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« en: Junio 09, 2006, 08:51:43 » |
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Lo que les voy a contar me pasó un viernes que me quedé a dormir en casa de un amigo, Fernando. Fernando tiene una hermana 4 años mayor que él (o sea, 23) que tiene un esquisito cuerpo. Es como de mi estatura, delgada, piel trigueña (un poco más oscura que la mia), cabello castaño y ojos café claros. Sus piernas son largas y con excelente forma, tiene un trasero que pone a soñar y buenos senos; en fin, tiene un cuerpazo!
Comenzaré mi historia en el grano. Estaba yo acostado en la cama del cuarto para invitados, solo y con las luces apagadas. Obviamente ya era de noche y toda la casa estaba en silencio. Me levanto para ir al baño, pero estaba ocupado asà que esperé. La puerta se abre y para mi sorpresa era Mónica, la hermana de Fer. Me miró con unos ojos cautivadores y se acercó lentamente hacia mi mostrando toda su pechonalidad. La blusa que traÃa era levantada por esos senos; oh, cuanto deseaba quitarle esa blusa, verle esos senos y hacerlos mios. Me arrinconó contra la pared y acercó su cara a la mia y me beso en la mejilla y luego brevemente en la boca; sus senos rozaban mi pecho, y sus piernas las mias. Luego de haber jugado un poco, asà por asÃ, dio media vuelta y se fue a su habitación. Vaya que me dejo exitado. Fui al baño y orine. Luego tenia que terminar aquella exitacion, y no iba a ser con una simple masturbación, sino con una revista que habÃa traÃdo. Fui al cuarto de mi Fer a buscar mi mochila (se me olvido pasarla al cuarto de visitas) y me impacte por lo que vi.
Con la poca luz que entraba por la ventana (un faro, supongo) vi a Fer que estaba en su cama con los ojos cerrados y tocandose suavemente todo el cuerpo. Supongo que algún pensamiento lo exitó. Me quedé en la entrada del cuarto viendo aquello, no sé porqué simplemente no me fui con mi revista y ya, sino que me quedé viéndolo. Se quitó el sueter y siguió acariciándose su cuerpo. Luego metió sus manos por debajo de sus pantalones y supongo que se acariciaba su pene. Se quitó los pantalones quedando sólo en calzoncillos. No se porqué, pero de alguna manera me exitaba algo verlo. Seguà inmóvil. Se notó como su pene se agrandaba y se le hacÃa más fácil sujetarlo con sus manos y masturbarse. Se bajo los calzoncillos quedando sin nada puesto. Y con ambas manos continuó masturbándose. HacÃa expresiones faciales de placer. MovÃa su cuerpo lentamente, y la cadera arriba y abajo como si le introdujera su pene a una mujer. Pasó como un minuto más y Fer seguÃa masturbándose, se veÃa que iba a explotar. Se me ocurrió jugarle una broma; bueno, más bien para ver como reaccionarÃa. - Hola Fer -le dije- que haces. Fer quedo inmóvil en la cama con una cara como entre impresionado y disfrutando su momento de placer. - Qué rayos haces aquà Luis! -me dijo- - Vine a buscar mi mochila - Pues llévatela y sal Siempre me preguntaba si el tamaño de mi pene estaba entre lo normal, si mi tamaño era bueno. Vi el pene erecto de Fer y se notaba su buen tamaño, tanto de largo como de grosor. Se parecÃa al mio, pero querÃa comprobar que realmente yo tenia un buen tamaño. - Cálmate Fer. Acaso te volviste gay y te da pena mi presencia? - Claro que no -me dijo- - Ya que estamos en esta situación, que tal si comparamos el tamaño de nuestros penes erectos a ver quien lo tiene más grande - ............... -no dijo nada- - Qué dices? - Dale pues, pero dudo que ganes. - Dame tiempo para exitarme -le dije- - A mi también -me dijo- tu presencia me lo está achicando. - Esto tomará mucho tiempo, que tal si tú me masturbas y yo a ti. Y asà competimos también a ver quien aguanta más antes de correrse en semen. - De acuerdo, perderás doblemente.
