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« en: Junio 09, 2006, 01:17:47 » |
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(Capitulo IX: La dueña)
Casi no habÃa tenido tiempo de reaccionar, cuando la tÃa, me arranco la blusa dejándomela hecha jirones y me empujo al otro lado del salón. Un salón que no reconocÃa, pues habÃa sido convertido en una especie de cámara de los horrores, pero no me dio mucho tiempo para ver lo que me esperaba…
Allà franqueando a Pedro, vestido con unos pantalones de cuero negros y una especie de chaleco del mismo tejido, y que tenÃa una especie de porra en la mano, habÃa dos chicas bastante bien formadas, una morena y otra castaña, que se acercaron a mà y de forma un tanto brusca me despojaron de los pantalones y del sujetador.
Yo aun no habÃa reaccionado cuando me vi esposada a una especie de postes por las muñecas y los tobillos, con las piernas totalmente abiertas en un ángulo que se me hizo doloroso, y los brazos en alto en un escorzo realmente difÃcil.
La rubia se me acerco y contemplándome de arriba abajo, me rodeo mirándome detenidamente.
Se aproximo a mà por detrás y cogiéndome del pelo acerco unos carnosos labios de un rojo intenso a mi boca y me planto un morreo con lengua incluida que casi me asfixia.
Después me soltó bruscamente:
"sabes una cosa, puta, durante las próximas 48 horas vas a saber lo que es sufrir de placer..."
"!Azotarla!"
Sentà de pronto restallar un látigo en el aire y una especie de calambre cruzo mi espalda de un lado a otro...
...y otro mas... y otro...
No sé cuantos azotes me dieron, pero vi que habÃa sido Pedro el que manejara el látigo con gran soltura.
Mientras tanto una de las chicas, de las castigadoras, como las llamaba la rubia en cuestión, se arrodillo ante mà y empezó a lavarme con agua y jabón, muy lentamente el coño, lo cual me hacia sentir un placer excitante, que se iba cortando con cada latigazo, para volver después con mas intensidad...
...frotamiento... latigazo.... frotamiento....latigazo...
Estaba a punto de orgasmar, cuando la "dueña" le dijo a la chica que lo dejara...
"...no por favor!..." Grite desesperada,"...ahora no, no me dejéis asÃ...".
" Callaté zorra…! " rió la rubia a carcajadas… y volviéndose a las chicas comenzaron a morrearse, mientras Pedro seguÃa azotando, ahora mis nalgas.
Mi coño a punto de reventar de placer contenido... Mi espalda y mi culo que me ardÃan, y ante mi tres verdaderas hembras dándose un lote de aúpa... Aquello era inaguantable...
Por fin la rubia se me acerco, y mirándome fijamente me dijo:
"Mira niña, aquà quien dice lo que se hace soy yo... entiendes?", Y me largo un bofetón, el segundo que me daban en apenas unas horas, que me restalló en la cabeza.
"...no le des mas, creo que tiene de momento suficiente", dijo dirigiéndose a Pedro.
Dio una palmada y las dos chicas me desataron las muñecas de los postes, pero me pusieron una especie de brazaletes de cuero unidos por una cadena a una gruesa cuerda.
Después me soltaron lasa piernas y entre las dos me subieron por la escalera al comedor de arriba.
Allà habÃa otros dos chicos, dos auténticos atletas que me esperaban en la terraza.
Cuando llegamos me pusieron una especie de gafas de motorista y casi sin darme cuenta, me cogieron en volandas y me dejaron suspendida en el vacÃo, mientras sujetaban la cuerda, colgando de la barandilla hacia el jardÃn.
Entonces vi a la dueña con una especie de escopeta que me apuntaba.
"Esta tÃa esta loca! " sólo acerté a pensar… cuando escuche una especie de estampido y un golpe seco, como amortiguado, en mi coño.
Incline la cabeza como pude, pues estar suspendida me producÃa una sensación de ahogo inaguantable, y vi algo que se habÃa adherido a mis muslos.
Era como una ventosa, a la que se unÃa una especie de cuerda.
Mire hacia abajo tratando de buscar el significado de aquella operación y en ese momento una descarga eléctrica que me invadió desde el coño hasta los hombros me hizo dar una sacudida asà colgada de aquella cuerda.
