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« en: Junio 09, 2006, 12:44:33 » |
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Ya conté en otra oportunidad que mi hermano Leo tiene una pija supergorda, claro él me lleva algunos años y por eso y mi poca experiencia en ver vergas de distintos tamaños y colores por eso creÃÂa que la de Leo era fabulosa y lo caliente que se ponÃÂa!!
Después de esa primera vez con Leo...(él me llevaba unos años como ya conté en mi relato: "Mi hermano Leo", para mi era una novedad y me sentÃa enamorado de la verga de mi hermano, y aún me gusta... pero en esa época era un! a de las primeras vergas que habÃa visto y... disfrutado, la mÃa era más pequeña y con los años la de Leo acrecentó su belleza y tamaño.
Mi mano no alcanzaba a cubrirla toda alrededor porque su circunferencia era demasiado y que rica que era!!!!
Mi boca se abrÃa para recibirla con mucho placer y como su pija lubricaba bien eso hacÃa que resbalara por mi boca con mucha facilidad buscando mi cálida garganta para alojarse en ella y buscar una placentera eyaculación que nos hiciese gozar a los dos.
Leo era un experto en hacerse chupar la pija, porque nuestro primo Reynadlo y sus novias siempre buscaban satisfacerlo en ese punto y él se habÃa acostumbrado a hacérsela mamar por interminables minutos de satisfación para ambos.
Un dÃa entré a un bar cerca de casa a comprarle cigarrillos, porque como pago por ese favor él me la dejarÃa mamar hasta que los dos terminásemos con la leche fuera de nuestros huevos.
En ese bar me encontré con un amigo suyo que me invitó a tomar una cerveza, no querÃa quedarme porque Leo me esperaba con los cigarrillos y con la verga a mi disposición, pero como ese muchacho era amigo suyo e insistió tanto tuve que aceptar como la cosa más natural sin imaginar lo que sucederÃa después.
Al rato lo dejé para ir al baño a orinar la gran cantidad de cerveza que habÃa ingerido, me puse a hacerlo y al poco rato entró él y se puso a hacer lo mismo, pero sin darme cuenta él se empezó a sobar la pija hasta que se le paró y me dijo:
-Mirá que lindo regalo tengo para vos:
Lo miré, me sonreà y le contesté: -Yo te regalo la mÃa que es más larga. Se puso atrás mÃo y comenzó a tocarme las nalgas con ambas manos, yo quedé muy asustado y con la verga dura porque con ver lo dura que la tenÃa él, me excitó lo suficiente como para hacerme olvidar de que era amigo de mi hermano.
Me agarró de atrás para frotarme con su verga sobre la tela de mis pantalones hasta que sus manos buscaron mi cinturón y lo abrieron para dejar caer mis pantalones lo suficiente como para permitirle a su verga que pasase entre mis nalgas muy apretadas.
Me condujo a uno de los gabinetes, escupió su mano y me la empezó a pasar por la raja del culo hasta que uno de sus traviesos dedos encontraron mi orificio anal y empezó a juguetear con él hasta que le fue metiendo la saliva necesaria como para dejar entrar más dedos.
Luego acercó su pija y como todo un experto, muy lento la fue metiendo dentro de mi organismo, pero creo que no en su totalidad porque no sentà ningun dolor ni tampoco sentà cuando sus huevos debieron chocar con los mÃos en ese mete y saca tan placentero.
Luego sentà que la sacaba pero no sentà que la volviese a meter otra vez en mi culito que estaba hambriento por esa verga que estaba descubriendo.
Se dio la vuelta, se puso de frente a mÃ, me miró la verga dura y me dijo:
-Bueno pajeate porque por hoy ya te la metà lo suficiente, solamente querÃa comprobar si el hermano de Leo era tan puto como se comenta...
Ni que contar de lo herido que me sentÃ, yo pensaba que lo estábamos disfrutando los dos y todo habÃa resultado una farsa para comprobar mi hombrÃa.
Con los ojos nublados por las lágrimas provocadas por el dolor y la rabia de tan tremenda burla lo empujé de tal forma que perdió el equilibrio y tuvo que apoyarse en la pared para no caer.
Salté sobre él le acomodé la verga entre las nalgas y sin aviso ni lubricación previos se la acerqué hasta su agujero y empujé de tal manera que media pija desapareció por ese lugar extremadamente apretado.
