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« en: Junio 11, 2006, 01:51:18 » |
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HacÃÂa un rato ya que habÃÂa terminado de vestirme y maquillarme, el espejo me devolvÃÂa la imagen de una putita y eso me hacÃÂa feliz. Mientras pensaba en eso, el timbre sonó, anunciando la llegada de Marcelo. Lo recibàcon un besito en la boca, él me tomó por la cintura y me besó con un beso muy profundo. -Asàmontada, serás mi puta.- Me susurró al oÃÂdo.
HacÃa dos dÃas lo habÃa conocido en la calle y al contarle que me gustaba vestirme de mujer, me pidió que de esa manera lo recibiera, (tengo una amiga travesti, que me deja recibir tipos en la casa, a cambio, atiendo a algunos de sus clientes), y ya nos estábamos besando y manoseándonos, levantando los dos la temperatura ambiente. Mi vientre sentÃa el bulto de su choto duro, pareciendo explotar detrás del pantalón, lo recorrà suavemente con la palma de mi mano y lo tomé de su mano y lo llevé al dormitorio. Fue quedando la ropa de Marcelo en el piso, su pija pedÃa a gritos que me la comiera, eso hice, mi boca, tragó ávidamente su verga endurecida. Su glande, llenaba mi boca y mi lengua lo recorrÃa. Sus manos pellizcaban mis pezones endurecidos y asà nos fuimos dejando caer en la cama. Cuando sentà que su pijota estaba por explotar, dejé que sus movimientos, como si me estuviera cojiendo por la boca, se acentacen, sentÃa hasta el relieve de las venas de su choto, rozar mi lengua, y sentà su brutal descarga de semen bien espeso llenar mi boca, tragué mientras degustaba el manjar, pero por la comisura de mis labios pintados, cayeron unos hilos de leche que Marcelo, habilmente con la punta de su choto, aún palpitante, juntó metiéndome el nectar en mi boca, como para que no dejara leche sin tomar. Terminé de limpiar su pene y seguà pasando habilmente mi lengua por su glande, hasta ponerla dura nuevamente, sus fornidas manos me pusieron, en posición de perrito y mientras abrÃa mis nalgas su lengua comenzó a chupar mi orificio, su saliva y sus dedos, hacÃan que estuviera por explotar, salió de su posición y parado detrás de mi, aferró mis caderas fuertemente y su dura pija quedó apoyada en mi culo, lentamente pero con firmeza, sus 22 cm fueron penetrándome, hasta quedar, totalmente sometida al falo dominante, su meta y saca, comenzó, haciéndome retorcer con una mezcla de dolor y placer indescriptibles. Sus embates eran feroces, sentÃa como toda su verga, entraba y salÃa con cada vez más velocidad. En un momento, la sacó totalmente y me dió vuelta, quedando yo, boca arriba, tomó mis tobillos dejando mis piernas abiertas y mi culito abierto, su poronga, penetró con una facilidad asombrosa y lo abracé con mis piernas por su cintura, su boca comÃa la mÃa y su pija no dejaba de martillarme, sentÃa sus pesados huevos, golpear mis nalgas, sus manos no dejaban parte de mi cuerpo sin acariciar, mis pezones eran sometidos a constantes pellizcones y su poronga entraba y salÃa de mi culo rapidamente, durante largos minutos, me cojió en esa forma hasta que en medio de gemidos, sentà el calor de su leche inundar mis entrañas, sacó su pija de mi culo y me ofrendó los últimos disparos de leche en mi boca. Quedamos los dos extenuados. Me abracé a Marcelo, y mientras pellizcaba delecadamente mis pezones, me decÃa:--que putita hermosa, sos toda mÃa, --y otras cosas por el estilo. Mientras, mi mano subÃa y bajaba por el tronco de su poronga, que volvÃa a tomar vigor, me agaché sobre él y comencé a chupársela nuevamente. ël seguÃa tirado boca arriba, y cuando la sentà bien dura, monte sobre su cuerpo y me fui sentando sobre su choto, que lenta, pero firmemente, fue entrando nuevamente en mi orto dilatado y todavÃa con leche de su anterior acabada. Me tomó por la cintura y comenzó a subirme y bajarme a lo largo de su pija, hasta que empecé a marcar el ritmo yo y sus manos acariciaban mis tetas, dándome pequeños pellizcones en mis pezones. Durante aproximadamente 15 minutos me dió de esa manera, luego salà de mi montura y me puse en cuatro, ofreciéndole mi culo en pompa, me arrastró hasta el borde de la cama y él parado y yo como una perrita, me abrió las nalgas y me penetró violentamente, sin soltar mis caderas, atrayéndome y alejándome, me cojió por un largo tiempo, haciéndome acabar a mi, dos veces. No daba más, pero el tipo este seguÃa con su pistoneo infernal, sentÃa todo el grosor de su dura y caliente pija, entrar y salir de mi culo, totalmente abierto, como si fuera una concha. Hasta escuchar, que entre gemidos, acelera más aún sus movimientos llenando mi culo, nuevamente de semen caliente y espeso. Cuando salió de mi culo y con él, el semen comenzó a chorrear por mis piernas.Quedé extenuada, pero totalmente satisfecha. Cuando se fue, mi amiga, me avisa, que estaba por recibir a dos tipos y que tenÃa que ayudarla, bueno, esa se las cuento otro dÃa.
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