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« en: Junio 09, 2006, 01:20:12 » |
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Capitulo II: El despertar de los sentidos)
DebÃan ser cerca de las cuatro de la mañana, cuando note un suave manoseo que comenzaba nuevamente a estimular mi clitoris y mis pechos. La habitación estaba a obscuras y solo oÃa una jadeante respiración en mi oreja. Cuando me quise dar cuenta estaba a cuatro patas sobre la cama de espaldas a mi amante que se disponÃa de nuevo a empalarme con su imponente miembro.
Un vástago increÃblemente duro, como un autentico palo, me penetro de un solo golpe por el culo, arrancándome un grito de dolor, que se convirtió en gemido de placer cuando aquel hombre empezó ritmicamente a meter y sacar de mi ano aquel grueso aparato.
De pronto note que no estábamos solos en la habitación pues otras manos acariciaban desde abajo mis pechos, mientras un miembro tan voluminoso o mas que el que hurgaba en mi culo, comenzaba a poseerme por el coño.
Aquello era inaguantable, no sabia como reaccionar, ni como moverme ni que hacer mientras mis dos hombres, o al menos eso creÃa yo, me estaban penetrando por delante y por detrás.
El jadeo y el ritmo sincronizados sorprendentemente entre los tres, fue en aumento hasta explotar en un orgasmo difÃcil de explicar y que nunca mas a pesar de todo lo que he vivido sexualmente desde entonces, he vuelto a sentir.
Me quede exhausta y rendida tras el esfuerzo por lo cual no supe quienes habÃan sido mi follador y mi enculador.
Me despertó miguel ya vestido, cerca de las 7 de la mañana.
Mire a mi alrededor y estaba sola en el dormitorio de invitados, completamente desnuda y tapada por las sábanas y colcha de raso color carne.
Aun mi coño y mi culo recordaban la fiesta del sábado noche.
Me incorpore a medias y bese a miguel que se marchaba durante dos meses dejándome en manos del placer y la lujuria.
Tras despedirme seguà durmiendo un rato mas.
Me despertó una voz extraña cerca de las once de la mañana, la voz de un hombre en mi dormitorio, que me invitaba a levantarme y degustar un oloroso desayuno mientras preparaba mi baño de espuma.
Abrà los ojos y me quede alucinada: allà delante vestido de mayordomo estaba el portero del club nocturno donde se la habÃa mamado a javier y me estaba presentando una bandeja con un suculento desayuno.
Le mire sorprendida al tiempo que me sentaba en la cama: "cual es su nombre?", le pregunte.
"Pedro señora", dijo haciendome una reverencia,"y estoy a su servicio para lo que "desee", y remarco la palabra,"mandar la señora".
"Gracias", solo pude contestar, mientras empezaba a degustar el desayuno.
Poco después llego javier que me pregunto que tal habÃa dormido a lo cual le dije que el sabrÃa mejor que yo como habÃa dormido, ante lo que se sonrió.
Al poco volvió pedro para decirme que el baño estaba listo, mientras me presentaba una bata en la que resguardar mi desnudez.
Javier me acompañó al baño, al igual que pedro y una vez dentro javier me beso fugazmente y me dijo que nos verÃamos mas tarde.
Pedro se quedo conmigo y me ayudo a quitarme la bata y sumergirme en el cálido baño, mientras me observaba con una mezcla de deseo, admiración y placer.
"Necesita algo la señora?", me pregunto.
Yo le conteste que no, y el hizo ademán de marcharse.
De pronto se volvió y mirándome fijamente me dijo: "pero yo si", y ante mi sorpresa empezó a desnudarse.
Yo desde el baño mire sorprendida a mi alrededor ,pensé por un momento llamar a javier pero al mirar hacia el espejo del baño, vi escrito sobre el con pasta de dientes"...satisfacerá a cualquier macho que se encuentre en la casa...", y entendà que pedro me iba a suministrar el primer pollazo de la mañana, porque el primero del dÃa, por delante y por detrás habÃa sido de madrugada.
Al verle totalmente desnudo comprobé su gran musculatura y su fortaleza, mientras un rÃgido, grande y duro miembro me observaba cimbreante desde el borde de la bañera se inclino me cogió en volandas sacándome del agua, me miro como recreándose en mi mojada desnudez..." un momento ",dijo y salió del baño.
Pocos segundos después regreso con unas botas de piel altas de mi vestuario, de fino tacón y me las hizo poner, mientras me observaba detenidamente.
Una vez me las puse, se acerco a mi y suavemente me hizo volver de espaldas a el, entonces me cogió de los hombros y tras hacerme arrodillar en el suelo, ofreciéndole mis nalgas, me monto literalmente, incrustándome aquel duro aparato de un solo golpe de riñones, en mi culo, al tiempo que me llamaba, puta, zorron, calientapichas, y me decÃa que me iba a enterar en mi frágil culo de señorona de como era una autentica polla obrera.
Al instante se hizo la luz y por sus envites su ritmo y su dureza reconocà a uno de los dos hombres que me habÃan follado la noche anterior.
¿dos o tres?, era ya mi duda, mientras luces de colores y una sensación etérea invadÃan mi cerebro y mis músculos se relajaban sumergidos en una ola de placer.
Tras hacer que me corriera tres veces y llegar el de forma abundante dentro de mis entrañas, sintiendo yo como su cálido semen rebosaba la rajita de mi culo y caÃa por entre mis muslos, me cogió delicadamente y tras quitarme las botas, me transporto de nuevo al reparador baño aun caliente.
"Si quiere algo mas la señora, no tiene mas que decirlo", me dijo mientras se vestÃa y salÃa del cuarto de baño.
