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« en: Junio 08, 2006, 10:30:29 » |
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Mi ano se va entregando a él, me metÃÂa sus dedos mientras me comÃÂa el clÃÂtoris, hace que me de fuertes temblores de placer, y sucedió lo que tenÃÂa que suceder, mi segundo orgasmo
Me recuerdan, yo les conté como mi marido hizo que yo fuera infiel, aquà les cuento de nuevo.
Este debe ser un relato más entre un posible gran cliente, para su jefe sé que no deberÃa contarla, pero ya les conté mi primer relato, por lo que he decidido contarla por este medio, vuelvo a repetir sé que no esta bien lo que hago, pero me servirá de escape. Como dice mi jefe y mi cuñado soy una más de las tantas putas ingenieras que hay en todas partes, las que se bajan rápidamente los calzones antes sus jefes, no sé si me los bajé fácilmente, lo de puta puede ser porque me gusta el sexo demasiado y hago lo que me pidan en la cama o en el sexo mismo, tanto es que conocà por MSN a una chica llamada Raquel ella es Lesbiana, una bella mujer, hicimos una bella amistad hasta nos masturbamos por MSN, me hizo despertar un deseo que tuve, sexo con mi cuñada esto lo contare después. Como saben soy casada, tengo 25 años, una hija, soy de Venezuela, vivo en Colombia. Llevo trabajando en la empresa un par de años. Con mi jefe llevo más de tres años siendo IngenierÃa de soporte en sistemas, dentro de ese tiempo pasaron cosas entre ambos, hace poco, muy poco llegó a la empresa un potencial cliente, era un negocio de demasiado dinero, muchÃsimo, mi jefe me pidió viajar a su empresa para hablar con este cliente, presagio de nuestra aventura . A todo esto, él es mucho mayor que yo, tiene más de 40, su estatura debe estar entre 1.78 y 1.80, bien varonil y agradable, es realmente un mino a pesar de su edad, no quiero decir que es viejo tampoco, pero es muy simpático.
Mi situación matrimonial no es buena desde hace bastante tiempo por diferentes causas, el sexo es mi mejor remedio para liberar tensiones y relajarme, por eso digo que no siendo una puta me gusta dar todo mi cuerpo a la lucha sexual. Hace menos de una semana, paso un dÃa miércoles, antes de la ocho de la mañana, me fui de viaje, al llegar a su compañÃa el dÃa lunes me recibieron muy bien y me llevaron a hospedar en un hotel muy fino. El lunes en la tarde y el martes fueron de reuniones y en la noche este señor me llevaba a comer y a charlar, el miércoles llegó por mi al hotel, le dije a la de recepción que le pidiera que me esperara. Inicio mi ceremonia de cada mañana, me fui al baño, me tomé la ducha correspondiente, salà del baño secándome apenas me puse mi tanga, era un calzón de algodón no chico, pero si bien atractivo. Me dirigà a la sala de estar, cuando veo a el hombre sentado en unos de los sofás, mi cara de asombro y sorpresa eran grande, lo único que hice fue cubrir mis pechos con mis manos, le dije que, que hace acá. El botones que es amigo mÃo, me dejo pasar y te esperaba, se me acerca y me da un beso en mi mejilla. Al verme nerviosa, me pide que me relaje, que no me ponga asÃ, le dije que me diera un segundo para ponerme algo, me detiene y me dice que estaba bien vestida asÃ, en eso siento que una de sus manos toca mi vagina, le pedà que no lo hiciera, él me dijo ya me han contado como eres tú, le dije otra vez no haga eso por favor, pero su mano recorrÃa cada vez más mi vaginita, su toque suave, pero firme hacen despertar lo que el llama la puta que llevo a dentro, mis ruegos se hacen cada vez más débiles, mientras una de sus manos seducÃa mi vagina la otra me tenÃa agarrada del brazo, cada vez mis ruegos fueron más débiles, en eso me suelta y con su mano suelta me empieza a bajar mis manos que cubrÃan mis pechos, primero uno y después la otra, me las saca suavemente controlando la situación para ver hasta que punto me tenÃa a su disposición.
