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« en: Junio 09, 2006, 09:52:27 » |
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Hola amigos, soy nuevo en esto de los relatos ya que este es el primero. Me llamo Rodrigo soy de Montevideo Uruguay, me encantan los hombres maduros y sobre todo si están bien dotados ya que esa es mi fantasÃÂa desde hace un tiempo. De joven fantaseaba con hombres mayores que me ofrecÃÂan sus enormes vergas para chupar y poder sentarme en ellas, eso nunca se cumplió y lo más cercano que estuve de eso es lo que a continuación les voy a relatar.
El padre de mi mejor amiga fue mi primer hombre es un señor mayor (50 años en ese entonces) albañil de profesión y se encontraba en mi casa realizando unos arreglos, hombre muy vividor de las mujeres y sexualmente muy activo según las conversaciones que escuchaba en mi casa a escondidas, lo cual le traÃa problemas con su señora. Cierto dÃa nos encontrábamos solos en casa el trabajando y yo mirando videos, cuando encuentro entre los videos de mi hermano uno porno, en este se veÃa una chica jovencita con un señor muy mayor y de una verga descomunal la cual se tragaba sin problemas. En cierto momento el ruido de la pelÃcula atrajo a Gonzalo el cual con una mirada lidivinosa me dijo:
- Pate estas castigando.
Y yo le dije si, la encontré entre las pelÃculas de mi hermano. Aprovechando la situación le comente:
- ¿Gonzalo le parece que existirán vergas de ese tamaño?
Y él me respondió:
- Si claro que existen. ¿Te gustarÃa conocer una?
- Si la verdad que si, le respondÃ.
Haciendo un minuto de silencio me pidió para pasar al baño. Le dije que sÃ. Pasado unos minutos me llamo del baño y me dijo:
- Che Rodri ¿En serio te gusta la verga?
- Si mucho, aunque nunca vi ninguna que no fuera la mÃa.
El me hizo pasar al baño y me dijo:
- Ven mira la vergota que tengo para vos
Sacando de su pantalón una verga gruesa y muy larga semi parada (descubriendo después su verdadero tamaño 21 x 6) y me dijo:
- ¿Nunca chupaste una?
- No.
- ¿No quieres probar?
- Si me encantarÃa aunque es un poco grande.
- No esta bien tiene que ser grande para que la goces.
Cuando me agache para ponerme esa terrible tranca en la boca me paro y me dijo:
- Mira que esto tiene que quedar entre nosotros nadie se puede enterar.
- Por mi parte nadie se va a enterar.
- Bueno dale metetela en la boca.
Con lo cual comencé a intentar tragarme esa tranca que apenas si cabÃa la cabeza en mi boca sintiendo un gemido de placer que salió de los labios de mi amante mayor, el cual me decÃa entre palabras:
- Seguir putita que bien la preparas
Después de un rato de lamer esa enorme verga me dijo:
- ¿No quieres que te la meta?
- ¿Duele?
- Un poco al principio. Pero después vas a sentir tanto placer que me vas a pedir más.
- Bueno pero despacio.
Ya que la pelÃcula que habÃa visto me habÃa dejado totalmente caliente y deseaba tener un hombre dentro de mà y sobre todo con esa herramienta. Me puso de espaldas y me ensalivo todo mi culito virgen metiendome un dedo primero el cual me dolió y me dieron unas ganas enormes de decirle que no pero me metió todo el dedo y lo dejo quieto espero unos segundos y comenzó a moverlo bien despacio, el ardor habÃa pasado y la verdad ya me gustaba. Cuando vio que estaba gozando me metió otro, eso si que dolió y le dije:
- Hay Gonzalo me duele.
- Si un poquito te va a doler pero ya pasa.
Asà fue y después de un rato de mover los dedos me dijo:
- Ahora si te vas a comer toda esta verga.
Apoyo su enorme cabeza en la entrada de mi culito virgen y comenzó a hacer presión, pero el tamaño era tan grande que no entraba intento varias veces y no pudo. La saco y me dijo:
- Te voy a empujar un poquito más fuerte porque no entra.
La volvió a apoyar en la entrada de mi culito y empujo bien fuerte lo cual me dio un dolor inmenso y no logro entrar. En un momento dado mire a través des espejo del baño (en mi baño hay espejos desde el techo al piso de un lado de la pared) y vi a ese ejemplar de macho parado detrás de mà con la verga intentando meterla en mi culito virgen y me provoco una excitación enorme lo cual favoreció a una dilatación que me hizo ver las estrellas y el sistema solar de ida y vuelta seguido de un grito que lo deben haber escuchado desde el Cerro de Montevideo. Se acercó a mi oÃdo y me dijo:
- Quédate quietita que la tienes toda adentro.
- sà pero me duele.
- Espera un segundo.
Después de haber esperado un lapso de tiempo comenzó con el mete y saca bien despacio, me dolÃa, ardÃa, pero placer nada. Después de un rato de mete y saca me dijo:
- Voy a acabar ¿Donde quieres la lechita?
Yo lejos de sentir placer le respondÃ:
- Donde quieras, pero apúrate porque no te aguanto.
Cuando termino de decir eso comienza con el mete y saca más rápido y seguido unas contracciones y algo caliente me corre por mi culito. La sacó y me dijo:
- Vos no te vas a masturbar.
- No la verdad que me duele mucho. Y no puedo concentrarme para masturbarme.
- Como quieras pero cuando quieras repetirlo pedÃdmelo y nada más.
La verdad que con el dolor que sentÃa dudaba que alguna vez me volviera a penetrar un hombre.
Pasaron seis meses el dolor se retiro y el sangrado también y las ganas de volver a ser penetrado por aquella enorme verga volvÃa a mi cabeza. Con lo cual no lo pensé más y volvà a contactar a mi amante mayor el cual me volvió a penetrar ya con menos dolor y más placer.
Hoy en dÃa tengo 26 años no he salido con muchos hombres, pero sà hasta hace un año seguà con mi relación con el padre de mi mejor amiga el cual hoy en dÃa tiene 64 años.
Quiero hacer realidad mi fantasÃa ya que para la edad que yo tenia cuando tuve esta experiencia el tamaño de mi amante me parecÃa enorme y con el paso del tiempo descubrà que no lo es tanto y sigo con mi sueño de encontrar a mi señor maduro bien dotado como en la pelÃcula.
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