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« en: Junio 09, 2006, 11:41:02 » |
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La vida no era la misma desde que Mary Joe y Ana se marcharon de Los Angeles.
Chiva se habÃa convertido en la única reina del instituto, nadie osaba oscurecer su aura.
Además, poco a poco, incrementaba su conocimiento sobre sus poderes.
Cerca del 90% de la gente era fácilmente influenciable. En su instituto no habÃa nadie al que no se pudiese manipular.
Y esa cuestión se habÃa convertido en la más importante en la vida de Chiva.
Una noche, mientras dormÃa, ella tuvo una pesadilla. Un chico sin rostro se la estaba follando y cuando su himen se rompÃa ella perdÃa sus poderes y se volvÃa tan depravada como Sidney. Se despertó bañada en sudor frÃo.
Ella sufrió aquella misma pesadilla un par de noches más y empezó a preocuparse ciertamente sobre su virgo.
Y su preocupación se incrementó cuando habló con el médium parapsicólogo, la primera persona que descubrió sus poderes.
Él era absolutamente inmune a su poder y le confirmó sus peores pesadillas. Él habÃa visto una brecha en su aura la primera vez, pero no habÃa querido preocuparla con sus elucubraciones.
Ella se pasó dos dÃas sumergida en sus preocupaciones. Sus soluciones: huir de las personas a las que no pudiese controlar y construirse una trinChivaa psÃquica alrededor. También decidió no meterse nada más en su vagina virgen (previamente habÃa usado muchas veces consoladores intentando no romperse el himen). Su mayor preocupación: ser violada por un extraño al que no pudiera controlar.
Los dÃas en su instituto pasaban torridamente.
Cada dÃa que pasaba ella preparaba un espectáculo para sus compañeros. Cada dÃa variaba el afortunado que participaba en el show. El primer dÃa ordenó a Charlotte (la amiga de Dion y la novia de Emmanuel) que tuviese un estruendoso orgasmo mientras el profesor explicaba calculo diferencial. Todo el mundo se dio cuenta de lo que estaba pasando pero lo interpretaron como algo de lo más habitual. Cuando salieron de clase todos olvidaron el incidente.
Otro dÃa ella hizo que uno de los chicos más odiosos del instituto (un par de años antes habÃa intentado salir con ella) se la chupase a sus compañeros mientras proseguÃan las clases.
De tanto en tanto organizaba orgÃas. Disfrutaba de las actuaciones pero nunca como participante activo (tenÃa miedo de perder el control y con él su virginidad).
HabÃa descubierto que podÃa sentir en su cuerpo los mismos sentimientos de otras personas a voluntad. Esa era la extraña manera que tenÃa de disfrutar su sexualidad.
Mantuvo sus relaciones con Ann (la novia de su hermanastro). Prácticamente todos los dÃas hacÃan el amor.
Aquel dÃa no era diferente de los otros.
La desafortunada vÃctima de su maldad fue Michelle, su profesora de historia. Chiva hizo que Michelle se metiese un vibrador realmente largo y que diese clase completamente desnuda. Después de un cuarto de hora las piernas, largas, bien torneadas, de la profesora estaban empapadas en sus propios fluidos y Chiva ordenó a Nick, el pelota de la clase, que le lamiese y limpiase las piernas.
La explicación de Michelle sobre el renacimiento era continuamente interrumpida por sus gemidos de placer y por el ruido del vibrador.
Chiva no prestaba la más mÃnima atención a la explicación, no importaba; ella podÃa sacar las notas que le viniese en gana dando ordenes a los profesores.
Chiva ardÃa en deseos de acoger una polla de verdad en su coño virgen (lo deseaba demasiado). Cuando ella recuperó el control se sintió avergonzada de ese deseo. Su propio bienestar estaba en juego; no podÃa apartar de su mente la visión del hombre sin rostro follándosela, el profundo placer y las horrorosas consecuencias.
Cuando quedaban diez minutos para terminar la clase de historia Chiva ordenó a Nick que le lamiese el culo a Michelle mientras Brad, el peor estudiante con mucho, se follaba el coño chorreante de la profesora (que continuaba explicando como buenamente podÃa).
Lo que de especial tuvo aquel dÃa fue que Alice (una de las chicas que habÃa participado en un gang bang) estaba preñada. Chiva no habÃa pensado en aquella posibilidad antes; Alice era virgen cuando la fiestecita tuvo lugar. Chiva se convenció de que aquel era el problema de Alice y dejó de pensar en ello, al menos hasta que encontró una posible solución; cargarle el muerto a un amigo de Alice. Chiva únicamente tendrÃa que manejar un poco sus mentes, hacerles creer que estaban emparejados y que habÃan hecho el amor alguna que otra vez. A Chiva le gustó la solución, únicamente tenÃa que encontrar al tipo idóneo; la elección recayó en Jimmy. Y como lección para si misma nada más de sexo sin preservativo.