Pocos segundos después sentà una nueva descarga, y asà hasta que perdà el conocimiento.
Cuando me desperté, estaba atada a una especie de silla de hierro con las manos a la espalda y las piernas abiertas.
Frente a mà una de las chicas, empezó a desnudarse lentamente, mientras la otra comenzaba a acariciarme el clÃtoris con gran maestrÃa.
De pronto sentà unas manos, también de mujer, que me acariciaban los pechos y denuevo la rubia, a la que pertenecÃan dichas manos me sujeto con ambas, echándome la cabeza hacia atrás y me planto un beso, que yo trate de repeler con la boca cerrada, pero empezó a lamerme con una suave y habilidosa lengua y mi resistencia desapareció como por arte de magia, haciéndome abrir la boca de tal manera que todo su carnoso apéndice recorrió el interior de mi boca.
No sé cuál de las dos situaciones, si aquella castigadora sacando hasta el último resquicio de mi sensibilidad en el coño, o aquella lengua recorriendo cada rincón de mi boca fueron las causas, pero me corrà un par de veces entre unas convulsiones que parecieron satisfacer a mis "torturadoras".
"Vas aprendiendo, pequeña", me dijo la dueña, dándome un cachete cariñoso en la cara.
Me desataron de la silla, y me llevaron denuevo al salón.
Allà me ataron a una especie de potro, boca abajo, y la chica que se habÃa desnudado se acerco hasta que tuve su coño muy cerca de mi cara, que los dos atletas sujetaban ligeramente levantada.
Estaba pensando que sucederÃa, cuando Pedro colocó una especie de palangana bajo mi cabeza, y entonces... la chica comenzó a mearse sobre mi cara!...
Estaba tratando de contener mi furia, cuando sentà dos enormes pollas que me penetraban al unÃsono de un golpe por el culo y por el coño, hasta casi reventármelos.
Se trataba de un enorme consolador doble.
Cuando la chica termino de mearse, uno de los atletas me limpio la cara con un trapo, y casi sin dame tiempo a reaccionar, ambos tÃos me metieron sus armas en la boca al mismo tiempo.
Eran dos hermosos pedazos de polla, que creà que me desgarraban las comisuras de los labios.
Por detrás la chica del consolador lo hundÃa una y otra vez en mis dos agujeros con lo cual a cada envite, yo me metÃa aun más las pollas en la boca, llegando a pensar que allà si que me quedaba.
Pero esto no era nada en comparación al momento en que los dos tÃos se corrieron, casi a la vez, y su semen abundante, pastoso y caliente, me inundo la boca y la garganta, mientras yo también me corrÃa varias veces seguidas gracias a la habilidad de la "consoladora".
Me atraganté y estuve a punto de ahogarme.
Por fin me desataron y me llevaron a mi habitación.
Allà me tumbaron sobre la cama y pude comprobar que eran las 11 de la mañana... aun quedaban muchas de aquellas 48 horas de placentero sufrimiento.
"Duerme un rato, zorra, esto acaba de empezar", me dijo la dueña tras ponerme unos grilletes y atarme a las cuatro esquinas de la cama en una posición un tanto forzada.
"Asà poco voy a dormir", pensé yo.
Pero el cansancio de mi follada punky de la noche anterior, y los "cuidados" de mi dueña, me hicieron caer en un profundo sueño.
Era cerca de media tarde cuando me desperté sobresaltada, no sabia exactamente que pasaba pero estaba claro que habÃa alguien en mi habitación.
Trate de incorporarme y lo hice a medias, entonces le vi: en el centro de la habitación, alto con una capucha negra y un traje todo de cuero ajustado con un orificio del que sobresalÃa una polla increÃble.
Estaba tan ensimismada en aquella aparición que no me di cuenta de que las dos chicas, me desataban y me llevaban en volandas hasta una especie de equis de madera, donde me volvieron a atar.
