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« en: Junio 08, 2006, 01:22:08 » |
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El relato que a continuación describiré es la primera experiencia que tuve allá por los años sesenta.
Mi iniciación Enviado el 31-12-2004 por ninoi Versión Imprimible Enviar a un Amigo
El relato que a continuación describiré es la primera experiencia que tuve allá por los años sesenta. TenÃa yo por aquel entonces 18 años cumplidos, los que tengáis la misma edad sabréis lo complicado que era para las mujeres tener algún tipo de relaciones, tan complicado que muchas de nosotras no sabÃamos ni lo que era y por supuesto muchas de nosotras siquiera sabÃamos masturbarnos.
Julio era lo que entonces decÃamos pretendiente que una vez pedida la mano pasaba a ser novio formal. Yo lo querÃa mucho y sabia que, los novios, se hacÃan otras cosas aparte de besarse, Os cuento estos hechos para que comprendáis lo abundante que era la inocencia. Tanto que la primera vez que Julio tuvo un orgasmo solo rozándome pensé que se habÃa... ya me entendéis verdad. Este acontecimiento se lo conté a mi mejor amiga, Roberta, y se quedo estupefacta, y lo único que dijo fue Que guarro! Roberta se lo contó a otra amiga y esta a otra ya sabéis el boca a boca.
Después de muchos boca boca Roberta consiguió averiguar que la guarrada no era tal guarrada pero que era mucho más guarra que la primera y encima podÃas quedar preñada. Siempre recordare como me lo contó. Sabes Benigna, aquello que te ocurrió con Cachito, Cachito es Julio le llamaban asà porque siempre estaba cantando la canción de, cachito cachito cachito mÃo oct... Pues bien la cosa esa que los hombres tienen entre la piernas para poder dejarnos preñadas se les pone gorda dura y te la meten dentro, ya sabes donde, te hacen sangrar y mucho daño. Y el lÃquido que sacan es la leche que nos deja en cinta. Yo escuchaba con atención ya que Cachito lo habÃa echo una vez mas y no me atrevÃa a decir nada. Lo que si me extrañaba era la dificultad que tenia en hacerlo y como jadeaba. Os contare como ocurrieron los acontecimientos que me hicieron más mujer.
La primera vez estábamos pasando por la playa del pueblo una tarde noche verano, por las fiestas del pueblo, todo el pueblo o casi todo estaba en el entoldado donde se elegirÃa a la chica más bella, costumbre de muchos pueblos. Cachito me besaba y me ponÃa las manos por encima de los pechos, me los acariciaba y apretaba, la verdad es que me gustaba y dejaba que siguiera, cuando me besaba me apretaba fuertemente por las nalgas para que notara el bulto, cosa que también me gustaba y me provocaba un cosquilleo entre las piernas lo que también me gustaba pero para no quedar preñada apretaba las piernas, como me habÃa dicho mi madre cuando cumplà los dieciocho, este apretón de piernas hacia que el cosquilleo aun me gustara mas. Entre cosquilleos y apretujones le pedà a Cachito.
- Nos sentamos un rato Cachito. - El me llamaba Perlita.
- Si Perlita, tenemos que sentarnos, no me encuentro bien.
- ¿Que te ocurre Cachito? - Le pregunte toda preocupada.
- Es muy complicado y no puedo contártelo, no lo entenderÃas - Contesto con más picardÃa preocupación.
- ¿Que piensas? ¿Crees que soy tonta?.
- Ahora no tienes mas remedio que contármelo, Si no lo se para saberlo y entenderlo y asà poder ayudarte - Le dije sinceramente dándole un beso en la frente.
- Solo te lo contare si prometes ayudarme, pero como ya lo sabes no hace falta que te lo cuente.
- Tienes que contármelo, los novios se lo cuentan todo, o no es asà Cachito.
No tenia ni la más remota idea de lo que le ocurrÃa, sabia que no era dolor de muelas y que tenia que ver con las advertencias de mi madre. Los hombres son malos se meten dentro sin enterarte y luego... ósea que piernas cerradas. Me acerque mas y apreté las piernas por si acaso.