Después del baño me puse una bata y me tumbe sobre la cama mientras todo lo vivido en las ultimas horas pasaba atropelladamente, por mi cerebro semiabotargado.
Un profundo sueño me invadió entonces.
Aquel domingo por la mañana aun me quedaba mucho que disfrutar.
Me desperté ya tarde cerca de la una y baje al jardÃn.
En la pista de tenis, solo con el bañador, javier y pedro jugaban sudorosos.
Yo me habÃa puesto un bikini azul claro muy escueto y me acerque hasta la pista.
"¿lleváis mucho jugando?", les pregunté, al oÃrme, se volvieron como sorprendidos y me dijeron que como una hora.
Sus cuerpos brillaban por el sudor al sol, mientras sus escuetos bañadores, remarcaban dos buenos paquetes, que yo ya habÃa catado.
"Voy a darme un baño", les dije, y mientras ellos seguian jugando me volvà hacia la piscina.
Al llegar a esta me quite la parte de arriba del bikini y me zambullà en el agua fresca hice algunos largos y después salà tumbandome al sol.
Apenas pasados unos minutos, note unas manos que acariciaban mis desnudos pechos.
Entreabri los ojos y vi a javier junto a mi, antes de que me pusiera otra vez en marcha, pues dada su expresión no dude por un momento de su intención de darme caña denuevo, le pregunte que hacia pedro en la casa, y me contesto que anoche cuando estuvimos en el club, mi marido miguel hizo amistad con el y que le propuso que fuera mi mayordomo, "Para todo" según palabras textuales de javier, durante los dos meses a lo que pedro acepto super encantado, "y como no!!.., apostillo javier.
Yo le dije a javier que como le iba a pagar, a lo que el sonrió y me dijo; "en carne muñeca, en carne..."
Y mientras decÃa esto se inclino sobre mi desnudo y yacente cuerpo...
Asà que mi marido añadÃa a ultima hora una polla mas a la fiesta.
Pero de momento era la de javier la que se abrÃa paso a través de mi húmedo coño, tumbado sobre mi en la toalla.
La verdad es que pedro como cocinero valÃa un rato y desde que le vi jugar al tenis no volvà a verle en toda la mañana justo hasta la hora de comer.
Su aparición en la piscina para anunciar que la comida estaba servida en la terraza del jardÃn fue divertida pues se habÃa puesto un tanga, que apenas le cubrÃa su imponente armamento, con una pechera blanca la que llevaba en el club y una pajarita, y por supuesto su sombrero de copa que también usaba en el club.
Durante la comida se porto de forma distante, de mayordomo a señora, lo cual me divirtió bastante.
Cuando terminamos de comer yo les dije que estaba muy cansada, lo cual era cierto y que me pensaba echar la siesta asà que ellos hicieran lo que quisieran a lo que contestaron que jugarÃan a las cartas un rato.
Les dije que me llamaran sobre las siete y me fui al dormitorio, al mÃo por supuesto.¡ por fin toda la cama de matrimonio para mi solita!.
Dormà como una autentica marmota e incluso en sueños me pareció que ellos venÃan y me follaban.
DebÃan ser cerca de las siete de la tarde, cuando sentà ruidos en la habitación pero era tal el sueño que tenÃa que no pude ni levantar los párpados.
Poco después note como unas cosquillas en mi coño, pero eran tan placenteras que no me moleste en comprobar que ocurrÃa, pasados unos minutos empecé a notar que algo trataba de penetrarme, entreabri los ojos y allà estaba pedro de rodillas sobre mis piernas tratando de joderme, me deje hacer y entre sueño y vigilia, me largo una buena andanada que disfruté como una loca.
Me quede dormida otra vez hasta que por fin llego javier a despertarme, me dijo que era muy tarde cerca de las ocho y que tenÃamos que volver a madrid.
Me levante y medio dormida me metà en la ducha, empecé a enjabonarme y de pronto cuando iba a hacerlo con mi coño, casi me da un pasmo...¡ mi querida rajita estaba totalmente rasurada!, lance un grito y al segundo llegaron los dos muertos de risa, pues sin duda estaban esperando este momento.
Me enfade mucho al principio pero tras darme un par de achuchones decidà perdonarlos por lo cual me dijeron que como premio por habermelo tomado tan bien, me invitaban a cenar.
Mientras preparaba las cosas que debÃa llevarme a madrid, apareció javier en la puerta del dormitorio impecablemente vestido con un pantalón blanco y un polo verde.
"Hemos pensado, me dijo, que si quieres nos quedamos aquà los dos meses".
La verdad es que me apetecÃa un montón pues volver a la casa de madrid, al piso con dos hombres, aun no sabia lo del tercero y la dama no era muy agradable por los vecinos no por el que dirán que me importa un comino, sino por los rumores y las historias raras que se monta la gente que no tiene nada que hacer.
"Estupendo",conteste.
Javier mes dijo entonces que a trabajar por las mañanas me llevarÃa pedro y luego irÃa a buscarme al mediodÃa y el se irÃa por la mañana en su coche y volverÃa al mediodÃa.
Al final por cierto, me confesaba que lo de no poder quedarse los fines de semana era preventivo por si no salÃa bien el tema asà que decidÃa trasladarse.
Fuimos a cenar a madrid a un restaurante, y javier aprovecho para recoger sus cosas y su coche.
Pedro, como vivÃa en el pueblo cerca del chalet, habÃa trasladado sus cosas por la tarde a la finca.
Aquella noche los dos me respetaron para que pudiera estar lozana al dÃa siguiente y la verdad que salvo los picores del rapado dormà perfectamente.
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