Entonces aquel hombre se acerco muy despacio y tras acariciarme con sus enguantadas manos el coño, me endoso de una vez aquella verga, que me hizo gritar de dolor y de gusto, la equis se inclino un poco hacia atrás, para facilitar que entre mis separadas piernas, aquel enmascarado me poseyera de forma salvaje, en un feroz ataque a mi coño que me hizo volverme a correr un par de veces.
Cuando hubo terminado, se dio la vuelta y desapareció de mi vista.
La postura era un tanto incómoda, pues estaba inclinada unos 45 grados sobre el suelo, esposada a aquellas tablas de madera, cuando otra vez mi rubia dueña comenzó a acariciarme y a besarme...
"Que tal descansaste pequeña?... has gozado con ese enmascarado?... pues prepárate a lo que viene ahora!"
Vi como sacaba dos pinzas de las de la ropa, de madera, y ante mi sorpresa, me pinzaba ambos pezones.
"Que sientes?...", Me pregunto
"Un poco de dolor", respondÃ.
"Pues el dolor lleva al placer!", Me dijo, mientras se apartaba.
Aparecieron sus dos compinches y cada una cogió una de las pinzas, sujetas a mis pezones.
"Empezar!", Dijo la dueña.
Creà morirme de angustia y a continuación de dolor, aquellas dos cabronas, comenzaron a girar la pinza como un torniquete, muy despacio, retorciendo mis aprisionados pezones, mientras yo gemÃa y suplicaba...
"Media vuelta mas!... un cuarto de vuelta mas!... vamos!... vamos!..", Las arengaba la puta aquella.
El dolor era insoportable, de pronto una de las chicas exclamo...
"Ya lo conseguÃ...!", Y comenzó a saltar, miré mi maltrecho pezón que se habÃa alargado unos cms como por arte de magia… y me quedé horrorizada...
"Enhorabuena!", Le dijo la rubia a la castigadora, "vete a follar con Rubén... y tu!", Le dijo a la otra, déjalo y prepárate para los latigazos".
La chica se despojo del corpiño de cuero, y uno de los atletas, comenzó a azotarla.
Castigo que la chica aguantó estoicamente, mientras comprobé sorprendida que a pesar de los gestos de dolor de la chica, eso si sin exhalar un solo gemido, las señales en su espalda eran mÃnimas.
Se me acercó Pedro y me limpio y curo el pecho, mientras me decÃa que mis pezones que ahora sobresalÃan de mis pechos de forma anormal pronto volverÃan a su estado original y que no me preocupara.
Me desataron y me transportaron denuevo a mi cuarto donde volvieron a atarme sobre la cama.
Durante un par de horas, pensé en aquella experiencia que sé hacia a veces peligrosa, y medio dormà un poco.
Me despertaron mis cuidadoras para tras bañarme y asearme llevarme al salón de la casa donde me colocaron sobre una mesa circular, semejante a una ruleta.
A su alrededor se alternaban, el hombre enmascarado, los dos atletas, mi dueña y las dos cuidadoras.
Me ataron a la mesa con las piernas bien abiertas y los brazos a la espalda y comenzó el baile.
Pedro giraba la mesa que daba vueltas y vueltas, hasta que se iba deteniendo.
Si era tÃo el que tocaba entre mis piernas, me follaba durante unos segundos, si era tÃa me chupaba, el coño hasta que estaba a punto de correrme, momento en que lo interrumpÃa.
Si a la altura de mi cabeza era un hombre el que quedaba situado, debÃa chupársela, si era una mujer, debÃa lamerle el coño.
Asà estuvimos durante horas hasta que me follaron, con corrida incluida los tres hombres y bebà todos los fluidos de los coños de la dueña y las castigadoras.
Extenuada y rendida me mandaron a un baño de agua caliente, tras el cual volvieron a llevarme al salón.
Allà me tumbaron sobre la mesa, siempre atada, y las dos castigadoras se situaron frente a mis piernas.
"Cuantas veces seguidas te has corrido de una vez, zorra?", Me pregunto la rubia.
"...6 o 7 ... ", Dije yo asustada.
"bien", respondió la rubia mirando a sus acólitas, "pues ya sabéis, hay que batir el récord..."
Yo pensé,.. "me van ha hacer correrme 8 o 9 veces..", Pero me quede alucinada al oÃr la cifra...