- Cuéntamelo Cachito.
- Has prometido ayudarme, no se te olvide, piensa que estas cosas los hombres no las cuentan y menos a las mujeres. Te lo cuento porque se que me quieres. Sabes que los hombres tenemos esta cosa que no tenéis las mujeres entre las piernas.
ParecÃa avergonzado de contarme su intimidad. Le animé.
- Claro que lo se - Conteste queriendo parecer muy enterada.
- Pues esta cosa a veces y sin avisar, le ocurre algo parecido a lo que os ocurre a vosotras que meais sangre.
Le interrumpÃ.
- Si pero ya sabes que esto es necesario para tener hijos.
- Y lo nuestro también. A lo que iba ya sabes que se pone dura como una piedra y si no se machaca produce mucho dolor, un dolor muy fuerte que no te deja respirar.
No sabÃa que clase de dolor serÃa y como podrÃa ayudarle, por otra parte no sabia como se la podÃa machacar no obstante me hice la enterada y deje que tomara la iniciativa. Me cogió la mano y la puso encima del paquete. El cosquilleo iba en aumento asà cómo la sensación de humedad entre las piernas. Sabia que algo estaba pasando en mi cuerpo pero no sabia que podÃa ser, mi madre me decÃa que si estaba con un hombre y sentÃa el cosquilleo que me remojara con agua frÃa y se pasarÃa. Estaba claro que no me remojarÃa, querÃa saber asta donde me llevarÃa estas nuevas sensaciones. Chiquito abrió la bragueta y puso mi mano por dentro, note el bulto todavÃa más fuerte, y saque la mano rápidamente, se sorprendió y dijo que ya sabÃa lo que tenia que hacer.
Nunca habÃa visto la cosa salvo a un bebe y claro no tenia nada que ver con la de los bebes. Los nervios y la curiosidad hicieron que me armara de valor y metà la mano dentro de los calzoncillos, ¡Que! cosa más grande tenia entre mis manos, no sabia que hacer con ella la saque fuera de los apretados vaqueros y empecé acariciarla. Cachito empezó a gemir y decir que le venia, yo inocente de mà le preguntaba que era lo que le venia. De pronto de la punta de la cosa salió disparado un chorro de liquido blanco y pegajoso. Me dejo toda la mano pringosa de aquello. El lanzo un suspiro profundo y se quedó mirando las estrellas, yo me levante y fui corriendo a lavarme las manos a la orilla de la playa. Los nervios se habÃan esfumado y también el cosquilleo. Esta situación era nueva para mÃ. HabÃa asistido al primer orgasmo masculino con eyaculación incluida. Fue tan rápido que no tuve tiempo de recrearme con aquella cosa, pensé que en otra ocasión seria mejor.
La segunda se desencadeno unas semanas mas tarde a pie derecho en un rincón del parque, cuando estaba oscureciendo. Nos estábamos besando, ya con los masajes de lengua. Me dijo que se encontraba mal como la otra vez. Ahora intentaba meter la mano por debajo de la falda. TenÃa más cosquilleos que la vez anterior y me sentÃa mas mojada. No deje que llegara donde el querÃa por si acaso querÃa meter aquello entre las piernas, asà que le saque la cosa y como la vez anterior al segundo apretón me aparto un poco y salpicó el árbol que estaba apoyada, con el mismo liquido blanco y espeso, esta vez pude ver con mas claridad como escupÃa el liquido. Cachito me tenia cogida la mano y hacia un movimiento hacia abajo de la cosa con fuerza y luego subÃa otra vez. Pude ver en la parte de arriba más gorda que el resto la rajita por donde expulsaba el lÃquido. Primero expulso un chorro largo y después con cada movimiento expulsaba unos chorritos más pequeños asta que solo expulso unas gotas, Yo seguÃa cerrada de piernas.