El dio un grito por el dolor incalculable que estaba recibiendo y supongo que porque se vio violentado en su parte mas protegida, intentó luchar pero inútilmente porque yo me prendà de su verga y se la apreté con mis manos haciéndolo gritar nuevamente a la vez que seguà empujando y hasta que mi verga no estubo toda enterrada allà expulsando la leche en esa apretada caverna no dejé de clavarla y apretarle las bolas.
Ni que decir su verga desapareció entre mis manos totalmente mustia y chorreando precum porque con tanto dolor no pudo tener una eyaculación.
Mi verga salió totalmente llena de sangre y de otras materias que albergaba su recto y que al estar en contacto con el aire produjeron un olor tremendo.
Alguien oyó los gritos porque le preguntaron si se encontraba bien y éste les contestó que sà que ya salÃa.
Me fui a lavar para sacarme esa inmundicia y mientras lo hacÃa me dijo:
-No era necesario que me rompieses el culo, mirá como sangra..
Leo me esperaba de muy mal humor por el retardo con los cigarrilos y al dárselos le conté lo sucedido.
Se molestó bastante conmigo porque estaba haciendo mala fama entre sus amigos.
No quiso comprenderme que él me habÃa buscado y que primero habÃa usado mi culo para sus bajos instintos.
A consecuencia de ese episodio Leo perdió a un amigo y yo gané un enemigo.
Esa fue mi primera experiencia en un bar, a la cual siguieron muchas, mucho más placentereas que ese desgraciado episodio de mis inicios.
Cerca de los 27 años conocà a otras personas en un bar que era frecuentado por un profesor compañero de mi primer trabajo.
Este colega me llevó a ese bar en el cual habÃa mucho "levante", segun sus palabras y era cierto!!
Además de parejas hetero, gays y otras que querÃan hacer trÃos o cualquier cosa que uno se imaginase y que no se imaginase, iban tipos solos a "levantar" lo que viniese.
Los hombres mayores que Ãban a ese bar me invitaban tragos y a sentar a sus mesas y después nos Ãbamos a algun hotel o a sus ocultos departamenteos de solteros o de amigos que se los prestaban ya que la mayorÃa eran casados y bisexuales ocultos.
Asà nacà mi gusto por los bi, ya que son casados no hay problemas porque son temerosos de que se les arme lÃo o escándalos y se enteren sus mujeres, por eso van a eso bares "levantan" lo que les interesa se hacen coger o lo que le guste y luego te largan y hacen como que no te conocen.
Y yo con menos de 30 años!! Con tal de usar la "herramienta" cualquier cosa aceptaba, bueno es una forma de decir, si no me gustaba el tipo o era mugriento no lo aceptaba, pero la mayorÃa estaban bien y con ese miedo de "que no se entere mi mujer" me hacÃan excitar muchÃsismo y me los cogÃa a fondo para darme el placer de mancillar el culo de un casado, pero por supuesto "no virgen".
Entre esos casados conocà a uno que llamaban Queto.
Entré al baño de uno de esos bares, él estaba haciendo ver que orinaba en uno de los mingitorios adosados a la pared pero lo que realmente estaba haciendo era sobándose la verga.
Cuando yo entré, me miró y trató de ocultar lo que estaba haciendo para disimular o para despistarme, pero yo más rápido que él le dije:
-Seguà con lo que estabas haciendo..., por mà no te incomodes...
-Gracias!! Estoy desesperado por una buena verga y en el bar vi a un tipo que me calentó, le hice señas pero no apareció por acá... me la estaba sobando para que se parase y el tipo la viese pero no tuve suerte...
Yo oriné mientras el tipo me decÃa eso y cuando la iba a guardar vi que lo tenÃa al lado mÃo diciéndome:
-Tu verga no se queda atrás, es muy linda!
-Qerés probarla?
No tuve que repetir la pregunta, realmente andaba caliente!! El tipo se agachó, la tomó con sus manos mientras acercaba su boca para luego comenzar a lamer todo el glande hasta que este se puso bastante duro, luego se lo metió en la boca para hacerle una muy buena cantidad de lamidas y succiones muy enloquecedoras.
-Parááá! Alguien puede entraaaarr....!
Por suerte el tipo reaccionó y dejó de mamármela.
-Si tenés razón, puede entrar alguien vamos al depto. de un amigo que me lo presta para estas cosas.
SalÃmos de allà directo a su auto, un modelo muy nuevo y muy bien cuidado, se veÃa que este Queto era una persona de dinero o de buen pasar dado el auto que poseÃa y la vetimenta tan refinada.