A Chiva le gustó eso de montar parejas imposibles y bien que lo hizo. El tÃmido y no precisamente agraciado fÃsicamente empollón se enrolló con la más popular de las cheer leaders (el ser amiga de Chiva la habÃa librado previamente de sufrir sus iras como lo habÃan hecho Mary Joe y Sidney); Pietro, el Casanova de la clase, con una profesora lesbiana reconocida...
Le encantaba tener el control total, jugar con las vidas de los otros como si ella fuese una diosa. Pero continuaba atemorizada de su mente.
Una vez a la semana visitaba al parapsicólogo; él y Ann eran los únicos que conocÃan sus poderes. Él intentó confortar a Chiva; era un estudioso de todo lo paranormal y estaba aprendiendo una barbaridad de las experiencias de Chiva. La relación de Chiva con la pelirroja de Ann era bastante diferente. La novia de su hermanastro estaba profundamente enamorada de ella. Chiva habÃa dejado de jugar con la mente de Ann hacÃa bastante tiempo pero se habÃa convertido en una obsesión para Ann.
Ann estaba continuamente ansiosa de comer el coño dorado de Chiva, lamerle el culo, morderle los pezones o ser follada con el consolador de correas. Ann se habÃa puesto un piercing en el ombligo tal y como Patrick (el hermanastro de Chiva) le habÃa sugerido; le encantaba ser la esclava de Chiva.
Ann era una muchacha tremendamente inteligente. Estaba terminando sus estudios de psicologÃa con notas de relumbrón. La forma en que habÃa cambiado su comportamiento desde que conocÃa a Chiva era inexplicable pero su vida no habÃa cambiado en ningún otro aspecto.
También estaba prestándole todo su apoyo a Chiva. Ann tenÃa la secreta convicción de que su adorada diosa se estaba volviendo paranoica. Chiva estaba necesitada de montañas de comprensión y aquello era algo que no podrÃa obtener viviendo o manejando las vidas de otros.
Cada noche Chiva tenÃa la misma pesadilla; la estaba volviendo loca y no sabÃa como pararla. Solo se sentà completamente segura cuando estaba con Ann o con el médium; tal vez si que fuese una paranoica.
Descargaba su rabia contra sus compañeros y las actuaciones se volvÃan más duras cada dÃa; ya no eran los agradables interludios eróticos de los primeros dÃas sino que se habÃan convertido en sesiones del más duro sado masoquismo. Y Chiva podÃa ser muy cruel, se lo podéis preguntar a Sidney.
Y Dion y Tai, las que habÃan sido sus mejores amigas, se habÃan convertido en sus blancos preferidos; le habÃan dicho que su comportamiento habÃa variado sensiblemente; a Chiva no le gustó oÃr aquello de sus mejores amigas, las chicas que iban de compras con ella.
Dion era virgen, estaba orgullosa de poder satisfacer a su novio de otras formas (sexo oral).
Tai no era virgen precisamente, antes de caer en los redentores brazos de Chiva era casi una vagabunda con extrañas amistades y una cierta adicción a las anfetaminas.
Chiva la habÃa convertido en una dama bien, con sus mismas aficiones. Pero todo esto fue antes de descubrir que tenÃa poderes.
Y Chiva habÃa acabado de tomarla contra Tai haciendo de su vida un infierno.
En primer lugar hizo de Tai la estrella del gang bang del dÃa. Cada chico de la clase tenÃa que follarle el coño, el culo y la boca. Chiva mantuvo a Tai al lÃmite del orgasmo pero sin dejar que se corriera.
Tai era completamente consciente de lo que estaba ocurriendo (hasta ese momento en las fiestecitas de clase Chiva se encargaba de limpiar las mentes de los participantes).
Con un sabor mezcla de semen y de mierda en su boca Tai lloraba continuamente. Chiva hizo que Tai se vistiese con un modelito de puta barata que le habÃa preparado y la metió en un autobús rumbo a los suburbios.
Una vez allÃ, vestida de aquella forma y totalmente debilitada por el gang bang anterior ella se convirtió en una captura sencilla para cada maleante. Sola en la calle fue violada un montón de veces para satisfacción de Chiva.
Cuando Chiva liberó la mente de Tai ella no podÃa sentir sus propias piernas y quedó dormida en mitad de la calle como si fuese una vagabunda. Una mujer policÃa la golpeó con su porra y le hizo que le comiera el coño (con un revolver en la sien). Tai estaba en el auténtico infierno y todavÃa no habÃa llegado a casa.