La tercera vez que ocurrió ya estaba más enterada del asunto. Roberta me habÃa contado que no era la guarrada que pensaba ect... Por otro lado habÃa sonsacado a otra amiga mayor, la Conchi, Conchi era lo que se decÃa en los pueblos por aquellos dÃas una golfa porque habÃa tenido muchos novios. Me contó el gusto que daba cuando te metÃan esta cosa dentro aunque la primera vez dolÃa mucho si no estabas mojada. Me sugirió que antes de que me la metieran por primera vez, me hubiera masturbado unas cuantas veces, asà sabrÃa que hacer. No sabia lo que era eso de masturbarse o al menos con este nombre pensé que seria tocarme las partes interiores cuando me daban cosquilleo. Por la noche intente preguntarle a mi madre con mucho tiento cosas de mujeres.
- Mama cuéntame algo de la mujer cuando esta casada.
- Que ocurre niña. ¿Algún sinvergüenza ha intentado algo?
- Tranquila, que no ocurre nada. Berta, se casa y mañana da una pequeña fiesta y me ha invitado. Y si hablan de estas cosas yo no se nada.
- No hay mucho que contar la mujer sirve al hombre y en eso ya sabes... Lo de la cama no se les puede contrariar.
- Berta me decÃa esta tarde que tenÃa miedo piensa que le hará daño. Intentaba parecer más enterada para que ella me contara mas cosas.
- Mira hija los hombres quieren romper la flor, ser ellos los primeros, ellos quieren que sus mujeres lleguen vÃrgenes al altar y la forma de poderlo comprobar es en la primera vez lo hacen con fuerza para romper lo de dentro y cuando sangramos un poco se quedan satisfechos. A ti aun te quedan unos años ya iras aprendiendo. Pero recuerda siempre que lo que quieren todos es meter la cosa dentro sin importarles si quedamos embarazadas. Ya sabes piernas cerradas no entran cosas.
- Ya lo se mama, No te preocupes. Ya me contaras mas cosas. Como lo hacéis y eso.
Insinué a sabiendas que me reprenderÃa.
- Calla, esto ya lo aprenderás cuando llegue el momento. Y acuéstate que mañana tienes que ayudarme.
Mi madre nunca me contó mucho más de lo que os cuento ahora. Esta misma noche cuando me acosté no dejaba de pensar en la cosa de Cachito escupiendo aquel lÃquido blanco por la rajita. Casi sin darme cuenta estaba tocándome la rajita que me daba mucho cosquilleo, notaba el interior muy húmedo pero no me atrevÃa a meterme los dedos dentro, por una parte pensé en lo que dijo mi madre de romper la flor y de otra la verdad es que lo veÃa un poco sucio. Asà que seguà frotándome asta que me quede dormida.
Las noches siguientes el hormigueo aumento asta extremos totalmente desconocidos. El placer que me producÃa el tocamiento cada vez era más grande. El cuarto o quinto dÃa descubrà como un pequeño botoncito en la parte de arriba de la vagina que se hacia más grande a medida que el placer aumentaba. Este echo me alegro, me dije que no tendrÃa que meterme los dedos dentro con el botoncito seria suficiente.
Las semanas siguientes me eduque mucho en estos menesteres. Todas las noches descubrÃa un nuevo placer o una nueva manera de frotarme el botoncito o los labios. Lo último que aprendà fue que cuando pensaba en Cachito y su cosa mi cosa se mojaba mucho más y el placer era mas largo y profundo.
Después de soñar con la cosa de Cachito y todo lo que podÃa hacer me quedaba extasiada. Cuando se pasaba el éxtasis tenÃa remordimientos. Me decÃa que la próxima vez que sintiera el hormigueo no pensarÃa en la cosa. Si he de ser sincera no solo no lo conseguà sino que este pensamiento aumento tanto que tuve que cambiar su cosa por un dedo luego por dos y finalmente por tres. El corazón y el Ãndice muy humedecidos con saliva entraban dentro ejerciendo movimientos suaves primeros, rápidos y fuertes cuando el placer aumentaba, el pulgar se dejaba llevar por los movimientos de los otros rozando el botoncito hasta llegar al placer final.
