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« en: Junio 07, 2006, 07:49:25 » |
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Fui aceptada en una universidad que se encuentra a 6 horas de distancia de la mÃÂa, asàque mi novio se ofreció a acompañarme para que no fuera tan difÃÂcil la despedida. Asàque tomamos el autobús que nos llevarÃÂa hasta mi nuevo hogar.
Antes de continuar debo describirme, soy mexicana, morena clara, ojos negros, cabello castaño que llega a media espalda, de complexión media, mido 1.65 mts. y tengo unos pechos bastante apetecibles ya que son 36 "D", lo que causa que cuando uso blusas escotadas nadie pueda verme directamente a los ojos, debo de confesar que eso me gusta, no sé si soy algo exhibicionista, pero me gusta que los hombres no puedan articular palabra por estar pendientes de mis redondos pechos. Mi novio es algo celoso al respecto, pero a el también le fascina mirar, y sobre todo besar y morder, mis senos.
Como iba comentando llegamos a la ciudad donde deberÃamos transbordar de autobús, pero como llegamos muy temprano tenÃamos que esperar alrededor de unas 5 horas para tomar el siguiente bus, asà que decidimos pasear por la ciudad, debo mencionar que desde que venÃamos en camino no dejamos de besarnos y tocarnos por todas partes por que sentÃamos que el tiempo se nos escapaba y lo querÃamos aprovechar al máximo. Al estar paseando por la ciudad todos nos parecÃa alusivo al sexo y cada vez nos ponÃamos más cachondos, hasta el punto de besarnos en la calle y abrazarnos de tal manera que nuestras caderas chocaran una con la otra y nuestros sexos se retorcÃan de placer dentro de la ropa. De repente el cielo se empezó a oscurecer y las nubes se apoderaron de todo y empezó a llover tan fuerte que nadie quedaba en las calles nosotros nos pudimos meter en un zaguán y el empezó a besarme de una forma tan desesperada que yo sentÃa que me querÃa comer, sus manos se apoderaron de todo mi cuerpo estrujando cada parte hasta que creà que perderÃa la razón si en ese momento no me hacia el amor.
Su pene, ya endurecido, querÃa traspasar mi ropa y cualquier obstáculo que le impidiese llegar hasta su objetivo, mi vagina, que para ese momento parecÃa una laguna de lo mojada que estaba, el no dejaba de tocar cada uno de mis puntos claves; mi espalda la acariciaba por debajo de mi blusa y yo sentÃa que corrientes eléctricas recorrÃan todo mi cuerpo hasta los pies, mi cuello lo besaba como si intentara chuparlo todo, pero sin dejar ni una sola marca, mis pechos los apretaba con una fuerza que me hacia lanzar gemidos, que se confundÃan entre el placer y el dolor, mis nalgas las atraÃa hacia el y las giraba para aumentar la fricción entre los dos. Yo sentÃa que estallarÃa de placer en ese instante, cuando no podÃa más me acerque a su oÃdo y le dije con una voz casi inexistente "ya no aguanto mas, hazme el amor papi", cuando se lo dije no imagine su respuesta, pues casi me devora en un beso y un gemido que salÃa desde lo mas profundo de su ser lo hacia perder la cabeza.
Acto seguido fue buscar en donde desfogarÃamos toda esa pasión que habÃamos estado alimentando a lo largo del dÃa, asà que nos registramos en un hotel, muy modesto por cierto, en el que los cuartos no podÃan estar más juntos porque estarÃa una cama encima de la otra. Al entrar en la habitación inmediatamente el se volvió a apoderar de mi cuerpo y de mi boca, no se como explicarlo pero su forma de besar hacia que se borrara todo de mi mente, primero empezaba por besarme lentamente y cada uno de mis labios, después se concentraba en el interior de mi boca lo cual me fascina y terminaba por introducir su lengua la cual yo chupaba y succionaba como si fuera un pene, esto a el lo volvÃa loco, porque al estarlo besando empezaba a masajear su paquete, esto lo hicimos durante un rato lo cual aprovechamos para empezar a desvestirnos mutuamente. El empezó con mi blusa a la que por poco desgarra de la excitación en la que estaba, yo le desabroche el cinturón y me concentre en su pantalón hasta dejarlo en sus calzoncillos, el se apresuro por despojarme del pantalón de mezclilla que estaba entalladÃsimo a mis caderas, cuando ya estaba en brassier y panties me cargo hasta la cama y antes de acostarme en ella me beso y me dijo que querÃa tenerme en su boca, yo casi me desmayo al oÃrlo, asà que empezó a besarme los pechos uno a uno, se detenÃa en mis pezones endurecidos al máximo y al pasar su lengua y chuparlos yo no podÃa evitar gemir de placer, el empezó a descender poco a poco sin separar su boca de mi cuerpo hasta que llego a mi clÃtoris y lo empezó a besar, chupar y hasta darle pequeños mordiscos, yo sentÃa que estaba en el cielo, el no dejaba de hacerlo y me besaba toda, su lengua busco entrar hasta donde más podÃa y yo casi me vengo de lo bien que estaba sintiendo.
Yo no podÃa mas y le suplicaba que entrara en mi, el me dijo que si no querÃa tenerlo en mi boca también, yo le respondà que si, asà que se acostó en la cama y me hizo subirme en el me gire hasta quedar con mis pies en su cabeza, cuando tenia todo su pene erecto y grande en mi cara lo único que alcance fue a comerlo todo lo besaba desde su cabeza hasta sus huevos y no me cansaba de hacerlo y mientras tanto metÃa toda su lengua en mi concha y con sus dedos me masajeaba el clÃtoris, yo iba hasta sus huevos y los chupaba y besaba mientras le daba la mejor mamada de su vida, el ya no podÃa casi respirar entre su trabajo y los gemidos que emitÃa.
Me acosté boca arriba en la cama y le rogué que me penetrara por que ya no podÃa mas, el obedeció y se subió encima de mi y me empezó a penetrar lentamente, yo sentÃa como todo el se abrÃa paso dentro de mi y podÃa calcular cada milÃmetro en donde se hallaba, el seguÃa con su movimiento lento y suave y de repente empezó a hacerlo con una fuerza tal que casi caigo de la cama, no se bien hasta donde querÃa llegar dentro de mi pero era lo mas profundo que habÃa sentido, el me decÃa que era lo mas rico del mundo y yo no tenia ni que decirlo mis gemidos hablaban por mi, de pronto el se salió y me empezó a meter sus dedos yo sentÃa que me morÃa los metÃa y sacaba y me dio a probar mis propios jugos yo para ese momento estaba desvariando lo siguió haciendo y me siguió penetrando con su pene, yo no pude mas, y con un gemido tan grande que estoy segura se escucho en todo el hotel, me vine, el hizo que me pusiera en cuatro y cogerme por detrás, yo aun sintiendo mi orgasmo sentà como el se venia dentro de mi.
Quedamos los dos rendidos después de semejante faena, pero listos para seguir hasta que llegara la hora de partir, no tengo que mencionar que los encuentros posteriores han ido en mejorÃa.
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