"... A buscar los 21 orgasmos, chicas!..."
Ambas comenzaron a acariciarme alternativamente, los primeros 3 o 4 orgasmos no fueron difÃciles de lograr, pero a partir de ese momento, el placer se convirtió en suplicio, y mi rajita empezó a sentirse tan irritada que me parecÃa tener un melón por clÃtoris...
Cuando habÃamos contabilizado 12 orgasmos, la dueña decidió suspender el intento de récord, pues según dijo aun me quedaban muchas cosas que disfrutar.
Me llevaron denuevo a un cuarto del sótano de mi casa en el que habÃan puesto un catre, con un colchón de espuma y me ataron a las cuatro esquinas.
Allà estuve durante algunos minutos, pocos, puesto que enseguida vinieron denuevo los dos atletas a buscarme.
La verdad es que nada mas entrar uno de ellos, que vestÃa un calzón de boxeador y una camiseta, se tumbó junto a mà y comenzó a acariciar mi desnudo cuerpo, mientras me decÃa cosas como...
Que buena estas, guarra!, te vamos a follar hasta que no puedas mas!, te vas a morir de gusto!, que tetas más apetecibles!, Y cosas por el estilo.
El otro observaba desde el borde de la cama.
De pronto el primero se coloco sobre mÃ, y de un golpe me coloco su enorme miembro, que era bestial!, en mi entumecido coño, y no pude por menos que gritar de dolor...
"aguántate puta, y disfruta por que te voy a destrozar las entrañas!", DecÃa mientras golpeaba frenéticamente con sus huevos en mi entrepierna.
Pensé que me iba a destrozar y que me harÃa tan grande el agujero que me meterÃa hasta los huevos...
"Y no te corras todavÃa zorra!", Me dijo de pronto, "pues te doy una hostia que te desfiguro la cara!"
Yo estaba a punto de correrme, y por si acaso decidà contenerme un poco mas, pero en cambio el cabrón de el si que se corrió como un cerdo entre mis piernas...
Entonces se levanto y me desato.
"vamonos que aun te espera algo bueno!"
Y yo sin poderme correr!, Puesto que fue todo tan brusco que se me corto el orgasmo.
Me subieron casi en volandas al salón, mi salón, que la rubia puta aquella habÃa convertido en un templo sado.
Me ataron a unas cadenas que pendÃan de la pared y me pusieron sobre una especie de rueda negra…
Y allà estaba ella con un único tanga de cuero por vestimenta...
Debo reconocer que estaba buena...
"Hombre putita, como estas?", Dijo acercándose y acariciándome con la punta de una fusta los pechos, me abrió de piernas y juntó su sexo al mÃo, mientras me acariciaba suavemente, luego de pronto se volvió a los presentes…
"Colocarla en posición", dijo a los demás.
Entre los dos hombres me colocaron con las piernas bien abiertas, y las dos chicas situadas frente a mà me hicieron inclinarme hacia delante mientras me sujetaban por las muñecas.
Entonces vi con horror como la rubia se colocaba entre las piernas un enorme falo de hierro, con sus cojones y todo, que se ataba con unas cintas a los muslos y a la cintura.
"Te vas a enterar pequeña!", Me dijo sonriendo mientras se colocaba detrás de mÃ.
Los momentos de espera fueron angustiosos, y eternos, hasta que sentÃ, como aquel frÃo e impersonal aparato, me perforaba el culo de un solo golpe haciéndome gemir de dolor.
Luego comenzó a entrar y salir de mi trasero primero lentamente y luego con un ritmo frenético, mientras el dolor y el placer se confundÃan en mi.
Aquella tortura duro hasta que empecé a gemir como una loca no sé si de dolor o de placer y me desmayé...
Me desperté amarrada fuertemente por las piernas los brazos y la cintura a una tabla cuadrada, mientras una de las chicas, me lavaba a conciencia con una especie de crema el coño.
"Te gustarÃa ver como té queda tu coñito sin pelos?", Me dijo el ama viniendo por detrás...
"No... sé...", Respondà sorprendida," me lo vais a afeitar?", Pregunte.
Se echo a reÃr a carcajadas..."no... mucho mejor...!".