Con estos descubrimientos en mi haber se produjo la tercera expelida de Cachito con su cosa. Esta vez fue en el cine. Una tarde de agosto, en el cine Real, Cachito y yo estábamos en el patio de arriba. En el puerto habÃa una fiesta de pescadores y todo el pueblo estaba en ella. Por esta razón estábamos casi solos, lo que complació enormemente a Cachito y también a mÃ. Después de empezar la pelÃcula ya me dijo que estaba malito. Ahora ya comprendÃa el mal que le aquejaba. Pero esta vez el mismo mal también lo sentÃa yo y no podÃa manifestarlo. Para evitar males mayores crucé las piernas y aplaste los labios de mi entrepierna. Cachito tomo la iniciativa, equivocada, metió la mano por debajo de la falda con intención de escalar por las nalgas hasta llegar a mi preciado tesoro. Mi madre me dio un consejo que me lo repetÃa casi a diario. Si algún chico intenta meterte la mano en la cosa dile que tienes la semana. Cogà la mano de Cachito le bese y le dije toda apenada.
- Hoy no puede ser Cachito, ya sabes tengo la semana - Le añadÃ, roja para darle más énfasis.
- Pero por encima puedo acariciarte un poquito.
- Bueno si es asà esta bien, pero no te pases.
Empezó a manosearme por encima de las bragas. Me dijo que si le querÃa besar la cosita.
- No seas guarro, ¿cómo boy a besarte la cosita? - Respondà enfadada.
- Era por si querÃas probar como sabe. Yo te comerÃa la cosa si tú quisieras, además si esta limpio que más da besar una cosa que otra.
- Que no y no se hable más - dije con determinación.
Lo cierto es que mi cosita empezaba a estar agitada, yo intentaba por todos los medios que Cachito no lo notara y para ello le saque la cosa y comencé a efectuar movimientos rÃtmicos, suave en la subida, fuertes y largos en la bajada, el estaba gimiendo en silencio, sus convulsiones eran parecidas a las que yo tenia cuando me acariciaba por la noche. Supuse que sentirÃa el mismo gusto que sentÃa yo. Cachito me rozaba el botoncito y metÃa un dedo por encima de las bragas. Yo no podÃa estar insensible. El gusto que sentÃa me hacia mover levantando el culito hacia arriba y hacia abajo. Es curioso el mismo movimiento que yo le hacia a su cosa también lo hacia yo. Me sentÃa muy húmeda y empecé a gemir de placer mientras me acariciaba los pechos. Me dio un beso muy largo con toda la lengua dentro, la chupaba con deleite y pensé que si chupaba la cosa también me darÃa el mismo gusto. No te que Cachito estaba a punto de escupir porque se habÃa puesto muy dura pare los movimientos. Estaba excitada y sentÃa la curiosidad de saber a que sabÃa aquella cosa tan grande y empecé a sentir la necesidad de probarlo, me dije que solo podrÃa poner la punta bajo riesgo de ahogarme. Le dije a cachito que cerrara los ojos y se recostara. Fue una suerte que el espacio entre sus piernas y los asientos delanteros fuera muy generoso. Me arrodille entre sus piernas y le cogà aquella cosa tan grande por debajo de lo que parecÃa la cabeza y forma de capullo. Cuando noto lo que iba a suceder se desabrocho los pantalones y se los bajo hasta los tobillos. Me quede estupefacta, nunca habÃa visto tanta cantidad de pelo negro rizado por todas partes las pelotas de donde nacÃa la cosa. Me la acerque a la boca y con la lengua empecé a humedecerla con saliva. La lamÃa con avaricia querÃa lamerla entera, Cachito gemÃa sin cesar y empezó a decir una frase nueva para mÃ.
- Cuidado que me corro, cuidado, suéltala un poco o me correré encima.