Chiva preparó una fiesta especial para la desvirgación de su amiga de color Dion. Chiva decidió que el hombre indicado para desvirgar a Dion era su propio padre. Era el único directivo de color en una compañÃa importante. Chiva descubrió que solÃa ir a cierto burdel donde la madam le elegÃa a la chica. Fue coser y cantar para Chiva meter a Dion en el burdel como puta. Y más sencillo todavÃa hacer que la madam eligiese a Dion, que llevaba una capucha que le ocultaba la cara. Su padre quedó sorprendido de aquella belleza negra y no le quitó la capucha.
Dion reconoció a su padre pero no pudo evitar actuar como una puta. Chiva se lo estaba pasando de fábula manejando la destrozada mente de Dion. Dion le bajó la cremallera a los pantalones de su padre y le hizo una mamada memorable. Ella era una experta, se la habÃa mamado a su novio un montón de veces (casi una al dÃa) y su padre no pudo evitar corrérsele en la boca.
Dion querÃa llorar y chillar pero no pudo; no era la dueña de sus actos.
El hombre negro la hizo echarse en la cama y la desnudo. Vio en aquellos pequeños pezones adolescentes la cosa más erótica que jamás habÃa visto. La folló entre los pechos con su polla aun no del todo erecta. Ella sentÃa una tremenda desazón en su interior y mucha vergüenza.
Él empezó a morderle los pechos mientras le metÃa la polla en su estrecho coño.
-Eres realmente estrecha, puta-dijo.
La atacaba con todas sus fuerzas y podÃa sentir las paredes de su vagina adaptándose a su polla como si fuesen un guante. Cuando sintió la presión de su himen se quedó extrañado, y su sorpresa se incrementó cuando se dio cuenta de que le habÃa roto el himen. Lo excitó aun más y acometió con más fuerza y más velocidad; tanta como le fue posible.
Dion querÃa morir. No sabÃa como parar a su padre o como detener aquella estrambótica tortura. Su padre se le corrió en el interior.
-Menuda sorpresa, una virgen-pensó. HabÃa disfrutado desvirgándola, nunca habÃa tenido anteriormente ese placer ni tan siquiera con su propia esposa.
Con este pensamiento en su mente su erección se recuperó inmediatamente. Algo extraño ocurrió en su cabeza: "¿Por qué no se la meto por el culo?". SabÃa muy bien que aquello serÃa carÃsimo pero la experiencia bien valÃa la pena. Dion accedió (era Chiva y no Dion quien lo hizo) y cuando ella sintió aquella polla (no muy larga pero si lo suficientemente) en su esfÃnter padeció un dolor aun mayor.
Su padre se lo estaba pasando como en su vida, el estrecho culito le estaba proporcionado su más placentera experiencia.
Chiva hizo que él no se corriese asà que continuó penetrando el culo durante una eternidad. Cuando Chiva liberó la mente del buen hombre éste se corrió como si fuese la última vez de su vida en las entrañas de su hija (él no sabÃa que fuese su hija).
Su padre no fue el único cliente que complació aquella noche; hizo todo lo inimaginable.
Al final de la jornada de trabajo la Madam del burdel le dio a Dion todos sus ingresos; era la paga de la vergüenza. Cuando llegó a casa y vio a su padre con su hipócrita "No sabes cuanto te quiero, mi mujercita. No sabes cuanto te quiero, hijita mÃa" sonrisa ella no pudo mirarle a los ojos.
Cuando Chiva le confesó sus últimas hazañas a su médium este supo que aquello habÃa llegado demasiado lejos. SabÃa que tenÃa que pararla y sabÃa como hacerlo.
Le ofreció un refresco (como todas las veces); sólo que en esta ocasión colocó un somnÃfero en el mismo. Cuando Chiva estaba roncando la ató desnuda sobre la mesa.
Ella tenÃa un cuerpo magnÃfico, pensó. Le colocó una mordaza y empezó a acariciarle los muslos. Cuando Chiva se despertó se dio cuenta de que habÃa caÃdo en una emboscada.
Se sintió desconsoladamente indefensa. PedÃa clemencia con sus ojos.
-No mi pequeña oveja descarriada, no puedes convencerme. TenÃa que haberte parado hace mucho tiempo. Has hecho a mucha gente desgraciada y pagarás por ello.
Se bajó los pantalones mostrando su erección.
Le puso la punta de la polla en la puerta d
el coño.
Se la folló muy despacio, querÃa que ella sintiese todo su miedo, su propia humillación como recompensa.
Cuando su virgo cedió Chiva se convenció de que su mundo se habÃa desmoronado.
Pero en la parte oscura de su cerebro estaba disfrutando. Tal vez se convirtiese en una esclava del médium, pero no en una esclava virgen. ¡Y le encantaba la forma en que se la estaban follando!
Y el médium disfrutaba de su nuevo poder sobre Chiva, menuda esclava más adorable y hermosa que se habÃa echado.
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