Y dirigiéndose a la chica que ya habÃa secado y perfumado mis partes le dio la orden de empezar... entonces comprendÃ!...la castigadora comenzó a arrancarme los pelos del coño, gracias a dios pocos tras mà ultima afeitada, uno a uno... os imagináis que dolor?!, Seguro que mis alaridos se oÃan a mil kilómetros, pero la rubia se reÃa y contaba los pelos que aquella hija de puta me estaba arrancando.
Creà que volverÃa a desmayarme, pero esta vez lo tenÃan estudiado, pues a cada intento mÃo de perder el conocimiento, me acercaban un frasco de sales para reanimarme.
Cuando llevaban casi dos docenas la rubia volvió a dar una nueva orden...
"ahora por mechones y retorciendo!"
Era demasiado...
Cuando quedó satisfecha del numero de pelos que me habÃan arrancado, vino la otra castigadora con una jarra de agua y una palangana.
Cuándo me vertió el primer chorro por mi tumefacto coño, creà saltar... el agua estaba helada!, Pero me calmaba la irritación y el dolor.
ParecÃa imposible pero estaba aguantando de forma increÃble.
Eran cerca de las doce de la noche, cuando fui denuevo trasladada al sótano.
Esta vez no me ataron, asà que me tumbe desnuda sobre el frÃo catre y me quede dormida.
Al dÃa siguiente me despertó la dueña mediada la mañana:
"Cómo has descansado pequeña?", Y me largo un morreo de los suyos.
Luego me acaricio todo el cuerpo mientras me miraba con lujuria.
"Desde luego tu marido tiene un buen ejemplar… "dijo mientras acariciaba mis pechos, " y le agradezco que me permita disfrutarte e iniciarte en este tema… "
Se levanto y unos segundos después las dos chicas me llevaron a mi dormitorio donde me esperaba un cálido baño caliente con sales...
Pensé en lo delicioso de aquel baño, hasta que me sumergà en el... al instante mi irritado coño empezó a escocerme por el jabón de forma inaguantable.
Trate de salir del baño, pero aquellas dos zorras se reÃan mientras me sujetaban dentro del agua.
Por fin me dejaron salir y tras secarme y darme una crema en mis maltrechas partes, me vistieron con un traje de cuero azulado muy ajustado, sin nada mas debajo, lo que marcaba todas mis curvas y realzaba mis pechos en un escote que dejaba bastante que ver de estos.
Y me pusieron unos zapatos de tacón fino.
Después me llevaron al salón.
Allà estaba el ama, vestida con un vestido de gasa transparente, bajo el cual se veÃa una escueta ropa interior de encaje negra.
Salimos de la casa y nos esperaba un rolls, en el que fuimos a la ciudad.
Llegamos a un gran edificio como de oficinas, que parecÃa cerrado, pues era domingo.
Entramos con el coche en el parking, y saliendo del coche subimos por un ascensor interior a una de las plantas.
Al entrar en ella comprobé que mucha gente bien vestida y arreglada de ambos sexos, se reunÃa alrededor de una pasarela de modas, donde unas chicas lucÃan diversos vestidos.
"Y dentro de unos minutos, nuestro desfile de ropa interior solo para hombres!", DecÃa el presentador del desfile.
Mi ama me llevo por detrás del publico hasta los camerinos.
"Bueno chiquilla hoy puedes triunfar a muchos niveles", me dijo, "vas a salir dentro de un momento ahà en medio a lucir tu cuerpo con este vestido, y espero que lo hagas bien, puesto que de ello depende tu futuro".
Mi futuro?, Pensé... no entendÃa nada pero cuando me quise dar cuenta me habÃan colocado una especie de antifaz de carnaval y estaba desfilando ante un montos de personas que miraban expectantes mientras el presentador hablaba...
"Y aquà nuestra dama misteriosa...fÃjense que estilo, y sobre todo que elegancia, ella será nuestra única modelo del desfile de lencerÃa...!"
Escuche algunos aplausos mientras veÃa las caras de deseo de algunos de los hombres allà presentes.
Por fin me indicaron que volviera dentro y tras desnudarme, me colocaron una serie de prendas, primero intuitivas, semitransparentes, sugerentes, etc.
