de la cremallera de su campera comenzó a bajarlo haciendo bastante contacto con su torso pero muy lentamente, mientras ella lo miraba a los ojos. Era una imagen muy sensual, sin dudasCuando terminó de bajar su cierre abrió la campera y se la quitó. Ella quedó entonces con saco negro de hilo con 6 botones que yo le habÃa regalado hacÃa unos dÃas y que dejaba ver su ombligo. Era muy ajustado, por lo que la redondez de sus tetas era espléndidaTe ves extraordinaria – la halagó Franco apoyando ambas manos en su desnuda cintura. Muchas gracias – contestó ella con una sonrisa tremenda. Por mi parte ya estaba al palo tremendamente.Hablaron de la evolución del esquà de mi esposa durante unos minutos hasta que hubieron acabado con su café.Ella se paró tomó su tasa y la llevó a la cocina. Pude ver como él seguÃa, con su mirada, detenidamente el movimiento de su culo. Cuando ella volvió el la detuvo antes de que tomara asientoPorque no aceptabas tomar algo conmigo? – preguntó interceptándola y tomándola por la cintura. No se... Tal vez porque mi esposo podÃa buscarnos y preocuparse – comentó ella mientras él acariciaba su cuello con la cara externa de su dedo Ãndice, luego de lo cual y bajando lentamente su mano intentó desabrochar el primer botón de su saco. Quitó la otra mano de su cintura para ayudarse. Pronto el botón quedó suelto. El zoom de la cámara entregaba en el monitor, con absoluta nitidez, el comienzo de la redondez de los globos de mi mujer – Voy quitar mis botas del camino – dijo dejándolo solo. La cara de Franco fue de desánimo por haberse escapado la presa una vez másMi esposa tomó sus botas y se dirigió al lavadero donde yo me encontraba. Supuse que se habÃa arrepentido y querÃa dar por terminada la historieta. Abrió la puerta del lavadero dejó las botas en el suelo haciendo suficiente ruido mientras yo miraba si Franco seguÃa tras ella. Pero por suerte se quedó en su lugar. Mi esposa con cara de asustada, se apoyó contra el marco de la puerta mirándome sin saber que decir.Que pasa? – le pregunté en u n tono muy bajo - Te arrepentiste? No.... No se si continuar – respondió mientras yo daba un paso hacia donde ella se encontraba y acercaba mi boca a su oÃdo Disfrútalo, amor – le dije seguro, intentando darle ánimo – No te preocupes... Te amo, lo sabes... – me dijo besándome tiernamente. Yo le contesté afirmativamente con un movimiento de mi cabezaElla salió, entonces, del lavadero animada a continuar.
Bien... – dijo dirigiéndose a Franco. – Contéstame tu ahora... Porqué querÃas tomar algo conmigo fuera de la pista? – preguntó mientras llegaba a la posición que frente a la alfombra ocupaba Franco. Porque disfruté mucho mientras aprendÃas a esquiar y querÃa estar contigo fuera del frÃo y las miradas – dijo él tomando su cintura con ambas manos y atrayéndola suavemente hacia él.Este movimiento hizo que ambos pubis se juntaranBueno ... Aquà estoy.Franco besó suavemente su cuello sin que mi esposa hiciera nada, luego destinó ambas manos para reanudar su tarea de desabrochar su saco negro. Le quedaban cinco botones, pero comenzó por el de abajo. Luego de quitarlos pude ver la tela blanca de su sostén. Fueron cayendo uno por uno los restantes hasta que sucumbió el último. Franco soltó ambas caras de su saco. PodÃa verlo en un primer plano con la cámara . La presión de sus tetas hizo que quedaran al descubierto bajo el brazier. La guarra de mi esposa se habÃa puesto el sostén que más me gustaba. Era de seda blanca, sus pequeños pezones pretendÃa romper la tela por lo duros que estaban. Sus globos mientras tanto sobresalÃan con su redondez por su parte superior. El se apartó un poco p ara tener una visión de sus tetas para luego apoyar su pubis nuevamente contra el de ella. Ella no sabia que hacer con sus brazos, por lo que lo apoyo en la cintura de Franco. Este movió su cabeza besó tiernamente sus labios, pero mi esposa no contestó. Pude ver como ella miraba en mi dirección. SabÃa que estaba tremendamente caliente. Lentamente Franco bajó sus manos hacia el centro de su sostén, en la parte delantera, donde se encontraba el broche que sostenÃa la desnudez de los pechos de mi esposa el resguardo. De un solo movimiento lo abrió mientras volvÃa a echarse hacia atrás para visualizar los globos desnudos. Los admiró u nos segundos.. TodavÃa podÃa verse la marca de piel blanca en contraste con la tostada por el sol del verano anterior. Sus pequeños pezones rosados apuntaban erectos hacia arriba, cosa que me fascinaba. Acarició sus pechos para placer de mi esposa, ya que le encantaba que jueguen con sus tetas desnudas, y apretó sus pezones. La muy turra se habÃa puesto una braga de seda blanca que le quedaba extraordinaria, y era la que a menudo yo le pedÃa que se pusiese para mostrármela como le quedaba luego de lo cual se la quitaba lentamente. Cuando su pantalón hubo bajado los suficiente a expensas del esfuerzo de Franco, ella lo ayudó con un sutil movimiento de sus piernas para que este cayera al suelo.Franco se separó entonces de mi esposa y la contempló solo ataviada con su diminuta prenda
