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« en: Junio 11, 2006, 01:51:55 » |
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Lo que voy a contar me sucedió hace un par de semanas. Estaba solo en casa todo el fin de semana, pero no me apetecÃÂa mucho salir. Sin embargo me puse a ver videos eróticos y eso me calentó enormemente.
Lo que voy a contar me sucedió hace un par de semanas. Estaba solo en casa todo el fin de semana, pero no me apetecÃa mucho salir. Sin embargo me puse a ver videos eróticos y eso me calentó enormemente. He de decir que esos videos eran de todo tipo, es decir, mujeres con mujer, hombres con hombres, hombres con mujeres…y algunos de transexuales. DecidÃ, movido por mi soledad y clandestinidad, que hoy no acabarÃa con una simple paja, hoy irÃa a buscar algo de marcha a la Casa de Campo. Cogà mi coche y me puse de camino, como no habÃa tráfico llegué enseguida. Pero por desgracia no conozco muy bien la casa de campo, y me costó encontrar la zona donde se sitúan las prostitutas. Una vez allà di varias vueltas sin que ninguna despertara gran deseo en mÃ. Y sin darme cuenta llegué a la zona de los travestÃs. Nunca me habÃa atrevido a probar, pero…¿por qué no? Lo que pasa es que ninguna era de mi agrado, no las veÃa femeninas o no me gustaba su fÃsico…hasta que la vi a ella. Una morenaza impresionante, con los labios maquillados de un húmedo rosa, azul el contorno de los ojos y unas medias de rejilla que me atrajeron directamente hacia ella. Detuve el coche.
-Hola… -Hola guapo, ¿cómo te llamas? -Me llamo David, ¿y tu? -Yo Sheila-me contestó con un acento caribeño… -Bueno…esto…¿cuánto es? -Depende de lo que quieras, mi amor. Le dije que se montara, que eso ya lo decidirÃa por el camino, pero que dinero sà tenÃa. Le pregunté que cómo le iba la noche y me contestó que acababa de llegar, asà que eso me alegró mucho, no me gustarÃa encontrar en ella el sabor de otro hombre… Entonces detuve el coche en una oscura cuneta y la besé. Sus labios sabÃan a fresa y eran tan cálidos…en seguida ella puso su mano sobre mi paquete y éste creció instantáneamente. Seguà besándola en el cuello que olÃa fuertemente a perfume de mujer. Ella me sacó la polla del pantalón, me colocó un condón y empezó a chupar…me encantaba, lo hacia de maravilla, se notaba que disfrutaba con ello, no como las dos prostitutas que habÃa probado antes en mi vida. Ella disfrutaba besando cada pliegue de mi miembro, se entretenÃa en el frenillo, lo acariciaba con un dedo y después con la lengua…yo estaba a punto de correrme cuando pasó un coche de policÃa. No nos dijo nada, pero Shelia se asustó y eso me bajó el calentón de inmediato. Me estuvo contando que ya la habÃan detenido una vez, y que se habÃan burlado de ella hasta la saciedad en la comisarÃa. Entonces tomé una decisión un poco arriesgada, pero la excitación y las ganas de sexo me empujaron ha hacerlo: la invité a mi casa. Le dije que no podrÃa pagarle por toda la noche, pero que le darÃa lo que pudiera…y ella aceptó, tal vez por el susto anterior… -Y porque me gustas mucho, amor, tu polla es riquÃsima-me dijo.
Llegamos enseguida (porque conduje deprisa, claro), aparqué enfrente al portal y esperé para asegurarme de que ningún vecino nos verÃa. Subimos en el ascensor y la llevé a mi habitación. Nos miramos. Y ella me besó. Yo estaba muy nervioso, porque nunca habÃa tenido relaciones con una travesti y tampoco con un hombre. Una cosa era una mamada en el cohe y otra muy distinta acostarnos en mi cama en toda regla. Nos tumbamos. Le quité su ajustada camiseta y puder ver dos enormes pechos, preciosos, con dos pezones que me puse a chupar inmediatamente, oscuros, duros…ella gemÃa de placer.