Pero conforme avanzaba el desfile disminuÃa la ropa, y mi desnudez iba enardeciendo a los hombres allà situados, puesto que las mujeres habÃan pasado a otra sala, aunque no todas...
"Y ya para terminar...!" DecÃa el presentador cuando me retiraba, "nuestra misteriosa modelo, nos presentara el último grito en ropa interior!".
Entre en el camerino y me colocaron don rosetas no más grandes que mis pezones, unidas por una serie de tirantes finisimos a un triángulo que podÃa tapar a duras penas mis desmochado coño, mientras mi culo quedaba totalmente al aire.
Fuera se apagaron las luces, y mi sorpresa fue cuando al salir a la pasarela, con unas luces ultravioletas alrededor de la misma, los tirantes y las tres mÃnimas piezas que me cubrÃan, se iluminaron de forma fosforescente ante los rayos ultravioleta, pero cuando estos se apagaron, aun las tres piezas seguÃan brillando en la obscuridad.
La ovación fue impresionante y cuando volvà al camerino escuche el resultado final de toda la historia...
"Cómo habrán visto..."decÃa el presentador, "nuestra dama misteriosa no tiene desperdicio...pues bien...empezamos una subasta en favor de nuestra fundación benéfica, cuyo vencedor podrá hacer durante un rato lo que quiera con nuestra dama en cuestión!"... se detuvo sonriendo pÃcaramente y añadió, " y cuando digo… lo que quiera con ella, me refiero a eso… lo que quiera !!!", todos los presentes rieron…
Asà que aquel era el truco!, me subastaban al mejor postor..., Y para y para una fundación benéfica, nada menos!...
"...y comenzamos en 25.000 pesetas!".
Salà corriendo y me refugie en uno de los camerinos.
Al momento llegó la rubia...
"Venga zorra que no es para tanto, si tu estas acostumbrada a follar con muchos tÃos, y a que nunca te habÃan subastado...?"
De pronto llegó una de las chicas...
"Ama, ama, que dice el jefe que la lleves que la subasta se ha desmadrado, pero quieren tenerla allà y lo mas vestida posible...!"
Vestida!, Aquello era una casa de locos.
Rápidamente me pusieron ropa interior, un corpiño, un refajo, unas enaguas...parecÃa una alcachofa, y por ultimo un traje bastante cutre de chaqueta.
Cuando salà a la pista creà que me morÃa...y no sólo de calor, la subasta seguÃa...
"Ha dicho Ud. 150.000 pesetas?!", DecÃa el presentador a un hombre calvo y rechonchete que parecÃa muy excitado...
"Bien...150.000 a la una, 150.000 a las dos....como?...200.000!...el señor ha dicho 200.000..."
No pude aguantar mas y salà corriendo...
Me dejaron desnudarme y tumbarme un rato, pues la dueña pensó que debÃa estar "fresca" para mi comprador...
Al cabo de un rato, vino as verme...
"TÃa que éxito, 275.000 pelas por tu cuerpo!, Vas a echar el polvo mas caro de este paÃs!...enseguida vengo con el afortunado!"
Afortunado, pensé yo, menudo afortunado...
Poco después se abrÃa la puerta y aparecÃa el gordo rechoncho que me miraba con un deseo baboso... afortunada yo!"
Casi no dio tiempo a salir a mi ama cuando el tÃo comenzó a manosearme y me arranco la ropa interior...
"He pagado por follarte y lo haremos a mi manera!", DecÃa jadeante tras empujarme sobre el diván del camerino y empezar a quitarse la ropa.
Cuando estaba en calzoncillos, me obligo a ponerme a cuatro patas y se sentó encima, creà que me mataba, después me hizo ponerme sobre una silla en esa postura y me la metió desde atrás, mientras me jadeaba y babeaba al oÃdo...
"Asà como una perra, zorra puta, que te crees que por que seas una puta cara yo no puedo follarte...pues toma.", Y me empujaba cada vez con mas fuerza su miembro dentro...
Cuando por fin se corrió, me empujo hacia delante haciéndome caer y cayéndose encima...
