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« en: Junio 08, 2006, 12:50:40 » |
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Ella empezó a succionar con sus labios mis pezones que empezaron a ponerse erectos y calientes poco a poco. Se notaba que ella era toda una experta. Siguió pasando su lengua haciendo cÃÂrculos en mi piel, desde mis pechos hasta el pubis.
Me desperté de la siesta y Cora estaba mirándome. Yo le sonreà y ella me preguntó:"¿ Te gustó ?"
Me gustó mucho Cora y acercándome a ella le di un beso suave y lento en los labios.
Ella me abrazó y nos besamos un rato mientras sentÃa nuevamente sus pechos ahora frÃos junto a los mÃos.
Mientras le acariciaba el pelo le pregunté:"Cora a ti siempre te han gustado las chicas verdad y todo eso que me contaste en la playa era por eso ¿no?.
"Si Julia era por eso y la verdad es que tú me gustabas mucho desde hacÃa tiempo .Aunque tú me mirabas mucho yo no estaba segura de si a ti te pasaba lo mismo y además estaba la amistad con tu madre"
"Pues a mi me gustas desde que te conoció mi madre el año pasado y pensé que me gustarÃa que fueras mi primera mujer "
"Julia ¿Te masturbabas pensando en mi?"
"Si Cora y no veas como me ponÃa las bragas"
Ella me sonrió recordando como habÃa mojado su sexo con mis flujos y me dijo "Claro que lo sé Julia"
Las dos nos sonreÃmos. Me percaté del olor que habÃa en la habitación. Era un olor penetrante, mezcla de sudor y de los flujos que estaban en las sábanas y en nuestros sexos y muslos.
"Cora olemos a marisco"
"Julia pues a mi me encanta el marisco"
Ella empezó a succionar con sus labios mis pezones que empezaron a ponerse erectos y calientes poco a poco. Se notaba que ella era toda una experta. Siguió pasando su lengua haciendo cÃrculos en mi piel, desde mis pechos hasta el pubis. Yo estaba tumbada boca arriba y ella estaba a mi lado de rodillas en la cama. Cora se movió, me abrió las piernas y se tumbo boca abajo mirando a mi sexo. Pasó sus manos por debajo de mis muslos y se agarró a ellos.
"Julia este marisco me encanta"
El contacto de su lengua al empezar a acariciar mis labios mayores me estremeció. Lentamente pasaba su lengua entre mis labios mayores y menores, pasaba por la entrada a mi vagina y allà hundÃa la punta de su lengua. Fue subiendo hasta que encontró mi clÃtoris. Empezó a lamerlo y a succionarlo con sus labios.
Mi clÃtoris parecÃa que iba a estallar de placer y yo habÃa comenzado a masajear mis pechos que estaban ardiendo como lo estaba mi sexo.
Yo arqueaba mi espalda y me convulsionaba por el enorme placer que me estaba proporcionado Cora que no paraba de lamer todo mi sexo.
Por mis gemidos Cora se dió cuenta que estaba llegando al clÃmax por lo que aceleró el ritmo al que lamÃa y succionaba con sus labios mi clÃtoris.
Coraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Ella seguÃa lamiendo a un ritmo frenético mientras me corrÃa completamente y llenaba su boca de un chorro de flujos impresionante. Siguió lamiendo y tragando el néctar de mi sexo mientras yo caÃa rendida en la cama después del tremendo orgasmo que habÃa tenido.
Cora subió entre mis piernas, se tumbó sobre mi y nos besamos apasionadamente. Durante un rato saboreamos nuestras bocas. Ella empezó a mover sus caderas mientras nos besábamos y yo crucé mis piernas sobre ella de forma que la pegaba más a mi. Suavemente empezó a frotar su sexo con el mÃo y cada movimiento de sus caderas era como el de las olas del mar.
El vaivén de sus caderas y lo mojado que estaba mi sexo por el orgasmo anterior hacÃa que nuestros sexos se deslizaran uno sobre el otro.
Cora estaba apoyada en las palmas de sus manos y sus preciosas tetas colgaban hacia abajo, moviéndose rÃtmicamente con cada oleada de sus caderas.
Yo le acariciaba con mis manos sus pechos y sus duros pezones mientras sentÃa que ya no podÃa aguantar más y que iba a correme otra vez.
Cora seguÃa con sus movimientos y entre gemidos volvà a correrme.
Cora
al sentir los flujos calientes de mi vagina aceleró el vaivén de sus caderas y continuó un rato más hasta que terminó en un orgasmo brutal.
Ella se echó boca arriba a mi lado y entre jadeos empezó a recuperar la respiración.
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