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« en: Junio 09, 2006, 10:23:52 » |
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Me empezaba a despertar, pero no querÃÂa. Me revolvàen la cama y topé con el cuerpo de Claudia que parecÃÂa dormir.
Era sábado y ninguna de las dos trabajábamos. Estaba en eso cuando Claudia salió de la cama. Pude ver su figura esbelta, su pelo desordenado y esas braguitas blancas que tan bonito hacen su culito. Me dio tiempo con voz adormilada de preguntarle que hora era. Me dijo que las nueve. - Ven Claudia, quédate conmigo.
- Ahora vengo, Pilar, voy a hacer chocolate.
- ¿Traerás a la cama?
- SÃ, claro. Duerme un poquito.
Salió de la habitación. Me debà de quedar dormida, pues me sobresalto un poco Claudia cuando se volvió a meter en la cama. La abracé por la cintura y pude notar fugazmente que se habÃa quitado sus braguitas.
Me espabilé algo más y la vi frente a mà bella como siempre. Entonces le pregunté:
- ¿Has hecho chocolate?
- SÃ, ya te dije.
- ¿Has traido algo a la cama?
- Sà mi amor, calentito y recién hecho para ti.
La abrace fuertemente y nos besamos con pasión. Al saborear su boca me pareció percibir que ella no lo habÃa probado y se lo pregunte, ella contesto:
- No querida, a mi me gusta más el que tú haces.
Estabamos abrazadas ella encima de mi, nuestros cuerpos en total contacto, sus pierna sobre las mÃas, su vientre tocaba el mÃo y sus pechos aplastaban los mÃos. AsÃ, con nuestros labios muy cerca le dije que querÃa percibir el aroma de su delicioso chocolate – Adelante – me dijo.
Mi mano fue lentamente pero con decisión acercándose hacia donde estaba el preciado manjar. Mi dedo corazón recorrió, a la vez que se introducÃa, toda la separación de sus lindas nalgas. Cuando terminé el recorrido acerque mi dedo a nuestras caras, el dedo habÃa adquirido a la vez que un intenso olor también un conocido color a la mierda de Claudia.
- ¡Que bueno Claudia! ¿Te gusta?
- Prefiero el tuyo pero me gusta verte disfrutar.
Entonces meti mi dedo en mà boca y lo chupe hasta sacarlo impoluto. Repetà el paso por su ano, rebañando todo su alrededor y relamiéndome el dedo con deleite. Cuando casi salÃa limpio de entre sus nalgas la pedà que me dejara asear su ano con la humedad de mi lengua. Claudia se coloco adecuadamente hasta que pude terminar de aprovechar aquellos restos que habÃa dejado para mà de su cagada.
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