Lo miro y cada vez le pido con débiles ruego que no siga, me va diciendo que linda me veo asà vestida nunca imaginó que alguna vez podÃa verme asà vestidita. Mi vagina ya no la podÃa controlar y empezaba delatarme, su mano que ahora me la tocaba toda, me estaba generando lo que buscaba, mis jugos empezaron paulatinamente aumentar hasta que yo no pude más y me empecé a entregar de a poco a ese hombre, al igual que mi vagina mis pechos también ya me estaban empezando a acusar, cada vez estaba mas duro y el pezón también, mis labios los empecé a sentir cada vez más inflamados como consecuencia de esos toqueteos. En eso siento como su mano empieza a posarse en uno de mis pechos y lo empieza a amasar, no me considero de pechos pequeños, pero su gran mano cubrÃan todo mi seno, lo apretaba suave, pero firme, cada vez más fuerte que me hacÃa ponerme de punta, en unos de sus apretones sin dejar de mirarme acerca su boca a mi pecho, me pasa la lengua, se mete el pezón a la boca y me lo empieza a trabajar magistralmente, yo ya estaba empezando a calentarme cada vez más rápido, la atmósfera era extraña, pero rica, y eso me calentaba más, que morbo sentÃ, me sentÃa una sucia. Jorge se da cuenta que mi resistencia era cero y que me habÃa entregado a él, se acerca a mi boca, me dice perra caliente y me empieza a besar suavemente, agarrándome y tirando de mis labios cada vez que lo hacÃa, le empiezo a pasar una de mis manos sobre su pantalón en donde guarda su paquete, él al darse cuenta que mi rendición ya es total, se me acerca al oÃdo y me dice "vamos la cama, le tomo la mano y lo llevo a mi pieza, mientras caminaba tomados de la mano, pero él detrás de mi, me empieza decir que lindo como tenÃa metido el calzoncito en mi culo y lo chiquito que es, ya en la cama, que a todo esto estaba toda desordenaba incluso estaba la ropa con que iba ir a trabajar, me obliga sentarme en la cama, él de pie frente de mi, se me acerca y me besa en los labios, mejor dicho nos besamos unos largos segundos, mientras hacÃamos eso, él me acariciaba duramente mis pechos lo que hacÃa que lo besara más firme.
Me deja de besar, toma mi mano y me la pone en su pantalón, me dice que quiere se la mame, le di una sonrisa, pero le dije que me gustarÃa que se desnudara, una vez que lo hizo y solo se dejó su calzoncillo puesto, me gustó verlo asÃ, completamente desnudo se veÃa mucho más rico que con ropa, tenÃa buen cuerpo se conservaba bien hasta podrÃa decir que mejor que mi esposo, se me acerca con su calzoncillo puesto, ya sentada en el borde de la cama, estoy ansiosa de mamárselo, le bajo el calzoncillo, que grande lo tiene le dije, lo tienes muy grande, este pene es enorme,. Me dice que acaso no me gusta; si me gusta le dije, pero es muy grande, y grueso, muy grueso, demasiado grueso le digo, es increÃble, pero esa verga enorme igual me seduce y me calienta, una cosa grande como esa nunca pensé que me podÃa gustar aunque me aterra el daño que me puede hacer, pero era agradable verla y más agradable debe ser sentirla, más como se sentÃa en mis manos, lo miro a los ojos unos segundos, como esperando alguna reacción y le empiezo a besar en la cabeza de su grueso pene, saco mi lengua y se la empiezo a recorrer suavemente por esa cabeza, la siento grande y es rico, cuando me la clave y eso me calienta, le empiezo a recorrer a todo su largo desde la cabeza hasta sus huevos peludos, siento sus gemidos me gusta, pero también me asusta porque su pene se va poniendo cada vez más y más grande y grueso, más ahora que se lo estoy poniendo durÃsimo, se lo beso, se lo chupo, lo recorro con mi lengua, me lo meto lo más que puedo en la boca una y otra vez, mi manos ayudan a mi trabajo masturbándolo y acariciándolo junto a esos huevos enormes que me gusta chuparlos y meterme uno a uno en mi boca, me empiezo a desesperar, ya hago todo más rápido como autómata, no sé cuanto tiempo ya llevo chupándoselo, mamándoselo, acariciándoselo, agitándolo, quiero que acabe, deseo que llene mi boca con su leche, no resisto más y le pido que acabe, me ordena que pare, que me arrodille, toma una de mis prendas que esta en la cama y me anuda las manos detrás de mi espalda, vuelve adelante y me ordena abrir mi boca, me advierte que si le hago algún daño a su pene me dice que me va a culear por la boca, se abre de piernas, me hace abrir lo máximo mi boca, me agarra el pelo y la cabeza y me lo pieza a meter suave, pero profundo hasta donde mi boca puede contener, me gusta lo que me hace, tengo la boca abierta como nunca, mete todo lo que puede de su enorme pene dentro de mi boca, lo mete y lo saca una y otra vez, de a poco sus movimiento empieza a ser más rápido y sus penetraciones más profundas