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« en: Junio 08, 2006, 01:21:38 » |
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Me llamo Andreina y les voy a relatar mi primera experiencia sexual con un atractivo hombre que estaba haciendo unas reparaciones en mi casa, soy una muchacha de 23 años, alta, delgada con bonitas curvas y me considero muy atractiva, aunque no he tenido relaciones sexuales me atrae mucho el sexo y me gusta estar bien enterada sobre este tema.
Mis padres habÃan salido esa tarde y yo tuve que quedarme cuidando la casa mientras este hombre realizaba unos trabajos en mi hogar, la primera vez que lo vi, quede asombrada de lo atractivo que era (alto, piel bronceada, ojos marrones, y muy bien desarrollados sus músculos). Yo tenÃa una minifalda, pase por su lado y sentà como él me desnudó con su mirada, me sentà muy excitada en ese momento pero no le preste atención. Después que me quedé sola con este hombre, mientras el trabajaba en el garaje de mi casa, decidà darme un baño porque tenÃa pensado salir esa noche, mientras me bañaba pensaba en lo atractivo que era este hombre, y lo bueno que serÃa sentir sus brazos rodeando mi cuerpo, pero aparté esas ideas de mi mente porque me parecÃa absurdo estar soñando con eso, pero el simple hecho de pensarlo me excitaba muchÃsimo y hasta pensé en masturbarme cuando saliera de la ducha, de esa manera calmarÃa mi ansiedad en el sexo.
Salà de la ducha y fuà a mi habitación, tenia puesto una toalla pequeñita, que tapaba solo parte de mi cuerpo, al entrar a mi habitación, dejé la puerta abierta pensando: ¿Para qué la voy a cerrar si no hay nadie en casa?. Me disponÃa a secarme cuando sentà que alguien me miraba, dirigà la mirada hacia la puerta y ahà estaba él, mirándome con deseos locos, al principio me asusté mucho pero él me dijo que habÃa estado llamando a la puerta pero que nadie le respondÃa y en vista de eso decidió entrar porque necesitaba irse y querÃa que le dieran su salario de ese dÃa. Yo todavÃa no reaccionaba del susto y mi primera reacción casi fue sacarlo a empujones de la habitación y el me dijo:
- Cálmate, no era mi intención asustarte.
- Es que no esperaba verlo aquà y menos que yo estuviera en paños menores - le dije.
- Se ve muy sexy - me dijo.
Yo solo sentÃa que me sonrojaba y el añadió:
- Tiene un bonito trasero.
Al decirme esto, reaccioné y me di cuenta que la toalla no cubrÃa parte de mi trasero y él podÃa observarlo por el espejo que estaba detrás de mÃ, asà que de la impresión di un salto pero lo que hice fue intentar taparme atrás pero lo que resultó fue cayéndose la toalla y quedé totalmente al desnudo, me tapé instintivamente con los brazos mientras me agachaba a recoger la toalla pero ya él me habÃa visto completamente desnuda, recogà mi toalla y me tapé la parte delantera pero la parte trasera estaba al desnudo. Solo atiné decirle:
- Salga, por favor.
Se acercó muy despacio, y me dijo:
- No te preocupes, tienes un cuerpo espectacular, y te agradezco el regalo que me estas dando de apreciarlo.
- No le estoy dando ningún regalo, solo fue un accidente y usted no deberÃa estar en mi habitación, asà que salga, por favor.
Siguió acercándose mas y más y yo sentÃa nerviosismo pero a la vez un gran placer de que me estuviera viendo de esa forma y que le gustará lo que estaba viendo. Se acercó a mi cuerpo y sentÃa su respiración entrecortada, ya se habÃa bañado y vestido dispuesto para irse, y se veÃa aún mas atractivo. Me tomó por los brazos y me dio vuelta de frente al espejo, y me dijo:
- Mira lo hermosa que eres, ¿Cómo quieres que salga de aqu�.
Sus palabras me excitaban muchÃsimo y en realidad no querÃa que saliera de mi habitación, al contrario pensaba: ¿cómo serÃa si él me acariciara y besara?, ¿Cómo serÃa hacer el amor con este hombre que debe tener mucha experiencia?. Me trajo a la realidad cuando sentà su pecho en mi espalda y suavemente tomó la toalla con su mano y me la quitó, quedando completamente desnuda. Me repetÃa una y otra vez:
- Tienes un cuerpo espectacular, me excita verte desnuda.
Mientras que con sus manos iba tocando suavemente mis brazos, mis hombros, mi cuello, bajando por mis senos, mi vientre, mis caderas, mis muslos, a la vez que me iba susurrando en el oÃdo, y me besaba lentamente el cuello. Al darse cuenta, que no encontraba resistencia en mÃ, con su mano me tocó suavemente mi vagina, este contacto me hizo desfallecer de placer, nunca me habÃa tocado ningún hombre, y el hecho de sentirlo me hacia desearlo mas y mas. Suavemente sus dedos recorrieron mi vagina, que estaba perfectamente rasurada, solo con un triangulo de vellos en la parte superior. Me decÃa:
- Me encanta tu vagina, asà rasuradita solo esperando por mÃ.