Después supe que era un cientÃfico que hacÃa muchas investigaciones en los laboratorios e iba a muchos congresos en el exterior y se quedaba muchos meses fuera del paÃs investigando la microbiologÃa y la genética.
Ya en el depto. me empezó a besar muy apasionadamente succionando mi lengua de tal forma pra que se introdujese en su boca para extraerle la saliva que luego usarÃa en la soberbia mamada que me iba a hacer.
De la boca pasó a mi verga escupiendo sobre ella la mezcla de nuestas salivas para comenzar a continuación una chupada total que en pocos segundos logró que casi expulsara todo mi semen en su boca por lo acelerado que chupaba.
Sacando mi verga de su boca exclamó:
-Noooo!!! No! TodavÃa no acabes!!
Se dio la vuelta quedando boca abajo, flexionó las piernas para levantar un poco sus nalgas y me dijo:
-Dale!! Métela ahora... no agunto maáááááááás!!
Realmente sus nalgas separadas me dieron un panorama muy bello de su agujero rosadito y peludito.
No pude dejar de acercarme a tan bello lugar que invitaba a hacerle de todo y lo comencé a lamer con lamidas bruscas que fueron acompañadas por gemidos cada vez más intensos dados por Queto que como podÃa por abajo de su cuerpo se sobaba la verga flácida, a toda velocidad para que alcanzace un estado de erección aceptable para poder disfrutar de la penetración tan ansiada por él y para que negarlo por mi también.
Mi lengua fue abriendo el camino y a los pocos segundos mis dedos empezaron a distender ese esfÃnter que no oponÃa mucha resistencia a los estÃmulos dando paso a tres de mis dedos los que luego fueron suplantados por mi verga que muy sigilosamente la fui acercando a su objetivo final y cuando la apoyé en la en! trada de Queto éste suspiró tremendamente diciendo:
-Siento el calor de tu pija en mi entrada..., métela de una vez que quiero sentir el calor dentro aunque sea apaciguado por el condón que tenés puesto.
Mi verga fue pasando hacia su interior con un poco de fuerza de mi parte en los empujes para que fuese ubicándose en ese sitio oscuro, apretadito y caliente que Qeto movÃa con mucha aceleración para que con sus reboleos darnos placer mutuamente.
Cuando toda estubo enterrada en su interior, levantó una pierna para que su cuerpo quedase un poco más elevado y poder pasar una mano bajo su vientre para poder agarrar su pija y hacerce "la gran paja" mientras mi pija iba y venÃa dentro de su recto.
No aguanté más tanto estÃmulo dado con su esfÃnter a lo largo de mi verga que en pocos minutos comencé a descargar todo el contenido de mis vesÃiculas seminales dentro del condón mientras la mano de Queto se inundaba con su esperma que con unos pocos espasmos expulsó su verga dentro de la cavidad formada con su mano.
A pesar de haber disfrutado mucho los dos, Queto no quiso darme su número de teléfono ni ninguna otra forma de ubicarlo, porque segun dijo era casado y no querÃa habituarse a ninguna verga para no crearse complicaciones ni dependencias.
Si supiésemos donde ubicarnos tratarÃamos de hacerlo y no era su intención aficionarse a mÃ, ni a ningun otro.
A los pocos dÃas lo encontré en el mismo bar, me reconoció, me invitó a una copa y luego me llevó nuevamente al mismo depto.
VolvÃmos a tener un buen y placentero desahogo sexual, en el cual Queto desahogó su bolas con una paja fenomenal mientras mi verga iba y venÃa por su recto en esa posición de patitas al hombro donde podÃa verle la cara de gozo cada vez que su verga expulsaba chorros de semen sobre mi pecho que era la parte de mi cuerpo que estaba sobre ella.
Nunca pude chupársela a pesar de que era de tamaño regular, su verga era apetitosa, pero se notaba que Queto era totalmente pasivo con los hombres y por eso no se la dejaba chupar, pero a él le fascinaba chpársela a sus acompañantes.
Esa fue la última vez que lo vi.. en realidad fue la última vez que tuve un encame con él porque las veces que volvà a ese bar el no estaba, supongo que para no encontrarme o porque habÃa levantado a muchos allà y no querrÃa repetirlo para no "aficionarse".
Lo vi varias veces en otros sitio, algunas veces acompañado por una mujer que serÃa la suya, aunque cambiamos miradas nunca se acercó a mi.
Conocà otros tipos en los bares y tuve varias experiencias con ellos, inclusive dentro de las ofinas de los gerentes de esos lugares, pero eso será para otro relato.
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