Sus gemidos eran entrecortados y hacia unos gestos muy expresivos. Comprendà que lo de correrse era escupir el liquido blanco. No sabia que hacer, Al rato el me agarro la cabeza y la acerco a su cosa, me solté y le cogà la cosa otra vez con la mano, metà la punta dentro de la boca moviéndola por dentro. Me gusto la sensación de placer la obtenÃa frotando los pechos con sus piernas, nuevo descubrimiento. Poco a poco fui metiéndola mas adentro hasta que casi me ahogaba, pero me gustaba, la sacaba y la metÃa toda dentro, Cada vez que la metÃa con fuerza dentro Cachito levantaba el culÃn y decÃa:
- huuuuu... gggg... aaggg
Estaba a punto de escupir, recordé que Roberta me habÃa dicho que solo habÃa peligro de embarazo si el lÃquido entraba dentro del coño, como decÃa ella. Si Cachito empezaba a escupir quedarÃamos los dos pringados y vete a saber que le dirÃa a mi madre. Asà que tome la decisión de bebérmelo, si era leche no estarÃa malo. De nuevo empecé con los movimientos hacia adentro y hacia fuera notaba que se ponÃa muy dura, me ocupaba toda la boca asta no sé dónde, Nunca pensé que podrÃa meterme una cosa asà dentro poderla masajear y además me daba un gusto enorme. Cachito gimió profundamente y la cosa parecÃa que me estallarÃa dentro metà todo lo que pude dentro de boca y con la mano le apreté aquellas pelotas. El efecto fue culminante Al instante note como penetraba dentro de la garganta tanta cantidad de liquido calentito que no podÃa tragármelo, lo retuve para no mancharnos y lo fui tragando lentamente mientras su cosa se deshinchando. No era leche. Esta leche no tenÃa sabor a leche, su sabor un poco amargo no estaba del todo malo. Me senté con la boca cerrada, todavÃa tenÃa un poco de leche en la boca y querÃa que Cachito la probara. Cuando iba a besarlo se aparto. Le cogà la cabeza con fuerza y me la acerque. Mientras lo besaba con la lengua le pasaba el lÃquido, al principio se asqueo un poquito pero parece que luego le gusto. A todo esto solo habÃa transcurrido la primera pelÃcula. Nos quedamos sentados esperando que terminara. Yo pensé que la segunda seria para mÃ.
Cuando empezó la segunda pelÃcula Cachito estaba otra vez tieso, me dije a mi misma que ahora tendrÃa que darme el gustazo a mÃ. Solo de pensar que su lengua podÃa meterse entre las dos mitades de la vulva me hacia estremecer de gusto. Me puse en el rincón de la pared para tener más espacio donde poner las piernas. Durante el descanso habÃa ido al lavabo para sacarme las bragas, esto aumentarÃa las posibilidades de Chiquito. Cuando Chiquito se sentó me puso la mano por encima de la falda, le levante la mano y tire la falda hacia arriba asta la cintura. Cachito se quedo pasmado.
No sabÃa lo que tenia que hacer, primero pensó en meterme sui cosita dentro de la rajita, cosa que impedÃ. No estaba preparada para este paso. Como estaba frente a mi le agarre por la cintura y obligue a bajar hasta que su cara quedó frente a mis nalgas abiertas. Por lo que pude ver nunca se habÃa comido una conchita. Me que de mirándolo sin decir nada. Los movimientos que hacia con las nalgas hacia que la conchita se abriera. Le tome la mano y la puse encima para que empezara a masajearme. Se ensalivo los dedos y comenzó a masturbarme. Primero metÃa un dedo dentro y lo movÃa acariciando la parte de arriba del Coño, y digo coño porque decirlo asà me excita mucho. Al rato metÃa dos dedos y movÃa los dos, a veces juntos y otras uno hacia arriba y el otro hacia abajo. Me daba mucho placer, me contorsionaba en el pequeño espacio de la butaca y gemÃa de placer pero esperaba que me lo comiera como yo se la habÃa mamado a el. Empezó a succionarme los pechos con la boca mientras los dedos que no podÃan entrar mas se revolvÃan por dentro en esto empecé a gemir entrecortadamente y tuve el primer orgasmo. Cachito seguÃa atónito. Como no tenia otra referencia que la de mis manoseadas y me estaba dando mucho gusto decidà que Cachito lo hacia muy bien.