Sos increÃblemente hermosa – le dijo mientras desabrochaba su propio pantalón – Te deseo tremendamente- Agregó mientras su pantalón volaba por los aires dejándolo solo con un slip negro que apenas podÃa ocultar lo voluminoso de su vergaOtra vez volvieron a juntarse en un beso, pero ahora más lujurioso. Franco comenzó a acariciar su culo al tiempo que aplastaba su monte de Venus contra su verga. Wanda se encontraba colgada literalmente del cuello musculosoPude ver como Franco acariciaba el entrepierna de mi esposa sobre su prenda interior, por lo que dirigà el foco de la cámara hacia allÃ. Wanda comenzó a jadear sÃntoma de que se acercaba un primer orgasmo. Ella se apretó a él fuertemente y lanzó su primer Aughhh ahogado mientras arqueaba su espalda hacia atrás y se convulsionaban sus músculos.Fue una sensación extraña el presenciar por primera vez un orgasmo de mi esposa pero en manos ajenas. Una mezcla de celos tremenda y calentura al lÃmite. Y todavÃa faltaba....Mi esposa luego de semejante acabada se apartó de élDeja que me quite esto – le dijo a su amante mientras comenzaba a quitarse su última prenda en forma lenta y con cara de puta como me lo hacÃa mi. Su nutrido monte de Venus quedó a la vista de Franco quien tenÃa los ojos encendidos de calentura.El la imitó y se quitó su slip. Su verga saltó y quedó como rebotando en el aire. Era más o menos como la mÃa de larga pero sustancialmente más gorda. E incluso su glande era más grande que su tronco. Como unos cuatro centÃmetros o más de diámetro, el doble que la mÃa. Sus huevos también eran mas grandes .Pude observar las miradas de ambos y el mensaje que contenÃan.Franco se miró la pija y luego la miró a ella como diciéndole "te voy a coger con esto, nena"Ella lo miró extasiada comunicándole "quiero tener eso dentro mÃo yá"Franco se acercó a ella con su ariete a pleno, la besó en la boca mientras metÃa uno de sus dedos en su húmeda concha. Luego de unos segundos la hizo acostarse lentamente en la alfombra, y ella entregada obedeció Volvió a besarla en la boca y luego en cada uno de sus pezones. Con una mano acariciaba su clÃtoris.Pero luego se puso a los pies de mi esposa, abriéndole levemente la s piernas y luego de unos segundos de contemplar como los labios de la concha se abrÃan, apuntó su verga a su cueva húmeda y sin miramientos la penetró. Como era de esperar hubo un grito de placer de mi esposa al tragarse semejante glande. Yo por mi parte podÃa imaginarme el caliente conducto de AilÃn recibiendo su tronco.Franco comenzó a entrar y salir de ella mientras provocaba con sus embestidas que sus tetas se hamaquen de un lado a otro. El le abrió aún más las piernas de modo que quedaron formando una V cuyo vértice era su concha. Con esto el logró mayor penetración. Comenzó a bombear con más fuerza haciendo que sus voluminosos huevos golpearan el culo de mi esposa. En mi cámara tenÃa un primer plano de la penetración y podÃa alcanzar a ver como el tronco de su verga e incluso el comienzo de su glande salÃan brillantes por los flujos de WandaEn ese momento volvió la sensación extraña de celos y excitación al ver por primera vez a mi mujer recibir en su interior un miembro que no era el mÃo.SIIIIi.... Asi..... Cógeme fuerte..... Voy a acabar.... – dijo mi esposa pidiendo pija como posesa.Luego de decir esto explotó en un nuevo orgasmo, mucho más fuerte que el anterior y mucho más fuerte de todos los que habÃa tenido conmigo. Pero Franco siguió cogiéndola rÃtmicamente hasta lograr que mi mujer acabara de nuevo convulsionando su cuerpo como si se tratara de un ataque.Comenzó a gritar guturalmente mientras golpeaba a mi esposa con su pelvis. Sus huevos parecÃa rebotar contra el culo de Wanda. Obviamente estaba por acabar. Segundos después sacó su cabezona verga de la vagina y sosteniéndola con una mano comenzó a lanzar semen contra el vello púbico de mi esposa. Era impresionante lo que duró su eyaculación junto con sus gritos y la cantidad que allà depositó que logró tapar casi por completo el ensortijado pubis. Al instante se desplomó junto a ella.Mi esposa descansó unos segundos hasta recuperar el ritmo