De esta manera se dio cuenta, que yo no pondrÃa resistencia a todo lo que quisiera hacerme, y me dijo:
- Estas muy tensa, relájate un poco, ven que quiero darte un masaje.
Me llevó hasta la cama, y me acostó en ella boca abajo, tomó el frasco de loción y empezó a esparcirlo en mi cuerpo, sentÃa el frÃo de la loción pero con sus manos, lo calentaba enseguida, me masajeó la espalda, el cuello, las piernas, y por último los glúteos, lo hacia de una forma que sabÃa como obtener el placer en una mujer. Luego me dijo:
- Date vuelta
Lo obedecà y empezó a masajearme la parte frontal de las piernas, muslos, luego el vientre, y mis senos los tocaba de una manera que casi obtengo un orgasmo y me decÃa:
- Que lindos senos tienes... como me excita tenerte asÃ, solo para mÃ.
Luego me masajeaba lentamente mi vagina, abriéndome las piernas, y tocando mi clÃtoris con su dedo lleno de crema, yo solo tenÃa mis ojos cerrados, gemÃa y suspiraba de placer, sabÃa como excitarme pero sin dejarme terminar, sabia que querÃa disfrutar conmigo y lo iba a aprovechar porque yo ya estaba desfallecida de placer. Me dijo:
- Quiero hacerte el amor, quiero que seas mÃa.
- Pero es que yo soy virgen, nunca antes he tenido relaciones sexuales.
Su cara se emocionó aún mas y me dijo:
- Entonces vas a saber lo que te habÃas perdido por tanto tiempo, te voy a hacer tu primera relación, la más inolvidable de tu vida.
Y sin esperar respuesta de mi, se quitó su camisa, y se acostó en medio de mis piernas abriéndolas totalmente, pasó sus dedos por su boca y empezó a frotarlos por mi vagina suavemente, luego con su boca me besaba mis labios vaginales y mi clÃtoris, y empezó con su lengua a pasarla por toda mi vagina, de arriba a abajo, en movimientos circulares, yo solo cerraba mis ojos y apretaba las sábanas, pensando en el placer que me habÃa perdido por tanto tiempo. Al darse cuenta de mi excitación lo hacÃa aún más rápido, hasta que me hizo terminar en un espectacular orgasmo que no he podido olvidar. Me decÃa:
- ¿Te gusto? y todavÃa falta la mejor parte, ahora es mi turno de disfrutar un poco.
Se quitó el pantalón y quedó en boxers, donde se apreciaba un tremendo bulto a punto de estallar la tela, me pidió que le quitara el boxer, se lo baje muy despacio cuando salió disparado ese pene impresionante, grueso, largo y deseoso, me dijo:
- Quiero que me hagas el sexo oral.
Al principio lo dudé pero después recordé lo que disfruté anteriormente y no era justo que no le agradeciera. Lo tomé entre mis manos y lo bese en la punta, pasé mi lengua por todo su glande, el sabor era extraño pero no me desagradó, me dijo:
- Yo sé que es tu primera vez pero relájate e imagina que comes un helado.
Lo obedecà y de rodillas en la cama y él de pie junto a mÃ, empecé a realizar el sexo oral como si deseara comerme todo su miembro, lo hice bien ya que su cara demostraba excitación, es tanto que no pudo sostenerse mas en pie y se echo en la cama, mientras yo seguÃa succionándolo completamente, con mis manos jugueteaba con sus testÃculos, me agarraba la cabeza y me acariciaba el cabello mientras lo oÃa gemir de placer, esto me excitaba aún mas, y lo empecé a succionar, chupar, lamer, con mas fuerza y rapidez, hasta que sentà sus convulsiones y un lÃquido en mi boca, sentà un poco de asco pero luego no le di importancia y me tragué una parte. Estaba sudado y agradecido y me decÃa:
- Es el mejor sexo oral que he tenido, eres novata pero muy buena, imagÃnate cuando tengas práctica.
Luego de descansar unos segundos, me dijo:
- No puedo creer que teniendo ese cuerpo tan espectacular que me excitó desde que te vi con esa mini falda, no hayas tenido relaciones sexuales.
Le respondÃ:
- Es que querÃa esperar hasta casarme pero no se que me ocurrió contigo.
- Porque sabes que tengo experiencia y te puedo enseñar a disfrutar al máximo de tu cuerpo, pero basta de palabras, sigamos en lo nuestro - me dijo.