Menos mal que mi ama apareció en ese momento y logro rescatarme de aquel cerdo, después me enterarÃa que le habÃan grabado en vÃdeo follandome.
Nos vestimos y ya de vuelta en el coche mi ama me dio 100.000 pesetas...
"Toma te las has ganado por aguantar al cerdo ese!", Me dijo sonriendo.
Entonces caà en que de fundación nada, y benéfica menos, ella se llevaba por el coño 175.000 pelas sin mover ni el culo...
Ya en el coche vi que tomábamos el camino de las afueras y al preguntarle dónde Ãbamos me dijo que a descansar a su casa de campo.
Llegamos a una finca de estilo imponente, con altos muros de piedra y hermosos jardines, de estilo medieval, con dos hermosas torres.
Cuando entramos en la lujosa casa, un criado nos recibió y el ama le dijo que me acompañara a mis habitaciones donde podÃa descansar un momento antes de comer.
El criado me hizo pasar delante y tras subir al segundo piso me llevo por un corredor hasta la entrada de una de las torres...me hizo pasar... y cerro la puerta con llave tras de mÃ!.
Al volverme descubrà una especie de celda medieval con una cama de hierro y unos cuantos muebles desvencijados, una tenue luz entraba por una de las ventanas rectangulares en lo alto de la torre y una vela sobre la mesa junto a un cubo y una palangana eran los únicos atisbos de aseo.
La cabrona me la habÃa vuelto a jugar.
Poco después entraron dos mocetones a través de unas puertas falsas en la pared, y tras magrearme a placer, me desnudaron y me ataron de una forma un tanto extraña a la cama, a la que le faltaba parte de la zona inferior.
Las manos unidas por las muñecas a mi espalda a su vez atadas al cabecero.
Y mis piernas por el exterior de la cama dejando mi coño totalmente al descubierto.
Uno de los muchachos me introdujo en el coño una gruesa zanahoria, cuya parte más ancha sobresalÃa del mismo, mientras el otro me metÃa un rábano por el culo, también dejando su parte más gruesa hacia afuera.
Yo contemplaba extrañada estas maniobras, cuando vi que uno de aquellos tÃos, colocaba sobre mi cabeza una especie de tarro de miel sujeto a las cuerdas de mis muñecas.
"Si te mueves, esta miel ira goteando sobre tu coño, y veras que sorpresa te aguarda!"
Dicho esto salieron de la habitación, y segundos después uno de ellos regreso con un ternero, le dejo en la torre y se marcho.
Yo mientras mantenÃa aquel tarro en equilibrio, y puesto que estaba semisentada, podÃa observar lo que el animalito hacia.
Empezó a dar vueltas por la estancia y al cabo de un rato se detuvo entre mis piernas, entonces comprendà la situación.
El animal comenzó a lametear y tratar de comerse la enorme zanahoria que sobresalÃa de mi coño, y sus lametazos me hacÃan estremecer, lo cual hacia que el tarro de miel fuera dejando caer sobre la zanahoria su dulce contenido, lo cual animaba mas al ternero a chupar, lo que a su vez me hacia gozar a mi y asà el circulo se cerraba una y otra vez.
Lo que puede parecer placentero cuando se prolonga durante horas puede llegar a ser extenuante.
No sé la cantidad de orgasmos enlazados que aquel animal me proporciono antes de terminarse toda la miel y comerse la zanahoria y el rábano.
Una vez que acabo su banquete, apareció el ama.
"Que tal, lo has disfrutado bien, pues aun hay mas!, Me dijo saliendo de la habitación.
Me desataron y me bajaron a los corrales completamente desnuda, allà me llevaron hasta las porquerizas y me obligaron a revolcarme en la tierra, luego me ataron boca arriba sobre una enorme cerda tras untarme todo el cuerpo con una especie de pez, salvo el coño, que ya empezaba a parecer un melón.
Después soltaron a tres enormes cerdos machos que comenzaron a perseguir a la cerda por el corral, hasta que la arrinconaron...
En ese momento supe lo que siente una cerda cuando es jodida...
El primer cerdo acertó a empalmarla a ella, pero tuve que aguantarle encima mientras se tiraba a su amada...