respiratorio, luego de lo cual se puso de pié y caminó en dirección al baño. Pude ver como el esperma que Franco le habÃa depositado sobre ella comenzaba a chorrear pierna abajo. Cuando pasó frente a mà me sonrió satisfecha de sexo.Al cabo de unos minutos salió limpia del baño luego de lo cual ingresó Franco.Que polvo... por dios – me dijo aprovechando la ausencia de Franco Si.. Lo vÃ... Te pegó una cogida tremenda.... – dije en tono bajo para no ser escuchado – Lo disfrutaste? – pregunté inútilmenteSi... No se cuantas veces acabé... – dijo mientras yo metÃa los dedos en su concha y la acariciaba – Sabes que te amo? - dijo luego de lo cual me besó agradecida por dejarla coger con su instructor.Si lo se.... Pero no terminó aún...Ni loca....Vete que ya va a salir
Cuando Franco salió del baño ella se encontraba en la cocina preparando nuevamente café mientras él se sentaba en el sillón de tres cuerpos que daba justo frente a mÃ. Su verga se habÃa puesto blanda y caÃa sobre una de uss piernasEres hermosa desnuda – le dijo a lo que ella agradeció – tus tetas son extraordinarias y tu culo encantadorMuchas gracias – respondió mientras sorbÃa su caféEl placer de hacerte el amor es indescriptible.... Sentà como vibraba tu cuerpo muy nÃtidamenteLe debes decir a todas tus amantes lo mismo...No... Es verdad.. Jamás habÃa sentido.... Pero cuéntame tu.... Lo disfruté tremendamente.... nunca habÃa tenido tantos orgasmos... debo reconocerlo...Con ningún hombre – preguntó sorprendidoEl único hombre ha sido mi marido – dijo ella tÃmidamenteEl único con que has cogido es tu marido y ahora conmigo?Si es la verdad – respondió mientras llevaba las tasas a la cocinaVen aquà – le dijo y la invitó a sentarse sobre el apoyando sus rodillas a cada lado del culo de Franco con las piernas dobladas – déjame darte placerPodÃa ver a mi esposa de espaldas con las piernas abiertas sobre la falda de Franco. El zoom al máximo dejaba ver como los labios mayores de su concha sobresalÃan y la pija dormida bajo ella.
Ella, por lo tanto, se encontraba un tanto más arriba que él por lo que sus tetas daban a la altura de su cara. Pude ver como se zambullÃa en ellas. Pero de pronto pude ver como un dedo de Franco se colaba entre los pliegues Ãntimos de Wanda y ella lanzaba un grito de placer. Le acarició la raja un rato hasta que tuvo un nuevo orgasmo. Ella se agarró fuertemente de su cabeza y gritó victoriosa una vez más. La verga comenzó a crecer de tamaño hasta que alcanzó la plenitud motivado seguramente por los gritos de mi esposa.
Quieres que te coja como dios manda? – preguntóSi... Por favor quiero tu verga adentro....Franco la tomó en su mano y buscando el tajo de mi mujer la penetró. Ella se dejó caer sobre ella de modo que pareció tocarle el diafragma. El la tomó de sus nalgas y ayudó los saltos de mi esposa sobre ella. El primer plano en el monitor marcaba una escena de sexo a pleno. La pija de Franco entraba y salÃa con brillo de ella arrugando su piel con la penetración máxima mientras se veÃa el agujero de su virgen culoAyyyy.... Me gusta bien adentro.... Si..... Me vas a hacer acabar una vez más..... – gritaba. Sobrevino un nuevo clÃmax a los gritosLuego de algunos segundos él le pidió que se diera vuelta, por lo que ella quedó frente a mà y de espaldas a él. Franco volvió a encaminar su pene hacia su portal. Ella se dejó caer sobre él. Pude ver como centÃmetro a centÃmetro la concha de mi esposa deglutió su verga. Ella comenzó subir y bajar haciendo que sus tetas se hamacaran . Luego él tomó una de sus tetas y la apretó mientras con la otra acariciaba su clÃtorisQuiero que me acabes adentro.... por favor... quiero sentir la descarga de tu leche... – pidió mi angelical esposaElla comenzó su grito habitual de orgasmo al que se le sumó el grito de su amante. Como si se hubieran puesto de acuerdo se corrieron al unÃsono. Franco empujaba su pelvis hacia adelante y hacia arriba como queriendo depositar su esperma en lo más profundo de mi esposa.Asà se quedaron inmóviles, él todavÃa dentro de ella.Al rato ella le dijoDebes irte....ya está por llegar mi esposoMinutos después se despedÃan y arreglaban para verse en la pista al dÃa siguiente
Que buen polvo – dije saliendo de mi esconditeExtraordinario... Nunca habÃa gozado tanto.... Y te lo debo a ti – me dijo abalanzándose sobre mi
Mi esposa me desvistió me tiró sobre la cama y me montó como si fuera una salvaje. Mi verga entro en ella con facilidad.... Disfruté de su caliente interior sin importarme que se encontraba lubricada, su concha, por esperma ajeno.
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