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« en: Junio 09, 2006, 11:26:39 » |
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Breve relato muy ilustrativo del arte de cachetearse la pepita.
Cuando cumplà los 16 años creo que ya tenÃa una experiencia bastante considerable. Era voyeurista, habÃa practicado el lesbianismo, habÃa perdido la virginidad y practicaba el sexo constantemente con mi novio, habÃa incestado con mis sobrinitos pero sin duda alguna la masturbación era parte integrante de todas mis actividades sexuales. Al grado que siempre me masturbaba frente a mi novio antes de hacer el amor para exitarlo mas. Por eso dejenme platicarles esto.
Las primeras veces que me toque la cukita fue por accidente infantil y con cierto desorden, creo que fue hasta que vi a un amiguito mìo masturbándose como que me cayo el veinte de que lo podÃa hacer para procurarme placer a propósito.
Mis primeras técnicas consistÃan en levantarme la falda hasta la cintura y sin quitarme los calzones abrir las piernas para frotar mi pubis en la esquina de la cama moviendome hacia adelante y a hacia atras presionando sobre mi monte de venus. Supongo que no tenÃa plena conciencia de mi clitoris. Cuando me venÃa el orgasmo me quedaba inmovil presionando fuerte hacia abajo dando leves pujidos y medio reteniendo la respiración para desencadenar el climax. Después me iba al baño a hacer pipi y como que el chorrito calientito daba algo de alivio a mi irritada panochita.
Tiempo despues descubrà que si tomaba una toalla femenina de mi mamà y la metÃa en la ropa interior y me frotaba contra la cama tambÃen me venÃa con gusto. Con la ventaja de que al terminar me sacaba la toalla y me exitaba oliendo la toalla mojada con mis jugos para frotarme una segunda vez contra la cama.
llegó un dÃa en que descubrà que frotarme la carne desnuda era muy exitante y comencé haciéndolo con mis dedos. Asà que comenzaba a frotarme con la esquina de la cama como era mi costumbre y cuando llegaba a un grado considerable de exitación me quitaba los calzones y me sentaba en cuclillas y abriendo las piernas me frotaba todo el conjunto de mi vulva, solo que como ya estaba humeda la sensación era fantástica. Supongo que para estas alturas no tendrÃa mas de 6 o 7 años.
Andando el tiempo tome la costumbre de tomar un espejo de mano y quitándome toda la ropa me sentaba en la cama recargada en la cabecera, abrÃa las piernas y acomodaba el espejo en una almohada para tener las dos manos ocupadas abriéndome la vulva y esculcarme todos los rincones de mi florecita. Abria los labios vaginales, ponÃa al descubierto el orificio por donde se hace pipi, me tocaba el himen, estiraba mis labios menores y ahi fue cuando descubrà el verdadero potencial del clÃto. Pues cuando habÃa tiempo me gustaba ver como se iba inflamando poco a poco, depues me desconcentraba para que se me bajara la exitación y volvÃa a verme el clÃtoris cuando estaba flácido le daba dos toquecitos con la yema del dedo y volvÃa a ver como se inflamaba otar vez. También jugaba con mis fluidos vaginales y la cosa terminaba cuando una vez que toda mi area vaginal estaba mojada me frotaba el clitoris apretándolo entre dos dedos y moviendolo en circulitos me venÃa. Una ves terminado el orgasmo me era inevitable cerrar las piernas bruscamente aprisionando la mano masturbadora firmemente entre mis muslos. SerÃan 9 años talvez.
Como en esto de las pajas una se perfecciona andando el tiempo experimente con cuanta cosa se ponÃa a mi alcance para lubricar mi vulva. Aceite para bebe, Miel de abeja, jabón cuando me masturbaba a la hora del baño hasta que descubrà un desmaquillante de mi mamà que era hecho a base de un gel de aceite de una fruta. Como era un gel transparente sin aroma me dio mucha confianza de frotarmelo en mi vulva desnuda y ¡Vaya que si lubricó! resbalaban mis dedos maravillosamente por toda mi vagina mas la humedad de mi propia vagina hacÃa de aquello una verdadera batición algrado que necesitaba de una toalla cerca para medio secarme la enterpierna antes de levantarme. Fue haciendo esto que accidentalmente en medio de la furio pre orgásmica se me fue un dedo para dentro y de ahà empecé a meterme los dedos no muy profundo pero al fin y al cabo descubrirÃa que la entrada de mi vagina era supersensible casi como el clitoris, lo que hizo que mis manoseos tuvieran mas variedad. De ahà tomé el gusto de terminar mi orgasmo con un dedo clavado en mi vagina sin moverlo mientras me masajeaba el clÃtoris.