llegándome a producir arcadas, las cuales a él no le interesan al contrario le agrada que me ahogue, me agarra más firme y sus penetraciones se vuelven dura, muy dura, ya no puedo más, se ha vuelto una máquina sus penetraciones profundas, muy profundas me están desesperando incluso me salen lágrimas por su rudeza, de pronto veo que pone firme sus manos en mi cabeza me la agarraba más fuerte que antes, me lleva hacia él justo en el momento en que él se acerca hacia mi, la penetración fue extremadamente profunda como también su descarga, estaba ahogada, sentÃa como su leche espesa y en abundancia se iba dentro de mi, una vez que acabó, sacó su pene de mi boca, tos respiré más profundo para reponerme, cuando volvà a ver su pene, le tiré un beso, pienso que le agradecÃa lo que me habÃa dado, nunca imaginé lo rico que puede ser que un hombre te trate tan duro o mejor dicho te culee por la boca y lo disfrutes tanto como ocurrió conmigo, él dándose cuenta que me gustaba hacerlo, es exquisito chupárselo a alguien que se la limpias sin el más recelo sino al contrario lo haces con el mayor cariño del mundo, una vez limpia y brillante, me ordena pararme, me toca mi vagina me da vuelta, me da una nalgada tan fuerte y seca que me hace empinarme, me obliga a estirarme en la cama boca abajo, me mira, me dice que tengo un culo rico, no sé que va a hacer, solo me mira de pronto me ordena levantar un poco el culo, se me acerca, me da varias palmadas secas, fuertes, dolorosas, luego me empieza a manosear, con sus grandes manos de una manera increÃble, en eso siento algo húmedo, era su lengua que empieza a recorrer mi culo, cada rincón de mis nalgas adoloridas hasta que llegó a mi vagina, me recorre suave muy suave toda mi vagina que rico se siente todo, me empieza abrir mis labios me desespero cuando siento como me come mi clÃtoris.
El hombre se toma todos mis juegos, mientras acababa lleva parte de mis jugos a mi ano y lo sacaba con su lengua, empecé a sentir como esa lengua cada vez se metÃa más y más profundo en mi ano, a mi esposo siempre le negué que me lo tocara, pero a mi jefe y a otros a veces y Jorge me estaba haciendo estragos, le decÃa que rico como se siente su lengua en mi ano, seguÃa cada vez metido en mi ano, en un momento pensé que era su lengua la que me estaba metiendo pero no, era un dedo como sentÃa que ese dedo se iba hundiendo suavemente en mi culo pensé que era su lengua, mi ano en vez de rechazarlo se lo comÃa más y más, en eso siento otro dedo que se mete, ahora me estaba volviendo loca y eso que me tenÃa solo dos dedos y una lengua que lubricaba. A estas altura ya no se que hora eran, lo único sé que ya llevamos más de una hora, yo cada vez me caliente y desesperaba más y más y más. Mi ano se va entregando a él, no sé, mis jugos vuelven a emanar en grandes cantidad de mi vagina, se da cuenta y toma mis jugos con su lengua y lo lleva hasta mi ano, siento el recorrido que hace, esa lengua me recorre desde mi vagina hasta enterrarse en mi ano que rico, sus dedos salÃan cuando su lengua entraba ese juego me estaba matando, dentro de su castigador juego, siento que empieza a comerme el clÃtoris otra vez, pero esta vez siento que mi ano empieza recibir tres dedos y no sentÃa dolor solo un delicioso hundimiento en él, me metÃa sus dedos mientras me comÃa el clÃtoris, hace que me de fuertes temblores de placer, metÃa y sacaba los dedos, los revolvÃa dentro de mi ano, los abrÃa, sentÃa todo lo que hacÃa, hasta que ya llegó el momento que me di que su cuarto dedo estaba por entrar, ahora ya no podÃa soportar más y sucedió lo que tenÃa que suceder mi segundo orgasmo en llegar se demoró menos que el primero y toda desesperada, otra vez él toma todos mis jugos mientras sus dedos me dilataban magistralmente mi ano, siento mi ano abierto hasta siento el aire que él tira dentro de él, de pronto se para y me hace levantar más mi culo, se sube a la cama, veo su pene excitadÃsimo, lo acerca a mi culo, no puede ser, pone su cabeza y este empieza a entrar con una pequeña presión, como entra, siento que se va casi solito, no sé cuanto me lleva metido le digo que lo saque que es muy grande porque me esta empezando a dolor, pero a él no le interesa y lo empieza a meter todo hasta que siento su pelvis chocar con mi culo me tenÃa enclavada, me movió unos segundos las caderas para que lo sintiera bien lo adentro que estaba, yo desesperaba solo le pedÃa que saliera pero él no, ahora bien siento como su pene empieza a retroceder, siento un pequeño alivio, pero de pronto de un solo golpe me lo mete todo de nuevo, grité con fuerza y desesperación, él sólo me decÃa tranquita, acaso no te gusta que te culee un hombre de verdad, esposa infiel.