Entonces nos desnudamos del todo. Ella volvió a meterse mi polla en su cálida boca. Eso me encantó. Pero hoy yo habÃa decidido probar cosas nuevas…la empujé contr la cama. Besé sus pechos, su ombligo sexy…y me encontré con su polla. No era pequeña, aunque tampoco enorme, pero era muy bonita. Le coloqué un condón sabor a fresa y…me la metà en la boca. No puedeo decir nada acerca del sabor, pero desde luego la sensación me pareció de lo mas excitante. Po fin sabÃa lo que sentÃa una mujer cuando tenÃa una polla en la boca…esta mamada en seguida nos calentó a ambos y decidimos pasar a algo más fuerte. Ella sacó vaselina del bolso, y me dijo que se la untara por el culito. Entonces se dio la vuelta y me mostró un precioso agujerito, depilado y rosita, que yo embadurné rápidamente de vaselina. Le introduje un dedo y ella gimÃo. Movió sus caderas pidiendo más y le metà otro. Esa visión, junto con la marca del tanguita en su trasero (de tomar el sol) me puso a mil, y decidà penetrarla. Meter mi polla en ese agujero fue increÃble. Estaba calentito, y la abrazaba perfectamente. Ella empezó a moverse adelante y atrás (estaba disfrutando…) y yo comencé a culearla. Al poco decidà que ella disfrutara más y empezé a hacerle una paja, algo que ella agradeció dándole más ritmo a sus caderas. Entonces se corrió sobre mis manos, una leche blanca y calentita, y eso me hizo correrme. Después nos tumbamos un rato y estuvimos hablando, de si vida, su pasado, alguna experiencia…gracias a dios llevaba muy poco en esto de la prostitución, acababa de llegar de Brasil. Al rato, y sin previo aviso, volvió a acariciar mi miembro, que empezó a endurecerse. Entonces volvió a chupármela, joder cómo disfrutaba. Debió notar que yo estaba menos excitado después de la corrida anterior porque hizo algo que me hizo tocar el cielo. Con un dedo recogió vaselina de su culito…y lo introdujo en el mÃo. Yo dà un respingo de placer. Ella se sonrió, y al rato, cuando o estaba super excitado me dijo: -¿Qué te parece si ahora yo te lo hago a ti? -Uf! No se…-yo estaba a mil… -Te gustará, te lo aseguro… Ella debió notar que mi culito dilataba bastante bien, puesto que ya habÃa probado placeres con velas, zanahorias, vibfradores…
Entonces me puso a cuatro patas. Se colocó otro condó, agarró el bote de vaselina e introdujo dos dedos en mi agujerito. Me hizo un poco de daño, pero en seguida llegó el placer. Comenzó a moverlos en cÃrculo hasta que me hizo desear más… Yo ya estaba bien dilatado, asà que pudo introducir su polla en mi culo. Fue genial. Mucho mejor que cualquier consolador. Estaba caliente…y era ella quien la movÃa.Yo instintivamente comencé a moverme adelante y atrás, y a disfrutar…tanto que se me caÃa la baba sobre la almohada. Me sentÃa totalmente lleno y poeÃdo. Ella me decÃa: -¡Vamos putita, sé que te gusta que te folle el culo! Eso me excitaba muchÃsimo. Además comenzó a darme cachetes en el culo, yo estaba a punto de correrme. Entonces noté que ellas se corrÃa, gimió y algo cálido llenó el condón que llenaba mi recto…y me corrà inmediatamente. HabÃa sido el mejor orgasmo de mi vida.
Estuvimos hablando un rato más y me ofrecÃa llevarla de nuevo a la Casa de Campo, pero ella se negó, dijo que ya habÃa tenido bastante por hoy, que no querÃa estropear esta bonita noche con cualquier pervertido…y la acerqué a su casa, en el centro. Me dio su móvil, y ahora me muero de ganas de llamarla, aunque todavÃa no me he decidido…
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