Masturbaciones con zanahorias y pepinos comenzaron a aparecer sin hacerse muy frecuantes, pues todavÃa la frotación me era muy importante. Colocarme bajo chorros de agua en la tina también me llevaron a tener orgasmos.
He tenido otras prácticas no muy frecuentes pero si muy curiosas. Por un tiempo me dio por chupar un piruli (Paleta en forma cónica) hasta deshacerle la punta filosa y una vez que tenÃa un cono con punta roma lo embarraba de saliva y me lo metÃa a la vagina endulzandome toda la zona genital. asi hasta que se terminaba el dulce y entonces me iba al baño y mojándome levemente la mano humedecÃa mi pegajosa vulva convirtiéndola en carne superlubricada. Lo unico malo es que siempre me tenÃa que bañar despues para quitarme todo el caramelo de la enterpierna.
Cuando comencé a masturbarme junto con mis amigas me encantaba ser la única que se metÃa un lápiz: Nos sentabamos en cÃrculo en sillas y abriéndo las piernas me gustaba imitar las técnicas de mis amigas. Un dÃa aparecÃo mi amiga Claudia con una botellita de perfuma vacÃa que tenÃa la forma adecuada para meterla y sacarla y entonces jugabamos a meterla primero en su vagina y luego en la mÃa para que se mezclaran nuestro efluvios.
Tambien me he masturbado enrollando una toalla o una almohada y abriendo las piernas me siento sobre ellas para jalar con las manos el objeto hacia arriba mientras bajo mis partes lo mas que puedo. WOW es sensacional. pues todo queda embarrado de mis jugos. La mayorÃa de las veces lamo lo que dejo en la toalla.
De las cosas que mas me han gustado y que todavÃa practico es que cuando SofÃa me regalo cinco consoladores (Ver mi anterior relato) nos reunÃamos con mis amigas antes de entrar a la escuela en casa de alguna de nosotras con la condición de que todas llegaramos masturbadas y humedas y portando la ropa interior mas ajustada que tuvieramos. Yo llevaba los consoladores y nos los insertabamos unas a las otras para irnos a la escuela secundaria "Bien clavadas" como decÃamos enter nosotras. Al principio dolÃan los ovarios pero cuando nos acostumbramos era exitante ver como nos sorprendÃan los orgasmos en público en los lugares menos pensados. Y mas exitante era tener que hacer malabares para que nadie se diera cuenta de que estabamos teniendo un orgasmo enfrente de la gente. Orgasmos en media clase, Esperando el autobús eran el objetivo. Cuando una de nosotras se acercaba al climax tomabamos la mano de alguna otra y con el dedo medio hacÃamos cosquillas en la palma de la mano.Esa era la señal para renirnos en un grupito "hacernos casita" y ayudar a la "Pobrecita" para que pasara su orgasmo lo mejor posible. Cierta vez me sorprendÃo un orgasmo cuando iba sentada en el autobús en el ultimo asiento y con el brincoteo mas la etimulación del consolador metido a fondo no pude evitar dar un grito como si me hubieran asustadoy lo hice con todas mis ganas con el camión lleno de gente. La gente me volteo a ver pero como mis amigas prorrumpieron en una carcajada la gente penso que era un juego adolescente (Si hubieran sabida de que clase de jueguito se trataba) Esa vez Sandra me dijo "Pinche Araceli mira como te quedo la cara!!!" Claro que estaba rojo y sudorosa.
Ya mas grande y consolador en mano la cosa era abrirme de piernas y meter y sacar el consolador con una mano mientras una de mis amigas o mi novio (Segun tocara el turno) me succionaba el clÃtoris al tiempo de estar viendo una pelicula porno.
Creo que me he metido todo lo que ha sido posible en mi cuca y que no crea yo que representa un riesgo y estè suficientemente limpio.
Mangos de cepillo. Zanahorias. Velas. Frascos y botellas. Consoladores. Paletas. Ciruelas. ¡Mis dedos por supuesto! Las piernas de una muñeca.
Plumas u là pices. El mango de un desarmador (Despues delimpiarlo concienzudamente claro!) Adornos de mesa con la forma adecuada. ¡Hasta un huevo de cristal no muy grande que está en la mesa de centro de mi casa!
En fin se aceptan sujerencias. Ah por cierto una lectora me escribió acerca de masturbarse apretando una pierna contra otra y si. Es posible para mi solo que primero necesito estimularme de otra manera: Lo puse en práctica en esta semana y varios orgasmos son a tu salud Danielita.
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