Ahora lo empieza a sacar nuevamente y otra vez lo mete seco para adentro, siento y creo que me va a salir por la boca, me sentÃa muerta, pero después de unos y otros vaivenes su castigo me empieza a generar sensaciones maravillosas, su penetraciones cada vez eran más duras y siento su mano en mi clÃtoris, pero él no dejaba de metérmelo y sacármelo en mi ano, yo solo querÃa que acabara luego o me lo sacara, no se cuanto tiempo tuvo su pene en mi culo, me dejó con mi cuarto orgasmo casi listo cuando al final ya su pene entraba sin problema, hasta me lo sacaba todo y me lo metÃa otra vez, sentÃa ahora mi ano bien abierto, hasta que llegó el segundo que más desee cuando sentà como su pene explotaba y me hacÃa llegar toda su leche en lo más profundo de mi culo, cuando acabó pegó todo su cuerpo en mi y se vació nunca imaginé tener tanta carne dentro de mi y en mi ano en particular, yo no podÃa más, mi anito lo sentÃa extremadamente abierto, dilatado rojo, pero estaba feliz que me lo hallan roto asÃ, yo querÃa mi cuarto orgasmo, el que no alcanzó a salir cuando él acabo dentro de mi, apenas él saca su pene de mi ano, se tira en la cama y se lo empiezo a chupar como desesperada, ese pene con su jugos y mis jugos anales, mi desesperación debe haber estado bastante alta, porque me desespero en comerme ese garrote que él me pide que me tranquilice y que lo haga más despacio, algo más calmada, me empiezo a comer todo lo que puedo ese tronco en mi boca y mis manos ayudaban a servÃrmelo mejor, estuve buen rato con esa fuente de placer, hasta que veo los primeros indicios de lo que buscaba, su erección , yo extremadamente caliente, sólo querÃa que me hiciera suya, me acomodó, tomo su pene y me lo empiezo a meter a pesar de lo caliente y mi exceso de lubricación su grueso pene me genera un poco de dolor, pero mi calentura y mis deseos de sentirlo dentro de mi, era mucho mayor a mis pequeños gemidos de dolor, cuando lo tuve todo adentro me sentà llena, extremadamente llena, me habÃa empalado todo su pene en mi, hago unos cuantos movimientos circulares y empiezo a subir y bajar, cada vez me gustaba más sentirme llena, habÃa algo de dolor, pero el placer que me generaba era total, mejor dicho era lo máximo, estaba tan caliente que llegué rápido a mi cuarto orgasmo, el trabajaba mis pechos, mordiéndolos, pegándoles, tirando de mis pezones fuertemente yo ya me metÃa cada vez más fuerte esa verga dentro de mi, hasta que finalmente acabé como dije antes en mi cuarto orgasmo, el cual disfruté como pocas veces lo habÃa hecho.
Después que acabé, me quedé empalada en su rica verga, conversamos un rato mientras yo me movÃa suavemente es indescriptible el placer que sentÃa tener todo eso dentro de mi... En eso miro el reloj y le dije son las más de la once de la mañana, llevamos más de tres horas culeando, ya me habÃa venido cuatro veces en potentes orgasmos y querÃa más me dice que él no tenÃa problemas de llegar tarde, el problema era la reunión quiero darte duro ahora que me pidas que pare, me pone de lado en la cama y me la empieza a clavar de una manera exquisita deliciosa, lo sacaba todo y lo metÃa todo suave, pero profundo, los movimientos los empezó a acelerar este hombre si que sabe culearme, me cambia de posición a lo misionera y me la clava toda que rico lo hace como se mueve, mientas me follaba a lo misionera amasaba mis pechos, los castigaba, me mete parte de su mano en la boca, inicia una serie de poses nuevas para mi, que en algunas me hace sentÃrsela muy grande con penetraciones muy profundas, ya me he venido como dos veces más y él no para de penetrarme, es rico como me culea, es delicioso, maravilloso, es magnifico, me lleva a mi pose favorita, en cuatro, el hombre me empezó a culear más rápido, comienzo a tener orgasmos unos tras otros ya no puedo soportar más le pido que pare, que termine, que me lo saque, pero él no lo hace, lo peor que no tiene indicio a que acabe luego, su juego es endemoniado y demoledor, no puedo dejar de tener orgasmo, de pronto me voy en un orgasmo tan fuerte que caigo en la cama, terminé toda adolorida, con un fuerte olor a sexo y semen en mi cuarto, empiezo a buscar, saben lo realmente bueno que descubrà ese dÃa más allá de lo que realmente vivÃ, fue que me encanta el sexo y el orgasmo, que mi esposo nunca me sacó más allá de tres o cuatro orgasmos, en cambio los demás si , él se merece que lo engañe, pues el empezó.
Nunca se dejen de sus esposos, escrÃbanme si alguna quiere preguntar o darme un consejo o recibirlo.
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