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« en: Junio 09, 2006, 11:27:15 » |
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Lo que se puede llegar a hacer con unas botas
Esto sucedió en el invierno pasado, estaba en el trabajo, y al salir decidimos ir todos a tomar unas copas, con el cachondeo, y por votación casi mayoritaria, decidimos ir a un pub de carretera a las afueras de Huelva, y eso que Ãbamos chicos y chicas, éramos unos quince. Llegamos, pedimos una copa, y nos pusimos a ver el show, habÃa dos tÃas y un tÃo contorsionándose, fue muy cachondo, sobre todo al ver la reacción de algunas amigas, que con los bailes sensuales las habÃan puesto cachondas, y las copas, les quitaron las inhibiciones, por lo que la mayorÃa se acercaron a la pista, e incluso manosearon al tÃo y a la tÃa. Entre ellas se encontraba Natalia, que estaba bastante cachonda, era una compañera de trabajo a la que le tenÃa puesto el ojo desde hace mucho tiempo, rubia, 175, unos 60 kilos, y hermosos pechos y culo que destacaban con el mono negro de cuero que llevaba con unas botas altas también de cuero, ella participaba en el juego como la que más, y los tÃos que estábamos en segunda fila estábamos calentÃsimo por el show y por la reacción de las compañeras. Al rato, Natalia, se dio cuenta que no le quitaba ojo de encima, y eso le gustaba, le hacia ponerse aun más tonta, se sentÃa sensual, su ropa entallado y bien amoldada a su cuerpo, su cabello totalmente suelto y lacio le hacÃan muy atractiva, y ella seguÃa jugando con el tÃo y las chicas entre el revuelo general. El show terminó y llegó la calma, me acerqué a ella, me senté a su lado y le di conversación, ella me seguÃa el juego, es más me permitió que le acariciara su pierna para que sintiera la textura del cuero. Después de un tiempo, quise alargar la mano, para llegar más arriba, cosa que permitió a medias, luego empecé a insinuarme más descaradamente, pero ella me paró en seco, diciéndome que en ese momento lo único que ella querÃa era estar con una mujer. Me quedé pasmado, nunca esperaba esa respuesta, pero le seguà el juego y le pregunté por lo que hacÃa una lesbiana en un sitio asÃ, ella cambió la cara, y respondió que no era lesbiana, que le encantaban las pollas, que era bisexual y que en este momento, solo le apetecÃa una mujer. Eso me encendió más, mi pene crecÃa bajo el pantalón, y cual fue mi sorpresa, que supongo que con los efectos del alcohol, no se reprimió, supongo que para que no me sintiera mal, y puso directamente su mano sobre mi verga. Tomó mi mano, la que tenÃa en su pierna, y la llevó un poco más dentro. En ese momento, y como el show ya habÃa terminado, le propuse que nos fuéramos, y ella aceptó, decidimos marcharnos, tras darme un tierno beso en la boca. La acompañé a casa, y me invitó a subir, aunque me dijo que no la iba a tocar ni un pelo, yo le dijo que vale, que me tomaba algo y me iba, y ella replicó que no, que si subÃa era para disfrutar los dos, para relajar el estrés sexual, pero insistió en que no le iba a tocar, yo confundido acepté. Subimos, se echó una copa y me puso a mà otra, me ordenó que me sentara en un sillón, tenÃa en su cara una faz truhana, algo tenÃa pensado pero lo desconocÃa, asà que me senté y ella se fue al otro lado de la habitación, puso un cd romántico, y empezó a contorsionarse, imitando a las chicas del pub, era angelical aquella vista, se retorcÃa magnÃficamente. Después de bailar un poco más, se desabrochó lentamente la cremallera delantera que tenÃa en el pecho, dejando ver el sujetador negro que portaba, y continuo danzando. Después delicadamente, se quitó una manga, para posteriormente bajarse la otra, quedando con el mono solo puesto de cintura para abajo, y arriba con el sujetador. Continuó la música, y empezó a bajarse el pantalón, tiernamente se quitó una pierna para después terminar con la otra, quedando con su ropa interior negra, y sus botas altas de cuero. Conforme la música surgÃa ella se encontraba más cómoda, y comenzó a desabrocharse el sujetador, quedando sus hermosas tetas al aire, era perfecta. Yo me desabroché el pantalón, y tomé mi pene en la mano, empezando a masturbarlo lentamente. Después se bajó sus braguitas suavemente, quedando solo con las botas con ese gran tacón. Tras un rato más de movimiento, y estar yo muy caliente, pensé que era el momento, por lo que me levanté y me dirigà hacia ella, ella al verme, me hizo un gesto con el dedo Ãndice de que no, me ordenó que me sentara de nuevo, y me dijo, que esta lesbiana no habÃa terminado aun. Sus dedos seguÃan su juego, una mano en su coño, la otra retozando en sus tetas, una penetraba su coñito, y la otra acariciaba sus senos. Al rato de hacer este baile, y de yo estar mi caliente y masturbándome cada vez con más ganas, ella paró, quitó la música, y se sentó sobre el parqué, todos estos movimientos haciéndolos de una forma muy sexy. Una vez sentada, se desabrochó ambas botas, y se quitó delicadamente una de ellas, al momento, se acercó el tacón a su boca, recorrió su lengua por el tacón, lo humedeció, y se lo acercó a su coño mojado, lo deslizó a todo lo largo, le gustaba el contacto de la piel con su coño, se excitaba. Después cogió y continuó jugando, le encantaba, se quitó la otra bota, la deslizó por su cuerpo, introdujo el tacón en su boca, y una vez humedecido, intentó introducirse el tacón en su coño, se deslizaba muy fácil, suave, entraba y salÃa fácilmente, le gustaba, disfrutaba, lo hacÃa recorrer toda su raja, desde el clÃtoris hasta el culo. Al llegar al culito, se detuvo más tiempo en esta zona, el tacón mojado, lubricado, lo intentaba introducir por su culo, se resistÃa, y para lubricarse más y elevar la excitación, con el otro zapato, con su tacón, se acariciaba su clÃtoris, su coño se humedecÃa más, y se introducÃa el tacón sin problemas en su coño, entraba y salÃa fácilmente, continuaba jugando, un tacón perforaba su coñito, y el otro lo intentaba con su culito, hasta que al fin, el otro logró su objetivo, y perforó su culo, los dos tacones estaban dentro, uno en el coño y otro en el culo, era una escena maravillosa. Después de que funcionaba la doble penetración, tomó ambos zapatos con una mano, continuando con el mismo ritmo y con la otra acariciaba y pellizcaba su clÃtoris. En este momento yo estaba a punto de correrme, me masturbaba muy rápido. Continuó asà un rato, hasta que de pronto, desde el fondo de sus entrañas, salió un gemido de placer, ocasionándole una serie de contracciones que tensaban sus piernas, espasmos de placer recorrÃan su cuerpo, estaba teniendo un gran orgasmo, y yo no pude aguantar más y me corrÃ, soltando una gran lechada al frente, cayendo al parqué. Al momento ella me miró, se rió, y me dijo, no ves como no me ibas a tocar y soltarÃas el estrés sexual, le dije que era verdad, ella me dijo después, que no veas como es la lesbiana entre risas, y yo me reÃ. Después me vestà y me fui a mi casa, maravillado por la escena.
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