- Hay Cachito que gusto me has dado - Y lo abrace fuertemente. El seguÃa con los dedos dentro del coño que avivado por el placer.
- Me has puesto malito otra vez - dijo con una sonrisa burlona - Tendrás que ayudarme otra vez.
- Si Cachito mÃo pero antes tienes que terminar lo que empezaste - dije con morbosidad.
- Que no has terminado?.
- No cariño solo he empezado. Yo sola habÃa conseguido tener tres orgasmos seguidos y generalmente el último era explosivo. Tú me has enseñado a ponerme mala y tú has de curarme.
Entendió el mensaje. Le saque la mano del coño y le metà la cabeza dentro. Primero dudo y solo notaba la nariz y los labios cerrados, al poco rato los olores volátiles que emanaban de dentro del coño le habÃan hipnotizado. Estaba tan contenta que empecé a notar como humedad corrÃa entre las piernas. Poco a poco empezó a sacar la lengua paseándola de un lado a otro. Cada lametazo era mejor y más profundo que el anterior su lengua penetraba dentro y no paraba de moverse. Tenia la necesidad de gritar de placer, retenÃa los gemidos convulsionándome de un lado a otro, Cachito tenia dificultades en mantener la lengua dentro. Tuve otro orgasmo y es posible que se me escapara un poco de pis. Cachito no le agrado mucho pero comprendió que habÃa sido un acto involuntario.
- Continúa cariño que ahora vendrá el mejor, muérdeme el botoncito.
- Que botoncito?
- Que no lo notas esta cosita que esta encima de la rajita y esta dura como tu cosita.
Empezó a hurgar por la rajita y alrededores. No tuve necesidad de decirle que la habÃa encontrado, cuando lo noto con los dedos me lo mordió y no pude reprimir el gemido del gusto que me dio. Siguió mordiéndome todo lo que su baca pillaba. Se metió casi toda la vulva dentro. Cuando me manoseaba sola en la cama fantaseaba con estos momentos. Cachito seguÃa chapándome todas las partes que podÃa. Metió el dedo corazón entre la lengua que habÃa penetrado muy hondo y el botoncito. Esto añadió una nueva sensación de placer.
- No pares corazón me va a venir una cosa muy grande.
Mientras le hablaba le apretaba con fuerza la cabeza entre las piernas tarde unos minutos, que el pobre casi se ahoga, en sentir que me ardÃa todo el coño note que empezaba a segregar liquido y a los pocos segundos me sentà un enorme placer desde el botoncito que hizo que todo el cuerpo se quedara rÃgido y el placer lo recorriera una y otra vez. Cachito seguÃa en su labor tuve que apartarlo. El coño se me habÃa quedado como electrificado y solo una rozadura me producÃa calambres. Cuando se aparto me quede reclinada en el asiento que estaba mojado a causa de los chorritos de un lÃquido desconocido, me pregunte si era lo mismo que escupÃa Cachito.
Años mas tarde supe que algunas mujeres tenemos esta extraña facultad de segregar un liquido cuando tenemos un gran orgasmo. La sensación es de estar meandote pero con un gustazo enorme, su olor es indefinido. Cuando recuerdo la primera vez que me di gusto solita no llegue a pensar el enorme placer que podÃa llegar asentir. Tampoco podÃa imaginar que en la primera relación de tocamientos tuviera un orgasmo vaginal y otro de clÃtoris.
Esta sesión del cine fue mi iniciación al extraño y complicado mundo del sexo. Tengo que confesar que no todas las relaciones que he tenido han sido satisfactorias. Hay pocos hombres que sepan, primero como se manosea a una hembra. Segundo como se la folla y tercero que potencialmente todas podemos ser multiorgásmicas.
Salà con Cachito unas semanas mas y rompimos la relación, no paraba de hostigarme para que le dijera donde habÃa aprendido todo lo que sabia y quien me habÃa enseñado.
Después vinieron mas Cachitos, me case con uno, me divorcie, mas cachitos y actualmente tengo Cachito con mayúsculas. En otra ocasión os contare algunas de las experiencias
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