Entonces me baje mis pantalones y calzoncillo y nos empezamos a masturbar mutuamente. Por alguna razón nos exitaba esto algo y nuestros penes se pararon. TenÃa razón, nuestros penes eran casi iguales. Nos masturbamos por unos dos minutos. Su pene se sentÃa caliente y duro. Comparamos nuestros penes y resultó que el mio era un poquito más grande que el suyo, aunque el lo negó y dijo que tenÃan el mismo tamaño, que el desempate serÃa a ver quien se corre primero. Asà que continuamos masturbándonos. Sujeté su pene con ambas manos y lo masturbé intensamente, el hizo lo mismo. Vaya, que placer que nos produciamos ambos. Al acabo de otro minuto yo ya sentÃa que me explotaba, y el se veÃa igual. Cambié mi modo de masturbarlo y eso causo un efecto de intenso placer en él, lo que hizo que disminuyera su fuerza con que me masturbaba hasta que dejo de masturbarme y se tendio en la cama moviendose suavemente por el placer que mis manos le producÃan. Se notaba que iba a correrse. Le sujeté bien ese pene con ambas manos y seguà masturbándolo todo, estaba que se explotaba, ya se le salÃan los primeros rastros de semen que embarraban un poco mis manos. Lo masturbé un poco más y ya no pudo más. Su pene expulso grandes cantidades de chorros de semen, se corrió todo, impregnando el lugar a olor de semen. Mis manos, su pecho y la cama quedaron embarradas con su semen. - Te gane Fer -le dije- Me retiro, tengo un asunto que terminar. - ........... -No dijo nada, sólo se quedo como descansando en la cama-
Cogi mi mochila y me fui. Entre a mi habitacion (la de invitados, pues) y la tranqué. Saqué la revista porno y me arrecosté en la cama, saqué mi pene nuevamente de su refugio y lo comencé a manosear suavemente. En la revista miré más que nada a Jennifer Connelly, Jennifer Aniston y una argentina que estaba de lo más esquisita. Uy, que placer que sentia. Al acabo de unos tres o cuatro minutos de masturbación con ayuda de esas tres muñecas, llegue al punto de querrer correrme, pero me contuve porque se me prendio el foco: "Estoy en casa ajena y no voy a tener como limpiar mi corrida de semen". Guarde mi erecto pene en mis pantalones y sali para buscar papel higienico. Mire por el pasillo y vi la puerta del cuarto de Mónica entre-abierta. Me dio por asomarme y vi a aquella hermosa criatura dormida, exponiendo esas hermosas piernas y pechonalidad. Usaba unas pequeñas bragitas como pijama. No soporte la tentación, entré y cerré la puerta. Wow! Estaba solo con Mónica. Me exite mucho mucho.
Me acerqué para contemplarle mejor aquellas perfectas piernas y buena pechonalidad. Acerqué mi nariz a sus piernas; su piel tenÃa un agradable aroma, igual sus pies, los cuales sin pensarlos los besé, acaricié y jugé un poco. La seguà contemplando, olà sus cabellos, aprecié su bello rostro y senos de muy cerca. Practicamente la violé con la mirada. Cuando no me pude contener le acaricié las piernas, ya no me importaba si se despertaba. El tocar esas piernas fue algo super exitante. Las manoseaba, tan suaves y a la vez firmes. Las lami y toque todas. Luego subà a sus carnudos muslos. Que agradable fue tocarselos y apretárselos. Al terminar de jugar con sus piernas, le subà su camisita dejando su barrigita y ombligo al descubierto. Empece a lamerle ese ombligito tan tierno, a masajear la piel de su barrigita tan firme y delgada. Entonces comenzó a despertarse; y me asusté. Lo único que se me ocurrió fue sacar mi pene y dejárselo a la vista. Para exitarla le toqué sus senos, los cuales se pusieron algito más grandes y duros. Ella se despertó y se desconcertó al ver un enorme pene frente a ella. Sin decir una palabra tomó mi pene y comenzó a lamerlo intensamente. Ese fue un gran sexo oral que duró no más de dos minutos porque cuando ya no pude más, eyaculé grandes chorros de caliente semen en su boca. Trató de tragárselo todo pero una parte se le salió afuera de la boca hasta el cuello. Ahora era mi turno de hacerla mia. La tendà en la cama y le removà toda su ropa, excepto el panty porque me dijo que si lo hacia gritarÃa a sus padres. Igual la hice mia y comence a masturbarle su concha por encima de su panty. Gemia de placer. Luego de 15 minutos de aplicarle diferentes tecnicas de masturbación, logré que llegara al borde del orgasmo. SentÃa sus jugos en mis manos. - Aaaahhhhhh!! ayyyy! -gemÃa como loca, pero no tan alto para que sus padres no la escucharan- Uuuuuuyyy! Me ve! Me ve! veeenngooooo!! Uuuuuyyyyy!! Moviéndose toda como si estuviera electrocutándose, tuvo un intenso orgasmo. Sentà como litros de lÃquidos vaginales mojaban mis manos, su cama y su panty completamente. Se notaba exitadÃsima. - Haze tuya -me dijo- Méteme tu monstruo Sin pensarlo dos veces, le quite su panty y le inyecté mi pene. Ambos disfrutamos de unos 10 minutos de un constante ritmo mete y saca. Y fue muy placentero, ya que estaba sintiendo lo mismo que yo: - Uuuuyyy! Siento que tendré otro ograsmo -me dijo- - También yo - Vengámonos juntos -dijo mi dulce Mónica- Y como lo dijo, tuvimos un intenso orgasmo juntos. Nuestros lÃquidos se combinaron y mojaron completamente su cama.
Luego la ayudé a limpiar todo ese desorden de lÃquidos. Nos dimos un intenso beso y me fui a la cama. Nadie se dio cuenta de aquella noche tan exótica....!!!
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