Pero el segundo erró...el agujero...y me coloco su delgado y escurridizo falo entre mis piernas, golpeando con fuerza dentro de mà hasta que se corrió gimiendo como un loco, mientras la inmovilizada cerda no se explicaba el placer de su amado, puesto que ella no se sentÃa poseÃda...
No hubo opción para el tercero, el pobre ni se chingo a la cerda, ni me chingo a mÃ, puesto que me desataron, y tras desinfectarme y lavarme cuidadosamente, me volvieron a llevar a la torre.
Ya me habÃan follado tres perros, eso sà doberman nada menos, y un cerdo...lo próximo seria un elefante...? !Ojalá no!..
La tarde llegaba a su fin cuando se abrió la puerta de la torre.
Un joven con pinta de paleto entro, y sin decir ni una palabra se desnudo por completo, dejando al descubierto una polla mas que normal.
Yo alucinada le mire, y fui a decir algo, cuando me sujeto con fuerza por los hombros y tras tirarme sobre la cama me hundió una y otra vez su enorme miembro en mis entrañas.
Luche un poco por zafarme de aquellos poderosos brazos y aquel palo, pero el placer empezó a aflojarme los músculos y acabe entregándome a el, mientras se corrÃa gritando salvajemente.
Cuando termino su "faena", se levanto, se vistió y salió del cuarto.
Estaba yo prensando que suponÃa aquello, cuando se abrió la puerta y un nuevo aldeano, esta vez un poco mayor, entro en la habitación, siguió el rito de desnudarse y al no ofrecer yo resistencia a que me ensartara con su imponente berza, a pesar de sus años, se quedo como sorprendido, se encogió de hombros y se echo sobre mi, derribándome al suelo, donde también me follo.
Asà fueron entrando uno tras otro hasta siete tÃos, de diferentes edades, que me follaron impunemente...aunque reconozco que algún que otro orgasmito si que sentÃ
Al cabo de un rato llegó el ama, me miro y me pregunto que tal, yo le respondà que bien.
"Aun quedan unas cuantas horas para que se cumplan las 48..."dijo sonriendo y salió.
Poco después llegaron las dos castigadoras y tras atarme a unas argollas en la pared, me afeitaron el coño del todo y me untaron los labios del mismo y el culo con una sustancia como pegajosa.
Me desataron y me llevaron al salón, donde comprobé asustada que habÃa una gran cantidad de tÃos del pueblo que me miraban con expresión de salidos.
Las dos chicas me ataron a unas cuerdas por las muñecas y los tobillos a una barra que me mantenÃa separadas las piernas.
Entonces me izaron en el centro del salón, dejándome suspendida en el aire.
Llegaron entonces los dos atletas que ya conocÃa y se colocaron uno delante y otro detrás.
A una orden de la dueña ambos empezaron a acariciarme el coño y el culo, luego empezaron a introducirme primero un dedo, luego dos, después tres, cuatro...cinco... y el puño entero en mis orificios!...ante la sorpresa y el beneplácito de los presentes...por primera vez en mi vida me habÃan "empuñado" a la vez por delante y por detrás.
Después de que ellos se retiraran, comprobé horrorizada que mi ama habÃa seleccionado a dos hombretones del pueblo de enormes manos, que me empuñarÃan también...
Y a los que ella delante de mis narices cobraba cinco mil pelas por hacérmelo...
Cuando aquellos tÃos metieron su puño en mis entrañas pensé que me reventarÃan, pero según supe después la sustancia que me untaron previamente era una especie de relajante muscular, aunque de verdad que aquellas manazas parecÃa imposible que pudieran atravesar mis agujeros, que por otra parte, después de tantos dÃas de mete y saca empezaban a estar ya muy dilatados.
Una vez terminado el espectáculo, aun los que quisieron pudieron follarme o darme por culo, ante mi impotencia debido a encontrarme atada mientras mi ama y su séquito cenaban opÃparamente contemplando como era jodida y enculada, eso si después de aflojarle los tÃos la pasta a la muy puta…
Después me llevaron al baño donde tras un reparador baño caliente me vistieron y cerca ya de la media noche, mi ama me dejaba en mi casa no sin antes prometerme otras 48 horas de placentero sufrimiento...
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