Se colocó encima de mà y empezó a besarme en los labios, sentÃa su lengua explorando mi boca y mi garganta, era increÃble todo lo que hacÃa me hacia sentir deseosa de mas, siguió besándome el cuello, llegó hasta mis senos y se los introdujo en la boca suavemente con su lengua jugueteaba con mis pezones, siguió bajando por mi vientre, y de nuevo llegó hasta mi vagina. Me dijo:
- No te asustes con lo que te voy a hacer, relájate y disfruta, es para que te vayas adaptando a recibir mi pene, si no te gusta o te duele, dÃmelo.
Al decirlo de esta manera tan respetuosa, no pude decir nada, solo deseaba que me enseñara todo. Empezó de nuevo a pasar su lengua por toda mi vagina y me pasaba sus dedos por la misma, cuando sintió que estaba totalmente mojada y excitada, me abrió los labios vaginales y me introdujo su lengua, la sensación es indescriptible, luego me introdujo un dedo, empezó a frotarlo dentro de mi vagina, luego dos y luego tres, yo casi gritaba del placer que sentÃa y el me decÃa:
- Asà chiquita, disfruta todo lo que puedas, te hare solo mÃa.
Cuando ya me sintió preparada se subió sobre mà y me besaba locamente en los labios, yo lo abrazaba fuertemente y sentÃa su calor, me dijo:
- Prepárate mi chiquita! que vas a sentir la mejor sensación de este mundo, es posible que te duela un poco pero no te preocupes que solo sera por ser tu primera vez.
Tomó su pene con su mano y empezó a frotarme la punta por toda la vagina, mientras me decÃa:
- Relájate, y abre bien tus piernas.
Me colocó la punta del pene en la entrada de mi vagina, y empujó un poco al notar mi dolor lo retiró y siguió insistiendo en la misma técnica mientras me repetÃa:
- Ssshhh un poquito nada mas, es para que te acostumbres, relájate.
Me colocó de nuevo el pene en la entrada de la vagina y me dijo:
- Ahora si chiquita, respira profundo, voy con todo, vas a ser totalmente mÃa.
Me empezó a besar y de un empuje me lo metió completo, sentà deseos de gritar pero su boca tapaba la mÃa, se quedo un rato besándome y cuando sintió que me relaje, empezó el movimiento de entrada y salida, circularmente, del dolor pasó al placer y empecé a disfrutar con él que sabÃa como excitar a una mujer. Cuando estaba a punto de terminar se detuvo, y yo le pedÃa con ansias que me diera mas, se acostó boca arriba y me dijo siéntate encima de mi y hazlo ahora tu, lo obedecà y empecé a sentarme poco a poco en su miembro y comencé a cabalgar mientras me agarraba los senos y las caderas, de repente me abrazó y volvió a colocarse encima de mi, hasta que no pude aguantarme mas y me vine en un exquisito orgasmo, cuando se dio cuenta empezó a moverse mas rápido y termino eyaculando totalmente dentro de mi.
Quedamos sudorosos y cansados de esta experiencia y me dijo que al dÃa siguiente comprara la pastilla del dÃa posterior para no quedar embarazada. Mientras me abrazaba y acariciaba, me preguntaba si me habÃa gustado y yo le respondÃa que si, asà seguimos y nos quedamos dormidos. Al rato desperté y lo sentà acariciándome de nuevo cuando abrà los ojos tenÃa su pene erecto, y me dijo:
- Tengo que disfrutarte completamente.
Me puso de espaldas en la posición en cuatro y empezó a lamer mi vagina y mi ano, me preguntó si tenÃa vaselina y le dije que si, y ya me imaginaba lo que vendrÃa, le dije que preferirÃa no hacerlo y me dijo:
- Cálmate, ya eres mÃa y lo serás completamente, lo haré con suavidad.
Tomo vaselina y empezó a untarla en todo mi ano, y en sus dedos, y empezó a introducir uno a uno frotando poco a poco y ensanchando la abertura, luego introdujo dos y luego tres y cuatro. después acercó su pene a mi ano y realizó la misma operación poco a poco lo introducÃa y lo sacaba y me decÃa:
- Estas buenÃsima, deseo poseerte toda.
De golpe sentà un empuje fuerte y lo metió, grité de dolor, querÃa que lo sacara, cuando sentà sus testÃculos en mis nalgas fue cuando me di cuenta que lo habÃa metido todo, empezó el movimiento de vaivén y el dolor fue desapareciendo poco a poco, me acariciaba el clÃtoris mientras tanto y también mis senos, hasta que me hizo llegar al orgasmo, luego el siguió moviéndose y terminó botando todo en mi ano. La experiencia fue increÃble, no podÃa creer que de ser una virgen ahora estaba siendo penetrada por el ano por un desconocido. Cuando terminó fue a lavarse yo le pedà que se quedará esa noche conmigo ya que iba a estar sola y el accedió.
A la mañana siguiente, me desperté adolorida pero extasiada, me dirigà al baño y cuando estaba en la ducha, este hombre llegó a abrazarme y acariciarme y se podrán imaginar que paso después. Desde allà se ha convertido en mi amante secreto.
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